Los personajes de Amour Sucré y demás no son mios.
Disfrútenlo :D
Capítulo V
Observaba mis rodillas ambas con banditas protegiendo las pequeñas heridas que tenía desde hacía unas dos semanas, mi cuerpo nunca había sido bueno en cicatrizar con rapidez. Dirigí mi mirada al cielo despejado que había ese día, pasar el primer receso en la terraza del colegio era sumamente gratificante, agradecí mentalmente que Rosa se hubiese entretenido en una llamada con su novio, y sin quererlo comencé a recordar lo acontecido esas últimas dos semanas.
Después de haber dejado el aviso con Peggy el dueño del enorme can se comunicó unos días después con Agatha, curiosamente el amo del perro era el 'habanero idiota', mi cuidadora acordó entregárselo en un parque cercano al instituto, pero la mujer sufrió una emergencia en su consultorio y yo fui la encargada de llevar a la mascota al encuentro. Cuando llegue al punto acordado el pelirrojo esperaba sentado en un banco del lugar y lucia impaciente mientras fumaba un cigarrillo, el beauceron emocionado de reunirse nuevamente con su amo ladro alegre y tiro fuertemente de la correa provocándome una fuerte caída que daño mis rodillas descubiertas, por ende solté la correa y el can corrió a brazos del chico, luego de recibir el efusivo saludo del animal el pelirrojo se me acercó evidentemente preocupado lo cual trato de disimular llamándome 'idiota' y 'torpe', ayudó a ponerme en pie y coloco pequeñas banditas en la zona dañada, le agradecí y me despedí como era debido para posteriormente ir a mi hogar a tratar adecuadamente los raspones.
Los siguientes días el 'habanero' se dedicó a molestarme constantemente a lo que yo le seguía el juego saliendo siempre victoriosa, me seguí reuniendo con Rosalya, en ocasiones se nos unían los tres chicos que conocía. Pasaron unos cuantos días en los que el pelirrojo me pidió asesoría para los exámenes que se acercaban, al principio me negué pero tuve que aceptar a regañadientes ya que me prometió que podía ver a Demonio durante las sesiones de estudio, que se llevarían a cabo en el parque cercano al instituto. En la semana de exámenes todo el colegio estuvo muy activo, todos los alumnos mostraban reacciones de nerviosismo, estrés y frustración mientras que los profesores simplemente se conservaban serios y calmados sabiéndose verdugos de nosotros los alumnos, yo en cambio estaba fastidiada por tanto ajetreo innecesario. Días después publicaron las calificaciones y como esperaba obtuve las más altas.
Salí de mis recuerdos al escuchar el abrir de la puerta, mis orbes se estrecharon con otras desiguales que me miraban con sorpresa.
— Por favor, discúlpame si te he importunado— dijo cerrando la puerta tras de sí, yo negué levemente y lo ignore volviendo mi vista al frente, él se paseaba a mi alrededor en busca de algo— ¿Me pregunto dónde pudo haber ido a parar?— cuestiono al aire llevándose su mano al mentón haciendo su típico ademan de pensar.
— Siempre pierdes u olvidas algo— me miro— ¿Que fue esta vez?— pregunte con voz monocorde.
— Una libreta con anotaciones importantes— dijo mientras volvía a inspeccionar el área, me coloque de pie y me acerque a él.
— Toma— le extendí el bloc de notas que había sacado de mi mochila— Estaba en el patio, debes ser más cuidadoso— sugerí después de que tomara la libreta.
— ¿Te aventuraste a leer algo de la libreta?— me miro con desconfianza elevando una de sus platinadas cejas.
— ¿Por qué tendría que hacerlo?— respondí con otra pregunta— No me interesa, pensaba llevarla a objetos perdidos— explique antes de salir de allí.
— ¡Espera!— me tomo del codo obligándome a voltear, lo aleje con sutileza— Perdóname, es solo que eso ya me ha pasado varias veces con otras chicas, husmean en mi libreta e incluso en mi expediente— se excusó avergonzado.
