Los personajes de Amour Sucré y demás no son mios.

Disfrútenlo :D


Capitulo III

Un nuevo día se alzaba en el alba, se pronosticaba un cielo despejado, ligeramente caluroso pero fresco, perfecto para comenzar un sábado, todo iba en calma, en la ciudad todo circulaba según lo planeado, y en mi hogar yo me encontraba despierta desde las cuatro de la mañana por culpa de una pesadilla. Desde el accidente que tuve a los cinco años no he dejado de tener pesadillas, con el tiempo dejaron de ser tan frecuentes desgraciadamente el incidente de hace dos años me las hace sufrir constantemente pero recordar la broma que les hice a Castiel y Nathaniel me animó un poco. Sabiendo de sobra que no volvería a conciliar el sueño me dedique a asearme y a limpiar la casa, ahora que recuerdo la noche anterior tuve una visita inesperada de mi 'Tía', también recibí un correo de parte de mi hermano mayor el cual contenía los planos de la casa y donde curiosamente resolvía todas mis dudas sobre mi vivienda.

Mi hogar era una extensa planta, de fachada contemporánea, amurallada por paredes de tres metros y medio teniendo como entrada una reja de gruesos barrotes, poseía un jardín delantero y uno trasero, contaba con un recibidor, una sala de estar, una gran cocina americana, un comedor para diez personas, cinco grandes cuartos, un baño enorme, un cuarto de lavado, un garaje y un sótano, todo el interior tenía un estilo oriental moderno; gracias al plano que recibí me entere que el sótano era un centro de entretenimiento y que contaba con un sistema de seguridad sofisticado… "Y pensar que antes esta casa era un enorme baldío".

Después de terminar los deberes domésticos me dispuse a desayunar algo ligero, observe despreocupadamente la hora "8:00 am" eso fue como un balde de agua fría, era aburrido vivir sola ya que tenía demasiado tiempo libre, termine de comer y me tumbe en el sillón de la sala "¿Cómo sería si no fuera una antisocial y tuviera la vida de una chica normal?" medite unos minutos y la imagen mental que tuve no fue para nada agradable, bufe y me puse de pie decidida a conseguir un trabajo de medio tiempo, aunque no estaba necesitada de dinero no me gustaba malgastar mi tiempo, me dirigí a mi cuarto y busque un morral en la cual introduje mi móvil, un suéter, una cartera, también tome unos converse negros que me puse en el recibidor y deje las pantuflas en el getabako*, tome las llaves para por fin salir de la enorme casa.

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Camine por la acera hasta que llegue a la parada de autobús, subí al transporte público para después transbordar en el subterráneo hasta que llegue al centro de la ciudad, aunque a simple vista pareciera un pueblecillo era un lugar un poquito grande, anduve vagando por las calles infestadas de gente observando todo a mi alrededor, llegue a un área donde solo había boutiques de ropa y una en especial llamo mi atención por lo cual ingrese.

El lugar era sumamente bello, todo tenía una decoración victoriana como algunos salones de los museos de Londres y ni se diga de la ropa, era única y original, observe y tantee cada prenda "Si Konstantin estuviera aquí me obligaría a comprar cada conjunto" pensé divertida recordando aquel ruso excéntrico, después de un rato decidí probarme un sencillo conjunto así que me encamine al mostrador el cual era atendido por un azabache unos cuantos años mayor.

— Disculpe ¿Podría pasar a probador?— consulte con educación, el encargado asintió con una sonrisa y me condujo hasta unas pequeñas cabinas con puertecillas de cabaret, agradecí y entre quedando maravillada por el bonito estilo del probador.

Me desvestí y coloque el sencillo conjunto que consistía en un vestido veraniego de colores anaranjado claro y verde opaco, un chal delgado rosa pastel al igual que las sandalias; observe mi reflejo y me sonroje un poco, a pesar de que mi cuerpo está bien dotado y proporcionado siempre me ha dado un poco de vergüenza, me quite la ropa y me puse de nuevo la mía para después salir del probador y dirigirme a caja. Al llegar con el encargado de cabello y ojos pétreos espere paciente a que terminara de hablar con un joven de cabellera platinada, vi de soslayo a ambos y por un segundo mi mirada se cruzó con la del albino pero no le di mayor importancia.

— Lamento la espera— negué entregándole las prendas junto con una tarjeta de crédito— Gracias por su compra— me extendió una bolsa negra con el logo de la tienda, el ticket y la tarjeta, solo atine a asentir y salí de allí.

