Habían pasado dos semanas desde mi llegada y mi ''integración a la familia''. El loco de Grell, como lo llama Sebastian, había preparado toda la documentación en como lo dijo, una semana. Y ahora estoy muriendo de frio, esperando inscribirme en mi futuro colegio. Una escuela de arte, privada.

Al leer un poco sobre donde voy a pasar un año de termino, y luego unos meses de profesorado si así lo quiero, descubrí que cuenta con banda propia, las instalaciones son enormes, los profesores exigentes y en un recorrido que improvise, note algo, nadie obedece a los tan exigentes profesores. Observe un momento por unos ventanales y vi un grupo de chicos con audífonos, unas chicas maquillándose, y ¡oh casualidad! Todos sentados al final de la fila. Solo unos pocos prestando atención a la clase.

-¿Qué tipo de uniforme usan?- pregunte a Sebastian, quien quería encargarse de inscribirme personalmente.

-Ya lo verás… tardare un rato, te quedas aquí y no te mueves.- dijo antes de dirigirse a una secretaria, que lo llamaba, seguramente por la inscripción. Asentí como niña buena, o como un perro a quien le ordenan algo y me coloque los audífonos, conectándolos al celular que Sebastian me obsequio, por mi nuevo cumpleaños.

En el momento recordé algo…no tenía música ese celular… no escucho demasiada y tampoco sabía bien como descargarla o de que aplicación, solo contemplaba las bonitas imágenes que venían incluidas y la música de muestra. Resople, buscando con que entretenerme, pero no había rastros de revistas o libros. Unos gritos avecinándose llamaron mi atención y gire la cabeza como la niña del exorcista para observar de que se trataba.

-Mira, no lo hagas más difícil, vienes aquí una vez por semana, y tienes suerte de seguir asistiendo a este colegio.- Pánico… pánico… más pánico.

Conozco al chico al que la aparente profesora regañaba, es Chris, amigo de William… Ay… ¿Dónde me escondo? Si sabe quién soy… espero que no me recuerde, pero algo peor… el y William se conocen del colegio, van al mismo curso, lo que quiere decir que… mi hermano asiste a este colegio… necesito desaparecer, ahora…

Note como se volteo hacia mí, e instantáneamente fije mi vista en mi celular, en un estúpido juego que accidentalmente inicie. Demonios… ¿Qué puedo hacer? Si él le dice algo a William, me buscara, y si William me ve estoy acabada.

Luego de una media hora intentando superar los niveles del juego, me di cuenta que Sebastian me observaba, probablemente me hablo y no lo oí.

-Anna, ven un minuto por favor.- me dijo, acercándose, lo mire, como quien mira a un angel, y pregunte con la mirada que sucedía.- Necesitan sacarte una foto para el registro.-ahora… Sebastian me llamo Anna… mierda, esto puede volverse mas difícil.

-Ah si claro…- lo seguí. Entre a una habitación, algo pequeña, que constaba con solo un escritorio, una pared con una franja color carmesí bastante gruesa y una cámara sobre un trípode en una esquina, una ventana por la cual entraba bastante claridad, mas que la que brindaba la bombilla.

-Bien preciosa, te paras aquí y miras al frente, nada de sonrisa ni nada, seria.- dijo una mujer apareciendo de quien sabe dónde, y llevándome por los hombros con bastante fuerza hasta donde estaba la franja. Se posiciono frente a mí con la cámara y no dejo ni que me acomodara, la foto estaba hecha.- Esta foto tiene dos copias, una con la cual nos quedamos nosotros en tu registro, y otra la debes pegar en tu cuaderno de comunicaciones.- Asentí, mas por miedo que por otra cosa.

-Y… ¿ya todo está…listo?- pregunte antes de que ella me empujara fuera de la habitación.

-Casi, solo falta esto y tu hermano y tú se podrán retirar, ten…- me dio un cuaderno con el nombre de la escuela- el cuaderno que te dije, claro que lo conoces, ¿no preciosa?. – volví a asentir. No bruja, en la vida tuve uno de estos en mis manos.

-S-sebastian… - pregunte en cuanto no lo vi cerca y solo vi al amigo de William, aun sentado y cabizbajo… Sentí algo abrazarme por detrás y me asuste, ¿qué tal si era mi ''verdadero hermano'' y todo el plan se iba cuesta abajo?

Ahogue un grito en cuanto vi a Sebastian, divertido y con los ojos fijos en mi.

-Lo siento… ya nos entregan las cosas y nos largamos… me di cuenta de lo que te incomoda- Eres muy obvia o el lee mentes.

-Gracias…- dije sonriendo.

-Debemos ir a comprar el uniforme y los materiales necesarios, tienes suerte de que no debiste hacer el examen de ingreso.- reí, era verdad, estaba aterrada por eso. En ese momento la misma mujer se acercó y le dio un sobre, un beso en la mejilla y se alejó. Un beso en la mejilla y se alejó…

Y yo, que vivo bajo el mismo techo aun no tengo tanta confianza al hacerlo.

