CENA A LA LUZ DE LA LUNA:
-Edward esto es hermoso.- y sí que lo era, era un precioso restaurante de pastas, decorado finamente, te hacía pensar que estabas en Roma.
-Lo vi mientras estaba en un rodaje, y me encantó, me pareció el perfecto lugar para traerte a cenar.- su mirada sincera y dulce me hicieron poner aún más nerviosa y tímida. Este hombre era la tentación en carne viva.
-Me parece maravilloso, es tan delicado.- todo estaba iluminado solo por velas, el interior era refinado, y completamente bien ordenado y equiparado, pero aún así te hacía pensar que estabas en un tu casa. Era un ambiente muy bueno e íntimo.
-¿Vamos? La terraza es aún mejor.- sonreí, y cogí su mano extendida, estaba tan cálida.
Y, por supuesto, Edward tenía razón, en la terraza era todo mucho mejor. La vista de aquí era perfecta, un placer, e increíblemente no había mucha gente. Para ser un restaurante tan hermoso, era realmente sorprendente que no estuviera repleto, aunque supongo que ese era parte de su encanto, la intimidad.
-Es perfecto, en serio, ni en mejores sueños me hubiera permitido venir a un lugar así.- Era extremadamente caro, Edward no escatimaría en gastos, por supuesto, aunque tengo que admitir que me encantó, pero igual eran precios demasiado altos para un plato de comida.
-No digas cosas así.- me miro reprobatorio.- Todo se puede lograr con gran esfuerzo, además me lo puedo permitir, y tú eres la persona idónea para un maravillosa velada aquí.
-Me gusta este lugar.-admití nerviosa.- Aunque eso no quita mis perjuicios contra los excesivos precios.
-Esta es Bella, de eso no hay duda.- comentó negando con la cabeza, siempre sonriendo.
Comimos en silencio, pero misteriosamente resultó ser un silencio bastante cómodo, al inicio era algo impresionante que Edward me diera esas miradas tan potentes, pero al rato me acostumbré, la comida y la compañía eran exquisitas equitativamente. Me quería devorar a ambos.
-¿Disfrutó la comida, señorita Swan?- preguntó divertido.
-Por supuesto.- respondí con una sensual mirada.- estaba deliciosa.
-Eso me pareció, la vi tan encismada que no quise distraerla.- miró al cielo, como sopesando una idea.- Además no pude resistir lo maravillosamente sensual que se veía disfrutando cada raviol.
¡Oh!
-Es más, ahorita mismo esta magníficamente sensual señorita Swan, como siempre.- el alcohol de la cena estaba haciendo estragos en ambos. Ese vino tal vez era demasiado fuerte para ambos. A Edward lo estaba haciendo más audaz, y a mí, me estaba haciendo más descarada, porque en ese preciso momento quería que siguiera alagándome, peor con piropos mucho más fuertes.
-Usted también es inmensamente guapo señor Cullen.- susurro, su rostro denota sorpresa, y rápidamente me guiña un ojo.
-Pero usted no se me queda atrás, siempre esta hermosa, incluso sudada después de los ensayos, ahí se le ve muy sexy.- susurró contra mi oreja, soplándola levemente, mandando escalofríos por todas las partes de mi cuerpo, sobre todo bien al sur.
-Ni me diga lo de sudada, porque ahí es cuando lo veo más sensual, esos movimientos que hace con su cuerpo, eso es excitante.- no sé que paso, simplemente lo dije, no pensé en las consecuencias, no sopesé en nada, no tenía tiempo ni cabeza para hacerlo, solo lo solté.
-¿Quiere que hablemos de lo excitante que es, señorita Swan? Porque le aseguro que no tiene ni la más mínima idea de cuan excitante es.- su susurro se mezclo con un jadeo, y un leve gruñido.
¡Oh! ¡Oh!
-No creo saber cuan excitante soy, lo que sí sé muy bien es cuan excitante es usted, y le aseguro que miles de jovencitas y otras no tan jovencitas se lo pueden asegurar.-rió sarcástico, para luego volver a posar su mirada en mí, sus ojos destilaban fuego puro.
-Pero no estamos hablando de ellas, estábamos hablando de usted, y de lo excitante que es, y que puede llegar a ser.- me acarició levemente el mentón, para luego dejar la mano en mi cuello. Quemaba en cada lugar que me tocara, era simplemente demasiado.- ¿Acaso no se vio cuando bailamos reggaetón? Estaba descaradamente sensual, sexy y excitante….y le puedo asegurar que todos los hombres presentes me apoyan. Es excitante señorita Swan, demasiado excitante para su bien.
¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
-¿Soy demasiado excitante?-pregunto entre inocente y sorprendida.
-Demasiado señorita Swan, demasiado.- responde con los ojos torneados y la mirada fiera.
-¿Para todos los hombres?-inquiero acercándome lentamente a él.
-Oh sí nena, a menos que sea gay, hombre que te vea, hombre que te va a desear.- responde con un jadeo.
-¿Soy demasiado excitante para usted?- digo en un susurro.
Me mira con los ojos desorbitados, pero a la vez rebeldes e inquietos. Estoy parada frente a él, me mira por encima de las pupilas, puedo distinguir deseo y pasión en esos bellos orbes. Con una sola palabra puede parar esto, y con la otra puede desamarrar a la bestia. Lo miro, y el me mira a mí, y ambos, en ese pequeño y desenfrenado momento, sabemos exactamente que deseamos.
-Sí Bella, eres demasiado excitante para mí, demasiado preciosa.- con un bajo gemido mando todo a la mierda, y me siente a horcadas de él, mientras lo beso apasionadamente.- Oh, Bella.- nuestras lenguas chocan y se rozan, le succiono el labio inferior provocando un audible gemido de sus masculinos labios, se mueve contra mí, mientras sus manos inspeccionan mi cuerpo.
No puedo evitar gemir, este hombre es sin duda excitante, y sí que besa bien.