Después de mi pequeña compra comencé a buscar un trabajo, había bacantes para repartidor en una pizzería y en un restaurante de comida china, también solicitaban meseras en un restaurante italiano, en el centro comercial había uno de cajera, en diferentes tiendas se requería chicas que repartieran publicidad y por ultimo estaba uno de ayudante en el refugio de animales; ya que no me interesaba en lo más mínimo el dinero tome el del refugio de animales "Sera entretenido" pensé un tanto optimista.

Antes de regresar a casa hice una parada en el centro comercial cercano al instituto y compre unas cuantas cosas que hacían falta en la nevera, me encontraba formada en cajas sosteniendo una pequeña canastilla con unos cuantos víveres.

— ¡Selene!— alguien me llamo por lo que observe sobre mi hombro y me topé con el delegado principal— Hola— saludo cuando estuvo lo suficientemente cerca y al igual que yo cargaba una canastilla. Con solo verlo recordé lo acontecido el día anterior causándome inmensas ganas de reír, para evitarlo carraspee varias veces con algo de incomodidad.

— Hola— respondí el saludo escuetamente girando levemente para no darle la espalda.

— Yo… quería disculparme por lo de ayer y…— le constaba pronunciar lo último— Y aclarar el malentendido con respecto a… Castiel, en verdad…e-él y yo n-no so-somos na-nada— estaba avergonzado y evitaba mirarme a la cara a toda costa.

— Esta bien, no tienes por qué darme explicaciones, ni que fuera tu novia— trate de calmarlo con una pequeña broma.

— ¡¿Eh?! N-no…S-si…Y-yo— bien fue un error termino peor, ahora estaba sonrojado y solo decía monosílabos — Yo… ¡Toma!— me extendió un bote de helado, lo observe sin entender— Ayer te prometí un helado para animarte y por las circunstancias no pudimos, planeaba dártelo el lunes pero ya que te encontré hoy…— seguía sin dar la cara, si fuera una chica normal me sonrojaría y pensaría mil y un cosas sobre lo romántico de la escena pero como no lo soy solo me resultaba incómodo.

— Bien…gracias— tome el botecillo— Pero ya no hace falta, la escena de pareja acalorada me animo lo suficiente— le devolví el helado y supuse que capto la indirecta ya que su semblante cambio a uno de molestia.

— Entonces fue a propósito— me acuso a lo que yo asentí despreocupadamente— Me hiciste angustiar por nada— seguía molesto.

— Y tú me hiciste dar vueltas por todo el instituto por un mísero justificante y me reprochaste el que no haya obligado a Castiel a firmar, no era mi trabajo, solo un favor y si hubiese sabido que te pondrías así nunca habría aceptado— contrataque seria y mirándolo acusadoramente.

— Acepto mi equivocación, no debí actuar tan inmaduro… ¿Podrías disculparme? Prometo no volver a hacerlo— me rogo con su mirada dorada.

— No hay problema, se perdonar a las personas que aceptan sus errores— avance y llegue a caja para cobrar y espere al delegado para terminar nuestra conversación— Pero tienes que admitir que fue una dulce venganza, más dulce que un helado— dije con orgullo cuando estuvimos frente a frente.

— Tal vez, si yo no hubiera sido una víctima— se quejó haciendo una mueca— ¡Oh! Toma, después de toda una promesa es una promesa— me extendió de nueva cuenta el bote de helado.

— Gracias y por cierto…no te preocupes por tu virilidad soy consciente de que eres todo un macho man— y con esa despedida despreocupada y llena de sarcasmo deje atrás al rubio.

Mientras tanto plantado en la acera dicho rubio no salía de su shock mental "¡Esa chica es una perversa!", estaba un poco molesto con ella pero de cierto modo le agradaba la forma en que lo trataba, aunque la mayoría de las personas con las que convivía lo trataban de forma educada y alegre esa chica de pétreos cabellos y ojos pardo oscuro podía ser formal, educada, fría, indiferente, arrogante y burlona a la vez, y con esos pensamientos en mente se encamino a su hogar.

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Llegue aproximadamente a las seis de la tarde a casa, me encontraba agotada, deje las compras en la mesa de la cocina y revise la contestado mientras degustaba del helado que me regalo Nathaniel, tenía cinco mensajes de voz, los primeros cuatro eran de dos de mis hermanos y el ultimo de mi 'tía', tal parecía que mañana vendría aquella excéntrica mujer a pasar el día conmigo. Termine de acomodar las compras y tome una ducha rápida para después dirigirme a la cama para descansar lo poco que pudiera, pero dudaba que eso pasara.

Desperté de golpe, sudando frio, con la respiración entrecortada y el corazón a mil, me reincorpore levemente para asegurarme que me encontraba en mi habitación y no en un cuarto de hospital, más tranquila volví a recostarme llevando mis manos a mi rostro percatándome que no solo estaba bañado en sudor sino que también tenía rastros de lágrimas, solté un suspiro lleno de cansancio y resignación, odiaba tener ese tipos de sueños "Solo espero no sufrir otra crisis nerviosa por esto". Minutos después me coloque de pie en dirección al baño, llene la bañera y tome un baño lo suficientemente duradero para calmar mi atrofiada mente.

