Ya en la sala, los tres adultos se encontraban sentados, la pareja de frente a la Uchiha que tenía una última esperanza en esa visita por el bienestar de su sobrina.

— ¿Pasa algo malo? — preguntó el hombre.

— Quisiera saber por que después de tanto tiempo ahora piden de vuelta a Karin —

— Sabemos bien que no fuimos los padres que debimos ser para Karin — decía la mujer — Pero ahora que estamos bien, queremos convivir con nuestra hija antes de su mayoría de edad.

— Entiendo — Megarity suspiró — El problema es que ella no está de acuerdo con ello.

— Por eso la trabajadora social nos sugirió estar en algunas sesiones — dijo el pelirrojo — Para que nos ayuden a cambiar la relación con nuestra hija.

— ¿No preferirían… no sé, que mejor tengan las puertas abiertas de nuestra casa? — sugería Megarity como última opción pues ya se esperaba esa respuesta y aunque seguro Karin se opondría, sería más fácil que ella accediera, sin contar que Megarity no quería que ella se fuera — De verdad, a Karin le perturba la idea y pienso que sería más fácil que ella aceptara recibirlos en nuestra casa — los miraba suplicantemente — O que ella los visitara; si deciden continuar con esas sesiones podría tardar demasiado, en cambio así aprovecharían mejor el tiempo…

— Nosotros no creemos que tardemos mucho tiempo — dijo el señor Ishida — Tenemos que volver a La Hierba a más tardar en 4 meses.

— ¿Qué? ¿Planean llevársela? — Preguntó Megarity alterada — Pero es que…

— Nosotros somos originarios de allá y nuestra casa está en La Hierba y… — decía la albina.

— ¿Y la vida de Karin aquí? — Preguntó Megarity — ¡Ella no aceptará eso!

— Antes de estar con ustedes, ella tenía una vida con nosotros, no le dimos lo que merecía pero queremos repararlo desde ahí — decía el hombre en tono severo — Apenas está empezando con el Instituto, será fácil meterla a uno allá y como no tiene mucho que empezaron con las clases no hay gran inconveniente.

— Pero… —

— ¿Nos sugerirá mudarnos aquí? — Siguió el pelirrojo — Nuestra casa, empleos y amigos están allá, mudarnos aquí es empezar desde cero y eso significaría que no se nos permitirá estar cerca de nuestra hija a falta de recursos.

— Le agradecemos a usted y su familia lo que han hecho por ella — siguió Tooru — Pero ya es tiempo que nosotros nos hagamos cargo de ella, no importa lo que diga o sugiera, nosotros tenemos una decisión — se levantó la mujer de cabello blanco — Ahora, si no tiene más que decir, le voy a pedir que se retire.

Megarity no logró buscar algo que tranquilizara a Karin, cuando Tooru le dijo eso último se despidió de ella y su esposo. Ahora que sabía que incluso se la llevarían a otra ciudad, estaba más triste, pensó en decirle a Karin sobre ello, pero decidió que mejor esperaría a que la pelirroja se calmara de la primera noticia para darle esa otra.

Cuando Megarity llegó a la casa no encontró a nadie, ya se imaginaba que algo así pasaría y decidió esperar pacientemente a que Karin regresara.

Por otro lado, Karin estaba a unas casas de llegar a la suya, vio que el carro de Megarity estaba en la entrada y se quedó parada en la calle decidiéndose por entrar, aún no estaba lista para hablar con nadie del asunto.

— ¿Qué hago? — Pensaba viendo la puerta de la casa — No quiero irme…

— ¿Qué haces ahí como tarada viendo la nada bruja? — Llegó Suiguetsu acompañado de Juugo con un balón de football — ¡Hey! ¿Me escuchas?

— Suiguetsu… — llamó Juugo para señalarle que Karin no se veía muy bien ya que el chico solía ser bueno para identificar ese tipo de cosas en los demás — Creo que no es el momento.

Karin ni siquiera volteó a ver a los chicos y comenzó a caminar hacia la puerta de la casa, mientras tanto, Juugo y Suiguetsu la seguían con la mirada.

