Los personajes de Amour Sucré y demás no son mios.

Disfrútenlo :D


Capitulo IV

Se encontraba de camino al instituto con paso despreocupado, audífonos en las orejas, manos en las bolsas del pantalón de mezclilla negro y un cigarrillo en la boca, llego a una esquina y espero recargado en un poste de luz con los brazos cruzados. Después de encontrarse con la chica de intercambio, él y su amigo, fueron al centro a visitar a Leigh y aprovecho para comprar la cuerda para su guitarra, cuando llego a su departamento dispuesto a dormir se encontró con la bonita sorpresa de que su perro había escapado, de nuevo, por la escalera de incendio, pasó toda la noche y los siguientes dos días buscándolo por los alrededores y el animal no daba señales de vida lo cual lo tenía muy preocupado, ese can era un regalo de sus padres, aunque no tenía una buena relación familiar poseía uno que otro recuerdo agradable al lado de sus progenitores y el cachorro. Escucho pasos seguros acompañados de unos sonidos de tacón e instintivamente volteo a su izquierda para encontrarse con dos albinos.

— Buenos días Castiel— saludo con voz cantarina la de ojos dorados recibiendo un asentimiento de parte de pelirrojo— Dios te ves terrible— dijo abrumada al ver el estado 'zombie' del chico.

— Rosa tiene razón— apoyo el de ojos bicolor— No has asistido a clases desde el lunes ¿Todo va bien?

— No, demonio escapo... otra vez— suspiro con cansancio y ambos peliblancos lo observaron angustiados uno más sutil que el otro.

— Te ayudaremos a encontrarlo después de clase, de todas formas no te preocupes tanto, sabes que él siempre regresa— la joven trato de reconfortarlo— Aun así pondremos carteles…— paro en seco lo que iba a decir al ver la larga cabellera ébano pasar del otro lado de la acera.

— Ermmm… Recordé que tenía un asunto que atender, me tengo que ir, nos vemos después chicos— se despidió cruzando la calle y corrió en dirección de la chica de melena ébano mientras la llamaba con insistencia.

Tanto el pelirrojo como el chico heterocromo observaron a la azabache, vestía unos sencillos jeans azules una blusa de tirantes anaranjada y encima de esta un suéter delgado y holgado color gris, unos tenis azules con dos franjas grises a los lados y de su hombro colgaba una mochila de colores neutros, de lo que se percataron fue de su cabellera, tal parecía que la había cortado por debajo de las caderas.

La joven de ojos chocolate al escuchar su nombre se detuvo y vio sobre su hombro para encontrarse a la albina que la miraba con una afable sonrisa, la de ojos miel la tomo de los hombros y se la llevo rápidamente al interior del instituto, sin darle tiempo a la chica de protestar.

Los dos chicos las observaron hasta que las perdieron de vista, ambos se encontraban confundidos ya que no recordaban que la albina les hubiera mencionado siquiera que conocía a la chica de intercambio, decidieron consultarlo después con la peliblanca y reanudaron su plática sobre la mascota perdida y las posibles soluciones para encontrarlo, conforme iban caminando hablaban y saludaban de vez en vez a conocidos, así con paso calmado se dirigieron a la terraza.

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No prestaba atención al sermón que me dedicaba la chica de blanquecino cabello, solo lograba ver como su boca se abría y cerraba dejando escapar sonidos que se esfumaban antes de llegar a mis oídos, aparte la mirada de ella y comencé a ver con desinterés la cafetería de la escuela. El techo alto de color azul pastel, las cuatro columnas beige que ayudaban a permanecer en pie el techo, la baldosa blanca del suelo, los dos enormes ventanales que había como paredes dejando a la vista el bonito jardín, la puerta doble color crema, las mesas largas y rectangulares acomodadas en filas de 10, rodeadas por suficientes sillas metálicas, el área de la cocina, una que otra máquina expendedora y los contenedores de basura verdes.

— Selene… ¿Me estas escuchando?— su molestia era evidente, yo negué— Solo espérame en tu salón, pasare por ti para ir a comer juntas y ni se te ocurra huir o pasare el resto del día acosándote— amenazo suspirando derrotada.