— ¡Ah~!— exclame con alivio al salir del cuarto de baño— Me sentía tan asquerosa— murmure secando mi largo y húmedo cabello yendo directo a mi dormitorio, me percate que el sol se encontraba a mitad de camino, volteé a ver el reloj de la cómoda— 7:00 am…tarde tres horas en el baño— no le preste atención al tiempo, al fin y al cabo era domingo.

En mi recamara me coloque un bóxer rojo para chica y un top deportivo negro, un short de mezclilla desgastado junto con una delgada playera holgada roja con el kanji del amor estampada, cepillé mi cabellera y la amarre en una coleta alta. Iba hacia la cocina a preparar el desayuno pero el timbre de la puerta principal me hizo cambiar de dirección, llegue al recibidor y observe por la pequeña pantalla de seguridad en la cual se mostraba a mi visita, apreté un botón del sistema y en automático se abrió la reja por la cual paso la mujer mientras que yo la esperaba de brazos cruzados en el umbral de la puerta

— Buenos días cariño— saludo y asentí— ¿Puedo pasar?— solicitó y me hice a un lado para dejarla pasar, le ordene que se quitara los zapatos y tomara las pantuflas del getabako, la conduje hasta la sala de estar donde le ofrecí asiento y acepto gustosa.

Seguía de pie observando a la mujer frente a mí, la analicé como si de un bicho raro se tratara, tal vez esa comparación no es del todo incierta ya que su vestimenta era un disfraz de hada, hice un mohín con la boca "¿Acaso está haciendo cosplay?", suspire con pesar y me desparrame en el sillón.

— Te noto desanimada corazón ¿Te ha ocurrido algo malo esta primera semana?— cuestiono preocupada a lo que yo negué aunque fuera una total mentira ya que esa semana de instituto fue todo menos tranquila.

— No he dormido bien, solo es eso— la corte antes de que hiciese más preguntas, me sentí observada— ¿Qué?— arquee una ceja sin comprender.

— Na-nada, solo pensaba que no eres nada a cómo te describió tu padre— eso sí que me tomo por sorpresa— Según el Sr. Lee eres una niña tranquila, con unos modales dignos de una princesa y un poco sumisa— aclaro mi duda.

— Hmp… no importa que sea su hija, él no sabe nada d mi— dije con amargura y me fui de allí hacia mi habitación.

Azoté la puerta molesta "¿Por qué rayos dije eso?" tome mi cabeza y revolví mi cabello deshaciendo en el proceso la coleta "¿Por qué me sigue afectando la simple mención de aquel hombre?" caí de rodilla al suelo derrotada, lagrimas amenazaban por escapar de mis ojos, me tire por completo en el suelo de madera, me hice ovillo tomando mi estómago y tratando de no llorar "¡Ma-maldición! Detesto sentirme así de débil".

No sé cuánto tiempo pase en esa posición ya que me quede ida en mis tristes recuerdos, de lo que era consiente era del dolor de este, mi cuerpo se entumió por dicha posición y lo que me saco de mi ensimismamiento fue el ruido que provenía de la cocina, me puse de pie como pude, limpie rápidamente mi rostro y salí para ver que ocurría, lo que encontré fue a la misma mujer de cabello rosado oscuro esculcando en la alacena.

— Sigue aquí— afirme llamando su atención— No he escuchado su nombre— me acerque a un estante de la cocina y saque una caja de cereal junto con un tazón y cuchara.

— Cierto, que tonta soy, mi nombre es Agatha Marraine— sonrió alegre— Perdona por no habértelo dicho antes pero ese día iba de paso y te dije que era tu tía o madrina— se disculpó— Seguro que te tome de sorpresa ¿no?— rio avergonzada.

— OK, no se preocupe Sra. Marraine— dije mirándola incomoda y ella solo hizo un mueca de desaprobación.

— Amor dime madrina o tía — tomo mis mejillas y las apachurro haciendo que mi boca simulara la de un pez, me libere de ella y hui sobando mis mejillas.

Deje todo para desayunar en la barra y me dirigí al refrigerador por leche, como ya tenía todo lo necesario me senté a degustar de un rico tazón de cereal mientras seguía con la mirada cada acción de la 'hada'.

— No comprendo mucho el idioma de la comida empaquetada que tienes… así que hare un espagueti y un guisado de patata— comento mientras tomaba todo lo necesario para la comida— ¿Estás de acuerdo?— giro para verme, solo me alce de hombros.