— No hay problema— dije indiferente— Tal vez tus enamoradas no actuarían de forma tan entrometida si hablaras más de ti— comente viendo como sus mejillas se pintaban de rosa pálido— Pero ¿quién las culpa?, eres extrañamente encantador— solté al aire viendo como su rostro adquiría un rojo intenso, me despedí con la mano para después seguir mi camino hacia la planta baja dejando a mis espaldas a un aturdido albino.
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Corría hacia el club de jardinería en busca de Selene, habían acordado almorzar juntas en el segundo descanso pero cuando había ido a por ella al aula que le correspondía esta no se hallaba allí, se aventuró a preguntarle al pelirrojo que se encontraba escuchando música pero este le informo que la había visto saltar por la ventana. Cuando llego al club encontró a la azabache conversando con un chico de cabello y ojos verdes, el joven hablaba animadamente y su amiga solo asentía para después darle una caja junto con un libro marrón.
— ¡Selene!— saludo alegremente acercándose al par— Te he estado buscando como loca para ir a comer con los demás.
— Creo que te cause problemas con tus amigos— rio nerviosamente el peliverde— Perdón, prometo que no volverá a pasar.
— Humm…no importa, ya había acordado contigo en traerte las semillas y tu libro— la morena le restó importancia al asunto— Toma, espero y puedas ayudarme de vez en cuando— dijo proporcionándole una tarjeta con algunos datos en ella.
— Perfecto, ¡muchas gracias!…ahora ve con tus amigos o se pondrán impacientes— le guiño un ojo sonriente— ¡Adiós!— se despidió yéndose con los objetos bajo el brazo y cargando su pala hacia el invernadero.
— Bien, vamos— dijo emprendiendo el camino.
— Vaya te llevas bien con el practicante botánico ¿eh?— mientras caminaban la albina hizo ese comentario con doble sentido lo cual la ojicafé no capto.
— No en realidad, tuve que ayudar un poco más de lo debido en ambos clubes por la falta de miembros así que hoy después de clases le ayudare a Jade en algunas cosas— explico brevemente, pero la otra chica se veía escéptica ante aquellas palabras.
— Aja…"cosas", mejor di que tienes una cita romántica con ese chico— insistió ganándose una mirada de extrañeza por parte de la chica extranjera.
— Si lo quieres ver así…— se limitó a decir con poco interés en el asunto, la peliblanca hizo un mohín inconforme.
— Llevas un mes aquí y aun no sé nada de ti, ¿Cómo se supone que nos volvamos mejores amigas?— refunfuño.
— Me toma tiempo acostumbrarme, eso es todo— se excusó, vio de reojo a la albina y esta seguía con su mueca de molestia, suspiro resignada— Hace poco estudiaba en el internado Cheltenham, me gusta la comida coreana, la fruta que me gusta es el kiwi, no tengo un animal favorito, tampoco tengo un color que llame mucho mi atención, mis pasatiempos son muy variados por lo que no te puedo decir uno en concreto— comento seria creyendo que eso bastaría por ahora.
— Tan poca información no fortalecerá nuestro lazo— reprendió nuevamente— Espera… ¿Acaso ese internado no es para niños ricos?... ¡¿Eres una niña rica?!— exclamo.
— Eso es un tanto exagerado— opino la otra chica incomoda— Solo cuento con un buen sustento económico, nada del otro mundo— trato de aclarar.
— ¡Tan linda!— soltó con una sonrisita—…Hay que darnos prisa e ira la cafetería— apuro tomándola de la muñeca y la arrastró rápidamente al complejo.
Cuando llegaron a la cafetería todos ya las esperaban sentados en una mesa. La comida transcurrió normal, todos platicaban de cosas triviales o guardaban silencio para poder escuchar las anécdotas de sus compañeros, el ambiente se vio cortado con el sonido de una llamada entrante, todos los ojos de diferentes tonalidades se centraron en la chica de larga cabellera pétrea, está por su parte se disculpó mientas se ponía de pie para contestar a una distancia prudente. Al tomar la llamada se sorprendió de escuchar la voz perezosa de su hermano mayor, sentía las miradas de sus compañeros sobre ella.
— ¿Qué ocurre?, No es normal que me llames a esta hora… ¿Paso algo malo con Seung?— hablaba su idioma natal con voz queda para no llamar la atención.