— ¿Por qué?— cuestione mirando con seriedad su cara confusa— ¿Por qué quieres estar conmigo? ¿Qué tiene de especial tratar de entablar una amistad conmigo? ¿Acaso no tienes a Iris y a las demás?

— Bueno… tengo una buena relación con todas la chicas gracias a Lynn— la observé confundida— Lynn es la chica se fue de intercambio y mi mejor amiga— explico— Y la razón por la que quiero ser tu amiga es porque me parece interesante— termino dedicándome una sonrisa.

— Bien, estaré esperando en el aula A y prometo no escapar— dije dando por finalizada la conversación, la albina me abrazo con efusividad cosa que me incomodo, al separarnos me aleje un poco de ella como prevención si intentaba abrazarme nuevamente.

— Que fría estas, Selene— murmuro mientras salíamos de la cafetería, nos despedimos para después tomar caminos diferentes.

Fui directo a mi taquilla a dejar mis pertenencias y tomar solo lo necesario para el primer periodo de clases. Cuando llegue al casillero y acomodaba mis útiles note como de mi mochila caía una hoja al suelo, me agache para recogerla topándome con la foto de un animal por lo que recordé lo que iba a hacer esa mañana antes de ser interceptada por Rosalya, al recordar a esa chica en mi cara se posó una mueca de desagrado al pensar que tenía que cumplir mi palabra de estar con ella durante el receso, no era que me desagradara la albina sino que al ver su forma de ser tan sociable estaba segura de que terminaría rodeada de personas.

No me agradaba la gente, desde pequeña siempre fui poco sociable por lo que estar rodeada de personas me enfermaba, era por ese malestar que me provocaban que las evitaba a toda costa, ese malestar llego a convertirse en desconfianza y repugnancia después del accidente que tuve a los 5 años. Sin embargo sigo sin comprender como fue que a partir de los 9 años conviví con un gran grupo de amigos que se convirtieron en una familia, ellos me brindaron su amistad incondicional, amor y sobretodo me devolvieron el color que perdí en mi infancia. El que más había influido en mi había sido Vladimir, un atractivo joven ingles de familia respetable, alto y esbelto levemente fornido, de cabellera larga color ceniza, era un chico sumamente extrovertido amante de la música, me había enseñado 'las melodías de la vida' como él solía llamar a las emociones. Con los años que conviví a lado de ese grupo de peculiares chicos recupere parte de mis emociones, también gracias a su apoyo pude solucionar la tensa relación que compartía con mis hermanos en ese entonces.

Una imperceptible sonrisa surco sus labios y se detuvo a mitad de pasillo, cerca de la sala de delegado, volteo al escuchar la voz chillona de la hermana de Nathaniel. La rubia y sus amigas tenían acorralado a alguien en los casilleros, diviso unos cuantos mechones violetas y a su mente vino la chiquilla que le presentaron el primer día de escuela.

— Violette— llamo acercándose rápidamente— Te he estado buscando desde hace un rato— se abrió paso entre las tres buscapleitos y tomo a la asustadiza joven de la muñeca sacándola de ese apuro.

— ¡Hey! ¿Qué rayos pasa contigo?— pregunto furiosa la joven de ojos azules al ser interrumpida, la morena paso del trio— No te creas tanto solo por conducir un buen auto— se quejó pero seguía siendo ignorada, cabreada la rubia intento tomar a la joven violeta pero de un rápido movimiento la azabache la puso a sus espaldas encarando así a la Barbie.

— No quiero tener problemas Amber— su mirada fría se clavó en la celeste, la rubia fue interrumpida antes de que soltara algún otro comentario.

— ¿Qué ocurre aquí?— se escuchó una voz francesa dura pero femenina— Amber más vale que no te hayas metido de nueva cuenta con Violette— dijo la recién llegada mientras hacia un mohín de molestia y veía acusadoramente a las tres 'Divas'.

— Nos vamos— evito la acusación de la recién llegada—Pero esto aún no ha terminado— sus últimas palabras fueron dirigidas a Selene antes de retirarse y perderse por uno de los pasillos. Ella solo suspiro "Si que les faltan neuronas" pensó la de largo cabello oscuro.

— ¡K-Kim!— la tímida joven corrió como niña pequeña hacia la nombrada— Me alegra que hayas llegado— comento aliviada— S-Selene, muchas gracias por ayudarme.