Seguí viendo a esa mujer tan peculiar cocinar, sigo sin entender porque mi hermano contrataría a alguien para cuidarme durante mi estancia en Francia, aunque en el correo me confirmaba que Agatha sería una especie de cuidadora que solo vendría a verme cada cierto tiempo. La última vez que tuve una niñera fue a los nueve años y no era precisamente una mujer, sino el mejor guardaespaldas de mi padre Min Chang Ri, en ese tiempo el tenia veintitrés años, de un altura promedio en Corea, cabello gris oscuro y lacio, ojos chocolate y con una cicatriz que atravesaba su boca de forma vertical, aunque era un hombre frio y de pocas palabras recuerdo que fue un rompe corazones en ese tiempo y un buen niñero.

— Cariño tenemos que hablar— se sentó frente a mí y me miro con seriedad, eleve una ceja sin comprender y me lleve otro bocado a la boca con desgana.

— ¿De qué?— pronuncie después de tragar, observe mi plato y estaba vacío por lo que me serví más ignorando a la peli rosada.

— Es sobre tu aspecto.

— ¿Qué tiene de malo mi aspecto?— cuestione antes de comer.

— ¿Qué tiene de malo? ¡TODO!, no eres nada femenina y eso está muy mal— dramatizo.

— No pretendo serlo— me puse a la defensiva "¿Qué se cree esta mujer? Apenas y nos conocemos y ya me está criticando como si tuviéramos una relación íntima de hace años".

— Pero eres tan exótica— replico— Tienes la piel de un tono maravilloso, ni muy pálida como cualquier asiático y ni muy bronceada como la latina, sino un perfecto color neutro entre estos— me elogio— Además de que tienes hermosos ojos rasgados que son muy penetrantes e intimidantes, estoy segura que podemos hacer que luzcan más bellos y sensuales— casi me atraganto con la última palabra.

— No necesito hacer eso, no me gusta llamar la atención— dije seria "¡Mentirosa!" fue lo que grito mi conciencia la cual preferí ignorar y seguí comiendo.

— Pero al menos déjame arreglarte hoy y veras que causas conmoción en la ciudad— me miro esperanzada, hice mi plato vacío a un lado.

— Si le digo que no seguirá insistiendo— afirme con molestia— Ya que, haga lo que quiera por hoy— accedí derrotada pero enfatizando la última palabra.

Después de eso termino la comida y me pidió que la llevara a mi habitación, reviso todo mi guardarropa y se escandalizo al ver que todo solo eran pantalones de mezclilla no muy ajustados y pesqueros de la misma tela pero de diferentes colores, playeras un tanto holgadas no muy llamativas al igual que suéteres y sudaderas de diferentes colores sobrios aún más holgados y unos cuantos pares de tenis. Se dirigió a los cajones donde guardaba mi ropa interior y pijamas, intente detenerla pero actué tarde y comenzó a hurgar encada cajón y fue cuando exploto.

— ¡Kyaaa! ¿En verdad usas este tipo de lencería? Creí que encontraría calzones de abuela y sostenes de la edad media— no sé si se burlaba de mi o era una reacción del momento, solo fruncí el ceño, me cruce de brazos indignada.

— Hmp…me gusta ese tipo de ropa interior— confesé —Es muy bonita y agradable, también uso deportiva porque es más cómoda en mis días de ocio.

— Pero si usas esto tan femenino también puedes usar ropa más atrevida y linda— opino.

— La uso porque no espero que alguien llegue y me diga '¡Hola! Oye déjame ver tu ropa interior'— ironice, trate de ignorar su presencia y comencé a buscar la bolsa de ropa que compre ayer y se la mostré, ella dio un gritillo de emoción.

—Entonces…— lucia confundida— ¿Si usas ropa como esta?— señalo el conjunto y asentí— Que cruel eres, ¿Por qué me hiciste pensar que no te importaba tu apariencia?— cuestiono llorosa.

— Usted fue quien juzgo de buenas a primeras— la mire con cara de pocos amigos— Además la ropa de ese armario la compraron mis hermanos y tengo que usarla hasta que llegue el equipaje que falta— explique brevemente.

— ¡Oh!...Tus hermanos son muy sobreprotectores— dijo encantada.

— De sobreprotectores no tienen nada, lo que ocurre es que son muy celosos— finalice, no me gustaba hablar de mi familia con desconocidos.

— ¡OK! Saldré por unos minutos y volveré con una sorpresa— aviso antes de salir de mi cuarto.

