YA SE ACERCA EL GRAN MOMENTO:

Hoy era sábado, era mi primera presentación con Edward, era nuestro turno de bailar, y no quería que haya ninguna clase de tensión o molesta con él. Por eso cuando llegue en la tarde a nuestro ensayo general, me acerqué directamente hacia él, con una gran sonrisa en mi cara. Estaba comiendo una especie de cereales, mientras esperaba nuestro turno.

-Hola Edward.- saludé sonriendo.- ¿Estoy tarde?

-No…estás bien.

Su tono era confuso, seguramente pensaba que estaba loca.

-¿Puedo sentarme?-pregunté, mirando la silla que tenía al lado.

-Claro.

Sin pensarlo mucho jalé la silla y me senté muy cerca a él.

-Estoy algo nerviosa, hoy es el gran día.-admití.

-Sí, te entiendo. Yo ya he pisado esta pista, y te juró que me muero de nervios.

-Pero confío en ti, sé que no dejarás que caiga.

-Eso dalo por seguro.

Sonrió, esa linda y traviesa sonrisa que tanto había extrañado el día anterior apareció.

Conversamos animadamente por un rato más, hasta que Emmet llegó y rompió nuestra burbuja.

-Mírenlos.- dijo señalándonos.- al parecer ya hicieron las pases.

-Fue mi culpa, fui descortés y deshonesta.

-Deja de disculparte Bella, fue mi culpa.- no entendía nada, ¿No estaba enojado o al menos algo resentido?

-Bueno, en este punto no nos vamos a poner a pelear por quien tuvo la culpa, la cosa es que estén bien, y no haya ninguna clase de rencor o malentendido en la pista.

-Por supuesto que no lo habrá Emmet, Bella y yo estamos muy felices, y animados, lista para hacer esa pista nuestra.- mientras decía esto, Edward poso su brazo en mi hombro, atrayéndome a su lado.

Me preocupaba lo mucho que me había gustado ese gesto.

-Estamos listos.- fue lo único que pude decir. Aún estaba algo afectada por el cariñoso acto de mi héroe.

A los pocos minutos nos llamaron, era nuestro turno. Salimos y lo hicimos muy bien; las cargadas salieron perfectas todo fluía muy bien. Salía exactamente como debía salir.

Dimos un par de pasadas, y nos dijeron que ya habíamos terminado, que regresáramos a las 7 para los últimos arreglos de vestuario y maquillaje.

-Parece que somos un gran grupo, ¿verdad Bella?- dijo Edward quien repentinamente había llegado hasta mi lado.

-Si, la coreografía ha quedado muy buena.

-No me refería solo a la coreografía… pero si tú quieres hablar de baile, de eso hablaremos.- y se fue, dejándome hiperventilando.

Tome un taxi y me fui a mi casa, descanse, trate de relajarme y de no pensar en el baile.

-Te estaremos mirando por televisión.- decía emocionada mi madre.- no nos perderemos ni un detalle.

-Mamá, no es necesa…

-Es absolutamente necesario, mi hijita va a salir en televisión.- me pellizcaba las mejillas, mientras soltaba unas pequeñas lágrimas de emoción.

A veces mi madre era muy emotiva, demasiado, éramos tan diferentes en ese sentido, yo prefería ocultar mis emociones, y René amaba mostrárselas a todo el mundo.

Había salido a mi padre en ese aspecto, Charlie, mi padre también me vería en televisión, lo sabía; pero él no me haría una escena de ternura como mi madre, ni hablaría mucho del tema, solo lo haría. Yo era igual, creía que el amor no es necesariamente decirle a alguien: te amo cincuenta veces al día, sino demostrarle cincuenta veces al día a esa persona lo mucho que lo amas. No tienes que repetírselo hasta el cansancio, es cuestión de probarlo.

A las 6 en punto salí rápidamente de mi casa, y tome un taxi con dirección al canal. Estaba tan emocionada, y tan nerviosa a la vez, tenía que hacerlo bien, había mucho en juego.

