Al clavarse su mirada ahí, pudo notar algo, conocía ese mirar, se sorprendía de encontrarlo ahí, dentro de un cuerpo humano... ¿Zeus lo habría mandado?
-Horas
Movimiento de labios que no paso desapercibido por Robin, quien aun en sus manos tenía la diadema de plata con los grabados cuales reconoció como los mismos que estaban en la piedra pero de los cuales ella aun no sabía su significado. Sera una invitada interesante pensó mientras formaba una pequeña sonrisa.
-¿Te sientes bien?- tímidamente pregunto Chopper al sentir por demasiado tiempo su mirada en él.
-Si- dijo en un murmullo.
Luffy inclino la cabeza hacía un lado, sin dejar de observarla, por un momento pudo notar en sus ojos que se apagaban, ¿estaría preocupada? o ¿le pasaba algo malo? Si pudiera leer la mente él lo sabría pero por desgracia no podía, seria tan genial poder tener algún poder, solamente tenía una fuerza subnormal, nada podía lastimarlo eso era genial. Entre sus pensamientos vio un brillo en el cuello de la chica de cabello naranja, llamada Nami. Una cadena de plata pura y un dije que caía entre los pechos de ella. Sin ponerse a pensar en lo que haría, lo cual siempre hacía, estiro el brazo y sus dedos tomaron el dije para mostrarlo.
Un gran shock paso por Nami al sentir la acción del moreno. Lo cual lo convertía en un tonto pervertido. Y ella sabía defenderse de esa clase de personas.
-Wow, es un anillo muy extraño.- examino el pequeño anillo con gema azul, la cual ante sus ojos, parecía mecerse como las olas del mar. Robin tuvo una vista del anillo, ella siempre recordaba lo que veía y ese anillo ya lo había visto antes.
-¡Pervertido!- Nami grito y con el puño de su mano le dio tremendo golpe en la cabeza. El cual para asombro de los otros tres ahí vieron el efecto de este.
-Ah... Nami eso dolió- se quejo Luffy con el rostro enterrado entre las sabanas y con asombro al sentir el dolor por ese golpe. Cuando nunca antes le había sucedido. Podía sentir como un bulto crecía en medio de su cabeza. Chopper se alejo de ambos con miedo, podía jurar que el rostro de la joven pelinaranja se había transformado en la de un demonio cuando golpeo a su amigo. ¿Y si era un demonio que los siguió por irrumpir en esa cueva? Esa pregunta solo causo temblar mas de miedo.
Zoro tomo la empuñadura de una de sus espadas. Listo para atacar y defenderlos a todos. Esa mujer era una trampa. Y quizás el mismo demonio que poseyó a Chopper. Porque ¿quien podía causarle dolor a Luffy, cuando nunca sintió eso con los golpes que había recibido?
-Merecido te lo tienes. Como te atreves a meter tus dedos dentro de mi blusa.- su aura se volvía mas pesada y tenebrosa, que hasta Luffy sintió miedo en esos momentos- Si lo vuelves a hacer, te cortare la Mano- Luffy se alejo hasta la orilla de la cama.
-Das miedo cuando te enojas- le dijo sobándose su golpe, para luego sonreír con inocencia y estirar la mano- ¿Quieres ser mi Nakama?
La incredulidad cayó en el rostro de la joven, quien no lo entendía. Zoro bufó mascullando varias maldiciones por lo tonto que era a veces su amigo, además de ser tan amigable con todas las personas. Farfullo muchas palabras ilegibles pero Chopper pudo entender entre ellas; Bruja, Demonio y Loca. El mas joven en esa habitación, pasaba su mirada de Luffy a Nami, esperando la respuesta y preguntándose si Luffy ¿estaba bien? por el golpe dado por ella. Además si Luffy le pedía ser su Nakama significaba que ella no era peligrosa y eso le aliviaba un poco, solo un poco, porque aun no le pasaba el miedo al verla golpearlo.
-NO- fue la respuesta de Nami. ¿Tener amigos? Eso no estaba en sus planes, bueno, nada de lo que sucedía estaba en sus planes, todo se daba como el destino quería, pero lo que menos quería era tener a personas junto a ella mientras trataba de evitar ser encontrada.
-¿Que? ¿Porque?- hizo un mohín con sus labios, no iba a darse por vencido a la primera respuesta de la joven. Le agradaba, además era fuerte y la primera en poder causarle dolor físicamente y esperaba no sentir mas por el momento.
-No necesito amigos- mas directa no podía ser. Aun no soportaba a la idea de tener amigos sabiendo que en cualquier momento se iría y no sabría de ellos. Ya había sucedido antes, primero su padre, después aquel hombre con el molinillo en su gorro, Genzo, quien la cuido pero que dejo al ser llamada otra vez, el último había sido a ojos de halcón, a pesar de todo lo extrañaba.