Se escuchó el abrir y cerrar de la puerta de la casa y la de rejas, bufé levemente y me tumbe en la cama, me quede unos minutos mirando el techo blanco después gire mi rostro varias veces contemplando la habitación de paredes inmaculadas decorada con muebles y objetos coloridos, ese cuarto era tan ajena a mí, todo ese color que desprendía eran de los que yo carecía, "Soy como una mancha en un bello cuadro" me coloque de pie y me dirigí a la ventana que alumbraba de manera natural la habitación, observe con mirada perdida el jardín delantero. Di varias vueltas por mi recamara y unas cuantas más por toda la casa, parecía una fiera enjaulada, no tenía nada que hacer, mi trabajo en el refugio animal iniciaba el próximo fin de semana y aun no tenía hambre, fui de nuevo a la cocina para coger unos pokis de un estante, los comería para matar el tiempo, cuando lleve la primera varita a mi boca recordé el sótano, corrí hacia el pasillo que da a las habitaciones y llegue frente a la puerta del baño, me acuclillé para retirar el bonito tapete guinda dejando a la vista una prominente puerta corrediza casi imperceptible a la vista pero si al tacto, la abrí con cuidado y en automáticamente las luces se encendieron.

Baje los escalones metálicos con cuidado y llegue a un extenso pasillo con seis puertas en total, inspeccione cada una y lo que encontré me dejo atónita, había una biblioteca, un salón de juegos, un mini cine, un gimnasio, un salón de música y un cuarto lleno de ropa. Cuando mi hermano dijo que era un simple centro de entretenimiento yo me imaginaba un sótano con una mesa de pool o pin-pon, una mini nevera y unos sillones junto con una T.V. "Amida eres un idiota" un tic se instaló en mi ceja, por ahora lo dejaría pasar.

Se escuchó el resonancia del timbre a lo que yo subí a atender, abrí por segunda vez las puertas para dejar pasar a la misma mujer que cuidaría de mí.

— He regresado— canturreo jocosamente— ¿Me extrañaste?

La mire sin comprender, ignorándola me encamine al pasillo para cerrar la puerta que lleva al sótano retirando el tapete, cuando me di la vuelta la oji azul se encontraba distraída viendo los diferentes fotografías enmarcadas que había colgado en las paredes del pasillo.

— Son increíbles, apuesto a que costó trabajo tomarlas— comento estupefacta.

— Son un regalo de un amigo— aclare mirando también las fotografías de paisaje y lugares.

— Por cierto amor— llamo de nueva cuenta mi atención— Esta es la sorpresa… ¡Tada!— mostro un conjunto muy bonito— ¿Qué te parece? Se sincera— me miraba con esos ojos azules llenos de emoción.

— Supongo que está bien— la monotonía era palpable en mi voz, fui a mi cuarto seguida por mi 'tía'.

— Entonces hay que ponernos en acción— me tomo de la mano y comenzó a desvestirme.

— ¡O-oiga! ¡E-espere! ¡Yo puedo sola!— le arrebate las prenda y la saque a patadas de mi cuarto—Mujer loca— murmure después de cerrar la puerta con pestillo.

Termine de quitarme la ropa y quede desnuda, me coloque ropa interior de encaje blanco, tome el conjunto y me lo coloque adecuadamente, una cosa era que no me gustara vestir de esa forma y otra muy distinta era no saber cómo usarla. Una vez lista me mire en el espejo de cuerpo completo y aprecie como el vestido veraniego estilo strapless se ajustaba a mi pecho y caía suelto hasta llegar a las rodillas, la tela era muy liviana de color crema en el pecho y conforme iba bajando oscurecía hasta tornarse de color negro también estaba adornada con grandes flores rojas, y sobre el vestido llevaba un liviano suetercillo blanco de manga ¾ de una tela que simulaba ser encaje, usaba unas sencillas ballerinas negras y por último en mis manos unos guantes cortos de encaje beige.

Suspire y abrí la puerta dispuesta a llamar a mí 'tía' pero no hizo falta ya que esta esperaba afuera con una enorme sonrisa que desbordaba emoción.

— Lista, me iré a comer— lo desagradable fue que me detuvo y me sentó frente a mi tocador y comenzó a peinarme, saco una rizadora dispuesta a usarla en mi cabello pero la detuve— Mi cabello siempre ha sido natural, nunca lo he planchado o rizado y hoy no será la excepción así que si quiere que siga usando esta ropa más le vale no dañarme de ninguna forma— le advertí, asintió con una sonrisa por lo cual termino por hacerme una trenza francesa y peinando mi copetillo de lado.

— Te pondré un poco de brillo labial rozado y rizare tus pestañas para que te veas más coqueta— rodé los ojos y resople.

— ¡Fantástico! ¡Hemos terminado!— dijo orgullosa de si— Comemos y después nos vamos de compras al bazar— dijo tan feliz, iba a objetar pero fue tarde ya que se retiró de mi alcoba, me mire de nuevo y un sonrojo se apodero de mi rostro "Me siento ridículamente bien".

