Los personajes pertenece a "One Piece" de Eiichiro Oda.
Isla Kuraigana
Al despertar lo primero que hizo fue acercarse a la ventana, sintiendo el aire que golpeaba su rostro, tan fresco, tan limpió. Puro. Suspiro con pesadez, no había vuelto a dormir bien, después de la el sueño no fue fácil y no ayudo el pesar ¿Quienes le llamarían? La última vez en ser llamada había sido 10 años atrás, pero solo habían sido unas 5 palabras, sin embargo no pudo evitar ser trasladada, o mas bien medio trasladada, a otro lugar. al cual se encontraba ahora.
Acostumbrarse a esa vida no había sido fácil. Su único acompañante era algo extraño y muy serio. Tenía unas habilidades esplendidas en espadas. Un espadachín, además de conocer a su padre...
Otro suspiro mas y de tristeza. 15 años de no saber nada de él, su padre, a quien abandono no por voluntad propia, cuando apenas tenía 4 años. Había sido injusto, en su opinión, separarlo de él, con todo este tiempo transcurrido, apenas recordaba su rostro, solo su cabello rojo y nada más. ¿Como estaría? ¿La estaría buscando? Porque a pesar de estar entre arena, había escuchado su promesa, -Voy a buscarte y te encontrare., si... el la estaba buscando aún, lo sentía mas no sabía cuanto tiempo le tomaría encontrarla. Y esperaba fuera antes de fuera antes de estos tres últimos meses que pasarían.
Su sueño le había dicho algo y aunque lo negara, tenía miedo de que se hiciera realidad.
Se retiro de la ventana, entrando en la ducha para refrescarse, relajar sus pensamientos, antes de ir al desayuno donde seguro, le estaban esperando. Como todos los días.
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En el comedor, con las piernas cruzadas, leyendo el periódico, el cual cada semana le llegaba, un hombre de cabello negro de barba corta y patillas, ojos color amarillos como el de los halcones, alto, vistiendo pantalones negros metidos en una botas grandes negras , con una camisa blanca abierta con volantes, un colgante en forma de crucifijo. Tomaba sorbos de su copa de vino tinto. Sin despegar la vista de la lectura podía sentir a la persona acercándose al comedor.
-Llegas tarde- informo sin prestar atención.
-Como siempre- le contesto- además no tengo hambre.
-Nadie te obligara a comer-
-Lo se Mihawk.
-Entrenar- cerro el periódico levantándose de su asiento, haciendo camino fuera del castillo.
-¿Algún día dejara de exigirme entrenamiento?- murmuro para si. Aunque él la escucho. Lo siguió afuera. Era un cálido día, el aire soplaba suave. Ya la esperaba, mas sus acciones fueron otras. Cada vez que entrenaban ella se paraba delante de él y atacaba. Sin embargo no pudo detener a sus pies quienes la llevaron hasta la orilla de la Isla, donde la arena mojada y seca se unían. Contemplo el mar, el cual siempre le atraía, la hipnotizaba. Pequeñas olas llegaron hasta sus pies, mojandolos. Pronto se levanto una brisa fría, en cualquier otro momento lo hubiera disfrutado, pero esta no era cualquier brisa... la brisa no movió ni un solo cabello naranja. Las olas del mar se detenían, las gaviotas pasantes se detuvieron en su volar, los árboles no se movieron, los granos de arena empezaban a arremolinarse bajo ella. Mihawk desde su lugar observo todo, el detener del tiempo no le afectaba a él.
Sobre su cuello salió un colgante y un anillo. Supo entonces que todo estaba empezando de nuevo.
-Unidos de nuevo- murmuro alto. Una luz dorada salio de entre los mares, un hombre de cabello grisasea y ojos azules se acerco a ella. El mismo que fue enviado mucho años atrás volvía a ella.
-Este sera siempre tu destino. Quizás una maldición...
Eres la hija del tiempo, agua y belleza. Velando el tiempo con tu juventud. Eres la extensión entre el tiempo y tiempo, y el peso mora en ti Los enemigos te agobian.
la voz de una mujer la llamaba. -... el día pronto llegara. Tus enemigos te buscaran y al encontrarte tomaran lo que quieren.