-En algún momento, todos necesitamos uno- fueron las palabras de Robin, pasando sus dedos en las inscripciones de la diadema. Sin dejar su lado sereno. Las dichas palabras solo provocaron un remolino de confusión en el interior de Nami, quien cerro los ojos con fuerza para afirmarse a si misma que no necesitaba de nadie. Nunca lo hizo y no lo haría ahora.
-¿Quieres ser mi Nakama?- Luffy volvió a preguntar con la misma sonrisa.
-NO- volvió a ser su respuesta.
-Ya deja a de pedirle eso a la bruja- Zoro le dijo molesto, porque no le gustaba en absoluto la joven, no confiaba en ella.
-¿A quien le dijiste bruja?- le dio una mirada tan tenebrosa que hizo sudar al espadachín y tragar duro por varios segundos. Hasta que las palabras salieron de su boca.
-A quien mas estoy viendo- la pelinaranja se levanto rápido para enfrentarse a ese hombre de cabello verde y demostrarle un poco de amabilidad con sus puños. Sin embargo ante el acto y al ser muy rápido se mareo provocando caer sentada en la cama. Todo le daba vueltas y el dolor de cabeza volvía de nuevo.
-Ahhh...- grito Chopper corriendo a socorrerla. Obligandola a recostarse- no te muevas tan rápido el golpe en la cabeza te causara mareos y te puedes desmayar de nuevo.
Quiso protestar que se encontraba bien, mas prefirió no decir nada por el momento. Chopper volvió a inspeccionar la pequeña herida en la cabeza. Ni Zoro o Luffy salieron de la habitación, mucho menos Robin, quien en su cabeza quería saber que conexión habría entre el Foneglifos, la diadema y la joven.
-¿Eres Doctor?- pregunto al joven castaño. A quien sus mejillas se sonrojaron con timidez.
-Si. Es mejor que descanses, duerme. Mas tarde te despertare para la comida.-
-Gracias, doctor. Era muy amable y el mejor que haya conocido.
-Tus halagos no me hacen feliz, tonta- replico feliz con el rostro sonrojado y retorciendo su cuerpo alegre.
-Claro- Zoro ironizo divertido por el mas joven de sus amigos.
-Hay que dejarla descansar. Salgan- ordeno Chopper. A Zoro le importo poco la orden salió porque no quería ver mas a esa mujer bruja. Luffy hacía pucheros queriendo quedarse con ella hasta convencerla de ser su nakama mas se resigno a salir para volver mas tarde a seguir con su propuesta. Robin sin decir nada empezó a salir hasta ser detenida por Nami.
-Espera...- la morena volteo a verla con el rostro neutral- podrías devolverme la diadema ¿por favor?
Robin parecía que lo pensaba mas en realidad solo fingía hacerlo. -Sus grabados son muy interesantes.- sin mas salió junto al objeto.
Genial, ahora solo falta que hayan sido ellos quienes me llamaron. ¿Para quien trabajaran? Ah, Zeus ayúdame, no dejes que nadie sepa quien soy. Que estas personas no sean tan inteligentes. Aunque la chica sospecha. Estoy perdida.
Fuera, en el comedor, los cuatro jóvenes, merendaban sabiendo que se alejaban de la Isla para regresar con sus demás compañeros. Sería un día de viaje, debido a la nueva joven que tenían con ellos. Y esperaban que la comida les durara para ese tiempo, porque el moreno tenía un estomago sin fondo y podría acabare la comida de una semana en una comida.
-No me fió de ella- Zoro fue el primero en hablar. Bebiendo de su botella de sake.
-Zoro tu nunca confías en nadie, creo que ni siquiera en tu sombra.- hablo Chopper, algo nervioso por la respuesta de Zoro teniendo un ojo en sus espadas.
-A mi me cae bien. Aunque pega muy duro- Luffy termino su postre de golpe, al ver distraído a Chopper con Zoro, tomo el del pequeño cambiándolo por el vació del suyo.
-Por un momento creí que se convertiría en un demonio- Chopper sintió un escalofrió al solo recordar.
-Un demonio de cabello naranja- aporto Robin sonriendole a Chopper. Provocandole mas imágenes al joven doctor.
-No lo asustes- Zoro intervino al verlo temblar de miedo. Aunque el le tuvo un poco a la pelinaranja al recordar esa mirada por haberle llamado bruja. Mas nunca diría que le causo.- Además ¿porque le pediste ser tu nakama?
Luffy lamía el plato al escuchar la pregunta del peliverde, quien no se sorprendió al ver tal acción. Era típico del moreno, ya se había acostumbrado.