— Tranquila, nada malo le ha pasado al idiota de tu hermano— dijo con cansancio— Solo hablaba para avisarte que Daichi ira a visitarte por unos días, olvide decírtelo por la mañana— ella abrió los ojos con un poco de sorpresa—...Tengo que hacer una cirugía en unos minutos por lo que tengo que cortar.
— Sí, está bien… diviértete en el quirófano grandísimo pervertido— contesto.
— ¡Oye! ¿Cuántas veces tendré que decirte que el ser un cirujano plástico no me convierte en un pervertido?— grito desesperado y claramente ofendido, después de eso ambos se despidieron y terminaron la llamada.
Al regresar a la mesa sus conocidos la notaban más extraña de lo normal ya que no contestaba a las bromas de Castiel, pero nadie se atrevía a preguntar ya que con el poco tiempo que la conocían esa chica no hablaba de sus problemas y tal parecía que tampoco se preocupaba por los demás, optando así por seguir en lo suyo aunque les picara la curiosidad.
Por su parte ella seguía ida, analizando la información que le había dado su hermano, después de unos segundos su interior se encontraba en pánico. La visita de Daichi solo significaba problemas para ella, ese hermano mayor de 19 años que estudiaba la universidad en Harvard tenía la actitud de un niño, además de ser un adicto a las cosas dulces era un chico sumamente sociable, cuando ambos vivían en Inglaterra todo el internado lo conocía, una imperceptible aura depresiva se apodero de ella. Una albina preocupada por la azabache se propuso a animarla.
— Entonces…Selene ¿Cómo piensas ir a tu cita?— de inmediato todos pusieron su total atención en ella, al sentirse analizada los observo sin comprender.
— Así que si existe un idiota que se interese en alguien como tú— dijo despectivo un pelirrojo— Ese chico debe de estar mal de la vista— siguió mofándose de la joven.
— ¡Las citas son tan románticas¡— expresaron todas la chicas a excepción de Kim que las observaba como si de un instante a otro todas tuvieran dos cabezas.
— ¿Una cita?— preguntaron un rubio y un albino con gesto confundido.
— ¡Sí!, con el chico que ayuda en el club de jardinería… ¡Jade!— sonrió feliz la joven ojimiel.
— ¡Oh! Jade es bastante simpático— acotó Iris.
— Él e-es muy amable— expreso avergonzada Violette.
Todo fue contemplado en silencio por la morena que tenía una cara de pocos amigos "Genial…se diviertes a costa mía" pensó con sarcasmo. Mientras las chicas seguían hablando de su 'cita', Kim conversara casualmente con Castiel, Nathaniel revisara algunos documentos que trajo consigo de la sala de delegados y Lyssandre se quedara al margen sin saber que decir o cómo actuar, la campana se hizo escuchar decretando el fin del último descanso. Varios alumnos se quejaban por regresar a clases y otros tanto se iban resignados de la cafetería, entre esos alumnos se encontraban sus 'amigos' que al llegar al pasillo principal se despidieron para cada quien ir a su respectiva clase o tal vez a fugarse un rato de la escuela, como fuese la joven de descendencia oriental se fue a su salón.
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El tronido de unas vertebras y el pequeño gemido de gusto se escuchó en el aula vacía, después de estirarse lo más femenino posible recargo sus brazos en el pupitre y escondió entre estos su rostro, tenía sueño y maldecía por lo bajo el que hayan suspendido su último periodo de clases. Paso un rato en la misma posición y si no fuera por el sonido de su móvil, que le avisaba que tenía un nuevo mensaje, se hubiese quedado dormida en aquel salón, se desperezó y tomo el aparato de pantalla táctil.
"No digas: es imposible. Di: no lo he hecho todavía"
Función el ceño y gruño ante aquella frase, tal parecía que su hermano había llegado, era típico de él mandarle esa clase de proverbios para avisar que pronto se verían. Contesto el mensaje y espero paciente a que su hermano le respondiera, su celular volvió a sonar y observo de nueva cuenta la pantalla.
"Llegue hace unas horas, pasare por ti después del colegio, me veras en el estacionamiento del instituto con mi nuevo bebé."
