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El desayuno era su comida favorita, también el almuerzo, la cena, el postre y los bocadillos nocturnos. Robin, Zoro y Chopper, aun tenían comida y el ya iba por el quinto plato, pero su gran amigo cocinero había pensado en él y les envió mucha mucha comida como para un mes.

Zoro tomo un trago de su sake, mientras recordaba las palabras de la pelinaranja la noche anterior.

-No sera tu espada quien me quitara la vida Ronronoa Zoro. Aun falta para que ese día llegue y Átropos ya tiene a su candidato.-

Algo le decía que esa mujer decía la verdad, pero ¿Quien era Átropos? y ¿Porque había hablado con una voz de resignación y obediencia? ¿que tanto ocultaba esa mujer? El lo averiguaría, pero sería a su manera y eso significaba brusquedad y fuerza, porque el era así, no tenía modales hacía las mujeres como el "Cejas de Diana" quien siempre ponía cara de idiota embobado cuando veía una mujer, no tenía las palabras para saber como sacarle información con engaños, como lo haría Robin, no, el siempre se había dedicado a sus espadas, entrenar, ser el mejor y demostrarle a su padre, a quien no veía desde lo cinco años, que sabía valerse por si mismo, convertirse en fuerte y tener una batalla con él. Tenía el presentimiento que faltaba poco tiempo para verlo de nuevo. 18 años se cumplirían en un mes, 18 años de haberse separado de ese hombre quien era su padre. Mas no debía pensar en él ahora, lo importante era averiguar ¿Quien demonios era esa mujer Nami? Y para información de palabras extrañas, cosas antiguas y mas, solo existía una persona que sabía de eso y mucho, mucho mas. Robin.

-Mujer... ¿Saber que es Átropos?- Chopper quien comía, mientras de reojo observaba a sus tres amigos comer en silencio, lo cual era inusual, dejo de comer y saber a donde llevaría esa platica y así aprender más.

-Una Moira- su rostro apacible seguía igual, por dentro se preguntaba ¿de donde Zoro había escuchado de Átropos? ¿O quien le contó? No es que dudara de la inteligencia de su compañero, pero él nunca se vio interesado en la historia. Zoro esperaba a escuchar mas, porque seguía igual, no sabía que era una Moira -Es mitología griega, los Dioses las creen el destino, son tres hermanas, Cloto: quien da la vida, Láquesis: quien elige el destino de los humanos y Átropos: quien corta el hilo de la vida, mas conocida como la muerte.

Entonces la mujer de cabeza naranja ¿ya sabía quien la iba a matar?.

-Átropos, corta el hilo de la vida, eligiendo como morirán los hombres en la tierra y sus detestables tijeras cortaran, exactamente a la hora designada por Láquesis. Las tres Moiras eligen el día que nacerás, tu destino desde el momento en que abres los ojos por primera vez y como morirás.- Robin medio entrecerró los ojos, Chopper lo dijo bien, muy bien y algo en sus ojos había cambiado por un momento le parecieron rojos, mas ahora volvían a su color natural. Incluso Luffy se le había quedado viendo al joven doctor con cara de no entender que dijo pero sabiendo que era importante.

-Átropos sabe cuando moriremos. Y Zoro parece estar informado de ello- Luffy miro de Robin a Zoro, ¿enserio Zoro sabía de eso?

-¿Como lo averiguaste Zoro? Yo también quiero saber.-en un movimiento ágil y limpió, cambió su plato vació por el medio lleno de Chopper, quien algo turbado sacudía su cabeza y miraba a Robin, pues ella le veía estudiándolo ¿había dicho algo malo?

-No seas idiota, solamente era curiosidad- no podía decir nada. No hasta tener pruebas. De ahora en adelante, no dejaría fuera de su vista a Nami.

