1991...

El llanto opacaba risas alegres y gritos. Era el comienzo de una nueva vida, un destino protegido por seres inferiores, a quienes tenían como guardias a los humanos. Escuchar el llanto de el recién nacido, aliviaba sus corazones. Lagrimas enjaguadas eran retiradas de los ojos, sonrisas orgullosas eran mostradas. Sollozos calmados venían después del llanto.

Sus ojos aun cerrados, eran esperados a verles, su piel blanca, suave y hermosa era adorada. El naranja cabello era su distinción, haciéndose único entre los hombres. Y el final esperado, esos ojos gloriosos siendo al fin abiertos. El castaño de su mirar junto a la inocencia de su ser apretaban el pecho del padre. El hombre quien orgulloso y feliz, cargaba a su primogénita, su hija.

Fue el mas duro y cansado parto de las vidas de esos doctores, la esperanza se desvanecía al igual como la respiración de la madre. Riesgoso y mortal fue el embarazo, con escasas posibilidades, dijeron que ambas podrían morir o una moría y la otra vivía. La decisión había sido incluso tomada antes de que ellos se conocieran.

Las Moiras (quienes controlar el destino), tuvieron el trabajo mas difícil, controlar el destino de una inmortal en el cuerpo de un mortal. Sin embargo, ese era su trabajo decidir, quien muere y quien vive. Y así, con sus decisiones, eligieron cual moriría.

La noche transcurría helada, sola, sin estrellas alumbrando, nubes despejadas, una luna llena brillando con esplendor y tristeza. A media noche, cuando las almas en pena deambulan, los ojos de la madre se cerraron para toda la eternidad.

-Lo sentimos señor, no pudimos hacer nada. Sabíamos que alguna no sobreviviría y fue su esposa.

Sus ojos ardían por lagrimas cuales necesitaban salir. En sus brazos, mecía a su hija, la primera y única lagrima derramada cayó en la frente de su hija, reaccionando al instante en llanto triste y lastimero.

Y así en una noche de luna llena y helada, padre e hija, seguirían con sus vidas, para soportar lo que se viniera.

1994...

El cabello naranja ondeaba junto al aire, era verano y el sol brillaba. Sus rayos se reflejaban en el agua cristalina del mar, la brisa golpeaba su rostro, la sonrisas escapas de sus labios. Un día maravilloso, ambos solos, como estaban los últimos tres años.

El cuidado de su hija, desde el día que nació, iba normal, un poco difícil al principio, pero había sido una niña tranquila, acostumbrándose a no tener a su madre. Él por su parte, dejo que el dolor le invadiera por algunos días, la perdida fue dolorosa y por mucho que hubiera deseado hundirse en su tristeza, sabía que ahora alguien, un ser pequeño dependía de él.

-Nami, no entres mucho al agua- A sus tres años la niña se desenvolvía como alguien de 10 años. A los tres meses de nacida, noto en la pequeña una atracción muy fuerte por el agua.

-No papá- se acerco a la orilla, mojándose los pies algo placentero, vestía un pequeño traje de baño de una pieza, color rojo, dos pasos mas hacía adelante acuclillándose hasta tocar con sus dedos la arena, tomando en su puño un poco de ella, la arena caía en cascada de nuevo a su lugar. Su padre tuvo curiosidad de saber que la mantenía en esa posición. Junto a ella y arrodillándose, observando el movimiento de su mano izquierda.

-Cariño ¿Que haces?-

Los puños de arena seguían elevándose y desplazándose de nuevo sus ojos no se despegaban de cada grano cual caía.

-είκοσι ένα-

-¿Que?- ¿desde cuando su hija sabía otro idioma?

-Las Moiras han decidido.- sus ojos castaños, se volvieron hacía lo de sus padre-Pero.. yo creo que el destino lo hace uno y no ellas. Viviré mas de veintiún años... lo prometo.

Esas palabras dichas, encogieron el corazón de él, ¿Un destino y una promesa? ... ¿que tanto estaba pasando?

1995...

Islas Galápagos... Antigua Isla Cokoyashi

La cueva tenía poca luz, en las paredes se veía varias escrituras, las cuales contaban la historia que sucedió miles de años atrás.

-Son Foneglifos (Poneglyph)-

-Esta es la cueva-la voz de una mujer, cabellera blanca y piel morena, hizo eco en la cueva.