Suspiro al ver lo último, había olvidado que ese niño era un amante de los autos y los deportes, tomo sus pertenencias y se dirigió al invernadero desconociendo que cuatro chicas la seguían a una distancia prudente. Al llegar Jade le pidió que le ayudase a regar las plantas desde la más delicada a la más resistente en lo que él se ocupaba de salvar a otras que se hallaban en mal estado, tardaron aproximadamente unas dos horas, el rostro de la joven se encontraba un poco sucio por la tierra y sonrojado por el trabajo.
— Creo que eso es todo… ¡Muchas gracias por tu ayuda Selene!— expreso feliz el ojiverde.
— No fue nada, solo espero que tu también puedas ayudarme con el jardín de mi casa— se limitó a decir mientras caminaban hacia la salida del invernadero, una risotada atrajo la atención de la joven que lo miro sin comprender.
— Perdón, pero te ves demasiado graciosa con la cara sucia…será mejor que te asees— dijo y ella asintió.
El joven de cabellera verde se alejó un rato de ella pues buscaba algo por la pileta de agua, que estaba cerca del invernadero, en cuanto encontró el objeto se dirigió rápidamente a la azabache que estaba tomando su bolso y a punto de irse.
— ¡Oh! Toma— le extendió una flor blanca— La encontré en un estanque y cuando la vi creí que te gustaría— le dedico una sutil sonrisa junto con un pequeño guiño.
— Mmm…gracias por la flor de loto— tomo la pequeña planta entre sus manos— Bueno…nos vemos, adiós— el joven correspondió a la breve despedida y se fue felizmente tarareando.
— ¿Por qué Jade le regalo una flor?— susurro una castaña con coraje, escondidas tras unos arbustos se encontraban Amber, Charlotte y Capucine, las cuales habían estado observan al jardinero y a la joven de intercambio desde hacía un buen rato.
— Tranquila Capucine, Li se encargara de ella— dijo confiada la rubia, la chica del piercing en la ceja apoyo el comentario de la ojiazul y la pequeña ojiverde de vestido rosado sonrió traviesamente.
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Cuando termine de limpiarme salí del baño topándome con Li, ella se acercó a mí y tomo mi mano, en la cual puso una lata de pintura en aerosol roja, trate de soltarme pero esa idiota tenía mucha fuerza, ella comenzó a gritar y a decir cosas que no entendía mientras señalaba las taquillas que se hallaban pintadas. Cuando por fin pude soltarme de su agarre el grito de la directora nos alertó a ambas.
— ¿Qué está pasando aquí?— ambas intercambiamos miradas— ¡No me lo puedo creer!— Li sonrió triunfante y yo le mande una mirada fulminante.
— Con que vandalismo contra el mobiliario escolar…— yo iba a objetar pero inesperadamente Li puso una mano sobre mi boca, acción que la directora ignoro— ¡Amabas recibirán un castigo!— decreto, esta vez Li iba a intervenir pero le di un pisotón para que me soltara y de paso no hablara.
— ¿También fueron ustedes las responsables de la pintada de la escalera?— pregunto aún más enojada— Se quedaran después de clases a limpiar todo...y más vale que lo hagan o las reportare a sus padres— nos dirigió una mirada de muerte.
— Di algo y juro que tu bella cara quedara marcada— la amenace al ver que iba a quejarse— Te espero al final de las clases para limpiar— ella asintió y huyó del lugar, solté un suspiro frustrada "Al menos no me reportaran y no tendré que ver a mi padre" pensé con un poco de optimismo, pero el creciente enojo seguía en mi cuerpo.
Me dirigí de mala gana al armario del conserje, saque un balde e implementos de limpieza y luego me dirigí al patio a esperar a que la escuela se vaciara. En el pasillo principal me tropecé con el grupo de Amber, en eta ocasión había otra chica con ellas.
— Li nos dijo lo que paso— me miro con superioridad— Es una lástima que ella también tenga que pagar por pintar mi taquilla— entrecerré los ojos ante lo dicho— Pero eso te pasó por tratar de robar los chicos de alguien más— espeto con un poco de rabia.
— Así que todo esto fue obra tuya— murmure molesta— Escucha Amber…no sé qué diantres tienes en contra mía pero creo que somos lo suficientemente maduras como para arreglar esto con palabras así que dime… ¿Por qué me odias tanto?— cuestione mirándola fijamente.