— No fue nada— dijo restándole importancia.

— También te lo agradezco Selene, soy Kim— la joven de piel canela le sonrió extendiéndole la mano.

— Un gusto— correspondió al saludo— Por cierto, aquí hay un periódico escolar ¿verdad?— la de ojos verdes hizo su característica mueca de disgusto.

— Si, la encargada es Peggy— se notaba el desagrado al pronunciar el nombre— La puedes encontrar al final del pasillo cerca de las escaleras, es una chica de cabello morado oscuro y siempre trae cargando una grabadora junto con un micrófono—dijo señalando hacia el pasillo.

— ¿Para que la necesitas?— se logró escuchar la suave voz de la dibujante.

— Necesito que publique un anuncio— saco de su mochila un pequeño papel donde se mostraba la foto de un canino y algunos datos— Lo encontré ayer por la noche— se limitó a explicar.

— Bueno pues ahí es donde normalmente esta esa cotilla así que suerte… ¡Chao pequeña!— se despidió con un ademan de manos la de gorra de marinero mientras entraba a una de las aulas.

— A-Adiós y gracias otra vez— se despidió la tímida chica siguiendo rápidamente a la de piel bronceada.

Me quede allí parada viendo hacia la dirección que tomaron esas dos, tome mi celular para checar la hora "7:30 am" aun era temprano eso explicaba por qué no había tantos alumnos en los pasillos, solté un suspiro de cansancio. Mientras caminaba hacia el final del pasillo recordé nuevamente la conversación con Rosa y su amenaza para que no escapara como se me estaba haciendo costumbre estos últimos días. Sabia de sobra que mi rostro se mostraba impávido pero me divertía el recordar como huía, mi herramienta de escape era la ventana, ya que todas mis clases eran en planta baja me era sencillo emprender la huida, cuando el profesor daba por finalizada la clase y antes de que cualquier persona se me acercara sigilosamente saltaba por la ventana cayendo en los jardines que rodeaban el edificio de la escuela, después de todo sentarse en el último puesto al fondo del salón y junto a la ventana me trajo beneficios.

Camine a paso moderado hasta llegar al final del corredor, observe a los lados en busca de la tal 'Peggy' pero no la divise entre los pocos alumnos que transitaban por allí "Su nombre me recuerda a los Muppets", tome asiento en las escaleras colocando mi mochila sobre mis piernas, apoye ambos codos en el bolso y recargue mi mentón en ambas manos en espera de que apareciera la dichosa chica 'Muppet' o que tocaran la campana para el inicio de clases. Miraba el ir y venir de los alumnos y maestros, fue cuando una cosa peluda paso frente a mi deteniéndose, esa cosa andante a cuatro patas me miró fijamente como analizándome, sin abandonar mi posición enarque una ceja mirándolo confusa "¿Qué hace un perro en el colegio?", le reste importancia y volví a pasear mi mirada por el lugar en busca de la periodista, sin resultado alguno me levante e iba emprender camino hacia el aula cuando sentí como jalaban de mi pantalón, baje la mirada y me topé con el canino.

— ¡Oye!— tal grito espanto al caniche provocando que huyera hacia el patio— Has caso cuando tus mayores te hablan— desvié mi vista del camino que tomo el can hacia la anciana mujer que era la directora.

— ¿Disculpe?... ¿Hay algún problema?— la directora lucia molesta y me fulminaba con su mirada.

— ¡Por supuesto que lo hay!— grito furiosa— ¿Por qué no has hecho nada para atraparlo? Mi pequeño Kiki ¡Si le pasa algo será tu culpa! ¡Deberás pagar las consecuencias!— la mujer gritaba a mitad de corredor y los alumnos que pasaban por allí nos volteaban a ver.

— ¡Silencio!, Busca a Kiki y sus cosas— me callo antes de que objetara la acusación anterior— Eso es todo, o de lo contrario…

— No lo hare— la interrumpí con frialdad— Es su mascota, búsquela usted— ella se mostraba sorprendida por mis vocablos, las personas a nuestro alrededor lucían incrédulas.

— ¡Que insolencia!— soltó indignada— Mandare un citatorio a tus padres y tendrás un reporte en tu expediente— me advirtió mirándome con superioridad, le regrese una mirada retadora.