Tártaro (un lugar en el Inframundo)

Las piedras rodeaban todo el lugar, grandes, pequeñas, con puntas, redondas, planas, ese era el estilo de su "hogar" como muchos le decían, para los inquilinos, solo era una cueva, porque esa forma tenía, grande, con varios compartimientos para sus cosas, tres sillas y tres mesas, y sobre cada mesa una espejo redondo, grande, con varios hilos colgando. Nunca tenían visitas, nadie se atrevía a ir a ese lugar, no es que fuera escalofriante, porque era una gran cueva, el problema radicaba con quienes vivían ahí, temían por sus vidas, que cortaran un hilo y fueran a parar al pozo de almas y de ahí al lugar indicado, según su forma de vivir.

Pero ese día algo cambio. Los pasos se acercaban, haciendo eco en las paredes de piedras color marrón, a pesar de escuchar y saber tenían una visita, no dejaron su trabajo, porque no tenían nada mas que hacer. Mas no les impidió ver de reojo a la, quizás tercera o quinta persona, pero en años, en entrar a su morada.

Era un hombre con el rostro casi cuadrado y mejillas ahuecadas, su cabello negro cayendo en capas hasta sus hombros, no parecía molestarle mostrar su cuerpo desnudo, sin ninguna ropa que cubriera sus partes mas privadas. Un tatuaje en el lado izquierdo de su pecho, color azul claro como el agua, contenía numerosas imágenes de flores integradas en el diseño, y con bordes de llamas extendiéndose hasta el hombro hasta la cadera, otro tatuaje mas pequeño en el bíceps derecho cerca del hombro con la forma de una espada atravesando un nombre en letras Goticas "ANUKET"

-Llegas 7 segundos tardes... Cronos-

El nombrado observo a las tres Diosas a quienes la mayoría le temían, las Moiras, muchos hilos colgaban del techo de piedra, parecían estar clasificados, blancos, rojos y negros, pero al fondo sobresalían los hilos dorados y otros semi-dorados. Reconoció a la que hablo, las tres mujeres eran hermosas, hermanas, por lo tanto las tres eran rubias, y cada una se destacaba por su forma y vestimenta.

-Nada es perfecto, Atropos- Atropos, joven y bella, su cabello largo rubio naranja largo y con flequillo que cubría sus ojos, nadie sabía si tenía unos o si era ciega, pero nunca nadie le había visto sus ojos, ni siquiera Zeus, su vestimenta era rojo, a diferencia de sus otras dos hermanas, ella revelaba mucha piel, carne a los ojos hambrientos de lujuria, su escaso atuendo cubría la mitad de la parte superior de su torso, una cuerda que caía en medio de su vientre, una aro dorado dejando al descubierto su ombligo y uniendo a la parte inferior, la falda, la cual caía hasta el suelo con dos líneas a los lados cuales revelaban mucho mas que las piernas, las mangas, que caían en sus brazos, eran largas y acababan en forma de llamas, unos pendientes en forma de velas, lo que mas le gustaba era los cuernos que se formaba con el cabello, dándole un estilo demoníaco.

-Para ti, el tiempo es oro... y llámame Sadi, adoro ese nombre...- su sonrisa era sádica, su hermana la del medio se levanto siguiendo a su hermana mayor, su cabello rubio suelto caía por su espalda, su vestimenta era de color negro, corto llegando a los muslos, con medias de maya cubriendo sus piernas, un corte en "V" en el escote dejando a la vista sus pechos, las mangas eran largas hasta sus manos, unos aretes de perlas y gafas.

-Nunca salimos y necesitábamos un cambio, principalmente el nombre, todos nos conocen como Átropos, Láquecis y Cloto... y bla bla bla. Pero ahora Somos Sadi, Califa(Láquecis) y Marguerite(Cloto, la menor), las Moiras. -

-Nos da, un poco de diversión- Marguerite no se movió de su asiento, era la mas joven, con el cabello rubio corto y rebelde, sus piernas largas cruzadas delgadas se mecían tranquilas, su figura era delgada curvilínea, dándole un toque inocente a diferencia de sus hermanas mayores. Vestía ropa blanca, la falda era pequeña, uniéndose con una tira a la parte de arriba, la cual era un bikini la cual revelaba en gran medida sus pechos.

