Aquella vez...
ella había dicho unas palabras importantes a su padre mientras los granos de arena se deslizaban de sus dedos.
-Las Moiras han decidido- sus ojos castaños se volvieron hacía su padre -Pero... yo creo que el destino lo hace uno mismo y no ellas. Viviré mas de veintiún años... lo prometo.
Después de eso, su padre la abrazo fuerte y con sentimiento. Mas ella no podía dejar de ver la arena, porque la vida se deslizaba igual y no había una posibilidad para detenerla.
Y ahora...
pasaron años y volver a sentir los brazos de otra persona sobre ella.
"¿Que me pasa? esta sensación..." no sabía bien de donde provenía esa calidez. protección y paz. "No sentía esto desde que era pequeña"
Luffy sonrió divertido por esa sensación en su piel cuando la pelinaranja lo abrazo, por algún motivo desconocido no quería soltarla, al contrarió no entendía muy bien pero su instinto le decía que debía protegerla y él siempre le hacía caso a sus instintos.
"No me comeré la cabeza por algo así" se negaba a sentirse así, no podía hacerlo. "Demonios, maldición. ¿Porque siento esto? ¿Porque me siento así? ¿Que demonios pasa conmigo?"
Abriendo los ojos entendió que no debía estar haciendo eso, de un empujón alejo a Luffy de ella poniendo una distancia prudente y pensar bien.
-¿Uh? ¿Que pasa?- el moreno estaba confundido.
-¿Quien demonios te dijo que podrías abrazarme?- y aun no comprendía porque los golpes de Nami le dolían tanto.
-Aww, Nami eso dolió- y a pesar de todo no borraba esa sonrisa y su corazón latiendo mas rápido de lo normal.
-No vuelvas a abrazarme, escuchaste idiota. No necesito tus abrazos- aunque lo último lo susurro Luffy lo escucho, ella se veía tan cerrada a las personas, cambiaba de humor a cada rato. Hacía unos momentos atrás se veía tranquila, cuando lo abrazo se notaba tranquila y a gusto y ahora de mal humor y golpeándolo. Su abuelo una vez le dijo que las mujeres eran difíciles de entender y bipolares, también le dijo que en algún momento lo entendería, claro si llegaba a desarrollar mas su cerebro. Quizás el momento había llegado y si, su abuelo tenia la razón las mujeres eran difíciles, si no entendía cuando Vivi y Hamock hablaban animadamente tampoco le entendería a ella y lo de bipolar menos. Bueno eso podía significar que venían del polar significado de que conocían a Santa Claus, ah las mujeres conocían al gordo rojo..
-Mis melloniere... su comida especial las espera. Malditos bastardos vengan a comer-
La voz de Sanji le corto sus pensamientos.
-Comida- si alguna vez vio al correcaminos en la televisión, sabría bien que Luffy le ganaba en velocidad.
Olimpo (Concilio de los Dioses) ...
Palacio de los dioses...
Nadie se atrevía a romper el silencio. Cada uno de ellos estaba a la espera del informe de Hermes, quien había bajado al Inframundo para ver y subir a decirles cual fue el problema en los Campos de Elíseo. Sentados en círculo, cada uno con sus pensamientos con el Dios líder sentado en su silla un escalón mas arriba de ellos. De todos, solo uno, quien a pesar de tener ya ese rostro, por dentro sonreía porque él sabía algo y eso solo le ayudaba en sus planes además le caía como anilla al dedo, nadie sabría de sus planes y nunca sospecharían de él, ni siquiera su hermana.
En uno de los asientos vacíos apareció el ser a quien esperaban, de estatura media con el cabello rizado color marrón claro. Una capa marrón con un sombrero de hongo con una pluma de pato, bajo su manto su ropa color blanca junto a un cinturón rojo y zapatos negros con pequeñas alas cuales le ayudaban a volar y manejarse mas rápido.
-Hermes- fue llamado por su creador.
-Dios Zeus, Thanatos me ha informado del suceso en los Campos de Elíseo. Es una catástrofe, la profecía puede hacerse realidad. Este es el mensaje: Crono ha salido de Tártaro y con él ha dejado salir a Apokál.