— No respondió mis insultos — dijo el Hozuki sorprendido y miró a su amigo — O se dio cuenta que tengo razón o le pasó algo muy malo.

— Se veía triste — dijo el Kanato — Aunque también parecía algo enojada.

Suiguetsu quedó pensativo por un momento y poco antes de que Karin fuera a abrir la puerta, el Hozuki tomó el balón y lo pateo teniendo buena puntería para darle un golpe en la nuca a la Uchiha.

— ¡Hey! ¡Bruja! — La llamó — ¿Quieres venir a jugar football con nosotros? — Vio que Karin volteaba con la mueca de enfado al verlo — Si te pones de portera del equipo contrario seguro podré patear muy fuerte el balón.

Por el golpe, Karin olvidó momentáneamente los problemas que la tenían así, enojada, tomó el balón y lo pateó con dirección a la cabeza del albino. El Hozuki alcanzó a agacharse a tiempo, dejando ver como el balón se dirigía hacia Sasuke que recién llegaba, justo a tiempo cachó el balón antes de ser golpeado y notó que Karin fue quien lo había pateado.

Karin, Juugo y Suiguetsu quedaron sorprendidos con lo que sucedió y el Hozuki se levantó volteando a ver al Uchiha.

— ¡Buena atrapada! — Exclamó sonriendo — ¿No quieres venir a jugar con nosotros? Es mejor tener un buen portero que un blanco — señaló a Karin — Si me concentro en pegarle a ella no tiraré ningún gol.

— ¿A quien llamas blanco? — Se acercó Karin muy enojada al Hozuki — ¡Yo podría golpearte con el balón y anotar!

— ¿A si? — Retaba Suiguetsu — ¡Demuéstramelo!

— ¡Dame esto! — Exclamó Karin quitándole el balón a Sasuke — Le voy a demostrar a este como se juega.

Juugo notó lo que el albino quería hacer y al parecer lo estaba logrando, aunque le sorprendió que de una forma tan brusca lograra animarla.

— ¿Y vendrás con nosotros? — Preguntó Juugo al Uchiha que no había dicho nada desde que llegó — Así podríamos ser 2 contra 2

Karin y Suiguetsu ya se estaban adelantando, así que sin decir nada, Sasuke aceptó empezando a caminar y Juugo le siguió. En el parque, encontraron a un grupo de 4 que los retó a un juego, ellos aceptaron.

Sasuke recordó cuando iba a la primaria con Karin, solían jugar football o basquetball con sus amigos, ahora hacían lo mismo, solo que notaba la frustración de la chica en las fueres patadas que lanzaba, al mismo tiempo también notó cierta felicidad, se preguntaba si ella había recordado lo mismo que él.

— ¡Te dije que jugaba mejor que tu! — Decía Karin victoriosa que ya se sentía más tranquila e iban caminando saliendo del parque — A ver si para la próxima cuidas mejor lo que dices.

— ¿Cómo no vas a patear así de fuerte el balón? — Decía Suiguetsu que se sobaba la cabeza de un balonazo que había recibido de Karin — Siendo bruja seguro invocaste tus poderes malignos para sacar esas fuerzas.

— ¿Quieres que vuelva a golpearte? — se enfadó Karin.

— Suiguetsu — llamaba Sasuke mirándolo amenazadoramente de reojo para evitar que Karin se pusiera de mal humor — Sabes que no dudará en hacerlo.

— Mejor yo me llevo esto — decía el Hozuki quitándole el balón a Sasuke — ¿Juugo no te importa que me lleve tu balón hasta que la bruja regrese a su cueva?

— ¡No necesito un balón para darte una lección! — Exclamó Karin queriendo atrapar a Suiguetsu que corría entre Juugo y Sasuke — ¡Ven aquí ahora mismo!

Mientras Karin seguía al albino entre los dos chicos, en un momento se tropezó, Sasuke alcanzó a tomarla del brazo pero el impulso también lo jaló a él y antes de caer al suelo, buscó amortiguarle la caída a su prima, el movimiento ocasionó que algo saliera de la bolsa de su pantalón.