-Si Olvia, hemos encontrado la antigua morada de la Dama del Tiempo- contesto un hombre de cabellera rubia quien vestía unos pantalones beige y una camisa blanca con rayas rojas.

-Clover estos Foneglifos hablan sobre antes de la Batalla Roja.-

-Mami... ¿que hay mas allá?- la única niña acompañante, de cabellera negra y ojos azules, poseedora de 7 años, señalo el interior oscuro de la cueva.

-Podrías ser...- Clover quedo pensativo... en ese lugar podría estar la parte mas importante de su investigación- Olvia debemos ir ahí.

-Tienes razón Clover- Olvia camino hacía la oscuridad, en su mano portaba una antorcha, para alumbrarse.- Saul... no despegues la vista de Robin.

Un hombre fornido y alto, de cabello y barba naranja, con un sombrero café vaquero, vestido con pantalones grises y una camisa azul, asintió, tomando de la mano a la pequeña niña quien vestía un vestido rojo tinto.

-Claro señora Olvia... Dereshishishishishi, vamos Robin.-

Los cuatro se adentraron mas a la cueva. Se veía profunda y cada vez se ponía mas helada, el aire soplaba con ráfagas suaves y a cada cierto tiempo. El final de la cueva estaba frente a ellos, sobre el techo se filtraba un rayo del sol, iluminando una piedra color negra, la cual yacía sobre el suelo en el centro de la cueva.

-Esta sera nuestra mayor investigación- murmuro Clover- y puedo decir que nada es una leyenda o mito, todo en verdad sucedió.

Olvia, se acerco a la piedra, estaba enterrada, con su navaja empezó a desenterrarla, y con la punta levanto la piedra. La cueva parecía iluminarse cada vez mas y solo la niña se dio cuenta de ello.

-Να μην αναφέρω τις λέξεις γράφονται εδώ.- Pronuncio Olvia en alto.

-No menciones las palabras escritas aquí- tradujo Robin, quien desde muy pequeña había aprendido el idioma.

-.. y si lo haces no te atrevas a terminarlo... o causaras daños entre los tiempos. Eso significa...

- que esas palabras harían llamar a la única mujer quien puede viajar entre el Tiempo- termino Clover por Olvia.

...

Fuera de la cueva, un grupo de varios hombres se reunían para entrar en ella, uno de ellos, el jefe, un hombre grande y musculoso de 39 año, tiene el pelo largo, negro brotando en la parte posterior de su cuello, que llega hasta los hombros y ojos azules vestido con un pantalón negro con bolsillos extras, una camisa sin mangas, desabrochada de color amarillo decorada por muchos lugares como un relámpago negro y un tatuaje en el brazo izquierdo.

Hizo señas para entrar.- Kuroobi, Hatchan, Moh-Moo, Jinbe, ustedes entraran conmigo. Kaneshiro, Nuke, Pisaro, Shioyaki, ustedes se quedaran aquí fuera a vigilar, nadie sale ni entra, a menos que seamos nosotros.

-Si señor- los cuatro hombres se posicionaron dos a cada lado de la entrada de la cueva.

-Arlong, ¿estas completamente seguro que este es el lugar?- pregunto Jinbe, un hombre robusto, con rostro de demonio, de pelo largo de dos tonos de negro, un moño, con mechones en la barbilla de un color procedente verde ligero, vistiendo un vestido tradicional japones color naranja con patrones cuadrados de color blanco y negro como capa, una cinta morada alrededor de su cintura.

-Seguro... ve estos Foneglifos, seguro hablaran de la Batalla Roja. Por fin, podre poner mis manos en esa joya.-

Siguieron su rumbo, adentrándose mas y mas hasta llegar al final de la cueva. Escucharon voces, alguien ya estaba ahí y seguro, estaban tratando de hacer lo mismo que él, pero con la diferencia de poder leer los Foneglifos, lo cual el no podía.

Saul escucho pasos aproximándose, de varios y ellos solo eran cuatro, pero debía retirar a Robin por ser solo una niña y a Olvia por ser una mujer, quien sabía podía defenderse, pero el no dejaría que la tocaran. Eso solo les dejaría a Clover y él.

-Alguien se acerca..- les informo.

-Esconde a Robin- Clover pidió, sabía que habían algunas personas quienes también deseaban esas escrituras y poder poseer la joya.