Te codician y te desean con apetito infinito; Pues ninguno que sea terrestre te ha abrazado, pues estas ensombrecida con el Círculo de las Arenas, y estas cubierta con las nubes matutinas.
Mientras mas se escuchaba la voz, mas la arena subía cubriéndola. - Quizás te ayude a defenderte- le entrego una diadema de oro blanco con pequeños grabados. -Que los Dioses te acompañe.
Tus pies han pisado cada tiempo, y tus manos son más dulces que el rocío matutino. Tu vestimenta son el principio y el fin, y tu lugar de residencia está en a ti misma. Feliz es el que te abrace: Pues de noche...
No tuvo tiempo de gritar o despedirse, la arena la había envuelto y desaparecido de la Isla.
La naturaleza volvió a moverse con normalidad. Desde donde se encontraba había observado su desaparición, sin asombrarse en absoluto. Era lógico que algún día llegaría alguien quien la llamara y esa voz de mujer que resonó a sus alrededores no había terminado todas las palabras...
Con media vuelta regreso al interior. Una copa de vino le esperaba.
...
Isla Galápagos
-Soy Horas... el vigilantes de los Dioses- Robin sonrió al enterarse que los Dioses si existían.- Morirían por esta invasión. Ray ξεκινά
Una lanza en forma de rayo era el ataque y fue dirigido a Luffy, quien no tuvo tiempo de moverse, creando una explosión.
-¡Luffy!
Humo y pedazos de rocas cayendo sobre ellos era lo único visto en esa cueva. El impacto había sido fuerte y provocando daños en la cueva. Sin embargo eso le importaba poco a Zoro, quien tratando de disipar el humo quería saber si su amigo estaba bien.
Alguien tosió y Robin y Zoro supieron quien lo hizo. Abanicando su mano. Horas (en el cuerpo de Chopper) disipo el humo para saber como había muerto su victima. Mas su sorpresa fue grande al ver al moreno, sentado y pegado a la pared de la cueva sin ningún rasguño, solamente lleno de polvo. ¿Quien era él? si esta tenía respuesta, no quería saberlo.
-¿Luffy estas bien?- pregunto Robin con tranquilidad.
-Shishishishishi... estoy bien. Solamente no me lo espere.- se levanto, sacudiendo su ropa.
-¿Κόμο υν χυμανο κόμο του ποδο δετενερ μη αταηε?
-¿Eh?- ladeo la cabeza, no entendía lo que había dicho. ¿en que idioma hablaba?
-¿Como un humano como tu, pudo detener mi ataque?-
-No lo se. Nada me puede hacer daño-. dijo con insignificancia- Pero si no dejas a mi amigo te mostrare lo que mis puños pueden hacer- dejo caer su puño en su mano abierta.
Sus ojos se volvieron amenazantes. Dispuesto a recuperar a su amigo de ese loco que se hacia llamar Horas.
Horas sonrió. Llevaba quizás unos 15 minutos en el cuerpo de ese chico y su posesión no duraba mucho. Pero quería durar mucho, ese chico había salido ileso de su impacto, nunca nadie, que no fuera un Dios, había reído con tranquilidad y saliendo ileso. Veía potencial en él, incluso en el hombre de cabello verde con sus tres espadas colgando en su cintura, y también la mujer, quien pudo leer el Foneglifos. Esos tres humanos eran interesante, además. Si habían dicho las palabras, era muy seguro que La Dama del Tiempo estaría cerca y por una visita a las Moiras sabía que el destino de de ella pronto se cumpliría. Solo faltaban tres meses para que cumpliera los 21 años.
Luffy se lanzo hacía Horas propinándole un golpe en la cabeza, dejándolo inconsciente. Horas, sonrió, entrando en el cuerpo de Chopper, solo esperaba que Zeus no se enojara por su acción.
El suelo empezó a temblar, las rocas se desprendían dentro de la cueva cayendo cerca de ellos, evitando que una les lastimara.
