Los personajes de Amour Sucré y demás no son mios.
Disfrútenlo :D
Capitulo II
El incesante sonido del despertador no me dejaba seguir durmiendo, estire mi mano para detener la alarma, me escondí entre las sabanas y la almohada con el vano intento de seguir durmiendo, pero no lo logre, me removí frustrada logrando desarroparme, cubrí mis ojos con mi antebrazo, me quede en total silencio y con la mente en blanco.
Mi paz fue interrumpida nuevamente por el despertador, me senté de golpe, tome el aparato y vi lo que marcaba "Viernes/6:30 am" fruncí el ceño levemente "Se hace tarde", deje el reloj en su lugar y me puse unas pantuflas de panda, ya de pie me estire para escuchar el tronar de mis vertebras, aunque sabía que no era bueno hacer crujir mis huesos de esa manera no podía evitarlo ya que amaba ese sonido y la sensación que me causaba, posteriormente busque las cosas de baño para tomar una ducha rápida y alistarme para el instituto.
Termine de alistarme en un tiempo record a mi parecer, mire la hora "7:10 am", como aún tenía tiempo fui a la cocina a preparar mi desayuno y el almuerzo que llevaría al colegio, al terminar con el omelette y tomar un vaso de jugo de zanahoria lave los trastes, limpie la cocina y el lugar donde comí, guarde mi almuerzo en mi mochila, me dirigí al baño a cepillarme los dientes, ya completamente lista cerré todo adecuadamente y me asegure de llevar todo para evitar contratiempos y problemas, en mi bolso estaban mis libros y cuadernos correspondientes a las materias de ese día junto con mi estuche de lápices y mi almuerzo, en las bolsitas de los lados y enfrente se hallaban mis cosas personales, un poco de dinero y mis llaves, en las bolsas de enfrente de mi pantalón se encontraba mi efectivo y mi celular "Bien no falta nada, es hora de irse".
Las clases comenzaban a las ocho en punto y tenía media hora para llegar, el instituto no se encontraba tan lejos de mi casa, de hecho caminar me tomaría una hora pero no tenía tiempo, si me iba en autobús llegaría retrasada por unos quince minutos pero si me iba en auto llegaría a tiempo, suspire "Tendré que usar uno de los regalos de mis hermanos" corrí al garaje, abrí la compuerta con el control, entre al elegante auto último modelo de color azul eléctrico "Parece de empresario" encendí el motor y salí hacia el instituto, claro que después de haber cerrado la puerta eléctrica del garaje.
.
.
.
Llegue derrapando y llamando demasiado la atención, no le di importancia y aparque en el estacionamiento de la escuela, baje rápidamente y comencé a correr pues faltaba pocos minutos para que comenzaran las clases, llegue al salón agitada pero lo oculte a la perfección aunque el sube y baja de mi pecho lo delataba, espere un instante para recobrar la compostura y me dirigí a mi lugar a tomar asiento junto al pelirrojo, no tardo mucho para que el Sr. Farrés entrara e iniciara con la clase de Historia.
La clase transcurría con normalidad, el maestro dictando los primeros temas de la lección del día y los alumnos, incluyéndome, apuntando en las libretas, a excepción de cierto cavernícola que se encontraba recostado en el escritorio, esa era la tercera vez que lo veía en esta primera semana de escuela, no le di importancia.
Estaba concentrada en la clase, poniendo atención al profesor y procurando tener un apunte respetable, baje la guardia y fue en ese instante que sentí un constante piqueteo de dedo en mi mejilla, observe de reojo y allí estaban esos ojos grises mofándose de mí, fruncí el ceño y le dedique una mirada matadora, el me ignoro y volteo su rostro aburrido a otro lado, suspire agradecida, deje de prestar atención a las repeticiones del Sr. Farrés y me dedique a ver por la ventana, nuevamente más piquetes de dedo pero esta vez en mi brazo llamaron mi atención.
— Deja de molestar— le recrimine a Castiel que se encontraba en la misma posición y me miraba con "inocencia"— Tarado— murmure.
— Rara— contrataco.
"Rara…" esa palabra retumbo en mi mente y mi subconsciente la reconoció de inmediato, esbocé una sonrisa vacía, antes de que le contestara aquella ofensa el maestro dicto la tarea, la clase llego a su fin y comenzamos a salir del salón.
— Habanero Idiota— susurre cuando pase a su lado para salir del aula por completo e ir en dirección de mi taquilla.
.
.