— ¡Idiota!, como si no supieras lo que has estado haciendo— perdió los estribos y comenzó a gritarme— ¡Tu! tratas de quitarme a mi Castiel— enfatizó varias palabras mientras me señalaba acusadoramente— Y por si fuera poco, ahora tratas de robarte a Jade de Capucien— señalo a la chica de vestido rosado que tenía una cara de tristeza— ¡Eres una vil zorra, como todas las chicas que se les acercan!
Aunque me encontraba furiosa por ser insultada y haber sido castigada por culpa de Amber no cabía en mi las ganas de reír por las sartas de estupideces que soltaba. Una pequeña risa burlesca escapo de mis labios.
— ¿Qué te parece tan gracioso estúpida?— pregunto la chica del piercing.
— Lo que me da gracia es la gran imaginación de Amber— les dedique una sonrisa de medio lado.
— Sabes nunca he visto que tu Castiel te corresponda de alguna forma, solo que te demuestra su infinita molestia cuando te le acercas— dije con frialdad, vi como la rubia bajaba la cabeza y sus amigas la miraban preocupadas— Y Jade me comento que ya tiene una novia, incluso me mostro una foto de los dos juntos y tú no te pareces en nada a la chica con la que sale— señale a la de vestido rosa que huyo con lágrimas en los ojos.
— ¡Eres de lo peor!— me reprocharon Charlotte y Li, me alce de hombros y me hice la desentendida, la castaña con la carpeta fue tras Capucine y la de kimono rojo se llevó a la rubia a algún aula desocupada.
Bufe yéndome de allí. Sentada en una banca del patio medite en silencio para tranquilizar esta rabia que sentía. Sin embargo…
— Me entere que te toca hacer limpieza— maldije al escuchar esa socarrona voz.
— Jódete— conteste cabreada, hice una seña obscena con el dedo medio, se lo enjarete en su sorprendido rostro y me fui de allí a la sala de delegados.
— Me entere que te castigaron por vandalismo— comento el rubio en cuanto me vio— Sé que Amber ha sido muy pesada contigo pero no creo que rayando su casillero se arreglen las cosas— cubrió su decepcionado rostro con su mano.
— Nathaniel… ¿Te han golpeado en la entrepierna?— pregunte casualmente.
— Si, en una que otra ocasión— respondió dudoso y con rostro extrañado— ¿Eso que tiene que ver?
— En este momento quiero patear tu entrepierna— confesé con una falsa sonrisa, el delegado por reflejo se cubrió con una carpeta.
— Ya veo…— murmuro alejándose de mi— Te vuelves muy agresiva cuando te enojas…das miedo.
— Agrádesele a tu hermana por ponerme de este humor— contrataqué su observación— Ya me parecía muy extraño que no me hubiese hecho nada en las últimas semanas.
— Lamento su comportamiento, ella en ocasiones es muy…— se quedó callado unos segundos— Estúpida, pero en el fondo sé que es una buena chica— la excusó pobremente.
No dije nada después de eso, no lo conocía pero dudaba que Nathaniel cambiara de opinión sobre su hermana, a mi parecer la mimaba y quería demasiado; no negaba que mis hermanos no hicieran lo mismo, pero ellos no justificaban mis errores, me hacían enfrentarlos y resolverlos por mi cuenta. Me golpee mentalmente por andar juzgando las acciones de otras personas, no me incumbía.
Lo observe de soslayo y noté lo atareado que estaba, deje a un lado lo que traía en brazos y me dispuse a ayudarlo en aquel incomodo silencio. Al tomar unas carpetas se mostró sorprendido pero no se opuso.
— ¿Puedo hacerte una pregunta?
— Ya la estás haciendo ¿No?— le mire divertida ante su pequeño sonrojo.
— No…quiero decir…— suspiro dejando en el escritorio unos papeles, froto su cuello con incomodidad desviando la mirada— ¿Por qué te gusta molestarme? ¿Acaso te he hecho algo malo o solo lo usas como venganza por las bromas de Amber?— me observo esperando la respuesta.
— Lo hago porque quiero— fui cortante.
— ¿Por qué quieres? ¿Qué clase de razón es esa?— cuestiono con un tinte de inconformidad en su voz.