Su puño se estrello en el brazo de su trono, con fuerza y frustración. Se levanto de su asiento retrocediendo unos pasos y darle la espalda a los otros Dioses, quienes junto a él, formaban a los 12 Dioses Olímpicos, de mas alto rango. Empezaron a susurrar entre si entre estupefactos y alarmados.
-Zeus, hermano.- Poseidón fue el primero en hablar después de tener eternos segundos de silencio -la situación es, no solo peligrosa sino también de emergencia. Sabemos bien a quien busca Crono, quiere su puesto de regreso y si él no puede, hará lo posible para que su hija... vuelva a unirse con el anillo, si eso llegara a pasar, no solo ella volvería a nacer, sino también Cronos y Apokál.
-Sería una ventaja para ellos. Si lo hicieran, nada podría impedirles la destrucción de Gea y el Olimpo.- Atenea también hablo.
-Es fácil saber lo que harán. Buscarán a la niña y le harán perecer, para lograr su objetivo.- Afrodita pensaba igual que Atenea. Ambas pensaban lo mismo y eso no podía pasar.
Zeus se volteo a ellos, detrás de su trono, observando a los 11 Dioses frente a él. A su derecha estaba su hermano Poseidón, seguido de Hermes, Ares, Hefestos y Apolo, a su izquierda estaba su esposa Hera, seguido de Demeter, Atenea, Afrodita, Hestia y Artemisa. Todos ellos esperaban su decisión, pero ¿como debía decirles? Era espantoso, pues Crono, el ex-Dios, había escapado de Tártaro cuando nunca antes nadie lo había echo y si lo hacían no pasaban de los campos de Elíseo. Y esta situación era diferente, porque con Apokál suelto, todos los Dioses junto a sus hijos podrían morir.
-Hay que prepararnos. Ares- el nombrado estaba listo para recibir ordenes... -Envía a uno de tus subordinados a Gea, con la misión de buscar a Apokál y decirnos su ubicación para poder tomar una acción contra él.
-De acuerdo- Ares se levanto y despareció del palacio.
-Atenea-
-Padre Zeus-
-Atenea, encuentra a la hija de Anuket, tu nieta. Mantenla protegida, los tiempos de guerra se aproximan y ella es la clave para terminarla o iniciarla. Ayúdale a estar a salvo y no caer ante su padre, Crono.- ordeno eso a la Diosa de la sabiduría porque veía lo preocupaba que estaba al nombrar a Crono.
-La protegeré con mi vida.- Atenea se fue hacia su palacio, a buscar a una de las personas mas importantes, no solo para ella sino también para su nieta.
Apolo y Artemisa se habían marchado, con angustia al saber que Apokál, su hermano, estaba libre en Gea.
Demeter, Hestia y Afrodita fueron enviadas a Atenas, e informarles a sus seguidores de la catástrofe que se podría avecinar, también ayudar a la hija de Cronos cuando esta llegara al templo de Dioses en busca de ayuda e información. Informar a los Cíclopes, sátiros, centauros, Faunos, Musas y Ninfas, ha prepararse para una guerra de la cual no tenían fecha pero aseguraban sería el mismo día del cumpleaños numero 21 de Domina Tempus.
Quedando solo, Hefestos, Hermes, Hera y Poseidón con él.
-Hefestos es hora de ponerte a trabajar, construye armas y escudos resistentes, espadas, lanzas, tridentes, cascos, armaduras. Las necesitaremos.
-Esta dicha la guerra- hablo Hefestos.
-Todavía no lo sabemos Hefestos, mas preparados estaremos- Zeus no tenía muy claro si la guerra vendría o no pasaría nada, mas no bajaría las defensas, si no tomaba esas decisiones los tomarían sorprendidos y perderían, todos estarían a la merced de ellos. -Hermes baja con Hades e informa de lo hablado aquí. Ellos también deben prepararse, estar listos. Mantente al tanto de las noticias del Inframundo y el Olimpo.