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Durante el transcurso al bazar trato de entablar una conversación conmigo, pero cortaba de tajo sus intentos, al final todo fue en silencio, miraba por la ventana del auto con desinterés, de a poco dejamos el área residencial para llegar al área comercial, repleto de transeúntes que iban y venían, locales de comida, ropa, refaccionarias, uno que otro parque, etc.

Al llegar a la plaza comercial la mujer se estaciono y esta me pidió mi número telefónico ya que me contactaría para vernos en el supermercado y comprar cosas que según ella hacían falta en casa, me conto que se encontraría con un amigo suyo llamado Louis que era el dueño de un bazar, tome mi morral marrón claro y bajamos de su auto, entramos a la plaza llamando demasiado la atención sobre todo la mujer de 30 años disfrazada de hada, entre con pesar, tomamos caminos diferente y comencé a explorar el recinto.

Caminaba por los pasillos de la plaza ignorando las miradas de todos, pare frente a una tienda de filmes y observe el escaparate, entre y comencé a hurgar entre los discos de cada género para ver si alguno llamaba mi atención, varios encargados me preguntaron si se me ofrecía algo recibiendo mi escueta negativa y chicos de mi edad o un poco mayores trataban de entablar platica conmigo pero los mandaba de paseo, como nada llamo lo suficiente mi atención me retire del lugar. Deambule un poco más en la plaza antes de reunirme con la peli rosada y llegue a una gran tienda de instrumentos y música, entre y aprecie los diversos instrumentos que tenían en exhibición después fui al área de discos y volví a buscar algo interesante.

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En la misma tienda cerca de los instrumentos un pelirrojo buscaba una cuerda para su guitarra y examinaba un amplificador para la misma, acompañado por su mejor amigo de ojos bicolor, este observaba algunos instrumentos que le llamaban la atención como el piano o el violín.

— ¿Ya encontraste la cuerda?— pregunto obteniendo una negativa— Preguntemos a los empleados o al cajero— sugirió.

— Esos inútiles no saben nada— siguió buscando— Si no la encuentro aquí puedo ir a buscarla a otra tienda— gruño al ver que la última cuerda que tomo tampoco era la que necesitaba "¡Carajo! todo esta desordenado y se hace más difícil encontrarla".

— ¿Hn?— su mirada desigual se enfocó en la chica que acababa de ingresar al lugar, por alguna extraña razón creía que la había visto en algún lugar, para su desgracia la memoria no era su fuerte— ¿Castiel tú conoces a esa señorita?— llamo la atención de su rebelde amigo.

El de ojos grises miro sin ver realmente— ¿Cuál? ¿La de las perforaciones?— pregunto mientras seguía buscando la cuerda— Maldición— gruño.

— No, la de vestido floreado y cabello trenzado— dijo captando nuevamente la atención de su amigo.

Esta vez el pelirrojo escruto minuciosamente el lugar hallando a la chica a la que se refería su gallardo amigo, se encontraba de espaldas a ellos por lo cual se le dificultaba identificarla, aunque el estilo que vestía la chica no era muy de su agrado tenía que admitir que se veía agradable a la vista.

— ¿No era más fácil señalarla desde un principio?— reprocho pues en verdad necesitaba esa cuerda, no creía sobrevivir sin su guitarra un día más.

— Sabes que no es educado señalar a las persona— le recordó el joven de cabellos blancos.

— Si, si, como sea— le restó importancia al asunto volviendo a lo suyo.

— ¿Y entonces?... ¿La conoces?— consulto nuevamente, el oji gris bufó exasperado.

— ¡No Lysandro, no la conozco, ahora déjame!— alzó la voz molesto captando la atención de todos incluso el de la chica la cual los miraba con aburrimiento, él de cabellos rojos se sorprendió al verla allí y más vestida de esa forma.

— Por tu reacción he de deducir que así es ¿Quién es?— el peliblanco no quito la vista de la chica pues le parecía linda.

— Es la chica de intercambio, se llama Selene— contesto tratando de ignorar la presencia de la chica.

— ¿La misma que te puso el sobrenombre de 'Habanero' y te emparejo con Nathaniel?— ante el ultimo comentario de su amigo se crispo, recordar eso le desagrado, eso había sido un golpe bajo para su orgullo y hombría.

— Si— su voz era amenazadora— Gracias por recordármelo— sonrió con maldad cosa que a su amigo no le dio confianza— ¿Sabes? Iré a saludar— se encamino hacia ella seguido de cerca por su amigo.

