EL BAILE DE LA NOCHE:

-Bueno aquí están: Edward Cullen y su soñadora Bella Swan.- dijo emocionada Kate, señalando hacia el backstage de donde ambos salimos felices, sonriendo y agarrados de la mano.

Nunca, ni cuando tuve que darle el beso en la mejilla correspondiente a la conductora, deje la mano de Bella, primero porque me encantaba tenerla de la mano, su tacto era tan suave y cálido; y también porque sabía que estaba nerviosa, y, mi tacto, de alguna manera extraña pero maravillosa, la tranquilizaba.

-Hoy es su primer baile en esta pista, y díganme chicos, ¿Cómo se sienten?- inquirió Kate con una sonrisa falsa.

Esta pregunta era engañosa, si respondías que bien, Kate te haría pasar por un botado, y si decías que con nervios, por un miedoso. Casi siempre quedabas mal, tenías que tener experiencia, esta conductora sabía muy bien como cambiar tus respuestas a su antojo. Para ganarle necesitabas experiencia, experiencia que a mi me sobraba. Pero no a Bella, estaba algo preocupado por mi compañera de baile, ella de por sí estaba nerviosa, y no tenía experiencia en televisión, eso era una pésima combinación, no quería que quedara mal.

-Pues es maravilloso regresar a la pista, se la extraña, ¿o no es así chicos?- dije haciendo movimientos con las manos, lo cual desató la histeria del público, precisamente lo que quería.

-¿Y tu Bella? ¿Cómo te sientes?- con un matiz en la voz, como diciendo: en esta te agarro.

-Estar en la pista es genial, hemos ensayado mucho, y es genial estar aquí, ¿verdad?- dijo haciendo los mismo gestos que yo, desatando la misma reacción en la audiencia.

Esta mujer era increíble, yo preocupándome por ella, cuando ella ya parecía saber exactamente que hacer. Cada día me asombraba más.

-Bueno me alegro que estén tan animados chicos.- cualquiera pensaría que Kate estaba feliz, pero yo sabía muy bien que no era así, Kate quería hacer que tartamudees, que digas cosas estúpidas, que te equivocaras, o hicieras un drama exponiendo tu vida personal, porque eso solo significaba una cosa para ella, solo significabas una cosa para ella: rating. Y para una mujer como Kate, el rating lo era todo. Ella quería un romance conmigo, pero no porque me amara, le parecía simpático pero nada más, ella quería un romance para que todos los periódicos y noticieros de chismes hablaran de ambos, y así vieran su programa. Conocía muy bien a la gente como Kate, estaban dispuestos a hacer todo por un poco más de rating.-Tomen sus 5 segundos, su canción es: Verano Azul.

Con Bella nos fuimos al medio de la pista, acercamos nuestras caras hasta el punto de chocar nuestras frentes y gritamos al unísono: mierda.

Fuimos a nuestras posiciones, o sea, ella encima de mis hombros; era tan liviana, que casi no sentía peso alguno encima de mí.

Hice la señal, y empezó la música.

Nuestra coreografía no era tan complicada, al menos bailar al lado de Bella no parecía complicado. Hicimos todas las cargadas a la perfección, y para el final fuimos donde Kate y nos paramos a su lado. Escuché un suspiro de parte de la animadora cuando agarre su hombro como parte del baile.

Nos aplaudieron mucho, y abracé muy fuertemente a mi compañera al final del baile, no falta decir que disfrute mucho esta cercanía.

El jurado nos dio críticas buenas en general, le dijo a Emmet que íbamos por buen camino, que las cargadas habían salido muy bien y que explotáramos al máximo eso.

Nuestro puntaje fue de: 8-8- 10(del público) y el voto secreto.

Estábamos tan felices, era mucho más de lo que hubiéramos esperado. Quedamos en el tercer puesto al final de esa noche y decimos ir a celebrarlo como es debido.

Iríamos a una discoteca del centro, Emmet se iría con una coreógrafa, Rosalie, con la que estaba tratando de ligar. Así que eso dejaba que Bella conmigo.

-¿Vamos?-pregunté luego de que cambiara la ropa del baile por un sexy vestido negro, con unas botas de taco alto a juego.

-¿Seguro que no te molesto al ir en tu auto?-preguntó mordiéndose el labio.-Puedo pedirme un taxi.- no la dejaría tomar un taxi vestida así, sería como ponerse un cartel que diga: Por favor, viólenme.

Como desearía que dejara de morderse el labio, que dejara de hacerlo, no sabía lo deliciosa, y apetecible que lucía en esos momentos. No sabía como me ponía cada vez que hacía ese movimiento.

-Por supuesto que no Bella, no seas tonta vamos.- dije abriéndole la puerta del coche.

-Si tú lo dices.- entro tímida.

El estar a su lado por casi 30 minutos de trayecto estaba asegurado como una de las mejores experiencias de mi vida, sobre todo si ella usaba ese vestido. Lo único que no sabía era como iba a hacer para no tirármele encima en esos 30 cortos pero a la vez largos minutos.