— Que infantil— musité— Esto es un abuso de autoridad, tengo entendido que en el instituto no se permiten animales así que... ¿Qué clase de ejemplo está dando a la sociedad estudiantil violando sus propias reglas? Le recuerdo que usted es la imagen de un prestigioso instituto reconocido en toda Europa— su semblante energúmeno cambio a uno de total vergüenza mientras miraba de reojo a los estudiantes que tenían el rostro desencajado.

— Solo piénselo— sugerí— Con su permiso me retiro a mis clases y le deseo buena suerte en atrapar a su mascota, si tengo la oportunidad le ayudare— me despedí con un asentimiento de cabeza y me di la vuelta para ir directo al aula A.

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Las clases transcurrieron según mi horario, primero tome matemáticas, siguió historia y ahora me encontraba en la clase de geografía, la cual compartía con Castiel. Ese pelirrojo se encontraba de mal humor y distraído por lo que no me causo ningún problema.

— Joven Castiel podría repetir lo que he dicho— el Sr. Dubois estaba a un lado de el con libro en mano y con el ceño fruncido.

— Lo siento pero no presto atención a su aburrida clase— contesto con desgana mientras bostezaba, el maestro soltó un gruñido exasperado causando que los alumnos rieran por lo bajo.

Justo cuando el profesor iba a reprender al pelirrojo la campana sonó dando por finalizada la última clase del primer periodo, cerro su libro y se encamino al escritorio a guardar sus pertenencias, borro la pizarra y dio el permiso para que los estudiantes se retiraran.

— Tu no Castiel— el nombrado paro en seco en el marco de la puerta— Necesito hablar contigo— con fastidio el ojigris se dirigió al escritorio. El maestro lo sermoneo por las constantes faltas, le informo que era probable que lo suspendiera permanentemente de su clase y le expresó su preocupación de que suspendiera los exámenes; el profesor lucía un tanto angustiado por el futuro del pelirrojo que lo miraba con rostro cansado.

— ¿Eso es todo? ¿Ya puedo irme?

— ¡No!— el educador respiro profundo para no perder su paciencia con ese insolente chico—He podido convencer a la directora de que te deje permanecer en clase si apruebas los exámenes por lo que te asignare un tutor para mi materia— eso no le agrado al chico— Le pediría a Nathaniel que se hiciera cargo, pero conociéndolos estoy seguro que terminaría en una pelea…así que la Srta. Selene será quien te oriente— decreto.

La morena que se encontraba leyendo en silencio al final del salón elevo su vista al escuchar su nombre, el maestro le pidió que se acercara a ellos y le explico el asunto a tratar, ella se mostró indiferente mientras el rojizo se encontraba reticente con la decisión del adulto a cargo. El guitarrista se negaba rotundamente a tener a la chica como tutor pero el profesor lo silencio advirtiéndole que si no aceptaba a la chica sus padres serian citados. Renuente el joven acepto, ahora los dos hombre observaban a la joven de pétreo cabello.

— No hay problema— acepto dándoles la espalda y regreso a su asiento para continuar su lectura en espera de la albina.

Complacido el instructor se retiró del aula dejando atrás a un escéptico pelirrojo. Fue donde estaba la nueva y se sentó a su lado, siendo ignorado por la chica, hizo una mueca de fastidio. Se hecho hacia atrás recargándose en el respaldo de la silla, poso sus manos tras su cabeza y observo de reojo a la joven, con curiosidad estiro un poco su cuello para ver lo que leía con tanto interés, pero no obtuvo mucho éxito.

— Dime porque aceptaste darme clases— susurro al oído de la mujer, logrando respirar su peculiar olor.

— Porque odio a los idiotas como tú— respondió sin despegar su mirada del libro— Ahora aléjate de mí— ordeno, se alejó bufando.

— Hmp… ¿Qué se supone que eso significa?— cuestiono recostando su cabeza en el pupitre— La idiota aquí eres tú por aceptar algo que no sucederá—dijo burlón.

— Lo sé, solo acepte para quitarme al Sr. Dubois de encima, si me negaba estaría acosándome hasta que aceptara— explico cerrando su libro que después guardo en la mochila— Lo que no comprendo es el por qué sigues viniendo al colegio si no te gusta estar aquí…como sea, es tu problema no el mío— dijo desinteresadamente, recargo su mentón en su mano y observo atreves de la ventana el bonito jardín.

