zComentarios: Bueno, realmente me tomé mi tiempo para ver cómo comenzar con ésta historia y creí conveniente comenzar por lo inicial, conocer cómo serán nuestros chicos aquí. Espero les guste y, ¡comenzamos con la historia al fin!
Discleimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de DreamWorks y sus respectivos dueños.
Atención: Violencia infantil, bullying, y demás cosas que ustedes mismos descubrirán más adelante. Contenido yaoi, homosexual. Desde ya, homofóbicos, absténganse de leer y busquen algo de su agrado, ¿sí? Gracias ~ ¡Al resto, disfrútenlo!
Películas involucradas: Rise of the guardians [El Origen de los guardianes]; How to train your dragon [Como entrenar a tu dragón]
Phone
..DragonRider..
Siempre había sido tranquilo. Un niño callado, tímido, inteligente y comprensivo. Podía llegar a ser alguien realmente adorable, pero esa ternura se volvía algo invisible ante aquellos golpes que marcaban su rostro.
No podía evitar, ni tampoco lo intentaba, el que los demás se alejasen de él por creer que estaba metido en algo raro. ¿A qué le llamaban "raro"? A veces la gente resultaba realmente hipócrita al hablar. No era un chico que tuviese problemas, no, solo complicaciones. Sí, eso era. Tenía que ser eso.
Lastimosamente no era verdad.
Tenía muchos, muchos problemas. Y todos ellos deparaban en una sola y única persona. Aquella persona que estaba, seguramente, en ese momento en su casa. Su padre.
Todo el mundo sabe que, al nacer, no se escogen los padres que uno tendrá. Y que de tal palo tal astilla. Bueno, ese no era su caso. Su padre y él eran muy distintos. Completamente diferentes, tanto físicamente, como todo lo demás. No congeniaban en nada, muy pocas veces se dirigían la palabra o siquiera se veían. Su padre era realmente una persona bastante… especial. Cualquiera que lo viese sentiría miedo al instante ante su apariencia, y no los culpaba en absoluto, tampoco juzgaba.
Alvin Treacherous era alguien realmente desagradable. Era realmente grande en tamaño, peso y fuerza en absoluto. Su cabello negro con el efecto del carbón usado en noche de invierno, tan suyo y propio; una barba que descuidaba aún más su presencia y esa mirada que desgarraba seguridades y confianzas, una mirada grisácea que solo perjudicaba. Pero más allá de ello, él sabía muy bien que su padre tenía una deformidad, por más que no presentase ninguna deformidad física en realidad. Había algo que lo hacía sumamente detestable, creando repulsión y desprecio con solo verlo aunque fuese una milésima de segundo. A simple vista, se notaba que tenía algún problema; había algo en él muy desagradable, algo directamente odioso. «Nunca vi un hombre que me cayera tan mal sin conocerlo,» había oído en un momento, haciéndose el de oídos sordos, mientras esperaba el bus a un lado de la acera.
Y la verdadera razón, era que realmente se trataba de una persona despreciable. A pesar de ser su hijo ni siquiera sabía en qué trabajaba, tenía miedo a preguntar y que reaccionara mal como muchas veces anteriores en las que había recibido golpes del mayor, veces en las que pudo haber muerto tranquilamente de no ser porque su padre prefería tenerlo con vida amarrado a un lazo del que claramente no se confiaba demasiado.
No dudaba de que su padre fuera alcohólico, de hecho lo había visto beber más de una vez, pero también sabía que había tenido un pasado importante. En sus momentos de lucidez lo había escuchado hablar claramente de quien sería su difunta madre. Nunca la conoció, pero daría lo que fuese por hacerlo. Sentía intriga por saber qué clase de persona fue como para que aquel brutal hombre cambiara de tal manera con solo hablarla.
—Señor Treacherous, ¿tiene algo que compartir con la clase?
Se exaltó al escuchar la voz de su profesor, que lo sacó de sus pensamientos tan profundos. Levantó la mirada casi al instante, viendo cada par de ojos sobre su persona, causándole un escalofrío. Sintió su rostro arder en ese corto lapso de contacto visual, bajando la cabeza al instante, en lo que se encogía en el lugar y se subía el cuello de su chaleco hasta cubrir su boca; cosa que usualmente hacía.
—N-n…o.
Y por supuesto, el docente ni siquiera lo escuchó por tres razones: su voz era hacia adentro, por lo cual hablaba bajo y, ante nervios, era solamente un hilo de voz suave y tembloroso; el sonido de la campana que anunciaba el fin de la clase bloqueó su voz; y muy pocas veces alguien lo escuchaba realmente. Tras ello, el resto del alumnado se levantó de sus asientos y, como siempre sucedía, se apresuraron a salir. El profesor fue el próximo en hacerlo, dejándolo completamente solo.
Dejó caer sus hombros en cuanto pudo volver a respirar, calmando el sonrojo en su rostro entero, volviendo a dejar su boca al descubierto, dejando escapar un sonoro suspiro. Juntó sus cosas, guardando su teléfono en el bolsillo de su chaleco, emprendiendo el mismo camino hacia la puerta del aula.
La timidez era otra de sus características especiales, que no era realmente un beneficio a su persona. Al no estar acostumbrado a hablar tan abiertamente con las personas, sucedía aquello. Su voz temblaba, sus ojos se humedecían y sus mejillas ardían; era algo inevitable. Parecía ya ser un reflejo innato, sucedía desde que tenía memoria. ¿Había realmente nacido con aquella reacción? Sonaba ridículo pero posible para él.