Por su parte la azabache después de percatarse de la presencia del pelirrojo se puso alerta, si de algo estaba segura era de que ese chico no se quedaría de brazos cruzados después de la broma que le hizo el día anterior, mientras simulaba seguir inspeccionando los discos se percató que el oji gris se acercaba a ella por la espalda con un aura amenazadora y acompañado de un peculiar chico que reconoció de inmediato.

Tenía que hacer algo para restaurar su hombría que fue manchada por esa niña, probablemente solo aparentaba ser fría, distante y altanera con él, si era como todas la chicas que había conocido estaba 100% seguro que caería sonrojada por lo que iba a hacer, una sonrisa traviesa se apodero se sus labios, ante esa mueca su amigo su amigo se alertó pues un Castiel con esa aura y esa sonrisa significaban problemas así que era mejor prevenir que lamentar.

Estaba a un metro de ella y ya tenía en mente una broma, la abrazaría por la cintura y la pegaría a él para después susurrarle cualquier estupidez que la pondría colorada, la chica de profundos ojos chocolate espero paciente para ver su movimiento y fue cuando se dio cuenta de sus intenciones de abrazarla.

— Castiel más te vale que no hagas una tontería, no estoy de humor— advirtió con severidad.

El pelirrojo se hizo de oídos sordos y siguió con su plan, la joven al sentir el contacto se tensó y un tic nervioso apareció en su ojo izquierdo. Por su parte el rockero se sintió extraño al estrechar el cuerpo frio de la joven, el aroma que desprendía lo idiotizo.

— Si no me sueltas gritare diciendo que eres un pervertido y acosador sexual— advirtió nuevamente, salió de su trance y la soltó de golpe.

— Solo un idiota se fijaría en ti— dijo con sorna cuando se recuperó de su anterior aturdimiento.

— Agradezco que ese idiota no seas tú— contesto el insulto con desinterés— Pero creo que ya dejaste en claro tus preferencias sexuales ¿No?— lo vio de reojo y sonrió disimuladamente satisfecha al notar las expresiones del chico.

Por la sacudida del abrazo dejo caer los discos que traía en sus manos, se percató de ello y se acuclillo con delicadeza para recogerlos, cuando tomo algunos una manos más grandes a las suyas se atravesaron tomando algunos, de reojo vio al joven de cabello blanquecino con puntas oscuras que le brindo ayuda, se puso de pie y agradeció cuando recibió los discos faltantes.

El chico de cabello rojizo observo en silencio como su amigo ayudaba al diablo personificado, y cuando los dos estuvieron de pie le lanzo una mirada matadora a la joven, ella la esquivo olímpicamente mientras acomodaba los discos en su estante correspondiente.

— Ignorando lo sucedido, es sorpresivo encontrarte Castiel— comento sin emoción

— Lo mismo digo— fue cortante, aún seguía molesto con ella.

— Supongo que es oportuno, ayer me encontré con Nathaniel y hoy contigo— dijo despreocupadamente, desvió su atención al chico de ojos bicolor— ¡Oh! Perdón por ser tan descortés y no presentarme, soy Selene, un gusto— extendió su mano al albino y le dedico una sonrisa sin emoción alguna demostrando una vez más su buena educación.

— El gusto es mío señorita, soy Lysandro—el albino se presentó y tomo entre sus manos la de la chica, quito el guante con delicadeza para después plantar un beso en el dorso de la misma tomando una pose caballeresca y volvió a colocar el guante.

— Como sea, vasta de galantería Lysandro, a lo que venimos —el pelirrojo rodo los ojos y espero junto a su amigo, ambos expectantes, a que la chica se sonrojara por dicha acción cosa que no sucedió dejando al dúo impresionado.

— ¡hum! No te pongas celoso Castiel— dijo burlonamente crispando al mencionado.

— ¿Qu-que dices? ¿Estás de broma?— su voz era tétrica.

— Nope, yo hablo en serio…— fue interrumpida.

— Castiel creí que buscabas una cuerda para la guitarra— intervino el de ojos de color.

— Olvídalo, aquí no está, la buscaremos en la tienda de música que está a un lado de la tienda de tu hermano— dijo sin despegar la vista de la chica que buscaba algo en su mochila, saco su móvil y vio un mensaje.

"Nos vemos en el bazar de Louis"

— ¡Hey! Chico teñido— llamo la atención de los jóvenes— ¿Sabes en donde es el bazar de Louis?— pregunto sin dejar de mirar el celular.

— ¿A quién le dices 'chico teñido'?— pregunto el pelirrojo acercándose peligrosamente a ella.

— A ti, deberías retocar el tinte, se empieza a ver la raíz oscura— aconsejo atrevidamente, el chico iba a refutar lo dicho pero se quedó con la palabra en la boca puesto que la azabache se quitó de enfrente.