-Cloto, Sadi, Marguerite, Califa...o lo que sea, no me interesa, pueden llamarse como quieran. No es importante. Yo soy Cronos y saben muy bien porque estoy aquí. ¿cierto?- medio sonrió, ellas sabían porque él estaba ahí, por algo sabían el rumbo del destino de todos, todos, incluso el Dios mas poderoso Zeus, pero no le vigilaban sus movimientos le tenían respeto y quizás(mucho, mas no lo demostraban) miedo.

-Claro, sabemos todo de ti, querido Cronos... Hmmmm, Marguerite ¿donde lo tienes?-

Marguerite sonrió tranquila, metiendo su mano en su relevante escote, en medio de sus dos pechos saco una daga de oro blanco, la empuñadura tenía grabados del idioma de los Dioses. Lo tomo con ambas manos, pasándosela a su hermana mayor Sadi(Átropos), sonrió haciéndola rodar entre sus dedos.

-*Thánatos, *Aftó eínai to néo master sas-

Estando en sus manos, una sonrisa surco sus labios, tenía en sus manos el poder de tomar las decisiones, las que su hija se negaría a tomar, pero él lo haría por ella, podía haber muerto por las manos de Zeus y Poseidon, más él aun tenía poder y hacer el bien. Además las Moiras, le habían entregado algo tan poderoso, que incluso los Dioses mas poderosos le temerían.

-Tengo gente que visitar- dándose media vuelta, tomo camino hacía la salida e ir al mundo de Gea, la Tierra y buscar a su "adorada" y única hija.

-¿Que le digo a Anuket?- Califa tanteo el terreno, medio sonriendo, ante la reacción de Cronos, el cuerpo tenso, incluso le dio una ojeada a las nalgas del ex-difunto-Dios, apretadas en ese momento, pero paradas y redondas. Le daba punto a Anuket, pues a pesar de que Cronos, ya tenía muchos siglos de vida, tenía un cuerpo del infierno, musculoso y sexy.

-No pronuncies su nombre con tu asquerosa boca- volteo a mirarlas con sus ojos ardiendo de odio entero. Tomando la daga, en modo de ataque, preparado para lanzarse. Sin embargo un látigo golpeo su torso, hiriéndolo, el golpe ardía como el fuego del inframundo.

-Recuerda donde estas, ex-difunto-Dios... Cronos, Tártaro es nuestro hogar, nuestra morada, no nos puedes atacar, recuerda que ya no tienes tu poder de Dios, tu hija lo posee.- Sadi volvió a propinarle otro latigazo, sonriendo con sadismo - hmmmm y nosotras somos mas poderosas, incluso podríamos hacer que tu adorada "Anuket" vuelva al pozo de las Almas Perdidas a sufrir.

-No me provoquen- siseó.

-Tu cálmate y haz lo que planeas hacer.- Califa detuvo mas ataques de su hermana Sadi.. -Lograras tu meta Cronos, ese es seguro.-

No dijo nada, volvió a retomar su camino, viendo cada vez mas cerca la salida de la cueva, sentía los látigos arder en su cuerpo, mas eso no lo detendría ni mucho menos les haría ver su dolor, al llegar a la salida, la cruzó...

...

En alguna parte del mundo...

Con gran determinación, abrió los ojos, observando el mar, el cual rodeaba el barco en el cual iba. De su traje color carmesí, saco la daga de oro blanco, una gorra blanca empezó a cubrir sus ojos al sentir a alguien acercarse.

-Señor Sakazuki.. ¿cual es el rumbo al cual nos dirigiremos ahora?- llevaban un día en el mar, después de zarpar de la última ciudad en la cual atracaron, su capitán parecía tener el gusto de viajar por barco y no por avión lo cual le llevaría mas rápido a su destino... pero el no desobedecería.

-Atenas... Grecia.- el hombre se marcho para dar el conocimiento del nuevo rumbo. Él mientras sonrió, porque, no importaba si ya no seguía siendo un maldito Dios, mientras su hija siguiera con vida, el sería su sombra para que ella hiciera lo correcto, no le importaba a cuentos se llevará en su camino, lo importante era hacer lo bueno, llevarlo bien, ser responsable con ese gran poder que adquirió ella cuando, el desapareció mortalmente. -Tu sombra, morir cumpliendo tu deber, no me importaría llevarme algunas vidas al inframundo.