.
Salió del edificio furioso y se quedó en el patio a maldecir a la chica de intercambio por un rato.
— Niña Idiota— mascullo una vez más.
— ¿Qué ocurre Castiel?— aquella voz grave y melodiosa lo saco de su berrinche.
— Nada…— se cruzó de brazos y tomo asiento en el banquillo que se encontraba en el patio.
— ¿Te saltaras la clase que viene?— cuestiono el chico de ojos bicolor sin comprender— Creí haberte escuchado que entrarías a todas— comento.
— Cambie de parecer— dijo secamente y escucho una exhalación de pesar por parte del peli blanco— ¿Y tú?... ¿Qué haces fuera Lysandro?— cambio de tema.
— ¡Ah! Solo salí a buscar mi cuaderno y te encontré por casualidad— contesto— Pero debo retirarme, hasta luego— se despidió y entro al edificio.
Pronuncio una última maldición y se fue en dirección a la terraza, no estaba de humor para recibir otro interrogatorio del por qué no entro a clases.
.
.
.
Después de ese conflicto con Castiel fui a mi taquilla a dejar las cosas de mi mochila para solo llevar lo necesario a la siguiente clase, antes de cerrar la taquilla aprecie la daga que había olvidado ayer, la tome con delicadeza y la desenvaine con cuidado, pase mis finos dedos por la hoja y las inscripciones en ella, estuve pendiente que nadie notara el arma en mi mano pues era bien sabido que esa clase de objetos estaban prohibidos en el instituto, la guarde nuevamente y cerré el casillero, al darme la vuelta me topé con tres chicas las cuales me habían acorralado.
— Con que tú eres la chica que está acaparando toda la atención— dijo una chica rubia de voz francesa muy chillona.
— ¿Eh? ¿De que estas hablando?— no entendía que sucedía.
— No te hagas la tonta— se acercó peligrosamente a mí pero no me inmute en lo absoluto lo cual la cabreo.
— Me temo que no tengo idea pero arreglemos esto en otra ocasión, ahora estoy ocupada— me abrí camino entre ellas y me fui pues ya habían tocado la campanilla avisando la reanudación de las clases "Llegare tarde a la clase".
Iba a mitad del desolado pasillo hacia el aula, cuando alguien me tomo fuertemente del brazo haciéndome girar y encarar aquellos ojos miel, aunque el agarre ardía un poco disimule bien el dolor.
— ¿Se te ofrece algo?— sonreí con falsa amabilidad a las tres chicas recibiendo en respuesta que el agarre fuera más fuerte.
— Mira estúpida no te quieras pasar de lista con nosotras ¿entendido?— apretó aún más mi brazo entre su mano enterrándome un poco sus uñas postizas yo solo la observaba con desinterés.
— Bien, bien…como tú digas, ahora suéltame— ordene.
— No hasta que hablemos de tu lugar en este instituto— trato de arrastrarme con ella "¿Por qué siempre tiene que ser tan difícil?" suspire resignada y de un rápido movimiento intercambiamos papeles.
Ahora yo me encontraba tomándola del codo presionando con uno de mis dedos un punto de presión* lo cual la hizo chillar de dolor.
— ¿Qué crees que haces Selene?— la voz varonil del delegado se hizo presente en aquel pasillo desierto, en automático la solté.
— ¡Nath! ¡Esa loca me ataco!— corrió llorando hacia él y me señalo acusadoramente recibiendo el apoyo de las otras dos chicas.
Yo me cruce de brazos y alce una ceja con incredulidad, me quite el holgado suéter azul marino y le enseñe mi brazo agredido, las cuatro personas frente a mi estaban sorprendidas por el daño que tenía mi piel.
— Si, yo soy la loca— dije con ironía, me coloque el suéter— Ella solo tiene un punto rosa, es demasiado exagerada— dije alzándome de hombros.
— Y-yo…— al parecer Nathaniel no sabía que decir.
— No te preocupes por algo como esto— mi voz salió fría— Se arreglar los problemas por mi cuenta, por ahora dejémoslo pasar— les sonreí sin emoción.
— Pero…si vuelve a suceder, yo no me hare responsable de lo que ocurra— y di por finalizado el problema con esa advertencia.
Los observe con aburrimiento, el delegado y las tres chicas a sus espaldas seguían en un aparente shock, bufe irritada y cerré los ojos por un pequeño lapso de tiempo para tranquilizarme "Este día está empeorando".
