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-Esto es tan aburrido como ver tratar de cantar a una planta -se quejó Rachel, acentuando el "tratar". -Cálmate, Rachel. No es tan malo. -le decía Kurt en lo que el chico frente a ellos seguía desafinando. Rodó los ojos y se tragó la impotencia por un instante, un instante bastante corto.
-¡Ya! ¡Es suficiente! Te diré la verdad y te la diré directamente, ¡No tienes madera para esto! ¿Vale? ¡Siguiente! -gritó levantándose de su asiento. El chico, aún shockeado por la reacción de Rachel, salió huyendo de ahí.
-No tenías que ser tan mala, solo era un chico de primero -le reprocho Kurt obligándola a sentarse. -No dejaré que nadie arruiné el Glee Club, menos un chico que no sabe la diferencia entre SI y MI -seguía Rachel con el ceño fruncido. -¡Dije siguiente! ¡¿Acaso tampoco oyen bien?! -¡Vale, Rachel, tomate un descanso! -explotó Kurt, al fin. -¡Mejor así, no escucho más desentonados! -se quejó saliendo del auditorio.
Ella no era así. No solía ser mala con las personas, pero estaba llegando a su punto límite. Por un lado, Finn no dejaba de insistirle en que su relación era madura y estaban listos para el siguiente paso, y por otro lado, estaba Quinn. Cero con Quinn. Llevaba días tratando de ver si podía capturar su atención si quiera un instante, pero ni una mirada le dirigía. Era frustrante. Su enamoramiento por Quinn lo arrastraba desde hace un par de meses, adorándola en silencio, viendo las cintas de sus interpretaciones, deseándola. Solo se lo había contado a Kurt. No se creía capaz de decírselo al resto.