-Es muy fuerte y es linda-
-¿Que?- Zoro no podía creer lo que había dicho Luffy. ¿Linda? ¿Había dicho linda? Desde cuando Luffy decía que una mujer era linda, ni siquiera dijo eso con sus otras dos compañeras, mucho menos con Robin. Apenas hacía meses atrás había comprendido que las mujeres le debían atraer, el era tan infantil, inocente que varias veces llego a pensar, que la madre del moreno lo dejo caer cuando nació.
-Fufufufu- rió Robin- así que ¿Nami te parece linda, Luffy?-
-Si es linda y fuerte- dijo como si no importara tanto. Al ver distraído a Zoro, volvió a intercambiar los platos, el vació por el medio lleno. Tenía mas postre, que delicioso.
-No tiene idea de lo que significa- Zoro volvió su atención a su plato de postre, encontrándolo vació- Luffy ¿donde esta mi comida?
El aludido, se limpiaba la miga de sus labios, poniendo el rostro mas inocente que tuvo en toda su vida, de alguien quien no hizo nada. Chopper también noto su plato vació.
-Mi pastel- lloro el joven doctor al no probarlo en absoluto.
-Yo voy a ser que Nami sea mi nakama. Shishishishi- fueron sus palabras antes de huir del comedor.
-Hay algo extraño en esa mujer- dijo Zoro levantándose y saliendo también para tomar una pequeña siesta.
Chopper miro a Robin, la arqueóloga, tenía en sus manos un libro con un lenguaje extraño para él.-Robin ¿Crees que ella es mala?
El miedo y preocupación en la voz del joven doctor, hizo sonreír a la morena. -No es peligrosa, ni mala. Solo diferente.
Entre los grabados del objeto había uno, él único por el momento, el cual pudo encontrar un significado y que le daba muchas respuestas. θεά que significaba "Diosa". Quizás la tenía mas cerca de lo que creían.
...
Alejandropolis, Grecia
La noche caía, junto a las estrellas, a quienes podía vislumbrarse mejor en un lugar abierto, lleno de naturaleza. La luna brillaba poco, solamente alumbrando al negro cielo y una pequeña parte un bosque lejano a la ciudad. Lugar a la cual una figura grande y fornido, hacía presencia.
Los pocos rayos de la luna alumbraban su abrigo negro con púas en los hombros, brazaletes de oro en ambos brazos, un pantalón de cuero negro y botas de motociclista. Su cabello rojo y de punta recordaba al fuego y sangre, su piel blanquecina. No se vislumbraba bien su sonrisa maliciosa y su mirada amenazante. Camino hasta llegar a una pradera, en donde recostado sobre un árbol otra figura descansaba.
Era un hombre joven de estatura media, cuerpo delgado y tez morena, algunos mechones de cabello negro sobresalían del sombrero de piel blanca con algunos lunares negros, con patillas y perillas. Vestía un abrigo largo y oscuro, unos pantalones vaqueros y descalzo, con sus zapatos aun lado.
-¿Aun piensas que estos asquerosos humanos deben vivir?-
-Solo los fuertes- contesto sin moverse del árbol
-El mundo esta lleno de débiles.-
-Solo los débiles no tienen derecho a decidir su forma de morir. ¿Que quieres?
-Información. ¿Donde esta "ella"?
-No lo se- dijo de la forma mas tranquila, con una pequeña sonrisa.
-Creí estarías molesto, eras su hijo. Te ha quitado la oportunidad de tremendo poder y placer.
-Se debía pasar al descendiente de su última esposa. Rea lo persiguió mas nunca lo mato abandonándolo, Fílira, mi madre, termino convirtiéndose en un árbol de Tilo. Quedándose con Anuket, y su descendiente. ¿Te molesta eso?
-Solo quiero su ubicación. O te deprime recordar la muerte de tu padre. Cirujano que trabaja con las manos- se burlo el de cabello rojo en punta.
-También como cirujano de la muerte, que no se te olvide. Además disfrute quitarle el corazón, estuviste ahí Ar...
-Chit- lo interrumpió- no estamos en el Olimpo. Y tampoco esta Zeus para decirnos nuestros nombres, además estoy en mi patético cuerpo humano. Solo soy Kid.
-El viento sopla y habla, si lo escucharas, encontrarías las respuestas a tus preguntas.-
-Por favor Quirón( Dios centauro educador de héroes y medico). Podemos hacer una alianza y buscar al anillo. ¿no deseas tenerlo?.