-Muy bien, mas debo añadir que las *Erinias han desaparecido, al mismo instante que Apokál salió de Tártaro-
Tener a las Erinias desaparecidas, solo aumentaba las posibilidades de la guerra. Apokál o Crono, ya tenían a unas aliadas y poco a poco irían teniendo más.
-Informa a Hades y que Thanatos e Hypnos tengan una fuerte vigilancia sobre Tártaro y los Titanes.
-Claro Zeus- Hermes se elevo, gracias a sus zapatos hechos por Hefestos, y volando bajo a los confines del Inframundo hacía el Palacio templo de Hades.
Poseidón no se movió de su lugar, estaba pensativo no había esperado esos sucesos ahora. Quizás tiempo atrás, pero ahora no.
-El niño del rayo, al llamado acudirá.
Junto al mar y el fuego para una guerra acabar.
Una promesa que mantener con el aliento final.
Y al Dios de la oscuridad ellos derrotaran.
Ambos Dioses voltearon hacía Hera. Quien los veía temerosa y contrariada. La Diosa del cielo y matrimonio, observo a su marido. Zeus agacho la mirada, lo que su esposa acaba de decir, era una de la profecías del Oráculo, hace miles de años atrás.
-La profecía de los hijos de los Tres Dioses Hermanos- Poseidón lo recordaba.
-Hablaba de Apokál y ser derrotado por.. por...- a Hera se le hacía imposible poder pronunciar las palabras..
-Nuestros hijos- concluyo Zeus- Pero ellos no están. Apokál y Crono se encargaron de eso, nuestros hijos... murieron no están para ayudarnos, ni siquiera sus esencias quedaron para volver a nacer.
Poseidón lo entendía. Cuando el Oráculo dijo aquella profecía, Apokál no había sido encerrado y tampoco sabía su futuro, el hijo de Zeus solo tenía 3 años, el de Hades 7 y el de él era el mayor. Pero entonces Apokál se revelo ante Zeus, Hades y Poseidón queriendo destronar al hermano mayor y liderar a los Dioses, llevar a los mortales a la destrucción y reinar para siempre. Fue impedido pero a un costo muy grande, sus hijos muertos sin poder verlos crecer mas.
-Solo ve lo que sucede Zeus- Hera estaba razonando - Apokál esta libre junto con Cronos. La profecía lo dice muy claro, El niño del rayo, al llamado acudirá.
Ambos hermanos se miraron, se haría realidad la profecía, podría ser posible que esas palabras volvieran a ser verdaderas.
-Nuestro hijo, el hijo de Hades, podrían regresar. Poseidón tu lo crees-
-Poseidón, hermano. Debemos ir con el Oráculo-
-Solo ella nos podrá decir lo que sucederá.
.
Archipiélago Marino de Brasil - Ilhabela
La vegetación de árboles, era esplendorosa, tierra húmeda rodeaba una cascada de gran altura formando con su caída un lago de agua cristalina cual dejaba ver la vista de su suelo, el piar de los pájaros y algunas mariposas se unían a la decoración.
Dentro del agua, una persona descansaba en ella, y con su especialidad la volvió caliente, disfrutando de esta tras un largo recorrido y entrenamiento en entre la naturaleza. Los habitantes no lo molestaban ya que les había ayudado con algunas bestias que les aterrorizaban por lo tanto ese espacio dado era, casi, su propiedad.
Algunos cabellos negros se pegaban a su mejillas, su cuerpo irradiaba calor, tanto que sacaba burbujas del agua, aunque no quería hervirla.
Su cabeza se recargaba en una piedra a la par de la cascada, sus ojos cerrados, relajado hasta mas no poder. Sin embargo, pudo sentir como una presencia se acercaba a él, sin siquiera abrir los ojos sabía quien era.
Del cielo un fénix de llamas azules bajaba hacía la cascada que emitía vapor. Llegando al suelo, las llamas se evaporaron dejando ver a un hombre joven delgado pero musculoso de piel blanca, cabello rubio y ojos color negro somnolientos, quien vestía un pantalón aguamarina y una chaqueta violeta, sus pies descalzos.
