ENSAYOS
Llegué muy temprano a la Academia, así se llamaba el sitio donde ensayábamos, y gran fue mi sorpresa al encontrarme con Edward.
-¿Vine tarde?- pregunté insegura. Estaba completamente segura que estaba en hora.
-No, estas muy bien, solo que siempre vengo antes para calentar y así no perder tiempo- respondió con una sonrisa, mientras se estiraba en el suelo.
-Supongo que también empezaré a calentar- comenté mientras dejaba mi cartera en el suelo, y me sentaba en el suelo, con las piernas estiradas tratando de alcanzar mis pies.
-Claro, ¿sabes? esta semana nos tocó un baile moderno.-comentó parándose y yendo por una botella de agua.
-¿Qué clase de baile moderno?- pregunté. ¿Reggaetón? ¿Salsa? ¿Cumbia?
-Es como una pachanga, es verano azul de Juan Magan.
-Claro- por supuesto que la había escuchado, era la canción del verano, todos la bailaban.
-Me parece que tuvimos suerte, es muy movida, con mucho ritmo, eso nos ayudará- dijo extendiéndome una botella de agua.
-Si, tuvimos suerte- respondí aceptando la botella.
Calentamos por un rato hasta que, a las 9 am en punto, Emmet llegó.
-Wuau, chicos me sorprenden de buena manera, ambos y están aquí, creo que nos entenderemos muy bien.-comentó sonriendo y asintiendo con la cabeza.
-No queríamos llegar tarde en el primer día- respondí sonriendo.
-Claro que no, sería imperdonable una tardanza.- aseguró Edward.
-Bueno ¡a trabajar!- concluyó Emmet.
Y después de estas palabras nos pusimos a ensayar, aprendiéndonos los pasos, las cargadas, que al principio fueron algo difíciles, pero luego ya entre en confianza. Edward era muy buen bailarín y juntos hacíamos un gran equipo, nos entendíamos muy bien.
Ensayamos cerca de 3 horas, con descansos de 10 minutos por cada hora, y nos fuimos almorzar, para luego regresar a las 5 para otro ensayo.
Ya me iba a ir a mi casa, cuando sentí que alguien me jalaba del hombro, era Edward.
-Bella se que ya te vas y no quiero molestarte, pero ¿te incomodaría mucho si te invitara a almorzar?-preguntó nervioso, yo no sabia que responderlo, solo lo miraba a el y a su perfección de hombre.
