EXPLOTÓ LA BOMBA:
-¿Qué dijiste Edward?-preguntó una bastante descolocada Kate, estaba tan o más sorprendida que yo. Esto era demasiado.
-Me gusta, es una mujer maravillosa, una gran persona, y aparte es muy linda. Me gusta.- respondió Edward, como un tono que quería decir: "Me gusta, ¿Cuál es tu problema?"
-Edward quizás te estás confundiendo, es normal que pase, pasas muchísimo tiempo con Bella, es por completo normal, ya ha pasado con muchos participantes…-Kate trataba de todas las maneras tratar de tapar las palabras que claro y seguro Edward había pronunciado.
-Sé que ha pasado anteriormente, pero…sin ánimo de ofender a nadie, creo que si hubiera conocido a Bella en otro lugar mis sentimientos hubieran sido los mismos. Sabes como soy Kate, lo que menos quiero hacer es show, no veo el punto que pasaran esas imágenes, pero bueno…no tengo tampoco porque ocultarlo. Me gusta Bella.- digo seguro, ya no quería hablar más del tema, se notaba. A él no le gustaba hablar de su vida privada, eso era obvio.
-¿Y tú Bella? ¿Sientes lo mismo que Edward?- preguntó mordaz la conductora, mirándome con una de sus típicas miraditas hostiles.- Porque por lo que vimos sobre la cita, al parecer tú no sentirías lo mismo…
-Edward es un gran chico, dulce, tierno, muy comprometido con su trabajo. No sé porque decidió decir precisamente aquí estas cosas, pero…él es especial para mí, y es lo único que voy a decir.- no quería sonar como una arrastrada, pero mis ojos me delataban, se notaba a leguas de distancia cuanto lo quería.
-Al parecer tú sientes algo más intenso a lo que siente Bella, Edward.- eso fue lo que faltó para hacerme explotar, esta mujer ya había hecho suficiente show y suficiente rating con nosotros.
-Que yo no diga abiertamente mis sentimientos por Edward en televisión no significa que lo quiera más o menos, no soy de publicar mis sentimientos, si sentimos algo, debería quedar entre Edward y yo.- dije mordaz. Ya era mi momento de devolverle tanta mala miradita.
-Ella tiene razón, es asunto de los dos, nadie más debería meterse.- dijo Edward, igual de molesto que yo.
Kate se dio cuenta de nuestro obvio fastidio, y por fin le terminó a su show personal de interrogatorio a los participantes.
-Bueno chicos, como dicen es asunto de ustedes, suerte con lo que sea que tengan. A camerinos por favor.- Edward solo asintió y agarrándome suavemente de la cintura me llevo hasta los camerinos.
-Esa mujer y sus shows me estresan.- comentó molesto Edward, ni bien entramos a mi camerino.
-¿Me vas a decir porque dijiste eso? Quizás debiste haberlo dicho primero en persona ¿A solas?- no me molestaba que expresara sus sentimientos, pero sí me molestaba que no me lo dijera primero a mí.
-Es que no hubo un momento exacto como para decirlo, y ese fue el mejor que encontré.- susurró algo avergonzado y bajando la cabeza, con los ojos cerrados.
-¿Entonces todo lo que dijiste ahí es cierto?- pregunté despacio, estaba emocionada, pero a la vez temía. Si me decía que no, podría morir.
-Sí…es cierto Bella.- se acercó y con su mano acunó mi rostro, que solo optó por acurrucarse por mejor en su mano.- Me gustas Bella…y mucho.
Yo solo lo quedé mirando, esto era demasiado, incluso para mí, que estaba acostumbrándome a trabajar bajo emociones altas. Pero uno estaría nunca listo para que Edward Cullen te dijera que le gustas. Era muy abrumador.
-Por favor Bella, di algo.- susurró, sin dejar de acariciarme el rostro.
-¿Qué quieres que diga?- no tenía ni idea de cómo reaccionar, no estaba lista para esto. Estaba como en shock.
-Di lo que sientes… ¿Es cierto lo que dijiste? ¿Qué soy especial para ti?- yo solo asentí, sin mirarlo, las lágrimas querían escaparse de mis ojos y no podía permitírselo.
-Lo eres, eres especial para mí…y me gustas.-susurré por completo avergonzada, con la cara más roja que un tomate fresco.
-Bella, no puede ni imaginarte como se siente eso.- murmuró con los ojos cerrados y con una bella sonrisa.- Oírte decir eso, tenerte así.- me acarició el rostro con la palma de su mano y no pude evitar cerrar los ojos de puro gusto.- Eres maravillosa Bella Swan.
-Tú lo eres aún más, miles de jovencitas me secundaran, te lo aseguro.- respondí bromeando, pero a la vez me molestaba el hecho que tuviera tantas admiradoras dispuestas a hacer de todo con él.
-¿Está celosa, señorita Swan?- preguntó mirándome muy fijamente, con una sonrisita socarrona.
-No…un poco…bueno… sí lo estoy, ¿feliz?- dije algo fastidiada. No me gustaba mostrar mis debilidades ante la gente.
-Pues me encanta, eres aún más bonita celosa, como un gatito enojado.- susurró acercando su boca peligrosamente a la mía, me alejé por reflejo.
¡Oh, demonios! ¡Sí que quería besarlo! Pero aún no podía, no lo besaría hasta que formalmente fuéramos algo.
-Lo siento, pero…soy diferente Edward, no voy besando a la gente por ahí, lo que paso en el restaurante…no debió pasar, porque no éramos nada, y…fue por completo inapropiado. -susurré, avergonzada de mí misma.
Sonaba como esas viejitas cucufatas, pero eran mis principios, mis pensamientos de toda la vida, no iba dejarlos así por así.
-Eres toda una dama Isabella.- yo me puse aún más roja, esto era demasiado vergonzoso.- Pero tienes razón, Bella Swan, ¿Quieres ser mi enamorada?
Esto no podía estar pasándome, debía ser un sueño demasiado bueno como para ser verdad, era demasiado, muy abrumador. Cualquier chica se moriría por estar en mi lugar.
-Sí, sí quiero Edward.- ambos nos sonreímos, por completo emocionados. Edward hizo algo por completo inesperado, me alzó en brazos y me empezó a dar vueltas por todo el cuarto, mientras yo reía tontamente.
-¿Ahora sí puedo besarte?- preguntó seductoramente, teniéndome aún cargada.
-Sí.- murmuré, para luego juntar nuestros labios.
Eran aún más dulces de cómo los recordaba. Eran deliciosos, nunca me cansaría de besarlo.
Después de innumerables besos, nos dirigimos con nuestros demás compañeros, creo que se dieron cuenta que algo nos pasaba, estábamos más cariñosos que de costumbre y Edward tenía aún algo del labial rojo que me habían puesto. Pero ninguno dijo nada, trataban de respetar nuestro espacio, pero lamentablemente no todos eran así de considerados.
Después de terminar el programa, estaba cambiándome cuando me llegó un mensaje de Edward.
"Nena, espérame, terminó de cambiarme y te doy el encuentro, para irnos juntos"
Te quiero, Edward.
Emocionada le respondí rápidamente el mensaje.
"Claro, yo también quiero verte, no hay problema."
Te quiero, xoxo.
Después de que nos quitaran el maquillaje, me encontré con Edward, nos dimos un pequeño beso, y cuando íbamos a salir nos dimos con la sorpresa de que había cerca de 20 paparazzis, preguntándonos por nuestra relación y gritando nuestros nombres a todo pulmón.
El escándalo comenzó.