-¿La conoces…?- pregunte casi escapando por la puerta.

-¿Por qué… celosa acaso?- y se acercó de manera peligrosa, lo aleje con las manos y lo regañe con la mirada.- Lo siento. Si la conozco, es una vieja amiga.

Nos dirigimos al auto y una vez dentro observe el reglamento que incluía el dichoso cuaderno de comunicaciones. Hablaba mucho sobre vestimenta, que debe estar prolija y no hay que usar aretes largos y piercings por prevención.

En algún momento llegamos a una tienda, donde se exhibían en vidrieras los uniformes de bastantes colegios, no supe cuál era el mío, pero algunos eran horribles y preferí dejar de mirar.

Sebastian se acercó a hablar con, supongo, una empleada del lugar y yo me senté en un sofá, nada cómodo por cierto. Oí que me llamaban y me dirigí hacia Sebastian y la chica, quien se estaba babeando por él.

-Disculpa…- la llamo Sebastian con una voz seductora…así como no se entendería el estado de la chica.

-Ah sí…- reacciono y se dirigió a mí- debo medirte, ¿me acompañas?- y me hizo señas.

Mire a Sebastian preocupada, no quería que notara todas las marcas en mi cuerpo, de inyecciones que dejaron una que otra cicatriz, de cicatrices resultado de otras pruebas. Tenía miedo.

-No tienes vergüenza ¿o sí?- rio al decirlo, no tengo vergüenza, si no miedo.

-No…es que- idee algo rápido- me desagrada el contacto físico de…extraños- soné descortés. -¿Por qué había necesidad de medirme? Si bien podrían preguntar mi talla y darme uno.- y ahora soné como una maleducada…

-Quien te acompañaba pidió que lo hiciéramos a medida, aunque yo también sugerí lo mismo que tu.- dijo, con una mueca extraña, como de indignada.

-Lo siento…- murmuré.

-¿Por qué?- dijo acercándose con unas cintas de medir.

-Por si anteriormente soné algo…descortés.

-Oh, no hay problema…no me pareció así, además, eres la persona más educada que ha pisado este lugar, por lo general las chicas de tu colegio actúan como estrellas y su modo de hablar… es simplemente odioso.- Que falso sonó eso… me pregunto si se lo dirá a quienes atiende con frecuencia también.

-Claro…- sonreí… ahora la falsa soy yo.

Luego de que me midió, afortunadamente (y con un poco de insistencia por mi parte) sobre la ropa, abandone la tienda, algo enojada, aun no debiendo, por como miraba a Sebastian. Ya en el auto se dispuso a hablar:

-La vez esa que fueron al centro comercial, compraste varias zapatillas ¿verdad?- asentí. - Y todas Converse…-afirmo más bien- eres fanática de esa marca- rio

-No lo sé… me encantan simplemente, compre en color azul, rojo, verde, unas blancas y negras…también unas a cuadros, rojas.

-¿Usaras esas para el colegio?-pregunto sin despegar la vista de la carretera.

-No lo se ¿No se usan unos zapatos o zapatillas negros usualmente?.

-Usualmente, si. Pero como es un colegio de arte los alumnos prefieren…expresarse, digamos, de una manera diferente y hasta hace unos diez años atrás dejaron de usarse los zapatos típicos.- note como me miraba de reojo.

-Entiendo…no sé, es color rojo el uniforme ¿verdad?- pregunte tontamente.

-Sí, así que supongo que usaras las rojas- me leyó el pensamiento.

Fueron diez minutos de viaje o más, hasta que llegamos a una librería, enorme.

-Compramos las cosas y a casa.- dijo una vez dentro.

-Ya… veamos… me gustan demasiado las lapiceras de brillo- dije en voz alta, esperando para que dijera que me las compraría.

- Cualquiera que te guste, tómalas, hoy es el día de… mimar a Anna- dijo sonriendo, me emboba esa sonrisa perfecta.

- De acuerdo…- diez minutos después el sostenía cinco cajas de lapiceras de diferentes colores, dos con lápices de colores metálicos. Necesitaría un estuche aún más grande para guardar todo. Y encontré uno perfecto, era color gris, con brillos, tenía calaveras blancas… simple y perfecto.

Estuve unos diez minutos eligiendo diferentes carpetas y cuadernos, pero por alguna extraña razón también elegí unos con calaveras, que combinaban con el estuche.

Y la difícil decisión de un bolso, ya que no había nada con calaveras.

-No hay como yo quiero…- dije decepcionada y mirando a Sebastian con carita de perro.

-Te entusiasmaste con un mismo diseño… compraremos uno en otro lado ¿te parece?- pregunto caminando hasta la caja. Pagó todo, nos dirigimos al auto y guardamos las cosas.- O… ¿prefieres ir a pie? Digo, para que observes sin necesidad de esforzarte mucho.