.

.. (sueño)

Todo lo que le rodeaba presagiaba muerte y era algo de lo cual no deseaba. Si alguien moría, sería lo peor. Porque ese lugar era una pesadilla, los gritos, las personas pudriéndose, el calor desesperado, ese olor putrefacto, todo eso... era lo que menos quería que sus amigos pasaran.

Sin embargo, sabía cual era el propósito. El de cada uno, todos se habían puesto de acuerdo aceptado su destino, pero el les dejo claro, que el destino lo hacían ellos, pasara lo que pasara era porque así ellos lo querían y no porque alguien mas dijera debía ser así.

Esa pelea era una guerra, y todo había comenzado por ese... el maldito de Ares, mas se encargaría de él y no acercarse a ella, su mas grande tesoro y del cual nadie le pondría ninguna mano encima, solo él, porque ella era su vida, su todo...

... la pelea se alargaba cada vez mas. Ares y compañía no parecían agotados. Lanzo varios golpes, a pesar de tener el respaldo de Poseidon, se empezaba a sentir agotado y no veía el logro. Pero esa sonrisa, en el rostro del idiota de Ares, le causo calosfrios...

-Perderás y toda esta guerra sera inútil...- jadeaba mas no bajaba la guardia -mira, observa el cielo, el crepúsculo y el anochecer estaban a punto de acoplarse.-

Él sabía lo que significaba eso, se lo había explicado varias veces, muchas y había entendido, esa era una señal, una de muerte. Su corazón empezó a latir con fuerza, Ares había dado en el clavo.

-Si yo no puedo tenerla, Cronos tampoco dejara que siga viviendo, el influye mucho en ella. Porque es su deber-

Es mi deber, es mi deber, es mi deber. Siempre ha sido mi deber. Debo cumplir con mi deber. No importa que pase, ese es mi deber. Yo no quiero hacerlo Luffy,pe pero él no me dejara en paz, manipulará mi mente y hará que cumpla mi deber. Yo no quiero ese deber. YO NO LO QUIERO

Cuantas veces ella, había dicho que era su deber, pero en estos últimos días ella no quería seguir ese maldito deber, todo lo contrario quería dejar de hacer lo que su supuesto padre quería...

-Ella no lo hará, no.

-Hahaha, no estas seguro. Solo faltan 30 segundos y ella esta exactamente en el círculo, no es mía no sera de nadie.-

No espero, ni siquiera escucho que mas diría, simplemente se lanzo a correr. Correr con toda velocidad, la que tenía y daba. Pudo ver su figura, arrodillada, con una daga cerca de su pecho, no podía hacerlo.

-NO LO HAGAS- grito a todo pulmón, esperando que ella le hiciera caso, mas ella no se volteo o la escucho, siguió corriendo, tratando de llegar a tiempo.

Fue la conexión, el acoplamiento del crepúsculo y el anochecer, una línea de luz blanca que anunció la unión y también la tragedia. Sus pisadas presurosas llegaron a ella, al mismo tiempo que esa daga era retirada, la noche se hizo presente y era fría.

-NAMI- grito fuerte. Tomándola en sus brazos, acunando su cuerpo sintiendo ese calor de ella y también la sangre corriendo de su cuerpo. -Nami- no pudo evitar las lagrimas, no podía perderla, no podía- Nami, Nami, ¿Porque lo hiciste?... NAMI- grito fuerte para tenerla lucida.

-Es m-mi... de... ber...- el último aliento de ella. Grito con fuerza...

-NAMI.

..

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Despertó agitado, sintiéndose perdido, ¿donde estaba? sus ojos tardaron en centrarse en el ambiente, el sol brillando, el viento soplando sus ráfagas sobre su cabello, fresco para evitar el calor del ardiente astro amarillo, el cielo despejado, el mar azul abriéndose paso para darles camino. Él, colgando las piernas sobre las barandillas, porque se había quedado dormido después del desayuno y haberle robado la comida a sus tres amigos. Dejo escapar un suspiro que no sabía que retenía, su rostro estaba mojado por el sudor.