— Lysandro…— el joven que momentos antes se cubría la boca, para no estallar en risa por la pelea entre su mejor amigo y aquella chica de voz perezosa y monótona, puso su total atención a la peculiar chica.

— Dime ¿en qué puedo ayudar?— sonrió en su dirección

— ¿En dónde se encuentra el bazar de Louis?— fue directa.

— ¡¿Cómo que teñido?! ¡Normalmente es Lysandro de quien piensan eso!— fue ignorado por la morena y su mejor amigo.

— Mmm…si gustas te acompaño y te muestro el camino— ofreció, ella agradeció con su usual sonrisa sin emoción.

— ¡Mierda! ¡No me ignores y contesta mujer!— estaba alterado, claro que lo estaba, esa niña lo cabreaba cada que tenía oportunidad y en su vacía mirada se notaba que lo gozaba

— Ya te lo he dicho, tienes que retocar tu tinte— contesto como si no fuera la gran cosa— ¿Estas sordo acaso? Es eso o es que tanto colorante rojo ya te afecto el cerebro— comento al aire dejando a un enfurruñado pelirrojo atrás mientras salía de la tienda de música junto a un divertido victoriano.

— Lamento su comportamiento, es solo que sigue algo sentido porque heriste su orgullo de hombre— se disculpó y justifico a su amigo— En realidad él siempre está de ese humor tan bipolar.

— ¡Te escuche!— grito— Gracias por el apoyo Lysandro— ironizó, desgraciadamente nuevamente fue ignorado haciéndole rechinar los dientes de coraje.

— Mmm…comprendo— se limitó a contestar y guardo silencio el resto del trayecto al bazar, el joven heterocromo la observaba de reojo detallando su rostro pequeño y perfilado, iba embelesado con la peregrinidad de la joven que no se dio cuenta de la mirada acusadora de su amigo pelirrojo para con él.

— Lysandro es hora de irnos— dijo rápidamente el chico de apariencia rebelde en cuanto estuvieron frente al recinto perteneciente al Sr. Louis.

— Les agradezco el que me hayan acompañado— realizo la tradicional reverencia* de su familia antes de darse la vuelta y entrar al bazar dejando a atrás al par de incompatibles chicos.

Ambos amigos se fueron alejando en dirección del subterráneo, un resentido chico de ojos grises, que iba gruñendo de vez en vez y soltaba uno que otro improperio dirigido a cierta chica extranjera, y un joven de platinada cabellera que caminaba tranquilamente.

— Sigues molesto— afirmo— No debería afectarte, normalmente mandas de paseo a toda chica que se te acerca— comento lo obvio.

— Hmp… es una molestia— mascullo— Además de que a mi supuesto mejor amigo me ignoro por una chica, Lysandro eres un traidor— espeto.

— ¿Yo? Pero solo era amable— dijo extrañado— Pienso que es graciosa la forma en la que pelean y creo que es bonita— dio su punto de vista— Pero sabes perfectamente que ahora no me interesa tener una relación sino enfocarme en la música.

Después de esa pequeña discusión subieron al tren hasta llegar al centro de la ciudad y poder ir a visitar al hermano del joven victoriano y de paso comprar la cuerda del chico rockero. Sin embargo ambos adolescentes esperaban ansiosos el día siguiente por razones muy diferentes.


Bueno aquí está la actualización, no sé cuánto tarde pero por fin lo termine, creo que está un poco largo.

Aclaraciones:

*Getabako: no se en realidad como se llame la parte en la que las personas japonesas o coreanas dejan sus zapatos, solo encontré este nombre referido a un armario para zapatos que se encuentra en el recibidor.
*Pokis: buenos son las baritas de galleta cubiertas por chocolate
*Reverencia: es la tradicional japonesa o coreana.

Bueno como habrán notado hasta ahora la protagonista es de muy buena posición social, al parecer no lleva una buena relación con su padre, hasta ahora solo se ha hablado un poco de sus hermanos (son tres en total) y que el mayor se llama Amida (significa Buda), tuvo un guardaespaldas (el nombre lo invente así que ni idea que signifique XD), en alguna parte de su corta vida tuvo amigos, Selene tiene un tono de voz suave pero muy perezoso, monótono, aburrido, inexpresivo, etc. (lo digo para que se den una idea ya que sería tedioso andar escribir después de que la OC hable "dijo sin sentimiento" o "sin emoción" pero denme su opinión) y por ultimo su personalidad es seria casi rayando a lo frio.

Agradecimientos a: malena99, EyesGray-sama, Akasuna no Arika y DarlynM

Si gusta dejar criticas, sugerencias, comentarios y tomatazos serán bien recibidos.

SAYONARA!