-¿Que te trae por aquí, Marco?- el agua dejo de emitir mas vapor -Vienes a disfrutar de mi agua termal.
-Demasiado caliente para mi gusto- empezó a rodear el lago tranquilo, al llegar de nuevo a él se puso algo serio- Padre quiere verte, Ace.
Abrió los ojos para encontrar a Marco, a quien consideraba mas que su mejor amigo, un hermano.
-¿Que ha pasado en el Olimpo?- pregunto saliendo del agua -Sentí movimientos extraños, presencias extrañas, diferentes a la de padre, tuya y los Dioses.
Marco asintió, aprobando sus palabras pues los Dioses habían sentido ese cambio dado y presintiendo catástrofes avecinarse. -Una vez, años atrás cuando Padre te acogió, hiciste una pregunta Ace que nadie te contesto y se prohibió que volvieras a hacerlo.
Ace asintió, en realidad no recordaba esa pregunta pues Padre le prohibió algunas cosas como no meterse con ninguna de sus ninfas, no molestar a las musas, no pelearse en el templo, dejar castas y no enamorar a las sacerdotisas de este. Marco vio su rostro y pudo leerlo bien, no recordaba la pregunta, era claro.
-¿Quien es Apokál?-
Ya recordaba, tenía dos meses de haber sido presentado a Padre y ser acogido, aunque él no quería ser hijo de nadie, no tenía padres y prefería seguir así mas ese hombre o deidad le demostró mas mucho mas de lo que él hubiera esperado. Y cuando ya lo había aceptado escucho o mas bien leyó ese nombre Apokál, mas ninguno quiso hablar de eso y se le estuvo prohibido pronunciarlo, no volvió a hacerlo hasta ahora.
-Es el Dios de la oscuridad, de la destrucción y quien quiere derrocar a los tres Dioses mayores. Miles de años atrás, él junto a Cronos se rebelaron y causaron caos en el Olimpo, Zeus y Poseidón, pelearon con la ayuda de Radamantis, enviado por Hades al no poder dejar el Inframundo, mas alguien debía sacrificarse para enviar a ambos Dioses al Tártaro para encerrarlos y tenerlos dormidos. Patéras, quien antes era el Dios Mayor y padre de los tres hermanos, hizo el sacrificio al desterrarlos y dormirlos toda la eternidad.
-Pues, si entiendo bien, no fue mucha eternidad.
-Fueron despertados Ace. Y si Apokál logra su objetivo no solo el Olimpo perecerá sino el Mundo también. Apokál y Crono están libres.
-Pero ¿quien es Apokál?- pregunto, porque no entendía que relación había entre ese dios y Padre, entendía bien que era un peligro mas podía notar algo de alarma en la voz de Marco.
-Apokál es el hermano mellizo de Padre-
Bien ahora veía la relación, el hermano de su único Padre era un maldito destrozador que quería apropiarse del trono de Zeus y si lo lograba todos morirían, así de simple.
-Vamos con Padre- ya se había cambiado.
Marco asintió, volviendo a ser Fénix y a quien Ace monto, pues era el único medio, por el momento para ir hacía el templo. Alzo las alas y emprendió el vuelo hacía el cielo, hacía el Olimpo.
Templo de Oráculos - Santuario de Artemisa y Apolo
El templo no tenía paredes, varios pilares sostenían el techo de granito blanco. En el centro del templo se encontraba una pequeña piscina llena de liquido blanco lechoso de la cual surgió una bella mujer, Artemisa la Diosa de la Noche, la Caza y la Virginidad. La hermana mayor, por dos minutos, de Apolo y el ahora liberado Apokál. Tenía el cabello rosado y ojos verdes, piel blanca.
Dos ninfas le ayudaron con su bata hecha de lana para cubrir su desnudo cuerpo, al mismo tiempo Marco el Fénix y Ace hacían su arribo.
-Perdón por la tardanza y no poder ver ese hermoso espectáculo- siempre daba su presencia ante Artemisa con palabras con doble sentido y coqueteo. Y siempre era recibido por una flecha de una de las Ninfas de la Diosa.