Eso había sido tan vivido, incluso los golpes recibidos, los dados, el correr con toda la rapidez que tenia, las lagrimas, y la sangre manchando sus manos, alzo las manos a la altura de su rostro, observándolas limpias, no olían a la sangre, sal y oxido, todo lo contrario el olor era de carne provocando que sus pupilas se dilatarán y pensara en cantidades inhumanas de carne.

-Fue solo un sueño- se dijo a si mismo, tratando de olvidar todas esas imágenes y mas la de Nami con la daga en su pecho.-Solo un sueño-

-¿Quieres hablar de ello?-

Algo sorprendido volteo a su derecha, a una distancia prudente estaba Zoro, recostado tomando la siesta como siempre lo hacía, observándolo con una ceja alzada, el peliverde despertó de su siesta al escuchar gemir y gruñir en voz baja a su mejor amigo, quien removía de un lado a otro en sus sueños, incluso pudo haber jurado ver una lagrima resbalar por uno de sus ojos... ¿Que estaba soñando? se pregunto , dudando en despertarlo o dejarlo seguir durmiendo, mas al verlo despertar, se sintió un poco aliviado, porque el rostro del moreno parecía agitado, perdido como si no supiera donde estaba.

-No, ya lo olvide, shishishishi- Y la realidad era cierta, su cerebro había borrado el sueño que tuvo.

Zoro no quiso indagar mas, lo dejo estar así, porque no importaba que pasará siempre estaría ahí para Luffy. Y para alegrarlo, le dio una buena noticia, que le causaría una gran sonrisa, porque muy bien conocía al moreno, y sabía que extraña al mentiroso de nariz larga.

-Mira hacía adelante Luffy-

Luffy no tardo en hacer lo que Zoro le dijo, apoyándose en la barandilla miro hacía adelante, los almacenes se veían cada vez mas cerca, también el puerto y un grupo de personas, quienes alzaban los brazos saludando y gritando su nombre, saltando de alegría... Él también alzo el brazo saludando, con una gran sonrisa.

-Mira Zoro hay muchas persona en el puerto... ¿A quien están esperando?- se pregunto, aun moviendo su brazo de un lado a otro, hasta echarle un vistazo al grupo, había un joven de cabellera rubia, otro de piel bronceada y una nariz larga, un copete azul y grandes músculos, dos mujeres una de cabello azul brincando y otra de cabello negro gritando palabras como "Te amo", se rió un poco mas fuerte, como se parecían a sus amigos...

-3, 2, 1- contó Zoro. "Lento" pensó.

-Son ellos, Zoro, nos vinieron a esperar. Son ellos, son ellos, Hola, ¡HOLA CHICOS!- con mas energía saludaba y gritaba- Robin, Chopper, los veo, veo a nuestros amigos, shishishi-

-Robin, ya los saludo, dijo que en cinco minutos atracaremos, Chopper ya fue informado, pero fue a ver a la bruja de Nami y saber como estaba-

-Oh... Nami, ella tiene que verlos. Ussop, Ussop, tengo muchas historias que contarte- grito con entusiasmo.

-YO TAMBIÉN- fue la respuesta de esa persona en el puerto.

-Ya estamos cerca.- informo Robin. -Nami ya debe de estar despierta y conocer a sus nuevos Nakamas-

-Tienes razón... Nami, Nami, Nami...- corriendo y gritando se dirigió en busca de Nami y también Chopper.

Zoro gruño, Nami no era su nakama, ella no había aceptado, pero aun así estaría pendiente de ella.

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Nami escuchaba el escándalo de Luffy, mas no prestaba atención, ella solamente quería información. Chopper había entrado cinco minutos antes, a revisarla si estaba bien, solo había tenido mareos y nauseas a causa e dormir fuera, pero era algo que se pasaría y así había sido, Chopper era un chico muy lindo y tierno, que no podría negarle nada, sin embargo a ella le interesaba el intruso dentro del cuerpo del pequeño doctor.