Cuando Karin se vio encima de Sasuke no pudo evitar sonrojarse al recordar la escena donde por accidente lo vio cambiándose, nerviosa, se levantó rápidamente del suelo y notó lo que se le había caído de la bolsa a Sasuke.

— Eso… — se agachó a recogerlo — ¡Tu tenías mi brazalete!

— Hace unos días me pidieron que limpiara el sótano — dijo Sasuke mientras se levantaba — Estaba tirado ahí, solo estaba el dije, yo no vi el brazalete — se sacudía el polvo de la ropa — Iba a dártelo en el centro comercial pero te fuiste.

— Pensé que no lo volvería a ver, pero ahora no tengo donde colgarlo —

— Si no piensas cuidarlo puedes devolvérmelo — decía Sasuke metiendo una mano en la bolsa del pantalón de donde había salido el dije y tomó con fuerza un brazalete que estaba adentro — así no tendrás que preocuparte por perderlo.

— ¿Qué es esto? — preguntó Suiguetsu quitándole el dije de osito de las manos a Karin cuando estaba distraída — ¿Un osito? ¡Ah que cursi!

— ¡Oye! ¿Qué te crees? — Decía Karin queriendo volver a alcanzar al albino — ¡Devuélveme eso! ¡Es mío!

La Uchiha estaba a punto de golpear al Hozuki, cuando de repente, Sasuke la jaló haciéndola a un lado y aplicándole una llave al albino.

— Ya, ya, lo devuelvo — decía éste dándole el dije al Uchiha — Toma.

Sasuke soltó a Suiguetsu cuando le devolvió el dije y se lo dio nuevamente a la pelirroja.

— ¿Estás bien? — preguntaba Juugo a su amigo que se seguía sobando las partes dañadas.

— Si —

— La próxima vez no te lo devolveré — advirtió Sasuke.

Ya todo más calmado, volvieron a su caminata para llegar a sus respectivas casas. En el camino, Karin tomaba con fuerza el dije en su mano y Sasuke, por su parte, tomaba el brazalete escondido en la bolsa de su pantalón recordando la verdadera forma en que lo había encontrado.

*****Flash Back*****

El camión arrancó, Megarity estaba a punto de gritar que se detuvieran por que avanzar, causaría un accidente en Sasuke, pero vio que Fugaku ya se había acercado y lo quitó justo a tiempo.

— ¿Qué crees que haces? — Lo alejó a tiempo del camión — ¡Tu madre…!

— ¡Suéltame! — pedía Sasuke, pero era demasiado tarde, por que el camión ya se había ido — Yo quería disculparme antes…

— ¡Síguete portando como hasta ahora y estarás castigado hasta que te gradúes! — Regañaba a su hijo a punto de llevárselo — Solo le causas penas a tu madre y…

— ¡Bájame! — Exclamó Sasuke logrando zafarse de su papá y corrió hasta donde había estado el camión, ahí, en el piso, encontró el brazalete que le había regalado a Karin días antes y lo recogió con tristeza — Su regalo…

*****Fin de Flash Back*****

Sasuke había pensado que Karin había tirado a propósito el brazalete, por eso dudaba en devolvérselo, ese día planeaba dárselo como disculpas, pero el incidente le cambió los planes. Por la forma en que Karin había reaccionado, dedujo que había perdido el brazalete por accidente y creyó que no estaba listo para devolverle el brazalete, el cual, lo había modificado un poco durante esos años.

Primero llegaron a casa de Karin, que tras algunas peleas con Suiguetsu, se despidió de Juugo y Sasuke para entrar a su casa. Al entrar, Megarity estaba preparando la cena y la mujer se alegró al verla llegar, pero no quiso presionar a Karin para hablar del suceso.

— Ya casi está la cena ¿Puedes poner la mesa por favor? — Le preguntó, a lo que Karin hizo caso — ¿Qué tal tu caminata?