-Acaso el Dios de la Guerra, ¿no puede solo?.- se levanto, tomando sus zapatos y su nodachi tan larga como su estatura. Quedando de espaldas, ambos. -Tengo corazones esperándome-
-La voy a encontrar- murmuro alto, sabiendo que el moreno lo escuchaba- y verás a Zeus, Poseidon y Hades caer arrodillados ante mi. Tendré el anillo, no me importa matar a quien se entrometa en mi camino.
Quirón siguió caminando, sin prestarle mas atención a Kid.
-Aun tienes malos modales Quirón- hablo soltando carcajadas, sería la casería del lobo y el gato. Y esa gatita perdería.
Siguió caminando entre los árboles. Recordando la conversación con Kid, no estaba preocupado, esa guerra no le involucraba, solamente entraba su media hermana. Nunca la conoció, y tampoco supo a donde fue a parar.
-Cronos fue un maldito egoísta.- solo dejo embarazada a su madre y escapo al ver a su primera esposa Rea, una titan, descubriendolo con su madre.- Prefirió abandonar a su hija, para ser feliz con Anuket-
Lo que no le gustaba era la obsesión de Kid con el anillo que le fue otorgado a su media hermana. Quizás era para derrotar a los tres Dioses lideres o para vengarse de la hija de Cronos y Anuket por el desplantes, de la segunda, lo que Kid, quería ya era personal. Se había enamorado de Anuket. Pero esta había preferido al viejo y egoísta Cronos. Ese había sido el principió de todos los problemas. No debieron de haberse burlado del Dios de la Guerra. Ni siquiera Atenea podría contra él. Y eran hermanos.
-No estoy de parte de ningún bando- desapareció entre las sombras.
...
La noche había caído, Chopper le llevo la comida y no la había dejado levantarse. Siguió sus ordenes como medico, sin embargo lo que ella quería era irse y también encontrar su diadema que Eolo le dio. Espero mucho tiempo, cada uno fue a un camarote, los tres hombres entraron a uno y la mujer a otro para ella sola. Fueron dos horas, en las cuales, acostada pensó en muchas cosas, debía esperar a que estuvieran bien dormidos. La señal fue cuando escucho un suave ronquido, alguien hablando entre sus sueños sobre carne con salsa y quizás al joven doctor, murmurando sobre jeringas.
Aprovecho para salir a la cubierta, el viento soplaba suave y lento, la brisa refrescaba la noche calurosa, el mar movía lento el pequeño barco. Su atracción al mar no se había debilitado, siempre le atrajo, mas no era hora de entretenerse. Debía buscar su objeto valioso, camino de puntas, como un gato sigiloso. Sospechaba que la mujer, Robin, tendría la diadema con ella. Una mujer precavida pensaba de ella. Siguió moviéndose y cuando creyó encontrar el camarote de Robin. UN filo frío se apodero de su garganta. Trago un gran nudo. El metal estaba en posición mortal, un movimiento y desgarraban su garganta. A su lado se encontraba el hombre de cabellera verde. Su mirada era intimidarte, dispuesto a hacer su movimiento si movía un musculo. Su rostro era mortal, el miedo le caló los huesos. Ese hombre la estaba vigilando y no se había dado cuenta.
-¿Que hacías?- pregunto siseando. Dos gotas de sudor resbalaron por su frente, siguiendo su mejilla hasta llegar al mentón y caer en la hoja de la espada. Estaba nerviosa, sentía que su cuerpo desfallecería en cualquier momento. Era tan aterrador.
-Iba por un vaso de agua- se las arreglo par hablar con normalidad y no titubeante.
-Mentirosa- la hoja afilada apretó mas su garganta. Incluso tragar saliva parecía peligroso ahora. -Te vi, desde que saliste del camarote, ¿Quien eres?- Sus ojos viajaban por todos lados para encontrar alguna salida sin degollada. -Habla o mi espada te hará el mas hermoso corte a tu garganta.
¿Morir? le pareció chistoso por unos segundos. Mas no pudo reír, esa espada era intimidarte.
-No sera tu espada quien me quitara la vida Ronronoa Zoro. Aun falta para que ese día llegue y Átropos (la Moira de la muerte) ya tiene a su candidato.-
Zoro fue sorprendido, pues nunca dio su nombre a la mujer, mucho menos su apellido. ¿Quien demonios era? y ¿Quien era Átropos? La puerta de un camarote se abrió dejando ver a la morena, quien los observo.
-La madrugada es el mejor tiempo para entrenar- Zoro y Nami le miraron incrédulos. Mas algo llamo la atención de la cabello naranja, en la cabeza de Robin se encontraba un objeto brillante de plata: La Diadema. Debía esperarselo, esa mujer no se la dejaría fácil y menos, el espadachín, quien ya la había liberado de su espada.
¿A donde fue a parar?