-Necesito saber Horas- Había echo lo posible para que Horas tomara prestado unos minutos el cuerpo del joven doctor, mas este se rehusaba a hablar, porque tenía noticias, sabía de los movimientos en el Olimpo.

-...

-¡¿Horas?!- gruño su nombre, mas este no quería hablar.

-...

-Si no hablas, me asegurare de enviarte al Inframundo- El cuerpo de Chopper tembló, el cuerpo de la niña tenía un aura oscura y peligrosa, alarmando su mente de "muerte no accidental". Tomo dos bocadas de aire, antes de hablar.

-Hermes(Mensajero de los Dioses) fue enviado al Inframundo con Hades, al parecer ha ocurrido algo, al parecer, en los Campos de Elíseos. Zeus no sabe que ha pasado, todos los Dioses están a la expectativa de saber que ha sucedido.

-¿En los Campos de Elíseos?- Pregunto Nami- ¿acaso no es ese una sección subterránea del Inframundo?

-Si lo es, Hades lo construyo

-¿Que hay ahí, Horas?

-Nami, yo no creo...no- Horas no podía revelar mas, Nami no se iba a dar por vencida, lo miro directo a los ojos esperando una respuesta...- Ahí, ahí, estaba tu...

-¡NAMI!- Luffy irrumpió en el camarote, sobresaltando a ambos, volviendo a Chopper a la normalidad...-Nami, ya estamos en casa, Nami, vas a conocer a tus nuevos nakamas.- se lanzo a la cama para caer junto a ella mientras reía...

-¿Que demonios te pasa idiota? No grites que no estoy sorda- Chopper se cubrió los ojos para no ver como Nami acertaba cada golpe en la cabeza de Luffy-

-Shishishi- el seguía riendo, aunque con dolor. -Vamos Nami, Robin dijo que ya atracamos, quiero presentarte a nuestros nakamas...

Nami no pudo decir nada cuando fue jalada del brazo cayendo en el pecho de Luffy.

-Luffy ten cuidado, ella podría marearse otra vez y vomitarse si la agitas mucho.

-Estoy bien Chopper, y puedo camiar bien-

-Lo siento Nami, como doctor recomiendo que alguien te lleve en brazos para no preocuparnos... Luffy ¿podrías llevarla?

-Claro- no debían decirle dos veces. Ni siquiera noto la forma en que la cargo. La hizo poner sus brazos alrededor de su cuello, sus piernas en su cintura, pecho contra pecho, sus rostros demasiados cerca para la comodidad de Nami. La pose no era las mas cómoda y tampoco muy buena, mas no pudo decir nada ya la estaba sacando -Vamos Chopper.

El joven doctor, tenía un presentimiento no muy bueno, parecía saber que a Nami no le gustaba la forma en la cual el moreno la cargo, ya podía ver los golpes que recibiría. Tomo su maletín, donde llevaba un tarro de pomada para moretones, vendas y mas, por precaución-

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El grupo de cinco personas, quienes esperaban ver a las personas en el yate, estaban felices. El Yate ya estaba amarrado y con el ancla abajo, podían escuchar la risa de Luffy, algunos gruñidos de Zoro y a Chopper gritar que tuviera cuidado, porque llevaba a una persona no una saco de patatas. Ahhh, habían tenido silencio, paz y comodidad esos días de ausencia de sus amigos, nada comparado a otros días, mentirían si negaban no haberlo extrañado.

-¡Mi querida Robin-swan! Te he extraño mucho tiempo- el joven de cabellera rubio con uno de sus ojos tapados y cejas rizadas, se retorcía de tan solo volver a ver a su bella dama. Y su único ojo visible tenía la forma de un corazón saltando a la espera de ella...

-Supa Bro-Zoro, bienvenidos a casa- el de cabello azul y copete parado, hacía sus poses de "Super" emocionado de ver a sus amigos de vuelta.

-Hola- saludo Robin a sus amigos...

