Matenme... se que quieren hacerlo por no actualizar en mucho tiempo... Mierda ;A; perdon hoy dos capitulos por ser malapaga.
Una vuelta y otra más.
—Mi trato es facil muchacho— la voz del capitan resonó por todo el lugar, y es que su amplio camarote llevaba algunos tesoros, mapas entre otras baratijas que habia conseguido al estar en tantos lugares como podía, y como quería— nada del otro mundo, solo necesito una pequeña cosa para que no te venda como esclavo a algun idiota gordo que quiera tu lindo culo— sonrio de una manera satisfactoria, para si mismo notando que sus palabras hacian efecto en el otro—solo quiero una lagrima de sirena...
—¿una... lagrima de sirena...?— pregunto asombrado para luego mirar sonriente al capitan que esperaba una respuesta concreta, su mente divago en como decir que semejante idea era mas que estupida y vaga pero no supo en que momento hablo — ¡Esas cosas no existen! — grito insistente y con una risa burbujeando en su garganta para ese momento no habia notado el enfado del capitan.
Lo pateo en el estomago. Tan fuerte que el principe comenzo a retorcerse en su dolor, tosiendo por la falta de aire en sus pulmones, le miro con desprecio por tal osadía como reirse del capitan, lo tomo de los holanes de la camisa tan bruscamente que hasa el principe dio un salto enorme al verse tan cerca del capitan Kirkland. Sus orbes verdes hicieron que se perdiera en el oceano verde, una mirada intensa y hermosa... un momento ¿habia pensado que era hermosa?, dios cada dia estaba mas loco.
—escuchame bien... — hablo el Capitan y fue cuando salio de su trance y noto cuan cabreado estaba este y cuan peligroso podía ser, era mejor seguir sus reglas— encontraras una puta lagrima de sirena y la recolectaras para mi... o juro que te metere una bala en el culo para que obedescas.
Asintio por miedo.
una vez que lo llevaron de vuelta a la celda es cuando noto a donde se dirigian.
El mercado de Saint Mokulast un mercado del que muy pocos piratas conocían, el mercado siempre lleno de personas con personas de todo tipo, piratas, vagabundos, prostitutas, esclavos entre otros.
¿Como Emily Jones habia logrado caer en tal sitio?, bueno al menos no era tortugas, camino con mucho cuidado de que algun esclavista la mirara y quisiera hacerla una de su coleccion, miro a todos lados abarrotado de personas, ninguna era la que ella buscaba.
Alfred se habia perdido despues de separarse; Scott habia dicho que no debian separarse, pero el muy maldito los habia olvidado en Foster Palace, una comunidad maritima pequeña, suspiro desanimada a ese paso jamas encontraria a su hermano, siguio avanzando hasta topar con alguien.
—¿Que tenemos aqui? una muchachita... se ve linda—la voz del hombre que estaba mitad conciente se hizo escuchar, Emily hizo una mueca de desagrado, y comenzo a dar algunos pasos hacia atrás hasta que el hombre la tomo del brazo— Al capitan le gustará esto... es muy bonita...—hizo una mueca de nnueva cuenta torciendo la boca y frunciendo las cejas, piso con fuerza el pie del hombre antes de salir corriendo buscando ayuda en quien pudiera ayudarla.
Corria entre la gente pidiendo paso y empujando a unos otros mirando hacia atras para ver si habia perdido a los dos hombres que parecian no rendirse, doblo en una esquina, otra vuelta y una mas, perdiendo la nocion de cuanto tiempo habia escado escapando de aquellas personas y de en que momento le habia comenzado a doler las piernas.
Topo con alguien.
Obstruia su camino, cuando desesperada pidio ayuda, diciendo que habian unos hombres que querian asesinarla, aunque claro en eso habia mentido, este rio y luego hablo en un lenguaje que Emily no pudo entender, por su altura y piel blanca no parecia ser de Inglaterra. Los hombres que la perseguian dieron con ella y al ver al joven parado tras ella se detuvieron mirando con asombro y con temor.
—Asi... que ¿han estado persiguiedo a la señorita todo este rato?—pregunto con una sonrisa ladeando su cabeza un poco, para mirar a la rubia de ojos azules— Disculpelos, suelen ser unos barbaros sin modales —
La joven se sorprendio, nadie era tan amable de la nada, y menos con una persona que acabas de conocer, le miro con desconfianza despues de eso; el joven por otra parte se ofrecio a llevarla y Emily dudó de tanta amabilidad.
Estupido capitan-como-se-llame, lo habia dejado en su camarote y no habia querido que saliera mientras el le daba ordenes a sus "mascotas" bufó, el tenia mas fuerza, pero el pirata era listo y no habria como vencer a la experiencia en batalla cuando el no tenia ni una. No podía hacer mucho, camino hurgando entre las cosas hasta dar con una carta, parecía ser una de la East Indian Company, ladeo su cabeza ¿que hacia un pirata con una carta de la EIC?.
"Capitan Kirkland:
Por este medio, le informo que su cargo como comodoro se le ha sido revocado..."
¿Comodoro? Kirkland era, o habia sido comodoro ¿de que navio? impactado por lo que decía la carta su lectura prosiguió hasta que escucho la puerta abrirse y encontrar al ex-comodoro en frente de el, frunciendo el entrecejo, su sorpresa fue tal.
—Yo... no ... estaba...—intento excusarse como un niño pequeño, Kirkland le vio con molestia y burla, comenzaba a interesarse en aquel chiquillo —
—Vendrás abajo con nosotros estamos apunto de llegar— su voz sonaba fria y molesta, miro por la ventana del camarote habia selva por algunos lares eso queria decir que estaban cerca.
El barco llego hasta un pequeño desemboque de un rio y mas allá ya no podía pasar por lo que usaron los botes salvavidas el lugar lujubre hacia que a Alfred se le pusiera los cabellos y vellos de punta, habia jurado que veia personas acechandolos, pero era imposible decirlo a simple vista, el pequeño rio pasaba bajo una casa con algunas cabezas hechas miniatura colgadas en la puerta estaban; los botes se acercaban cada vez mas y mas y al llegar bajaron, una mujer de cabellos largos y negros, de figura delgada con algunas vestimentas manchadas en negro y cafe salio a recibirlos, e hizo un amago cuando vio a Kirkland sonreir y extender los brazos.
—Tía Dalma... que gusto verte de nuevo— Dalma solo se limito a alzar un poco la cabeza antes de indicar que pasarán, parecia que no hablaba mucho.