Siguió caminando, viendo ciegamente a quienes estuvieran en los pasillos, personas que no notaban su presencia. Una baja estatura y complexión escuálida era algo destacable a la hora de describirlo físicamente. Era pequeño, medía alrededor de 1,50, siendo notoriamente delgado. Lo único que resaltaba eran sus mejillas, pobladas de pecas y un rubor casual; ya adherido. Hebras oscuras de un tono café rojizo percibiéndose en su cabeza.
Pasó por alto la cafetería, siguiendo su recorrido hacia las escaleras. Único lugar hallando paz. Se adentró al hueco de la escalera, sentándose tranquilamente sobre el escalón al pie de la misma, buscando en su mochila. Normalmente preparaba su almuerzo, alguien criado como lo habían criado a él, aprendía a valerse solo. Aunque, ni siquiera recordaba sus momentos siendo un bebé en manos de su padre. ¿Cómo había sido realmente el mayor con él siendo tan pequeño? Se permitió meditar aquello mientras removía la envoltura. Realmente no se imaginaba algo similar. Antes de degustar tranquilamente su almuerzo, se detuvo, sintiendo un zumbido en su bolsillo. Se removió, sacando su celular mientras sonreía al ver la pantalla.
GuardianOfFun dice: ¡Hey, chico dragón! ¿Qué tal el día?
Dejó todo sobre su regazo, dispuesto a responder.
DragonRider dice: Hola, Jack. Muy tranquilo, ¿el tuyo?
Realmente lo estaba, era un día demasiado tranquilo. Demasiado. Suspiró profundamente, antes de dar otra mordida y sentir nuevamente el zumbido, aquel que le hacía cosquillas a la palma de su mano.
GuardianOfFun dice: Me temo que empezó horrible, me levantaron dos horas antes solo para que corriera. Al parecer hoy no podían llevarme~ Noticia matutina: adolescente súper atractivo corriendo a las cuatro de la madrugada con el uniforme a medio vestir, zapatos en la mano y durmiendo psicológicamente.
Rió por lo bajo. Jack había sido todo un descubrimiento, alguien con quién se entretenía al hablar y no lo trataba mal. Es más, tampoco lo ignoraba, contestaba cada mensaje, aunque fuese un simple signo de exclamación sin sentido. Era alguien realmente admirable.
DragonRider dice: Al menos te divertiste, ¿no?
GuardianOfFun dice: Si… Un hermoso, HERMOSO, despertar (Nota el sarcasmo)
DragonRider dice: Bien, señor sarcástico, ¿qué haces?
Siguió comiendo, limitándose a ver pura y exclusivamente su entorno; como siempre, no había nadie.
GuardianOfFun dice: Estoy en casa, aburrido. No hay nadie, otra vez.
Se detuvo al leer aquello, terminando de comer y volviendo a escribir con cierta intriga.
DragonRider dice: Pero, ¿no dices siempre que tu padre está a esta hora?
Permaneció en silencio, como si esperaba a que contestase, cosa que era muy cierta en verdad. Suspiró, como intentando calmarse al ver que no contestaba. "Seguro he dicho algo que no debía… Seguro lo hice, otra vez…", pensó, cerrando sus ojos por demás arrepentido. Sin embargo, el zumbido lo alertó.
GuardianOfFun dice: Sí, pero es como si no estuviera.
Se tragó sus palabras, viendo con detenimiento la pantalla y aquel mensaje. Pasó sus dedos por las teclas y mordió su labio inferior, con cierta fuerza. Suspiró una vez más y comenzó a escribir, pero se detuvo a medio camino, oyendo la campana de fin de receso. Se quejó internamente y juntó sus cosas, deslizando su mochila por su hombro, volviendo a cubrir su boca.
DragonRider dice: Debo volver a clase, hablamos luego.
Guardó nuevamente su celular, caminando hacia el que sería su próximo salón, su próxima clase. Un pie se metió en su camino, ocasionando que gritase de la impresión, cayendo al suelo. Risas no tardaron en aparecer, llenando sus ojos de lágrimas.
—Oh, la niña va a llorar… —Levantó un poco la vista para verlo, con esa mirada tan suya, tan odiosa. Lo vio reírse junto al resto de sus "amigos" y patear su mochila, para luego irse por el corredor. No lo conocía, pero siempre se había metido con él, de la forma que fuese, cuando fuese, donde fuese. Solo sabía su apodo, Snotlout. No se quejaba, era realmente un patán.
Suspiró y se levantó, tomando su mochila, y adentrando su mano a su bolsillo, suspirando al ver que su teléfono no había resultado dañado al menos. Se incorporó, levantándose, y emprendiendo camino nuevamente hacia su aula. A los pocos minutos, a paso lento y doblado, llegó a su clase, colocándose en su lugar, última fila junto a la pared, esquina del aula, último banco. Sacó su libro y sus apuntes, jugueteando con su lápiz. Se apoyó en la palma de su mano, clavando su mirada verdosa en el docente que había comenzado a dar la clase. Un zumbido se hizo presente, pero se abstuvo de sacar su celular.
GuardianOfFun dice: Hablamos en la noche, entonces.
Bueno, hasta aquí llega el primer capítulo c: No serán capítulos muy largos, aunque eso dependa de la intensidad del momento, lol
¡Espero les haya gustado! Si es así, un review me haría muy feliz c':
Próximo capítulo:
…GuardianOfFun…