-Oh Robin-swan, extrañe tu belleza y tu hermosa sonrisa...- se desmayaba al verla.

-Genial, no tenemos ni un minuto de volver y el ero-coock ya esta babeando-

-¿Que has dicho marimo de mierda?-

-Lo que escuchaste cejas rizadas-

-Te voy a matar cabeza de césped-

-Como se extrañaron- comento el joven de nariz larga.

-¡No es verdad!- ambos le gritaron.

-Hey, ¿donde están Chopper y Luffy?- pregunto una de las mujeres.

-Oh, mi loved Luffy ¿donde estas, amor?- la otra mujer llamo gritando por su amado...

-Es no es tu amor... que te quede claro.

-Y quien lo dice.. ¿Una enana como tu, fea?-

-Ya empezaron a pelear, se has estado así todo este tiempo...- se quejo el de nariz larga..

-Y viene lo mejor- sonrió Robin tranquila.

-¿De que hablas Robin?- ambos compañeros, los únicos que no estaban peleando preguntaron.

Mas la llegada de tres personas, les contesto su pregunta...

-Luffy, no debías saltar, recuerda a quien llevas en tus brazos, debes tener cuidado, podría lastimarse, ella no es como tu.- Chopper iba regañando a Luffy, quien había saltado desde la baranda del yate.

-Shishishi, no te preocupes Chopper nada paso- apretó su agarre, para no dejarla caer ya que su nakama se estaba retorciendo y maldiciéndolo, la cual le causaba diversión.

-Idiota, suéltame, bájame ya, te voy a matar- Nami gritaba, pataleando para ser liberada.

-Nami, no te muevas tanto o te caerás-

-Pues dile a este idiota que me suelte, me baje ahora mismo-

Los gritos, la risa y la preocupación de Chopper, hicieron parara la pelea entre los cuatro amigos. El rubio estaba casi petrificado al ver lo que su idiota sin cerebro llevaba en sus brazos y como la tenía, las dos mujeres estaban sin habla, preguntándose ¿quien era esa? y ¿Porque Luffy la llevaba así?

-Pero Nami, Chopper dijo que no debías caminar, por eso te llevo-

-Es cierto Nami, estas débil.- Chopper dijo con preocupación.

Respiro varias veces tratando de calmarse, pero Luffy cometió el error de apretar su agarre y eso le endiablo mas.

-ESO LO ENTIENDO, PERO NO TE DA DERECHO DE AGARRARME EL CULO, IDIOTA-

Los brazos de Luffy estaban cruzados y cada mano tenía agarrada una nalga, apretando fuerte para no dejarla caer. El moreno no veía que había de malo en eso, solo la estaba agarrando.

-¡¿*Loved Luffy?!- chillo alguien.

Luffy volteo a verlos. Todos lo miraban, anonados, la mayoría, Robin serena sonriendo.

-Oh, hola chicos, ya regresamos. Les presento a mi nueva nakama, es linda ¿cierto? shishishi- un golpe en seco llamo su atención, la mujer de cabellera negra y alta, se había desmayado- Uh, ¿Hamock?- sintiendo una mirada fría y un aura negra y mortal. Nami tenía levantado su puño, listo para estrellarselo.

-No soy tu nakama y deja de tocarme el culo-

Fue un puñetazo muy fuerte, tanto que hizo tambalear a Luffy y para no lastimar a Nami cayo de espalda, no sabiendo las consecuencias que esto traería.
Nami grito, al verse caer soltando el cuello del moreno y resbalándose mas arriba, en conclusión, con los pechos en el rostro de Luffy. ...Hubo un silencio, hasta que alguien grito como loco, al ver tal acción.

-¡LUFFY MALDITO!-


*Thánatos: Muerte en Griego.

*Aftó eínai to néo master sas: este es tu nuevo amo.

*Loved: amado

No se, pero me llamo la atención hacer que Sadi, Califa y Marguerite fueran hermanas, son rubias y diferentes personalidades, para mi encajaron con los personajes de las Moiras, además, me di cuenta que Sadi no sale en los Fics y le di una oportunidad, como mala.