— Entonces ¿qué quieres que te diga?— lo mire con poco interés.
— Olvídalo, no tengo idea del porque pregunte— regresamos al papeleo.
De vez en cuando lo observaba, su pregunta me hizo cuestionarme a mí también, ¿Por qué seguía compartiendo mi tiempo con aquellas personas?, desconocía la respuesta o tal vez si la sabia pero por mi orgullo y temores me negaba a aceptarla, lo curioso era que ellos aún no se cansaban de mí, como lo habían hecho los chicos de mis antiguos colegios, probablemente el constante interés que sentían por mí de alguna forma me hacía apreciarlos de a poco.
Deje el papeleo de forma ordenada en cuanto escuche el sonido de mi celular, era mi hermano avisando que pronto estaría en el colegio, le mane un rápido mensaje diciéndole que saldría más tarde a lo que él contesto que aun así me estaría esperando fuera de la verja del instituto. Guarde el aparato en mi sudadera, después de confirmar, y regrese a ayudar a Nathaniel, que se encontraba tan absorto en su trabajo que ni cuenta se había dado de mis acciones, la campana sonó y él respigo.
— Tengo que irme, gracias por soportar mi mal genio— tome mis cosas y me dirigí a la puerta, su voz me detuvo.
— No, gracias a ti por ayudarme, serias buena como delegada— sonrió amablemente— Procura no quedarte tan tarde en el instituto— asentí y me despedí con un ademan de mano.
Espere en el pasillo principal a que todo el mundo se fuera y atenta a que Li no escapara, apareció sola y con mala cara, le entregue lo necesario para la limpieza. Limpio la pintada de las taquillas y después nos dirigimos al hueco de las escaleras, ella soltaba uno que otro improperio y se quejaba de su manicura, yo solo la observaba impaciente ya que frotaba con la velocidad de un caracol, no sabría decir si era lenta por naturaleza o lo hacía a propósito. Me acerque a una de las aulas y mire por las ventanas, la luz del sol se extinguía rápidamente por el horizonte dejando el camino libre a la oscuridad.
— Genial— susurre al verme a oscuras, la casi nula visión que poseía me permitió volver al hueco de las escaleras. Mi gruñido de molestia hizo eco, Li no estaba— Al menos término de limpiar— entrecerré los ojos para poder mirar bien las paredes, tome los utensilios y como pude los lleve a su lugar.
— ¡Idiota! ¿Planeabas dejarme sola en la noche?— su aguda voz me hizo dar la vuelta, sus ojos expresaban angustia.
— Solo fui al armario a dejar el cubo y la esponja— justifique, un ruido extraño atrajo nuestra atención hacia las escaleras, era una especie de lamento, otro ruido extraño seguido por una sombra frente a nosotras. Li tomo con fuerza mi brazo, me abrazo aterrada, en cuanto la sombra apareció ella gritó 'fantasma' y echó a correr arrastrándome con ella hasta el pasillo principal, la vi salir a toda prisa sin mirar atrás, bufe y regrese a las escaleras por mi mochila.
Arrodillada acomodaba mis pertenencias cuando un pútrido olor perforo el aire, instintivamente tape mi nariz, al ponerme de pie alumbre con mi celular mí alrededor, sorprendiéndome de encontrar a las personas que menos me esperaba. En un principio con el asunto del dichoso fantasma creí que se trataba de Amber tratando de asustarme pero esa suposición se esfumo en un instante al verlos.
— ¿Qué hacen asustando a las personas de ese modo?— cuestione aun cubriendo mi nariz, en verdad odiaba el olor del tabaco.
— Lamento lo sucedido— posó su mano derecha a la altura del corazón mientras cerraba los ojos con arrepentimiento.
— No te disculpes, tu no hiciste nada— apago el cigarrillo— Ella fue la culpable por quedarse hasta tarde.
— Lyssandre, Castiel…es hora de irnos— de una puerta bajo las escaleras salió el delegado principal. El rubio al verme se quedó de piedra con expresión sorprendida.
Eleve una ceja extrañada, no mediamos palabra por unos minutos, optando por no preguntar me di media vuelta despidiéndome con un ademan de mano.