Llegué a las 6:30, demasiado temprano para mi gusto, entré y solo estaba Emmet y algunos coreógrafos más.

-Opps, creo que llegué muy temprano.- dije, no había llegado nadie aún.

-Tranquila Bella puedes hacer en la cafetería de al frente, te haría compañía, pero tengo que arreglar lo de las pistas.- dijo moviendo un CD.

-Claro, lo entiendo Emmet, iré a comprarme un café.

Salí algo avergonzada de las instalaciones del canal, y me metí a la cafetería de en frente. Era un buen lugar, cálido, tranquilo. Compré un mokka, y una crepa de manjar blanco.

Me ubiqué en una de las mesas disponibles, comiendo lentamente mientras ojeaba una revista.

Estuve así por un periodo de tiempo indefinible cuando el hombre que hacía mis piernas de gelatina apareció.

-¿Puedo sentarme?-me guiñó un ojo; había hecho alusión a mis palabras de la tarde.

-Claro.- respondí con una sonrisa.- ¿Qué haces aquí? ¿Me seguiste o algo así?

-Bella esta bien que te haya acosado un poco con lo del teléfono, pero soy Scherlock Holmes.- se rió, su risa era parecida a la de un ángel, como pequeñas campanillas.- fui al canal, Emmet me dijo que estabas aquí y decidí venirte a hacer compañía.

-Bueno…gracias, aprecio que te preocupes por mí.- admití nerviosa. Era surrealista, este chico, este actor famoso, quería tomarse un café conmigo.

-¿Puedo probar un poco?- preguntó, señalando la crepa.

Solo asentí la cabeza, mirándolo fijamente.

Partió un pedazo y se lo llevó a la boca, disfrutando cada mordida.

-Ummm, delicioso.- admitió.

Nos mantuvimos en silencio por unos instantes, era un silencio cómodo, no necesitábamos decir nada para llenarlo.

-Creo que deberíamos regresar, ya casi es la hora.- dijo levantándose, mirando su reloj.

-Si, debemos irnos.- repetí algo desanimada.

No quería irme, quería seguir aquí con él, seguir viendo esos ojos hipnotizantes.

Avance lentamente por delante de él, con pasos lentos, no quería abandonar este café. Él me miraba con esa expresión que decía: no te entiendo nada.

Solo mire al suelo, y nos dirigimos al canal.

Al llegar fuimos directamente a vestuario, me pusieron unas leggins negras y un short de jean encima, un polo amarillo, y gracias a Dios, para este baile usaría zapatillas.

De ahí me llevaron a maquillaje, me pintaron suavemente, haciendo sobresalir sobre todo mis ojos. En peinado, me lacearon el cabello, dejando un flequillo.

Me puse una bata y fui al backstage a esperar mi turno.

-¿Sigues nerviosa?-preguntó Edward cerca a mí.

-Un poco, es complicad bailar frente a toda esa gente.

-Simplemente haz como si no estuvieran aquí, piensa que solo somos tú y yo.- sugirió sonriendo.

-Gracias.

Solo sonrió, me miro fijamente y acarició levemente mis pómulos. Ese pequeño acto hizo que mis mejillas se ruborizaran y me mareara un poco.

¡Edward Cullen y Bella Swan! ¡Los siguientes son ustedes!- dijo la sisitente de producción en el corte comercial.

Con Edward nos dirigimos hacia la puerta donde entraríamos cuando estemos al aire.

-¡Al aire!-gritó la asistente de producción.

Kate empezó a presentarnos, y yo solo inhalaba y exhalaba.

-Tranquila, yo estoy aquí contigo, ¿Confías en mí?

-Confío en ti.- me agarró de la mano, y así con esa seguridad en ambos, nos dirigimos hacia la pista.

Chicos, hola, otro capitulo, espero que les guste mucho, espero que lo disfruten y dejen reviews. Los invito a pasarse a otras de mis historias como : Amor en el océano, o El viaje de mi vida, se los recomiendo.

Con amor, Lucia Cullen.