-Lady χρόνο- Olvia no los escucho, seguía leyendo.- * Είμαι η κόρη του χρόνου, το νερό και την ομορφιά. Εξασφάλιση χρόνο με τους νέους μου. Είμαι εκτείνεται μεταξύ του χρόνου και του χρόνου, και το βάρος κατοικεί μέσα μου οι εχθροί μου καταπιέζουν. I επιθυμήσεις και εγώ επιθυμούμε με άπειρη όρεξη, για κανένα γήινο που με έχουν αγκαλιάσει, για είμαι σκιώδης εισηγητής με τον Κύκλο των Sands, και καλύπτονται με τα σύννεφα το πρωί. Τα πόδια μου έχουν περπατήσει κάθε φορά, και τα χέρια μου είναι πιο γλυκιά από την πρωινή δροσιά. Τα ρούχα μου είναι η αρχή και το τέλος, και το σπίτι μου είναι στον εαυτό μου. Ευτυχισμένος είναι αυτός που θα με κρατήσει: Καλά είμαι γλυκιά νύχτα, μέρα και γεμάτη χαρά. Η εταιρεία μου είναι μια αρμονία από πολλούς αριθμούς, και τα χείλη μου πιο γλυκιά από την υγεία μου ...- paro de hablar cuando el suelo de la cueva empezó a temblar.

-Por tu seguridad es mejor que termines, querida- Olvia volteo hacía la voz, el hombre era amenazante y rodeado por otros mas. Solo algo se le vino a la mente para decir.

-Saul... golpea duro-

-Si-

-Clover, guarda esto.

-Mantelos- con rabia Arlong pidió.

Clover fue hacía donde Robin estaba escondida y dio a ella la piedra la cual ahora estaba partida a la mitad.

Hatchan peleo con Saul, ambos eran fuertes. Kuroobi contra Clover y Moh-Moo fue atacado por Olvia. Arlong y Jinbe solo observaron.

...

Un año habían pasado desde que su hija había prometido vivir mas de 21 años. Con cuatro, era una niña inquieta y a la cual le encantaba nadar, era un día como cualquiera. Siempre al pendiente de ella. Sin embargo, algo cambio ese día.

Dejo de jugar con la arena. El tiempo estaba cambiando, el aire se volvió lento, el mar dejaba de moverse, los granos de arena se arremolinaban bajo sus pies. Su corazón palpito con inquietud y busco protección en su padre. Quien al verla correr con su rostro aterrado, supo que lo peor apenas comenzaba.

La arena se agito, deteniendo su correr, creando un remolino bajo ella, subiendo cada segundo, atrapándola, impidiendo el paso de ambos. El viento era muy fuerte, cada vez mas era alejado sin poder siquiera brindarle una mano para sacarla de ahí. El remolino crecía y crecía, cubriéndola desde abajo, solo sus ojos eran visto. Su castaña mirada se iba perdiendo en la arena, hasta desaparecer.

-¡NO!- grito lanzándose hacía ella,llegando tarde. Desapareció ante sus ojos, llevándosela lejos de él.-¡NAMI!

Es el destino escrito para ella... imposible poder regresar el tiempo.

Las palabras se escucharon en su cabeza.-Voy a buscarte y te encontrare.

...

En la cueva, la peor escena era vista por la niña escondida, quien con sus dedos y su fuerza cavaba un hoyo, entre la pared para esconder la piedra que con tanto ahincó su madre se dedico a buscar. Las lagrimas resbalaban por su mejillas.

-Maldición- grito Arlong- ¿donde esta la piedra?- Saul se negó a responder. Olvia había puesto toda su confianza en él y no loa traicionaría. Sin embargo, muy cerca escucho un sollozo, de un niño. Tiro al suelo a Saul y paso sobre Clover para llegar al causante del sollozo. Tiro la piedra, cual obstaculizaba su paso, a un lado, descubriendo a una niña de cabello negro. -¿Quien eres?- pregunto con ira.

-De-déjala... en p-paz- palabras entrecortadas hablo Olvia.

-Mamá- susurro Robin.

-Por no haberme dicho donde esta la piedra, ella también morirá-

-No...

-Jinbe, encárgate de ella. Mientras todos nosotros iremos y buscaremos en toda la isla, esta mujer dijo las palabras, y es muy seguro que haya aparecido en cualquier lugar. Si tan solo hubiera terminado de invocarlas, nos hubiera ahorrado la búsqueda.

Jinbe, estaba frente a la niña, lo sollozos eran acallados, veía las lagrimas correr por sus ojos. Tomo una fuerte respiración, escuchaba como Arlong y sus hombres se iban alejando poco a poco. Este era el limite, no podía llegar mas lejos. Miro los cuerpos de los otros tres.

