ODIANDO A TODO EL MUNDO:
-¿Qué demonios es esto?- pregunté, sin aún poder creer que toda esa avalancha de personas nos estaban esperando a nosotros.
-Eso querida, es la maldita prensa.- Edward fruncía los labios, se veían realmente enojado.- son unos malditos…unos carroñeros.
Yo siempre pensé que los famosos se acostumbraban tarde o temprano a la fama, y que no podía ser tan malo; es más, cada vez que alguna celebridad se quejaba yo siempre me reía diciendo: "Les pagan millones y encima se atreven a quejarse. ¡Que conchudos!"
Pero nada…nada, me hubiera preparado para estos momentos; me sentía aterrada, era como una turba salvaje que se peleaba por una palabra de nosotros. Era demasiado, Edward ni los miraba y solo caminaba de frente, pero yo…yo estaba en otra: miraba a todos lados, como si el trayecto del auto fuera eterno, sentía cámaras apretándome, camarógrafos empujándome. Solo quería llorar, me sentí tan vulnerable en ese momento, fue una sensación horrible. Nunca me hubieran podido preparar para ello.
Apenas subimos a la camioneta, de lunas polarizadas de Edward, esta arrancó como alma que se lleva al diablo dejando, gracias a Dios, a todos los paparazzis muy, muy lejos de nosotros.
Ahora admiraba más a los famosos, y en parte entendía porque se metían en tantos problemas, si no tienes un gran apoyo moral y familiar, y toda esa gente te acosa a diario, tarde o temprano terminarías derrumbándote.
-Ya está, preciosa, no llores, por favor.- ni siquiera me había dado cuenta de que sollozaba, hasta que mi novio me limpió dulcemente las lágrimas.
-Solo…fue bastante….no sabía como reaccionar.- no quería parecer una tonta o una débil con él, le debía ser fuerte. Él siempre parecían tan fuerte, tan seguro de sí mismo…se había esforzado por mostrarme lo que sentía por mí, lo menos que podía hacer era corresponderle eso.
En ese instante, los malditos fotógrafos me cayeron aún mucho peor, por su culpa había pasado todo este drama.
-Tranquila, a todos nos pasa, sé que puede ser bastante intenso…sobretodo si no estás acostumbrada.- me acariciaba la cabeza mientras hablaba, tratando inútilmente de calmarme.
-Edward, no quiero salir hoy…han sido demasiadas cosas, quiero irme a mi casa.- susurré, bastante triste, sobre todo cuando vi la carita de decepción de mi enamorado, eso casi me hizo desistir, y salir de todas maneras a nuestra cita, pero…pronto desistí.
Necesitaba un tiempo para mí sola, lo necesitaba desesperadamente, habían sido demasiadas cosas en un muy corto periodo de tiempo. Necesitaba tiempo para mí, tiempo de calidad para Bella.
Edward, por su parte, no insistió ni una sola vez en que saliéramos, solo se limitó a asentir y a indicarle el chofer el cambio de ruta.
Al llegar bajamos ambos, me dio un pequeño beso y se fue. Al ya estar echada en mi cama, no pude evitar recordar su cara decepcionada y eso me hizo odiar más a los paparazzis.
.
Me levanté súper temprano y me fui de frente al canal, quería ver a Edward, quería confirmar que todo lo ocurrido el día anterior no era un sueño o una pesadilla…quería saber que todo estaba perfecto entre nosotros. La emoción me ganaba, e incluso me caí varias veces debido a eso, pero todo valió la pena cuando vi a mi hermoso héroe.
Estaba preparándose una ensalada de frutas, escuchando música en su Ipad, se notaba que había estado haciendo ejercicio, porque estaba todo sudado, y eso se me hizo aún más sexy.
"¡Dios! ¡Llamen a los bomberos! ¡Que me estoy quemando!" pensé mientras iba a su encuentro, él, al verme, me dio una de sus arrebatadoras miradas patentadas de Edward Cullen.
-Hola preciosa.- susurró seductoramente, mientras bajaba la cabeza para así poder juntar nuestros labios.- ¿Ya estás más tranquila?
-Hola…sí, ya está todo bien.- hubiera querido decir algo más…inteligente, más bonito, pero no podía, era demasiado, este hombre me sumía en una especie de burbuja mágica cada vez que hablábamos.
-Chicos…tortolitos…romanticones... ¿listos para ensayar?-preguntó jocoso como siempre nuestro coreógrafo.
Edward rió, pero yo me puse roja como un tomate, Emmet podía ser tan…tan inapropiado a veces, pero al sentir la mirada de frustración de Tanya sobre nosotros no pude sentirme mejor.
-Bailaremos disco, así que Edward…desempolva tu peluca afro.- yo juraba que lo de la peluca y toda esa onda era en broma, pero al parecer Emmet hablaba muy en serio.- No sé de que se ríen, al inicio de la canción saldrán con pelucas afro, así que vayan probándoselas. No quiero que se les vaya a caer en pleno baile.- nos tiró un maletín donde estaban las dichosas pelucas.
Nosotros solo lo mirábamos a él y luego a las pelucas, sin saber muy bien que hacer. Este reto sin duda sería difícil.
.
-Y la siguiente pareja en pisar esta pista es la conformada por: Edward Cullen y Bella Swan.- ni bien Kate nos llamó, ambos salimos sonrientes a la pista, ya con nuestras pelucas afros.
-¡Que bonitas pelucas! ¡Edward hubiera sido un afro muy sexy!- Kate me ignoraba por completo y solo le hablaba a mi héroe y lo peor es que sabía que lo hacía a propósito. Sabía que buscaba molestarme, pero no lo conseguiría tan fácil, no lo permitiría.
Pero así tratara de que no me importara, muy en el fondo sí lo hacía, y eso se vio reflejado en mi baile. No lo hicimos muy bien, todas las críticas fueron dirigidas hacia mí, encima una cargada no nos salió muy bien. Fue algo bastante malo, Edward y Emmet estaban enojados y yo solo quería salir huyendo de ahí.
Mientras iba en el taxi hacia mi casa pensaba que quizás todo había sido demasiado, que me había creído la princesa del cuento cuando no lo era. Ese pensamiento solo me hizo llorar, y entre lágrimas me quedé dormida.