-Tranquilo Ace, o una de mis flechas podría atravesar ese corazón mortal- su sonrisa era mortal mientras su rostro estaba sereno
-No queremos que eso suceda o Padre se pondría muy triste-
-Dudo que mi hermanito se enoje conmigo por matar a uno de sus hijos- Artemisa conocía a su hermano y este nunca le recriminaría o se enojaría con ella, menos cuando había una razón para sus acciones.
-Muy cierto-
-Diosa Artemisa, Padre nos ha llamado para vernos- Marco le tenía un gran respeto a la Diosa a pesar de ser la hermana de su padre.
-Solo Artemisa, Marco. Mi hermano vendrá pronto, tiene una visita muy especial- lanzo una mirada al chico de cabello negro, la cual este no pudo interpretar - Una hermosa y joven mujer a la cual quiere hacer su Sacerdotisa líder y si no acepta, quizás la vuelva su esposa. Entonces estaría fuera de tus limites Pequitas-
Ace bufó alto, no le gustaba ese apodo que Artemisa usaba en él cuando se burlaba de su persona. Además no sabía que Padre estuviera buscando una esposa y menos joven, tampoco que es que los Dioses fueran tan jóvenes.
-Una madrastra, se oye interesante- hablo Marco -*Roz, podrías llamar a mi Padre y avisar de nuestra presencia ¿Por favor?
Roz, era una de las Ninfas de Artemisa, quien al ver la inclinación de la Diosa fue en busca del hermano de la Deidad quien cuidaba de ellas. Otras Ninfas le ayudaban a peinar su cabello largo trenzandolo para tener mayor comodidad.
-Y ¿que ha pasado de nuevo?- pregunto Ace mientras caminaba por los alrededores del templo y observaba algunas pinturas cuales fueron regaladas a Artemisa por parte de su hermano. Una de ellas le llamo la atención, pues el lugar pintado parecía diferente a de Olimpo, era la orilla de una playa, la arena siendo mecida por el aire, las olas del mar rizadas chocaban con unos pequeños pies blancos, era una mujer quien daba la espalda viendo el sol elevarse, un vestido blanco en movimiento, no podía identificar el color de la cabellera de esa mujer, el sol le daba causándole un efecto de arco iris, muchos colores para saber cual era el verdadero. Y si observaba bien, a lo lejos, podía ver una esfera de luz dorada salir del mar. Habían captado la imagen con el tiempo detenido o eso veía él.
-Es una pintura hermosa y curiosa ¿cierto?- hablo Artemisa sin siquiera verlo, estaba acostumbrado a esas cosas de ella- La pintura dice mucho y solo aquel que sepa entenderla, encontrara la respuesta de esa pregunta.
Si había una pregunta, esa era: ¿Quien era esa mujer o mas bien niña? En verdad le causaba curiosidad. Prestando mas atención y entrecerrando los ojos, distinguió un color que quizás pudo ser efecto de la luz o de sus ojos. Mas al escuchar pasos acercarse, se olvido de ello. La persona que deseaba ver se acercaba a ellos.
-Por esas sonrisas. Veo que mi hermanito ha logrado su objetivo-
La risa del acompañante de su Padre era muy conocida para él, nunca olvidaría una risa que ya antes fue escuchada en privado.
-Aun no logro entender porque lo llamas "Hermanito", Artemisa. Cuando nos supera en altura total-
Oh y tampoco olvidaría esa voz de mujer, la reconocería en muchos lugares. Acercándose noto la imponente figura de su padre quien tenía un tamaño anormalmente grande para un Dios, aunque no ganándole a un Gigante, su torso lo tenía descubierto, mostrando una que otra cicatriz de la cuales no pudo ver el origen, poseía una copiosa melena rubia, unos pantalones de lino blanco junto a unas sandalias de gladiador y rasgo mas destacable era su bigote blanca con forma de media luna, la cual era obra de Artemisa y por lo cual algunos Gigantes le apodaban "Barbablanca".