Era algo que acostumbraba la pelirroja cuando se sentía triste o enojada, salir a caminar por un largo rato, por eso Megarity no se preocupó cuando no la vio en la casa.

— Bien — contestó secamente poniendo la mesa — Aunque no estuve sola.

— Lo noté por tu ropa — le señaló las manchas de tierra en la ropa — Primero te vas a bañar antes de cenar.

Karin obedeció y no fue si no hasta la cena que volvieron a hablar entre ellas- El comedor había estado de lo más callado, algo que no solía pasar casi nunca, pero la primera en hablar fue Karin.

— No quiero volver con esas personas — bajó los cubiertos aunque todavía no había terminado lo que había en su plato — Y no quiero asistir a la reunión.

— Karin, yo sé que… —

— Pero lo voy a hacer — la interrumpió — Me presentaré para dejarles claro que no pienso volver — Megarity la miraba con mucha atención — Y decirles que tampoco quiero saber de ellos.

— Me gustaría decir que está madurando — pensaba Megarity al oírla — Al menos no habrá problema en llevarla y talvez oírlo de ella haga que los señores cambien de opinión — Megarity suspiró cuando Karin se calló — Lamento no poder hacer más, pero tienes mi apoyo para lo que quieres hacer — se levantó de la mesa y sirvió el postre — También quiero que tengas presente que si aún hay algo que hacer lo buscaré.

Para evitar amargarse la vida, ambas siguieron con su vida normal, además de que aún tenían la esperanza de que los padres de Karin hicieran caso de sus palabras.

La semana de clases comenzó, Megarity recibió una notificación de cambio de fecha de la reunión por un problema que se le atravesó a la trabajadora social, cuestión que dejó que tanto ella como Karin se relajaran un poco. El problema con el cambio de fecha, era que precisamente caía en el día del festival de otoño.

— No es necesario que la reunión sea en casa de ellos — decía Megarity después de haberle enseñado la notificación a Karin — Si quieres podemos invitarlos al festival — sugería — Tal vez así el ambiente no sea tan pesado.

— No — contestó su sobrina — No quiero involucrarlos en mi vida.

— Pero te perderás el festival —

— No importa, solo quiero que de esa vez sea la última que los vea —

Entre Megarity y Karin, Karin era la que mejor disimulaba lo que pasaba y llevaba más normal su vida, en cuanto a Megarity, era notoria su falta de ánimo. A los que llegaron a preguntar, les inventó algo, aunque a Kurenai si le confesó lo que realmente pasaba.

— ¡Oh! Vaya, entonces usted adoptó a su sobrina — decía Kurenai que recién se enteraba — ¿Pero por qué le dice sobrina? — Preguntaba desorientada — ¡Ah! Disculpe, no es algo que me incumba.

— No se preocupe — contestó Megarity — Pero esa es una larga historia.

— Bueno, pero no deberías ponerte así — consolaba Kurenai que reanudó el tema principal — Como dijiste, tal vez oír a su hija pedir quedarse los haga cambiar de parecer.

— Eso espero — decía preocupada.

— Levanta los ánimos para que ella no se deprima — sugería la pelinegra — Y no pienses que se irá, nada está definido todavía — sonreía para tratar de contagiarle el buen humor — Además ¿Qué me dices de Kakashi-sensei? ¿Aceptó tu invitación?

— ¿Qué? — preguntó Megarity sonrojada — ¡Ah! Este… bueno pues yo… no pude preguntarle — volvió a bajársele los ánimos — Además, con todo lo que pasó no tengo cabeza para pensar en esas cosas.

— ¡Ah! ¡Megarity-sensei! Hasta que la veo fuera de clase — llegaba Gai apresuradamente ante las maestras que estaban sentadas en el comedor de la escuela — Buenos días — saludó a las dos.

— Buenos días — contestó Kurenai.

— Buenos días — siguió Megarity — De verdad lamento mucho haber cancelado de último momento pero…

— No se preocupe, estoy seguro que fue una emergencia — contestó el hombre que seguía trotando en su lugar — Vine a pedirle de favor que si puede acompañarnos este sábado.