La observo por unos minutos, escudriño las facciones de su rostro y pequeñas porciones de su cuerpo que esas ropas holgadas dejaban a la vista. Se dio un golpe mental al darse cuenta de lo que había estado haciendo, un tanto furioso consigo mismo se puso de pie rudamente y se fue del salón.

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Caminaba por los corredores del primer piso para dirigirse a la planta baja, había quedado con Castiel de verse en el patio de la escuela, bajo las escaleras con calma y cuando pasaba por el pasillo principal su desigual mirar se posó en la criatura peluda que corría hacia el aula A, preocupado por el animal se encamino al salón deteniéndose en la entrada al ver a la joven que conoció hacia poco. Ella miraba por la ventana con aire ausente y el perro perteneciente a la directora le hacía compañía en el asiento de alado.

La chica de larga cabellera platinada corría con un poco de dificultad por los tacones de sus botas, era un poco tarde y temía que su nueva amiga ya no estuviera en el sitio acordado. Dejo de correr de a poco y se recargo en los casilleros que se encontraban a un lado del aula, dio varias bocanadas de aire para recuperar el que perdió en su carrera, renovada se reincorporo y fue consiente, hasta ese momento, que su cuñado se encontraba en el marco de la puerta probablemente absorto.

— ¡Hola Lyssandrito!— se enganchó del brazo derecho del joven victoriano— ¿Qué te tiene tan entretenido?— el joven la vio de soslayo, la chica a su lado dirigió su mirar dorada hacia la cosa que lo tenía tan pensativo, sorprendiéndose que esa cosa se tratara de una persona, y no cualquier persona sino de una chica, una sonrisita traviesa se dibujó en sus rosados labios— ¡Oh! Con que te gusta Selene— comento en tono pícaro.

— ¿De que estas hablando Rosa?— cuestiono elevando una de sus plateadas cejas— Solo intentaba recordar su nombre— su respuesta formo un pequeño silencio entre ambos.

Era cierto que al observarla detenidamente trataba de recordar su nombre, pero también había quedado embelesado ya que a sus ojos era como una pintura, su largo cabello oscuro, su piel tersa y ¿trigueña? no sabría definir su tonalidad, su rostro un tanto infantil pero que detonaba madurez, sus ojos un levemente rasgados tan faltos de emociones, su nariz, sus labios delgados y carnosos de un extraño color, su cuerpo que aparentaba ser menudo por aquellas ropas holgadas, la hacían una bella obra de arte.

— Tienes que hacer algo urgente con esa memoria tuya— dijo suspirando desanimadamente sacando al albino de sus pensamientos, toda su fantasía de que por fin su amigo se interesara en alguna mujer se fue al drenaje— ¡Selene!— llamo captando la atención de la nombrada y el canino.

Colocándose de pie y tomando su morral se encamino hacia el par de albinos seguida de cerca por el caniche. Su semblante se encontraba aburrido y con algo de sueño, su largo cabello un tanto despeinado por las pequeñas corrientes de aire que se filtraban a través de la ventana entreabierta por la que anteriormente miraba el bonito jardín, aquella pequeña porción de naturaleza le hizo rememorar a sus abuelos.

— Lamento la tardanza, pero me entretuve con una llamada de Leigh, mi novio— se disculpó con una sonrisa.

— No importa… ¿A dónde iremos?— fijo su vista en el chico de ojos bicolor— Tu eres el chico de ojos bonitos…Lyssandre ¿cierto?— el nombrado asintió sonrosado por el comentario mientras que la albina dejaba escapar una que otra risilla por la expresión de su amigo.

El peliplateado se encontraba un poco sorprendido por el comentario de la joven de achocolatada mirada, no estaba acostumbrado a cumplidos de ese tipo, desde pequeño todos a su alrededor creían que era extraño por sus ojos, nunca le insultaron por su enfermedad pero tampoco lo alagaban. Un ladrido atrajo la atención de los tres adolescentes.