-Siento haber causado tanto dolor en ustedes. Pero les juro que no dañare a esta niña. No soy un demonio.

Las palabras fueron su retirada. Robin corrió hacía su madre, para abrazarse, por primera vez en tres años, Olvia siempre se concentro en buscar la historia de la mujer Dama del Tiempo y ahora, sonreía feliz por haberlo encontrado, pero lloraba lagrimas de sangre por dejar a su hija.

-Cuídate Robin y vive fuerte.-

Clover, quien no estaba tan herido como se veía, tomo a Robin en sus brazos y junto empezaron a salir de la cueva. En la cual Nico Olvia y Jaguar D. Saul yacían muertos.

...

Jinbe salió con rapidez, de la cueva, detrás de Arlong, alterado por lo sucedido momentos atrás. Arlong lo esperaba afuera, mientras terminaba de dar ordenes a sus hombres.

-Búsquenla- grito...-Bien Jinbe... ahora solo debemos esperar y también buscar se que quizás no muy le..-

Jinbe le propino un golpe a Arlong, el cual lo tumbo al suelo, además de mirarlo incrédulo pues no sabía porque el golpe.

-Esto se termina aquí para mi Arlong- sentencio con severidad- No tienes escrúpulos, hacerme asesinar a una niña. No te conozco, ya no se quien eres... por lo tanto, esta amistad se termina aquí. Tu sigue tu camino, con tu obsesión de encontrar esa maldita joya. Que yo, tomare el mió, uno muy distinto al tuyo, porque yo, si tengo corazón. - le dio la espalda y manchándonos.

-Así es como tratas a tu raza- alzo la voz Arlong aun sentado en el suelo- nos darás la espalda por una maldita niña. Soy yo quien no te reconoce Jinbe, te has vuelto muy gentil. Debes recordar que somo y quienes somos, cual es nuestro ideal y nuestro destino.

-Estas equivocado Arlong, ese es tu ideal y tu destino marcado por ti mismo. Tu fuiste quien nos trajo aquí, quien inició esa batalla, pero ya no. Es suficiente de tanta sangre inocente correr. -

-Me estas traicionando... traicionas a tu propia raza- Arlong le gritaba, viendo como Jinbe seguía su caminar sin voltear a verlo- espero no volver a verte y si lo haces no te meterás en mi camino o sufrirás la misma consecuencia, tu muerte-

Jinbe siguió caminando, alejándose de su gran, ahora, ex-amigo. Hacía mucho tiempo creyó en el, en su idea de conseguir que los humanos les sirvieran, pero con el pasar del tiempo se dio cuenta de su error y que tomaba el camino equivocado. Camino por toda la orilla de la Isla, hasta ver, no muy lejos el cuerpo de un niño, corrió hacía el. Tenía algunos raspones en sus mejillas, heridas no graves en sus brazos y sus ropas mojadas y deshiladas. Tomo su pulso, su corazón aun latía, su respiración no era tan lenta como para pensar en que podría perder la vida en cualquier momento. En su cuello colgaba una cadena con un dije y un nombre.

-Ace.

...

En otra Isla, un hombre de estatura alta, cabello negro corto, patillas y barba corta, caminaba por la playa, parando cuando la arena se levanto tapándole la vista por varios segundos. Cuando, la parecida a una tormenta de arena, desapareció, abrió los ojos, encontrándose con una niña desmayada sobre la arena. Inmediatamente corrió hacía ella, buscando alguna herida o golpe, el cual fuera grave, mas ella estaba bien, la tomo en sus brazos y la llevo a su casa, donde le ayudarían a cuidarla hasta que despertara.


*Eres la hija del tiempo, agua y belleza. Velando el tiempo con tu juventud. Eres la extensión entre el tiempo y tiempo, y el peso mora en ti Los enemigos te agobian. Te codician y te desean con apetito infinito; Pues ninguno que sea terrestre te ha abrazado, pues estas ensombrecida con el Círculo de las Arenas, y estas cubierta con las nubes matutinas. Tus pies han pisado cada tiempo, y tus manos son más dulces que el rocío matutino. Tu vestimenta son el principio y el fin, y tu lugar de residencia está en a ti misma. Feliz es el que te abrace: Pues de noche eres dulce, y de día llena de placer. Tu compañía es una armonía de muchos números, y tus labios más dulces que la sal...