-Salgamos de aquí- les grito Zoro al ver el suelo dividirse.
Luffy tomo a Chopper subiéndolo a sus hombros y saliendo corriendo esquivando las rocas puntiagudas que caían. Robin le seguiría, pero recordó que el Foneglifos le había sido arrebatado cuando Horas se posesiono de su amigo. Ahora este se encontraba tirado a la par del pedestal. Sabiendo que ese Foneglifos era la única manera de llamar a la niña, fue por él, importándole que la cueva estuviera a punto de derrumbarse.
Tomo el Foneglifos y retrocediendo al ver como una piedra la podría haber matado. Zoro quien solo vio salir a Luffy con Chopper busco a la morena, quien guardaba esa piedra, para él, arriesgando su vida. Esa mujer podía morir si no salía de ahí. Sin siquiera esperar a que se apurara, fue por ella, jalándola del brazo y sacándola de ahí, ambos corrían rápido, el derrumbe de la cueva venía detrás de ellos. Aferrándose a su brazo la hacía correr mas rápido.. si quería averiguar sobre esa tal niña entonces debía dar buena carrera al derrumbe.
Afuera Luffy jadeaba agitado por la carrera y en espera de sus dos amigos. Observando como una parte de la montaña, donde se encontraba la cueva se iba hundiendo, señal de un derrumbe interno. Al fin Zoro y Robin salieron. La cueva se selló provocando una nueve de polvo.
Chopper despertó segundos después de estar a salvo. Le dolía la cabeza, como si alguien le hubiera golpeado sin siquiera el darse cuenta y les comento al abrir los ojos. Luffy rió, había sido su culpa que su amigo tuviera ese dolor, pero había sido el único recurso que encontró para volverlo a hacer él. Aunque en ese momento que lo hizo no sabía si funcionaría o no.
-¿Horas, el guardián de los Dioses?- pregunto asombrado.
-Si, me ataco pero salí ileso, se sorprendió al verme bien- Luffy le sonrió. -Robin ¿Y ahora que haremos?- pregunto pues no habían podido llamar a la niña y ese era su objetivo.
Robin no pudo contestar, la Isla tembló, un sonido estridente salió de en medio de la Isla. Al levantar la vista, pudieron ver como un Volcán, el cual no estaba ahí cuando ellos llegaron, empezaba a hacer erupción. El humo negro empezaba a cubrir el cielo azul y despejado.
-No nos quieren aquí- les dijo Robin sonriendo.
-Debemos irnos. Ese volcán esta causando que el agua se agite, eso podría causarnos problemas para volver al yate.
-Tienes razón Zoro-
Hicieron su camino de regreso apresurándose para no ser atrapados en esa Isla. Sin embargo cuando estaban ya cerca de la lancha que los llevo hasta ahí, Chopper se detuvo, corriendo hacía la entrada de la selva. Luffy al ver hacía donde corría le llamo.
-Hey Chopper es hacía aquí.
Mas el no hizo caso. Dejo de correr al quedar en frente suyo lo que había visto, sus ojos se agrandaron al ver a una mujer tirada, desmayada y con un golpe en la cabeza, el cual se había echo con una piedra.
-Chicos... hay una mujer aquí y esta herida- les grito, para informarles. Luffy y Zoro se acercaron a él, mientras Robin les esperaba junto a la lancha. El rugir del volcán les dio a entender que pronto todo empeoraría. Sin siquiera esperar a despertar a la mujer, Luffy la tomo en sus brazos y los tres corrieron a la lancha.
Chopper empezó a buscar donde estaba la herida y tratar de limpiarle la sangre.
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Llegaron al yate, el cual fue su medio de transporte que les sirvió para llegar a la isla Galápagos. Luffy subió a la mujer, Chopper le indico hacía donde debía llevarla, debía curar su herida y verificar que estaba bien. Robin tomo el mando del Yate y junto a Zoro veían como el Volcán cubría la Isla entera de magma. Era extraño que un volcán apareciera así de pronto.