— Nathaniel…— lo llame y él respingo— ¿Podrías darme un justificante de ausencia?, no quiero tener problemas con el profesor— el solo asintió y me pidió que lo siguiera.
Las tres locas que me habían acorralado se quedaron atrás, las observe de reojo, el trio salió de las instalaciones, al llegar al aula de delegados Nathaniel se dedicó a buscar el justificante, yo solo lo miraba con ojos penetrantes provocando que se pusiera tenso, no cruzábamos palabra alguna por lo cual el ambiente se tornó pesado, al encararme para darme el documento desvió la vista incómodo.
— Y-yo…te pido una disculpa— dijo, lo mire confundida y curve una ceja en señal de interrogación.
— Tú no tienes por qué disculparte, esa es obligación de aquellas chicas— sentencie.
— B-bueno…la rubia es mi hermana, ella es muy orgullosa como para disculparse— comento, mi cara de confusión cambio a una de diversión.
— Ahora entiendo el porqué del parecido físico y tu reacción— el poso su mirada dorada sobre mi demostrando su molestia por el tono burlón de mi voz— No deberías afligirte por problemas que le conciernen a tu hermana— comente con apatía, el rubio iba a objetar pero lo interrumpí.
— Además eso ya no es de importancia…ya zanjamos el asunto ¿no?— el asintió aun molesto— También pondré de mi parte para evitar tener conflictos con tu hermana y ahorrarnos dolores de cabeza— dije seria, me di media vuelta— Nos vemos— me despedí mientras salía del aula.
.
.
.
Soltó el aire contenido hasta el momento, desde que la vio por primera vez con esa intensa mirada marrón oscuro se descoloco por completo, nunca pensó que otra persona que no fuese su padre lo pusiera tan nervioso, desde ese día le llamo la atención aquella morena, sobre todo su forma tan fría, distante de ser y su madures.
Se recargo en el borde del escritorio turbado y se sumergió en sus pensamientos por lo cual no se percató cuando entraron al salón y tampoco de que esa persona le llamaba repetidas veces.
— ¡Nath!— volvió a la realidad— ¿Te encuentras bien?— pregunto angustiada una castaña de ojos azules.
— ¿Eh?... ¡Ah! si, me encuentro bien, gracias Melody— contesto con una sonrisa.
— Me alegro, te estuve llamando por varios minutos y no me contestabas, en verdad me preocupaste— confeso avergonzada.
Carraspeo incómodo y se puso a acomodar el papeleo de la oficina, desde la confesión de amor de aquella castaña para con él, no había sido fácil sobrellevar las cosas después de que la rechazara.
— Por cierto Nath, Castiel tiene que firmar este justificante de ausencia— le entrego una hoja al rubio.
— Bien, yo me encargo de que lo firme y de entregárselo a la directora— salió del aula despidiéndose de la castaña.
.
.
.
"¡¿Este día no podría ir peor?!" estaba molesta, frustrada, fastidiada de todos estos idiotas en esta estúpida escuela, solté otro gruñido de irritación, "¡¿Acaso quieres acabar con mi gran paciencia?!", inhalé y exhalé varias veces mientras contaba hasta diez para controlar mi mal humor.
Ya más calmada me dirigí a buscar al estúpido de Castiel alias 'El habanero' para que firmara el dichoso justificante que el güerito oxigenado me había entregado "Joder Nathaniel…".
— ¡Selene!— me detuve ante el llamado y mire por sobre mi hombro— Me alegra poder encontrarte— me sonrió, gire sobre mis talones para quedar de frente y ponerle atención a lo que sea que quisiese decirme.
— ¿Podrías hacerme un favor?— pregunto.
— ¿Qué clase de favor y que gano yo a cambio? Nathaniel— pregunte desconfiada "Tengo un mal presentimiento".
Ante mi pregunta frunció un poco el ceño y me miro con reprobación, me cruce de brazos, alce una de mis delgadas cejas y lo mire con arrogancia.
— No me mires así, no estoy teniendo un buen día y al menos quiero algo que me suba un poco el ánimo— sonreí de lado y él cambio su expresión molesta a una de seriedad.
— Bien…— medito un poco— Si me haces el favor de que Castiel firme este justificante te invito un helado después del colegio— ofreció.
— Me convenciste, lo hare— tome el folder que me extendía— Nos vemos— me despedí y fui en busca del pelirrojo.