— Es increíble que Kiki escape constantemente— expreso incrédula y miraba ceñuda a la criatura— Fue un infierno encontrar y atrapar a esa cosa la semana pasada— se seguía quejando la ojimiel.

— Le doy mi más sincero pésame al desafortunado que tenga la misión de capturarlo— comento el de colorida mirada con un deje de lastima en su voz.

— Yo fui la elegida para atraparlo— confeso arrodillándose para tomar en brazos al animalillo— Pero me negué, la Sra. Directora no se lo tomo muy bien al principio pero llegamos a un acuerdo al final— los dos blanquecinos la miraban sorprendidos por la explicación y el cómo acariciaba a la mascota.

— Deberíamos entregarlo de una buena vez antes de que intente escapar.

— Apoyo a Rosa, te acompañaremos hasta la sala de profesores— así el trio se dirigió donde la Directora.

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El corto trayecto hacia la sala de profesores ambos albinos conversaban sobre el almuerzo a lo que el heterocromo invito a ambas a comer con él y su rebelde amigo, como era de esperarse la azabache no hablo. Al llegar tocaron y esperaron pacientes, los recibió la misma directora la cual al ver a su mascota la arranco de los brazos de la morena.

— Muchas gracias, estaba tan preocupada— lo abrazo un poco y después lo coloco en el suelo— Me alegra encontrarla Srta. Selene, necesito que elija alguno de nuestros dos clubs disponibles, ya sea jardinería o baloncesto— pidió amablemente a la azabache.

— ¿El club es obligatorio?— la anciana negó con una sonrisa— Entonces me niego— el rostro de la mujer se desencajo al igual que el de los dos platinados.

— Pero debes elegir uno, estos dos clubs necesitan un poco de ayuda por su falta de miembros— dijo alterada.

— Si lo que desea es que ayude, lo hare sin problemas, pero no me pida malgastar mi tiempo en actividades extracurriculares— tanto los albinos como la directora se quedaron mudos.

La chica frente a ellos observaba expectante a la autoritaria mujer en espera de su respuesta, el rugir de un estomago rompió el silencio, todos dirigieron su atención a la albina que yacía sonrojada de vergüenza.

— De acuerdo, acepto tu oferta— su resignación se expresó en un suspiro y la satisfacción de haber ganado se reflejó en los ojos marrones más no en su rostro.

— Bien, con su permiso nos retiramos— dijo educadamente el chico victoriano, los tres le dieron la espalda y emprendieron su camino hacia el patio.

— ¡KIKI!— iban a mitad de pasillo cuando aquel desgarrador grito llego hasta ellos, rápidamente la albina tomo a sus dos acompañantes de las muñecas y los arrastro a toda velocidad al exterior del complejo, nadie quería tener la tortuosa tarea de buscar al problemático perro de la directora.

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Después de haber abandonado el salón se fue al patio a esperar a su olvidadizo amigo y a tratar de calmar su mal humor, sentado en uno de los bancos y con audífonos en orejas cerró los ojos, dispuesto a dormir un rato. Unos insistentes golpeteos en su hombro lo hicieron despertar, se encontró con la azulina mirada Amber. Ella con mirada coqueta le entregaba unos panfletos con la fotografía garabateada de la nueva, se limitó a tomarlos y posteriormente ordenarle que se largara ya que le tapaba el sol. Notó como la rubia se alejaba enfurruñada.

— Castiel— poso su mirada en los recién llegados— Lamento la demora, traje compañía— el bicolor señalo a las jovencitas a su lado.

— No luces muy feliz de estar con nosotros— comento serio el pelirrojo a la ojicafé.

— No es eso, solo recordé algo importante— aclaro.

— Si tienes algo que hacer eres libre de irte, lamento si Rosa te ha obligado— sus ojos marrones se dirigieron al dueño de aquella voz de tenor y vestimenta de época, ciertamente la morena tenía un asunto que atender pero la oportunidad para su huida se vio cortada.

— Claro que no, ella prometió que comeríamos juntas y que hablaríamos— dijo sonriente la platinada.

— En ese caso si lo que quieres es charlar con alguien no soy la más adecuada para ello— dije viéndola de reojo— Soy muy callada.

— Que modesta, pero hace unos días no lo eras tanto ¿no?— dijo burlón el ojigris.