— ¿El sábado? —

— Si, es que pues verá, como ese día faltó usted, Madona-san se sintió algo incómoda entre dos hombres y sigue sin aceptar mis invitaciones solos — explicaba Gai enérgicamente — Kakashi ya aceptó ir pero solo si usted va, por que al parecer tampoco se sintió cómodo.

— Es que… —

— Deberías ir — sugirió Kurenai — Necesitas divertirte.

— Lo pensaré — contestó Megarity — Luego le avisó.

— Espero que se anime — dijo Gai notando el semblante de la Uchiha — Las salidas suelen ayudar a olvidar penas y otras cosas — Bueno, con permiso, tengo que seguir mi ruta.

Gai se fue pensando que tal vez era mejor dejar en manos de la Yuhi fuera lo que fuera que tenía la peli azul.

Megarity y Kurenai vieron al profesor alejarse y en cuanto se perdió de vista, la oji violeta suspiró. No se sentía con ánimos de salir pero se sentía culpable por haber cancelado de último momento y pensaba que se lo debía.

— Deberías ir —

— Pero no es momento de… —

— Solo será un día, necesitas desestrezarte — explicaba Kurenai — Además, si no puedes invitar a salir a Kakashi-sensei, esa puede ser tu oportunidad.

Megarity no estaba muy segura, sabía que Kurenai tenía razón pero todavía no estaba muy convencida.

Por otro lado, Karin estaba afuera almorzando en compañía de Sakura, Ino y Hinata, como ya era costumbre.

— Aún no puedo creer que haya invitado a Naruto a salir — pensaba Sakura que por buena suerte no había hablado con el Uzumaki – Solo espero que Ino y Hinata no lo recuerden, especialmente Ino.

— Karin-san ¿Has visto a Sasuke-kun? — Preguntaba Ino con emoción — No lo he visto desde la segunda hora — decía acercándose maliciosamente a la Haruno — Ahora que Sakura saldrá con Naruto, me gustaría invitarlo a salir.

— A veces pienso que Ino la mente — pensaba Sakura que alarmada se levantaba del pasto — ¡Un momento Ino! ¿Quién dice que ya no quiero a Sasuke-kun?

— Es cierto, desde la segunda hora tampoco he visto a Sasuke — pensó Karin ignorando la pelea de las chicas — Se habrá saltado las clases por que de ser emergencia familiar, tampoco estaría aquí.

— Solo digo que aunque siguieras intentando algo con Sasuke-kun no tienes oportunidad contra mí — decía Ino — Es obvio que… — vio pasar a Kiba y se levantó rápidamente — ¡Kiba-kun! — lo llamó corriendo hasta él.

— ¿Qué querrá? — Se preguntaba el Inuzuka que no tenía intenciones de esperar a la rubia, pero para su desgracia, ya lo había alcanzado — ¿Qué quieres?

— ¿Ahora si me dirás que hiciste para despertar a Hinata ayer? — preguntaba Ino con una gran sonrisa.

— Nada, nada en especial — volteó a cara para otro lado — Ella sola se despertó.

— Vamos, puedes decirme — seguía Ino — ¿No ves que así puedes ayudarnos?

— ¿Ayudar a qué? — preguntó desconcertado.

— La siguiente vez que Hinata se desmaye podremos usar tu "técnica" para despertarla —

— ¡No es algo que pueda hacer cualquiera! — exclamó Kiba.

— Entonces admites que hiciste algo — acusó la Yamanaka con aires de victoria — Mmm… con que algo que no puede hacer cualquiera — se acercaba maliciosamente al castaño — ¿No será que la despertaste como a la bella durmiente? Por que…

— ¡Ten cuidado! — Llegó Shino deteniendo a la rubia que iba a pisar una catarina — e donde pisas.

— ¿Sigues buscando escarabajos? — Preguntó Kiba muy nervioso a su compañero — Yo te ayudo.