Después de eso encontré a Castiel en el patio y me mando al carajo cuando se lo entregue, fui con Nathaniel para entregarle su documento e insistió en que le hiciera el favor, me conto que no se llevaba muy bien con el pelirrojo y ahora me encuentro buscando al habanero por la escuela perdiéndome el almuerzo "¡Tengo hambre!" me lamente en mi interior mientras escuchaba el gruñir de mi estómago, ignore la sensación del retorcer de mis tripas y me concentre en buscar a Castiel, harta de no hallarlo me dirigí a la terraza para calmarme un poco, ahora que lo pienso se supone que la azotea debe de estar con llave pero las veces que he venido la encuentro abierta lo cual era un tanto sospechoso.
Ya en la azotea me senté en el suelo, con el folder en una de mis manos, en posición de flor de loto y cerré los ojos, tenía que inhalar y exhalar para controlar mis emociones, no era bueno que agotara mi paciencia, si me enojaba tendría problemas con la gente de esta escuela y las consecuencias serían catastróficas para mi estómago "Sufrir gastritis no es muy agradable".
— ¿Qué se supone que haces aquí?— abrí un ojo y mire hacia arriba al pelirrojo frente a mi— Hmp…sí que eres terca— dijo en un gruñido.
— Me estaría evitando problemas si solo firmaras— volví a cerrar el ojo y trate de ignóralo.
— ¡Ya te dije que le digas a ese inútil del delegado que venga y me lo pida si es tan hombre!— grito molesto— Además nunca creí que fueras tan servicial— soltó con burla.
— ¡Ja! Yo no hago esto por ser amable— abrí los ojos y lo mire con intensidad— Solo quiero un helado gratis después de clases— sonreí con arrogancia.
— ¿Qué se supone que significa eso?— se notaba confuso— Como sea…yo no pienso firmar nada así que deja de joderme— se cruzó de brazos y me dio la espalda, me puse de pie.
— No planeaba volver a pedirte que firmaras y mucho menos el obligarte, no es mi trabajo después de todo— clave mi mirada en su nuca— Le daré tu mensaje a Nathaniel— finalice y me di la vuelta para retirarme.
— Sí que eres molesta— soltó justo cuando tome el pomo de la puerta e iba a salir de allí.
Baje la cabeza, abrí los ojos como platos y temblé un poco, esas palabras calaron hondo en mí, pues esas mismas palabras me lastimaron hace tiempo, apreté la perilla con fuerza y mi mandíbula se tensó "¡N-no! N-no de-debo de pensar en eso" negué repetidas veces y salí con prisa azotando la puerta en el acto.
.
.
.
Abrí la puerta de golpe llamando la atención de las dos personas que se encontraban en la sala, fui en dirección del idiota que me dio el justificante y se lo entregué, tanto la chica de ojos azules como el rubio me miraban con ojos sorprendidos.
— Nathaniel olvida lo del helado después de clases— dije fríamente— No pienso obligar a Castiel a firmar algo que no quiere, será mejor que lo hagas tu— finalice cruzándome de brazos.
— No te voy a dar las gracias por tu ayuda, aunque solo me sorprende a medias, tienen la misma pinta los dos— dijo enojado y masajeando sus sienes— Me las arreglare por mi cuenta, para variar— salió del aula molesto.
Yo baje la cabeza, comencé a temblar levemente por el coraje y cerré mis puños con fuera clavándome un poco mis uñas "Esos imbéciles…me las pagaran" pensé con ira.
— No te tomes tan apecho lo que te dijo Nath, solo está molesto— me consoló Melody poniendo una mano en mi hombro pero yo no le preste atención pues aún seguía furiosa y mi mente estaba muy ocupada planeando mil formas de tortura para esos dos.
— Por cierto... ¿A qué te referías con ese helado después de clases?— pregunto incomoda.
Como aún seguía con la cabeza gacha tuve que alzarla para observarla con detenimiento, lucia ¿angustiada y decepcionada? Y al parecer tenía los ojos llorosos, en mi opinión se veía tan vulnerable que me dio la tentación de descargar mi enojo con ella, negué varias veces para espantar aquella idea, chasquee la lengua.
— Mira…Nathaniel me pidió el favor del justificante— comencé— Y a cambio le pedí un helado, pues no he tenido un buen día y quería algo que me alegrara el resto de la tarde— proseguí— Pero ahora ya no tendré nada— me permití ser infantil por un momento e hice un mohín.
— ¡Kyaaah!— ese chillón grito a mi lado me aturdió y casi me dejo sorda— Te viste tan adorable— me dijo emocionada.