-Se esta hundiendo- hablo Zoro. La Isla estaba desapareciendo, siendo tragada por el mar.
-Podría haber sido obra de Horas, para que nadie volviera a la Isla y dejaran de investigar por la niña- debajo de su blusa saco el Foneglifos- Esta incompleto.
-Todo fue en vano-
-Sin embargo, podríamos viajar a la ciudad de los Dioses y podríamos encontrar algo sobre la niña en sus ruinas.
-¿La ciudad de los Dioses?- pregunto Zoro, no sabiendo donde se encontraba eso.
-Atenas, Grecia.-
Esa mujer parecía tener una solución a todo. Pero el también tenía curiosidad, aunque no lo demostrara, por conocer a esa mentada niña y así como Robin y Luffy, el también quería saber algo y esperaba que ella pudiera ayudarles.
-Tchn- se alejo sin decir nada. Robin lo vio marcharse y podía afirmar que el hombre de cabellera vede también estaba interesado por ver a la niña.
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...
Era un hermoso barco el cual les esperaba para partir. No habían exagerado al contarles como era este, era impresionante, casi un buque de la marina. Los mas maravillados eran tres de sus compañeros, uno joven de cabellera castaña, otro de cabellera rizada y con una nariz larga algo peculiar y el otro de cabellera negra y una cicatriz bajo el ojo izquierdo.
-Cada uno tendrá su habitación- había informado quien les regalo el barco.
-No me importaría dormir en la misma cama que mi hermosa Namicilla- ese peculiar cabello rubio y que tapa un ojo se le hacía familiar. ¿Donde lo había visto antes?
-Entonces yo quiero dormir con mi adamismo- una mujer alta de cuerpo perfecto y la mas hermosa que hubiera visto abrazo con posesividad al chico de la cicatriz en forma de X.
-Las habitaciones son individuales.- dijo en tono mordaz y molesto, la chica de cabello azul bebe y la dueña del barco.
-Ten cuidado mujercita, nadie se meto conmigo- ambas se amenazaban con sus miradas. El chico de cabello rizado y nariz larga se alejaba de esa batalla entre las dos mujeres.
-Al final sabes quien tendrá el privilegió de estar con el capitán. Cierto Nami- otra mujer de cabellera negra y un rostro neutral le sonreía, no sabía porque, pero esa mujer parecía saber su secreto, mas ¿cual era ese?. Pero le era difícil ver bien su rostro, le pasaba lo mismo con los otros rostros de los demás compañeros.
-Apurémonos, yo quiero ver la cocina, Tengo hambre.- porque le parecía normal que ese joven dijera eso.
Dispuesto a subir al barco, hablando, amenazándose, peleándose y con risas. Vislumbraron una sombra pasar sobre ellos. Un cuerpo cayó adelante de su camino. Era un hombre alto, cabello negro, los músculos se podían ver atravez de su camisa roja desabotonada, con algunas pecas en su rostro que le daban un toque infantil, con botas negras y pantalones que llegaban hasta las rodillas, un cinturón con hebilla de plata con la inicial A.
-¿Quien eres?- uno de sus compañeros de cabello verde se puso en guardia con sus manos cerca de sus espadas.
La mirada del hombre cayó en el de la cicatriz y después en ella, entrecerrando los ojos y con media sonrisa.
-Hola hermanito- El de la cicatriz lanzo un grito.
-ACE-
...
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Despertó, con un tremendo dolor de cabeza, sentía que agujas fueron insertadas en sus sienes. Gimió por el dolor tan punzante, llevando una mano a su cabeza, encontrando una venda alrededor de esta, ¿acaso Mihawk se había sobrepasado con el entrenamiento? Abriendo bien los ojos, se dio cuenta que no estaba en su habitación, era diferente, un camarote, estaba en el mar, podía escuchar a algunas Gaviota por ahí, el ruido del mar.