— ¡Espera!— dijeron los tres al unisón, los observe por sobre el hombro con cara confusa.
— No digas nada de esto, si alguien se entera de que nos quedamos en el sótano de la escuela después de clases nos suspenderán— pidió el ojimiel.
— Que ganaría yo contando su secreto, es su problema no el mío— le reste importancia, observe sus caras incrédulas—Pero si eso les hace feliz... Prometo no decir nada.
— ¡Ah! Un consejo. Si van a estar en el instituto de infraganti procuren no dejar evidencia— señale las colillas de cigarro, una libreta, un bolígrafo y basura que se encontraba cerca de la puerta por la que emergió el delegado. Los tres rápidamente se deshicieron de las cosas.
— Gracias, te acompañare a tu casa, ya es muy tarde— se ofreció el rubiales.
— Un inútil como tú le causaría problemas, yo llevare a esa tonta— dijo con molestia el ojigris y así una de las ya tan acostumbradas peleas entre Nathaniel y Castiel inicio.
— Por favor, permíteme acompañarte— pidió amable el albino, los otros dos se detuvieron al escucharlo.
— No, gracias pero me esperan fuera— decline las extrañas ofertas— Tal vez en otra ocasión.
Los cuatro nos dirigimos hasta la salida del instituto, a paso calmado y en completo silencio llegamos hasta la reja, la luz de las farolas alumbraban la calle dándole un aspecto lúgubre, del otro lado de la vereda se hallaba tenuemente iluminada una camioneta. Nuevamente me depedi y avance hacie el auto, toque tres veces en la ventanilla del piloto despertando asi a mi hermano que sonrio bobamente al verme, rodee la camioneta e ingrese en esta.
— Tardaste un siglo—se quejó mientras bostezaba y estiraba sus brazos agarrotados.
— Perdón, pero me castigaron— explique con naturalidad, casi se atraganta con el caramelo que hace poco se habia llevado a la boca.
— ¿Estás loca? ¿Qué harás si padre se entera de esto?— reprendió con el ceño fruncido.
— No fue mi culpa, me inculpo una chiquilla estúpida— me cruce de brazos molesta.
— Lo que haya sido, debes ser más cuidadosa— arranco el auto— No estamos juntos como en Inglaterra y ya no puedo protegerte— no sé qué era peor, su lado infantil o cuando tomaba en serio su papel de hermano mayor.
El resto del camino a casa fuimos discutiendo, luego de eso me contó todo lo referente a su 'bebé', tal parecía que amaba esa camioneta BMW X6.
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— Eso fue extraño— comento el rubio en la parada del auto bus.
— Si, es extraña la forma de abuelito en la que vistes— le dio otra calada a su cigarrillo.
— No me refería a eso idiota— lo miro con molestia— Lo que quiero decir es que Selene nos descubrió muy rápido, ni siquiera tu plan del fantasma para alejarla la asusto…ella es muy…
— Diferente— completo el albino— Es diferente a cualquier chica que haya conocido.
— Hmp, como si importara— el pelirrojo se hizo el desinteresado.
Dieron por zanjado el asunto, subieron al autobús y cada quien se sumergió en sus pensamientos, todos llenos de la imagen de aquella chica de mirada perezosa y sonrisa falsa.
¡Saludos!, al fin actualizo XD, el capitulo es largo y solo espero que les haya gustado :D.
Humm creo que le falta algo a los capítulos, tal vez es la falta de interacción entre la protagonista y los chicos XD, pero todo a su tiempo si meto de sopetón amor por parte de los chicos mi OC los mandara a tragar camotes ¬_¬ y además de que es una chica despistada y no tiene interés especial por los chicos (por el momento). Bueno en este Cap. apareció uno de los hermanos del cual se hablara más en el siguiente Cap. Ya que actualizo muuuuuuuuuy tarde se los compensare en los capítulos 7 y 8, en los cuales solo narraran los chicos y dejare de lado un rato a Selene.
Agradecimientos a: Akasuna no Arika, wendylove4, amu neko-nya, Darlyn M, DanyCookie, .San, Padfoot Orion Black y EyesGray-sama.
Si gusta dejar criticas, sugerencias, comentarios y tomatazos serán bien recibidos.
SAYONARA!