-Bueno…- dije alzando los hombros.

Recorrimos varias tiendas, hasta que encontré algo que me encanto. Una mochila color negro, con una enorme calavera blanca, con un 'bordado' de tachas doradas, y tenía escrito algo en letras… japonesas o chinas…no sé, letras asiáticas.

En no sé qué momento Sebastian la había pagado y estábamos llegando a casa.

-¿Sabes que dice, preguntaste o algo a la tienda?- solté, como si me molestara el simple hecho de no saber que decía, como si fuera una maldición.

-No tengo la más remota idea… luego le pregunto a Danny, si es que el sabe algo.- rio, verdaderamente, es perfecto, riendo o con una mueca seria…

Observe la preciosa mochila, intentando dejar de mirar a Sebastian. La verdad no tengo idea de eso de las letras, pero tampoco puede ser algo malo, y si lo es… dudo que alguien se de cuenta en la escuela.

Llegamos a casa, le mostré a Meirin lo que había elegido, y finalmente también a Finny. Y en cuanto vi a Danny le pregunte si sabía que decía, pero me ignoro completamente.

Hoy no es un día cualquiera, es viernes, y algo que no sé si se dio en el momento en que me instale aquí o desde antes sucede los viernes en la noche.

Ven una película y comen pizza y demás comida chatarra… todos, sentados en la mesa, y un juego de armar oraciones los ''entretiene''. Y eso lo debo hacer a partir de hoy también.

Comenzaba Bard, luego Danny, lo seguía Finny, luego Meirin, Sebastian y finalmente yo.

-El…

-El perro…- y completaban uno tras otro

-El perro tiene…

-El perro tiene ocho…

-El perro tiene ocho ojos…

-Ojos que…- me interrumpieron unos gritos, provenientes de mi asiático menos preferido que hicieron sentir como si mis oídos sangraran.

-¡Se equivocó, esta descalificada!- seguía gritando, mientras caminaba hacia mí y me golpeaba la cabeza con una cuchara. Me pare rápido e intente golpearle el estómago, inútilmente.

Meirin intento defenderme y le pateo la espalda… Danny lanzo un chillido que me hizo sentir su dolor a mi también. Bard para defender a Danny corrió hasta Meirin, atándola a la silla con una cuerda salida de quien sabe donde. Finny defendiendo a Meirin golpeo a Bard, y este quedo medio llorando en el suelo. Danny corrió hasta donde estaba Finny y comenzó a golpearlo. Y en menos de dos minutos, el salón se convirtió en un desastre.

Yo, que me había sentado luego de mi fallido intento de noquear a uno, mire a Sebastian, sentado y con un semblante pacifico, con los ojos cerrados.

Iba a llamarlo, hasta que vi como abrió los ojos, y juro que brillaban de una forma extraña, daba tanto miedo que sentí como si me hubiera petrificado. El abrió la boca, y no formulo una sola palabra, pero no sé como, los otros cuatro se habían inmovilizado.

Solo dos segundos después volvieron a sentarse, mirando a la nada.

-Damas y caballeros… este juego los pone violentos, así que basta por hoy.- ¿yo entro en la clasificación que dio, no verdad?- Solo veremos la película y listo… no hay juegos. Agradezcan al individuo cuyo nombre no diré, pero todos saben quién es…- y miro a Danny.

-Siempre es mi culpa…- dijo enojado, arrojándome una mirada asesina.

-Sí, siempre empiezas las peleas.- salto Finny.

-Ya, ya… elijan una película…- y coloco sobre la mesa dos sobres…

Ahí estaba la que quería yo, con la cual me burlaba de Danny, la mejor, en mi opinión, película que podría existir.

''Danny, el perro'' y ''Nacer para morir'' ambas protagonizadas por Jet Li, solo dos opciones, aunque no eran de distintos géneros, me agradaba la idea, ya que habría acción.

-¿Es enserio? ¡Lo hiciste a propósito!- grito Danny, sin darme oportunidad a burlarme de el, arrojando los sobres a la cara de Sebastian- Ella se burla de mi por esa película- y me señalo- lo sabes… pero nunca le dices nada… no es un ángel… es un monstruo…- lo soy… en verdad lo soy…

-A mí no me va mucho la acción…- dijo Meirin, bostezando- voy a dormir ya, hasta mañana- y se fue.

-Prefiero los zombies…- le siguió Finny

-Yo em… tengo sueño- se escapó Bard…

Danny y Sebastian se miraban, serios, con odio podría decir, pero eso no me preocupaba, no. Me preocupaba el estar sola, con ellos mirándose asi.

Bueno, este es el tercer capitulo :3 ¿les gusto? ¿o sus preciosos ojos están sangrando? Mil perdones en ese caso T.T XD

Me despido, bye :D