— Ese día solo aplique la ley de acción y reacción— contesto sin darle importancia— Además, no creo que responder a tus bromas con más inteligencia se una conversación— el pelirrojo frunció el ceño y el mejor amigo de este sonrió divertido.

— Estoy perdida ¿Qué ocurrió hace unos días?— se veía curiosa la cuñada del albino.

— Nos encontramos el fin de semana en una tienda de música y después me ayudaron a encontrar el bazar de Louis— explico brevemente la morena mientras tomaba asiento en el suelo.

— Cambiando de tema…menudas fotografías las tuyas Selene— se burló nuevamente el pelirrojo mientras le mostraba al trio las hojas que le habían dado anteriormente— Te ves hermosa— ironizó.

— Ahora entiendo el porqué de las burlas cuando estábamos en las máquinas expendedoras y en la cafetería— razono la de ojos color miel— ¿Quién te las ha dado Castiel?— cuestiono seria.

— Amber, tal parece que ahora serás su nuevo juguete— miro a la morena que solo estaba sentada en el suelo sacando su almuerzo de la mochila— ¿Qué piensas hacer?

— Nada— fue la escueta respuesta que dio antes de comer una pequeña porción de arroz.

— ¿Acaso no te importa que tu imagen sea manchada? ¿No estas enojada por la broma o con Amber?— pregunto impresionada la peliblanca.

— Si viviera de la opinión de los demás sería una especie de títere de la sociedad— explico tomando del zumo de naranja que compro en la máquina expendedora— Por otro lado…no me queda nada mal el bigote con lentes— comento observando una de las imágenes en donde su foto de carnet estaba garabateada.

Solo se escucharon las carcajadas del pelirrojo y la platinada junto con la acompasada risa del heterocromo, después de eso Castiel despejo la banca dejando que las chicas se sentaran en ella mientras él y su amigo se acomodaban en el suelo. La ojimiel les extendió las bebidas que compraron en la maquina junto con algunos sándwiches que pasaron a comprar a la cafetería luego de asegurarse de que la directora ya no rondara los pasillos. Todos comían con calma mientras hablaban de trivialidades, en ninguna de sus conversaciones la pelinegra participo.

La extranjera permanecía callada y centrada en su alimento, se podría decir que era ajena a todo lo que pasara a su alrededor, pero en realidad estaba alerta a cualquier cambio, por lo que noto que alguien se acercaba a ellos.

— Hola chicos— la varonil voz de un rubio se hizo presente— Castiel firma los justificantes de ausencia por favor— fue directo al grano.

— No pienso firmar nada, ahora lárgate— contesto tajante, ambos se sostuvieron las miradas matadoras que se dirigían.

—… Pelea de amantes— se logró escuchar la aburrida voz de la de cabellos ébano.

— ¡No es así!— gritaron al unisón el delegado y el chico rebelde, la chica los ignoro mientras formaba un corazón con sus manos y los enfocaba a ambos. Lyssandre trataba de no reír estruendosamente al igual que Rosalya.

— Son tan idiotas y predecibles— se burló de ellos y siguió comiendo como si nada hubiera pasado.

— Creí que ya habíamos aclarado esto Selene— dijo afligido el delegado con una mano en su rostro.

— Hum…— ignoro al rubio y guardo sus pertenencias en su bolso— Ya es tarde, tengo que irme…adiós— con esa seca despedida se fue sin dar tiempo a que objetaran. Los cuatro adolescentes la vieron internarse en el edificio.

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Estaba en el aula B tomando las clases del segundo periodo, posteriormente de alejarse del grupo con el que había tomado el almuerzo se dedicó a buscar a Peggy con el poco tiempo que tenia del receso, la encontró tratando de entrar a la sala de profesores, conversaron un poco sobre la broma de Amber y el asunto del anuncio, le agradeció que pusiera el aviso en el periódico y huyo de la periodista. Aunque la pelimorada luciera un tanto amable esa actitud suya de ser tan entrometida la había puesta en total alerta, su vida en si era un caos con todos los problemas que tenía con su padre como para que por cualquier desliz esa chica tratara de levantarle falsos y estos llegaran a oídos de su progenitor, con eso en mente decidió ser precavida cuando Peggy estuviera cerca.