-Padre Apolo- saludo Ace con media reverencia, aunque no despegando los ojos de la mujer acompañante, con ese deslumbrante cabello purpura claro a la altura de los hombros y adornado con una cinta dorada y ojos verde olivo. Esa figura de reloj de arena seria inolvidable, ni siquiera en sus sueños se borraría. Vestía un vestido de lino blanco sin mangas y en la cintura un cinturón dorado. Y los labios levemente brillosos.
-Hijos míos bienvenidos a casa. Permitanme presentarles a esta invitada tan especial. Su nombre es ...
-Nojiko- cortado por Ace. ¿Cuanto tiempo había pasado, dese la última vez que se vieron? ¿ 7 meses,10 meses, 1 año?.. -Es una gran vista verte de nuevo. ¿Que haces aquí?
-Eres un olvidadizo Pequitas. Te lo he contado antes. Apolo quiere hacerla su sacerdotisa o su esposa. Ambas me agradan.
-¿Su esposa?-
-Gurarararara- Apolo rió fuerte su hermana tenia el encanto de molestar a su hijo Ace y no veía problema, solo cuando este se ponía a coquetear con sus sacerdotisas -Artemisa no digas tonterías. Nojiko esta aquí como un invitado especial. Ha crecido mucho la joven señorita además su madre quería que yo encontrara al "maldito desgraciado", culpable en dejarle ese aroma en su piel. Ella es muy sabía y estratega, que no te sorprenda si un día la vez con una espada en tu cuello.
Claro que entendió la indirecta. Aun sabiendo que la madre de Nojiko era muy celosa con su hija, se metió con ella y ese aroma ahora en la piel de la joven era nada mas que de él.
-Perdonad a esta alma mortal y de su gran sensualidad- nada le cambiaba.
-Te he dicho Artemisa, todo un egocéntrico.- Nojiko solo sonreía.. había conocido a Ace, un hijo adoptado de Apolo, en los juegos organizados por este Dios, un año atrás y en el que ella fue ofrecida como premio a quien ganara. Cabe decir que su madre no supo de ese premio, ella, al ganador o de lo contrario Apolo hubiera perdido la guerra. -Si Paris hubiera ganado, quizás el cuento seria otro. Fue una lastima, aunque tenía un lindo culito.
-Hey, el mío es mejor. En eso quedamos.-
-No me hubiera molestado en poder tocarle su "culito" a Paris.-
Artemisa suspiro, Nojiko solo la hacía ilusionarse cada vez que le contaba como era el "culo" de Paris, era una lastima que ella fuera una Diosa de la virginidad y casta y pura. ¡Que lastima!
-Podemos dejar de hablar del culo de Paris, no quiero imaginármelo- Marco pidió.
-Bien- Nojiko camino hasta Ace para darle un beso que lo sofoco y de los cuales extrañaba. Ah, ahora recordaba. 5 meses de no verla y un año de ser pareja, desde que gano los juegos de Apolo. -Hablemos de ¿Porque estamos aquí? Aparte de que Zeus y Poseidón se acaban de retirar.
-Hay una nueva profecía- Hablo ya mas serio Apolo. Él era el fundador del Templo de Oráculos y su hermana, había aceptado el papel de portar el mensaje profético, al serle prohibido divulgar las visiones que tenía y deparaban el futuro, orden dada por Zeus.
Artemisa estaba cambiada, con una túnica blanca de mangas largas con adornos de color azul en la orilla de su vestimenta, la túnica estaba cosidos por hilos de seda, sus pies estaban descalzos.
-Por las aguas del mar de Poseidón,
y los caminos de fuego de Tártaro,
cruzando el Olimpo cual rayo raudo.
Surgirán los Hijos de Dioses,
luchando contra quienes se han rebelado,
Se elevaran o caerán en manos de ellos.
En una guerra sin fin, el mundo verá.
Una sola decisión al final se tomara,
la venganza de los gigantes pausara.
Y perderá a su amor, ante una amarga soledad.
