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-¿Rachel? -preguntaba Kurt entrando a la habitación de la morena.

-Hola, Kurt -contestaba ella desde la cama donde reposaba- ¿Ha pasado algo? ¿Por qué has venido tan tarde?

-Bueno, quería saber cómo estabas, ya sabes luego de lo que paso en el auditorio y también cuando llegué a casa encontré a Finn gritando y supe que algo les pasaba... -explicaba.

-Ay, no es nada. -cortó Rachel. El tema de Finn y sus necesidades ya la sacaba de sus casillas.

-Estoy seguro que se le pasará, pero ¿Tú estás bien? Ya sabes con todo esto y la cosa de Quinn-

-¡Quinn! ¡Es cierto! ¡No te lo he contado! -comenzó a emocionarse la chica.

-¿Qué ha pasado con ella? -Kurt le seguía el camino a la emoción.

-¡La he llevado a su casa al salir de la escuela! Dijo que se había olvidado la cartera y me pidió que la llevara. ¡¿No es increíble?! -contaba con la emoción a flor de piel.

-¡Sí! -coincidía su amigo mientras ella soltaba más de un suspiro de enamoramiento por la rubia en cuestión.

-Sabes que no hay nada en este mundo que desee más que a ella -decía recordando el confuso pero hermoso sueño que había tenido.

–Uhmm... -Kurt pensaba que debía ayudarla de alguna manera, pero no sabía cómo. Se volvió hacía el tocador de la morena y vio la hora. -¡Hey! ¡Mira! ¡Son casi las 11:11pm!

-Sí, ¿Y? -Rachel se perdió un poco con eso.

-Pues que a las 11:11pm puedes pedir un deseo. Mira -dijo mientras sacaba del tocador una las velas sobrantes del cumpleaños pasado de Rachel -¿Tienes fósforos? -preguntó.

La chica asintió algo extrañada y los saco de otro cajón del tocador.

-¿Qué piensas hacer? -preguntaba aún confundida.

-Yo no, sino tú, querida. Pedirás un deseo.

-¿A las 11:11pm? ¿No está algo pasado de moda? –

-¡Claro que no! Ten -declaró mientras le pasaba la vela encendida.- Piensa el deseo y sopla cuando te diga. -Recibió la vela algo incrédula pero pensó el deseo.

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"Deseo que Quinn me ame".