En la última clase del periodo la joven se percató que compartía una clase con todas las chicas y con los tres chicos que había conocido, materia que le causaba total aburrimiento, más de lo normal, matemáticas era sumamente sencillo para ella. Le causaba gracia el ver a sus compañeros de clase partirse la cabeza para comprender lo que la profesora escribía en la pizarra, para los alumnos era como si la educadora hablara otro idioma y escribiera jeroglíficos, por otro lado estaban los alumnos que solo ignoraban la clase y se dedicaban a dormir o platicar entre ellos. La campana sonó anunciando el final de las clases y una serie de suspiro de alivio junto con exclamaciones de felicidad se hicieron notar, la profesora dejo unas cuantas tareas y los adolescentes comenzaron a salir.

Fue la última en salir del aula, agradeció internamente el que sus nuevos 'amigo' no la hayan acosado, lo cierto era que no consideraba adecuado ese término afectivo ya que apenas los conocía. Como ya era costumbre al inicio del día, después de cada clase o al término de estas se dirigía a su taquilla por lo necesario. Ya comenzaba a acostumbrarse a los papelitos llenos de amenazas o insultos hacia su persona por parte de la hermana del delegado y su sequito de amigas, no le daba importancia ya que "Perro que ladra no muerde" pensó recordando los proverbios de su abuelo. Esa chica de bonitos caireles rubios podría ser pesada pero era inofensiva a comparación de ella misma cuando se proponía a hacer daño a alguien, Konstantin solía decirle que era letal cuando le tomaba saña a una persona "Tal vez tenga razón" medito antes de cerrar el casillero y salir del edificio.

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Me encontraba yendo de un lado a otro ayudando a ambos clubs, en ciertos momentos me arrepentía por no haber escogido solo uno, pero después recordaba que llegando a casa tenia mis deberes domésticos y los del colegio junto con mis entrenamientos diarios por lo que dejaba mi arrepentimiento de lado. En esos instantes me encontraba buscando unos balones para el club de baloncesto y mientas los hallaba acomodaba unas maceta de mimosas en el aula A. Me dirigí calmadamente a la sala de delegados donde deje la maseta de ficus y en la cual encontré un balón. Con el transcurso del tiempo encontré los demás balones y en ocasiones me topaba con Castiel o Nathaniel, también encontré a Kiki y se lo devolví nuevamente a la directora.

Termine lo más rápido que pude y al final conocí a Jade y Dajan, uno ayudaba en el club de jardinería y otro practicaba baloncesto en el gimnasio respectivamente, ambos no asistían al instituto. Me agradecieron el haber ayudado. Culminando así otro ajetreado día de instituto "¿Acaso no puedo llevar una vida monótona como en Londres? ¿Qué rayos tiene Francia en mi contra?" me lamente un poco.

Decidí tomar el camino largo a casa, a unas cuantas cuadras del instituto me encontré algo interesante, una zona repleta de gatos callejeros, curiosa me acerque y contemple fascinada a los mininos, amaba a los animales y la naturaleza.

— ¿Selene?— la voz del delegado me hizo voltear— Que sorpresa encontrarte— dijo con una sonrisa brillante. Llevaba comida y agua para los gatos, me ofreció acompañarlo a lo que yo acepte para poder pasar más tiempo con los animalillos.

— Son una monada ¿no te parece?— comento feliz de la vida al tener a los felinos a su alrededor, me limite a asentir— Me gustaría tener uno en casa pero mi madre es alérgica así que este es mi único consuelo— explico, esa información a mi parecer era innecesaria pero preferí ignorarlo. Él lucia muy a gusto en aquel lugar.

Me despedí de él y me fui, me reprendí mentalmente por distraerme con los gatos, debía llegar a casa antes que Agatha, estaba segura que esa exagerada mujer armaría un drama por el beauceron que estaba en el patio delantero.


¡Saludos!, al fin actualizo XD, el capitulo es largo y solo espero que les haya gustado :D.

Agradecimientos a: Darlyn M, Akasuna no Arika, malena99, wendylove4, xenasucrette, EyesGray-sama, DarckLove, Cute Femme, NonsenseSimi, amu neko-nya y lovelymellow.

Si gusta dejar criticas, sugerencias, comentarios y tomatazos serán bien recibidos.

SAYONARA!