— ¿Gracias?— cuestione sin entender— Bueno me voy, hasta luego— hui de allí, esa chica lucia demasiado maravillada que me dio miedo que se me abalanzara y me abrazara, de tan solo pensarlo me dieron escalofríos.
Se escuchó la campanilla para la reanudación de clases, me fui directo al salón y no volví a salir para evitar encuentros desagradables.
.
.
.
Sonó la campanilla anunciando el final de las clases para algunos y para otros el inicio de sus talleres, guarde mis pertenencias y espere media hora para que tanto el salón como parte de la escuela se vaciara y así poder salir de allí sin toparme con alguien; "Vendito sea el viernes" pensé aliviada ya que esa escuela era más insoportable de lo que hubiese imaginado, para empezar esa primera semana me gane tarea extra la cual entregue sorprendiendo a los dos profesores por lo impecable y perfecto del trabajo según su descripción; también tuve que soportar a Castiel, Nathaniel, Iris y sus amigas, y este ultimo día conseguí tres adorables abusadoras, un suspiro de cansancio escapo de mis labios antes de salir por completo del aula.
Caminaba por los pasillos hacia mi casillero, tenía que recoger los útiles en los cuales tenía tarea y mi daga, iba entretenida viendo mis pies y escuchando el sonido de mis pasos pero de un instante a otro ese sonido se convino con dos voces francesas que detonaban furia y con sonidos secos, curiosa me acerque con sigilo hacia dónde provenían los sonidos y una sonrisa de diversión junto con una mirada de incredulidad se posó en mi rostro al ver tal escena tan bizarra, pues ¿Quién se hubiera imaginado que el intachable delegado Nathaniel y el rebelde sin causa de Castiel serían protagonistas de una ridícula pelea?.
Ellos ajenos a mi presencia seguían insultándose, estrellándose mutuamente contra los casilleros y tratando de golpearse a puño limpio mientras que yo los observaba entretenida, fue cuando note que los dos se encontraban sudorosos y con la respiración entrecortada por el esfuerzo, también sus ropas se encontraban desarregladas al igual que sus cuerpos y rostros muy juntos, una sonrisa maliciosa se posesiono de mis labios "Venganza" esa palabra sirvió para encenderme.
— ¿Disculpen?— ambos voltearon a verme— Lamento interrumpir— hice una exagerada reverencia aguantando las ganas de reír pues los dos se veían interrogantes por mis palabras y acciones.
— ¿Qué diablos están haciendo?— cuestione seria después de incorporarme— Esto es un colegio, sus problemas de pareja arréglenlos en un lugar más privado— los reprendí cruzándome de brazos y haciendo énfasis en la palabra 'Pareja'.
Ambos se miraron confusos, luego cambiaron esa expresión a una de malestar y sus rostros tomaron un gracioso color azul para después separarse de golpe y estar lo más lejos posible el uno del otro, ambos me veían con terror y tuve que hacer un gran esfuerzo para contener esas inmensas ganas de estallar en risa.
— No es de mi interés su vida amorosa pero deberían evitar espectáculos como este…fue muy vergonzoso tener que detenerlos antes de que se comieran— sugerí dándoles la espalda y despidiéndome con un movimiento de mano.
Mientras me alejaba pude oír como esos dos se insultaban y dudaban sobre la sexualidad del otro, de mi boca se escapó una risilla "¿Quién dice que la venganza no es dulce?".¡OK! Esta semana fue una total mierda, pero este incidente me alegraró el resto de la tarde junto con el fin de semana, salí del instituto triunfante.
Al subir al auto comencé a reír, no pare de reír durante el camino de regreso a casa e incluso cuando metí el auto en el garaje y entre a mi casa seguí riendo como loca, me tire al suelo por el dolor de mis costillas por reír tanto "¿Hace cuánto que no rio de esta manera?" me pregunte observando el techo de mi casa ya más tranquila pero aun con espasmo "Creo que desde hace dos años" me puse de pie y frote mi estómago y costillas adoloridas.
— Hora de comer— dije feliz yendo a la cocina.
Aclaraciones:
*Punto de presión: el cuerpo humano cuenta con varios de estos, en algunas artes marciales los utilizan para defensa personal.
Agradecimientos a: malena99, Guest, nekiiithaxh, Eiko y LightEstheim.
Si gusta dejar criticas, sugerencias, comentarios y tomatazos serán bien recibidos.
SAYONARA!