Se sentó de golpe, al recordar que de nuevo había sido llamada, pero esta vez no sabía donde se encontraba, si en verdad llego a la Isla. ¿Quien la había encontrado? Acaso... habían sido los hombres pez. Si era así estaba perdida. La puerta fue abierta dando entrada a un joven de tan solo 15 años. Con cabello castaño y ojos negros. Al verla despierta sonrió aliviado.
-Has despertado...- se acerco a ella para revisarla. Retrocedió un poco encontrándose con la pared.-No tengas miedo- le brindo una sonrisa amable. No tenía miedo, solamente no sabía con quienes estaba. Chopper volvió a ajustar las vendas, tomo su pequeña linterna.- Mueve tus ojos hacía donde va la luz ¿de acuerdo?- asintió.
Sus ojos seguían la luz.
-Bien- anoto algo en una hoja- ¿te duele algo? aparte de la cabeza- ella negó - bien- volvió de nuevo a apuntar en la hoja, su curiosidad la llevo a querer saber que escribía pero no entendía la letra... -La contusión que te hiciste no fue tan grave, pudimos auxiliarte a tiempo y no perdiste mucha sangre, quizás el golpe si fue fuerte para hacerte caer en la inconsciencia.
¿el golpe? No recordaba haberse golpeado, a menos que el remolino de arena la dejase caer y así hacerlo. La puerta de nuevo fue abierta de nuevo, mostrando a un hombre de cabellera negra y piel morena clara. Jadeo al encontrar la similitud de ese hombre y el joven con dos de las personas que acababa de soñar. ¿Acaso ellos significaban algo?
-HAS DESPERTADO- grito Luffy emocionado por ver a la mujer despierta. Sus gritos fueron un modo de información para sus otros dos amigos quienes se dirigieron hacía el camarote donde estaba la mujer de cabello naranja.
-Luffy no grites, la vas a asustar- reprendió Chopper. Luffy solo rió...
¿Luffy? No era ese el nombre que había dicho en sus sueños, además, el no tenía la cicatriz en el ojo como el que soñó.
-Shishishi... Luffy ¿como te llamas?- Luffy se sentó en la cama tendiéndole la mano con una gran sonrisa. Otras dos presencias hicieron aparición. Agrandando los ojos al ver al hombre de cabello verde con sus tres espadas en la cintura y a la mujer de cabello negro quien le mostraba un semblante entre divertido y neutral. Vio la mano de Luffy aun en el aire.
Sacando el aire, levanto la mano hacía la del moreno... -Me llamo Nami ¿quienes son ustedes?- rápido retiro la mano... esperando una respuesta, mas parecía que todo seguía igual..
-¿Acaso no hablas?- pregunto Luffy al no verla hablar...-¿Como te llamas? Yo soy Luffy y el Chopper- señalo al joven doctor.
Nami frunció el ceño, ella ya había dicho su nombre, pero ellos no parecían haberla escuchado... ¿podía ser que el tiempo se hubiera detenido...? -Nami..
-Mucho gusto Nami-
La sonrisa de él era contagiosa. Entonces recordó lo que Eolo le dio, reviso rápido entre su pecho y aun se encontraba ahí la cadena y el anillo. Reviso su cabeza, pero esta al estar vendada no encontraría nada.
-Es una diadema muy bonita- la voz de la mujer sonaba igual a la voz que la llamo. Entre sus manos estaba la diadema de oro blanco y grabados- Interesantes grabados.
Le daba escalofríos esa mujer.
-¿Que hacías en la Isla?- pregunto Luffy.
-¿Isla?- ¿estaba en una Isla?
-Isla Galápagos- volvió a hablar Robin sonriendo.
Había llegado a la Isla, esta vez había llegado cerca, ¿como? ¿porque? su mirada paso en cada uno, en la mujer, en el hombre de cabello verde quien se sostenía de la pared con los brazos cruzados y los ojos cerrados, pero poniendo atención, en Luffy quien la veía sonriendo como un niño y por último en el joven doctor.
Al clavarse su mirada ahí, pudo notar algo, conocía ese mirar, se sorprendía de encontrarlo ahí, dentro de un cuerpo humano... ¿Zeus lo habría mandado?
-Horas