— ¿Hinata no se volvió a desmayar? — Preguntó Ino al Aburame sin dejar su sonrisa — Es que no nos ha contado bien que pasó.

— ¿De qué hablas? —

— El que ayer que Hinata se desmayó en el centro comercial, cuando ayer la fueron a dejar a su casa ¿no se volvió a desmayar? —

— Es que Shino no fue — intervino el Inuzuka — Solo yo fui a dejar a Hinata-chan a su casa.

— Pensé que él ya estaba en el centro comercial — seguía Ino — Fue lo que dijiste.

— Si bueno, Shino no pudo ir, cuando le hablé a su celular me dijo que no pudo ir y fui yo a dejar a Hinata-chan —

— Ayer no me hablaste al celular — dijo Shino mirando a su compañero — Ni quedamos de ir al centro comercial.

— Ya nos vamos, adiós —

Muy nervioso, Kiba empujaba a Shino yéndose antes de que la Yamanaka siguiera haciendo preguntas.

— Aquí hay gato encerrado — pensaba Ino — Si Hinata no fuera tan tímida no me involucraría — sonreía — Pero con mi ayuda tendrá éxito.

Al mismo tiempo, la profesora Anko le pidió a Hinata un favor, dejando a Sakura y Karin a solas.

— Oye, tal vez no me incumba pero te veías triste ayer — decía Sakura esperando que la pelirroja no se enojara — ¿Te puedo ayudar en algo?

— ¿Triste? ¿Yo? — Se hacía la disimulada — Estaba de mal humo ¿Qué acaso no viste quien me acompañaba? — Respondió esperando desviar el tema — En realidad su compañía me ayudó mucho en ese momento — pensaba para sus adentros — ¿Pero en que estoy pensando? ¡Nada de eso! Hubiera estado mejor sola — se decía — Pero eso en cuanto ustedes llegaron aproveché para irme — siguió diciéndole a la peli rosada.

— No pensé que te llevaras mal con Sasuke-kun — contestó la Haruno — Es que los he visto muy seguido juntos y bueno…

— Es inevitable coincidir con la familia — contestó Karin — Familia… si, los Uchiha son mi verdadera familia — pensó removiéndose de nuevo los sentimientos — Tengo que irme, tengo que ir a ver a tía Megarity antes de que termine el receso.

Karin tomó sus cosas, al levantarse la campana que daba fin al receso sonó y se fue en una dirección que no correspondía a su salón de clases. Fue directamente a las escaleras y subió hasta llegar a lo más alto del edificio, abrió la puerta de la azotea y notó a alguien sentado a las orillas de la escuela.

— ¿Tu? —

Era Sasuke quién se hallaba ahí y a Karin le sorprendió verlo, aunque al menos ya estaba resuelto el misterio de donde había estado el Uchiha.

— No deberías estarte saltando las clases — dijo Sasuke cuando vio a Karin — Si tía Megarity se da cuenta…

— ¿Qué me dices de ti? — Le echó en cara sobre la inasistencia a las clases anteriores acercándose hasta donde estaba él — Tal vez tía Megarity no le avise a tío Fugaku pero…

— ¿Qué haces aquí? —

— ¿Yo? Na… nada — pensaba que inventarle por que no quería decirle la verdadera razón — Solo que no se me antojó entrar a química.

— Pensé que te gustaba esa materia —

— ¿Quién te dijo eso? —

— Lo noté solamente —

— ¿Lo notaste? – Preguntó Karin desconcertada — ¿Cómo es eso? — Preguntó mirándolo fijamente — Yo nunca se lo he comentado a nadie.

— Me di cuenta — decía levantándose de donde estaba sentado para quedar de frente a Karin — Sueles mirar…

— Vaya, vaya — llegó una tercera persona — Con que saltándose clases.

Dejo una super disculpa pero tardaré en subir los capítulos por que ando sin Internet y al parecer me dejaran otro mes marginada de la vida social cibernética T_T

Espero les guste el capítulo y en cuanto pueda subo los demás… (tenía otro 3 capítulos listo pero se me olvidó meterlos a la memoria T_T)