-¿Los hijos de los Dioses?- después de una pequeña pausa Ace tomo la palabra.. -¿Se refiere a ustedes?
-No Ace.- Nojiko tenía conocimiento de alguna información de los Dioses - No hablan de los hijos de Zeus. Sino de tres hijos diferentes. Artemisa como Apolo, Afrodita, etc. Son hijos de Zeus, mas nacidos de alguna parte de él. Estos hijos de los cuales habla la profecía son puros, los únicos quienes llevan la sangre de Zeus, Poseidón y Hades.
-¿Y donde están?-
-Muertos- contesto Marco -Murieron, siendo maldecidos por Apokál cuando fue encerrado y dormido.
-Entonces...
-No puedo revelar mas- Artemisa quería ayudar mas todo lo que veía no tenía relación -podría destruir el futuro.
-Zeus cree... haya una posibilidad de que esos tres niños se encuentren en Gea y posibilidades para destruir a los dos enemigos.- Apolo tenia una mirada extraña en Ace, una que le causo una pequeña sonrisa, sus visiones prohibidas le decían algo prohibido en revelar.
-Buscaremos a esos hijos, Ace, Marco-
-¿Que pasara con Apokál y Crono?-
-No los busques Ace, a su tiempo harán presencia, todo a su tiempo.
Mientras Artemisa veía otra profecía... una que le impactaría.
"La misma sangre la tragedía traera.
El bello templo caerá a tierra
Apolo ya no tiene más cabida
Ni laurel profético
La fuente se ha cegado
Y el agua que brotaba se ha muerto.
Su propio hermano, la muerte le causara."
.
La noche había llegado, había estado dudosa en acompañarlos en el almuerzo, por lo cual no asistió. La hora de la cena ya había pasado y solo ella quedaba, prefería comer sola, pues no se sentía cómoda junto a otros desconocidos. No estaba sola, Luffy, Ussop y Zoro le habían echo compañía mas Luffy se había aburrido y quedándose dormido en la mesa quedo tranquilo, aunque la baba se regaba. Ussop, prefirió ir con Chopper y contarle alguna historia antes de dormir. Solamente Zoro estaba con los ojos abiertos, ese hombre había prometido no perderle de vista y así lo estaba haciendo.
Zoro jugaba con su botella de Sake, bebida que había adquirido de Japón. No estaba borracho, solo llevaba una botella y era para no aburrirse viendo comer a esa mujer... podía decir que era las 11 de la noche... la luz de la luna se filtraba por la ventana y la luna se asomaba por ella. Jugando con la boquilla, llamo su atención el silencio repentino, tenía la vista fija en el plato de comida.
De pronto sus ojos se movieron hacía la ventana, como hipnotizada con la luna. Empezando a murmurar sin poder entenderle sus palabras.
-¿Que demonios susurras?- poco a poco elevo su volumen.
-... En una guerra sin fin, el mundo verá.
Una sola decisión al final se tomara,
la venganza de los gigantes pausara.
Y perderá a su amor, ante una amarga soledad.
¿Que eran esas palabras en rima? Nami empezó a salir de ese trance, observando su alrededor y encontrándose con la cara de confusión de Zoro.
-¿Que es todo eso que has dicho?-
Sus ojos se abrieron de par en par.
-¿Que dije?- mas Zoro no contesto -¿QUE DIJE?- grito causando el despertar de Luffy, sobresaltándolo.
-¿Que pasa?- miro de uno a otro.
-Yo... lo siento- salió corriendo.
Ahora si necesitaba sacarle información a esa mujer. Zoro fue tras ella, seguido de Luffy. Había llegado la hora de hacerla hablar.
¿Quien era Nami?
*Erinias: hermanas de las moiras. Conocidas también como Furias quienes no se someten a la autoridad de Zeus.
*Roz: Rosa
Hubo poca participación de Nami y Luffy y los otros, lo se, pero el siguiente capitulo ya será de ellos mas que nada.
El personaje de Artemisa es Rebeca (spoilers) personaje que sale en la Saga de Desrrosa, por si no han visto esos capítulos están algo advertidos.
