Y como eh prometido, les dejo de nuevo el primer capitulo de herederos, luego suvire los otro y las continuacines
"HEREDEROS"
Suburbios de Washington.
Leon era un hombre muy afortunado, después de lo sucedido en china no hubo ningún otro ataque bio-terrorista, además de por fin tener a su lado a su amada, tenía a una pequeña criatura, de ojos azules celestiales, capaz de sacarle una sonrisa con solo escuchar su nombre, se sentía muy feliz de lo que había logrado después de tanto sudor y trabajo; a una mujer envidiable, una casa enorme y lujosa y una personita que se encargaría de mantener a su "clan" de pie, por así decirlo.
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Los Angeles California, suburbios.
Chris, tampoco se quedo atrás con su vida, aunque el decido empezarla una año antes que Leon, ya se había cansado de jugar a los amigos con Jill, así que decidió acabar y vivir en el mundo real, decidió declararle su amor e una vez por toda y no tardo mucho para que su amor diera el fruto de la vida a un hermoso muchacho llamado Baron, un nombre que fue decidido por parte de la mujer de ojos grises y que a Redfield le encanto.
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-Ya paso mucho desde que no vemos a Leon-dijo la pelirroja mientras se sentaba en el sillón.
-No fue fácil, pero logre convencer a Ada-le dijo la rubia mientras jugaba el cabello del niño que se encontraba sentado en el piso a sus pies.
-No entiendo cómo te hablas con esa mujer-le dijo la pelirroja desviando la mirada a su sobrino.
-Con la boca-le dijo y beso la cabeza de su pequeño.
-Muy graciosa-le dijo de manera sarcástica y negando con la cabeza.
-Sí, lo sé-le dijo con un tono orgulloso.
-Cambiando de tema… este muchacho esta cada vez más parecido a Chris-le dijo llamando la atención del niño por un segundo.
-Eso que vos no viste la de Leon… es el calco de su madre, pero con ojos azules- le dijo levantando los brazos en forma de "eso nomas"
Su pequeño hijo tenía la cara de Chris redfield, pero el tono de piel de jill y también sus ojos, por otro lado, el resto era dodo un Redfield; incluso en la actitud, aunque se parecía más a la de su tía.
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Washington, suburbios.
-Aun no entiendo como pude ceder- se pregunto en un susurro, mientras que ataba con una cola de caballo el cabello de su hija.
-De la misma manera que cediste a ser mi esposa-dijo león que dejaba las maletas en el piso.
-Esto es diferente, además tu amago Chris no me puede ver ni en pintura-le dijo mientras acomodaba un poco la ropa de su hija.
-Vamos Ada… son mis amigos, además te agrada Jill y estoy seguro de que Adi se va a llevar bien con Baron-dijo y beso la mejilla de su hija.
-Papi, quiero un helado-le dijo la infante jalando su pantalón.
-Aquí ase frio… no te compraremos un helado-le respondió Ada de manera firme. La pequeña solo asistió con la cabeza algo triste.
-Mejor nos apuramos, o vamos a perder el vuelo-dijo el hombre poniendo un mano sobre la cabeza de su niña saliendo de la sala, para poder tomar las maletas y colocarlas en el compartimiento del automóvil.
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Los Angeles, California, suburbios.
-Leon y su mujer van a llegar dentro de unas horas-dijo el hombre que comía sentado junto a su pequeño hijo de 8 años.
-Ya lo sé… no hay apuro-dijo Jill tranquilamente.
-¿Quién es Leon?-pregunto el niño mientras levantaba una ceja.
-Es un viejo amigo-respondió su padre.
-¿Y por qué tanta emoción?-volvió a preguntar.
-Es que viene con su hija, y va ser la primera vez que la veamos… trata de hacerla sentir bienvenida, ¿puedes Baron?-le pedio o más bien le reclamo al jovencito.
-Mmm… are mi mejor esfuerzo-respondió mientras pensaba en una travesura.
Baron era un niño muy astuto, también bastante inteligente, sabia casi todos los nombres de las armas de sus padre, también estaba muy bien entrenado en el combate para tener solo ocho años, tanto Chris como Jill estaban orgullosos de su hijo, pero ellos también lo dominabas como un pequeño vándalo, casi todas sus niñeras salían espantadas por las travesuras del pequeño y eso complicaba el trabajo de ambos adultos. Los bueno era que Claire se ofrecía de vez en cuando a cuidarlo y ellos sabían que Baron con su tía, no ganaría.
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Aéreo puerto de Washington.
La pequeña sujetaba con fuerza la mano de su madre al sentir el despegue de del avión.
-Mantén la calma, no está pasando nada-le dijo la espía a la infante, sin mirarla.
-Oye, no la trates así, es su primer vuelo-dijo el hombre de ojos azules, mientras tomaba la otra mano de su hijita.
Tras unos minutos el avión despego por completo, la pequeña no tardo mucho en caer en el sueño.
Era una niña muy guapa o de esa manera la definía Ada, tenía los mismos rasgos de su madre, el mismo color de cabello y piel, se notaba que en un futuro tendría la misma figura que su progenitora, además de tener su mentalidad y un buen sentido maduro para tener solo siete años; tenia tanto de su madre como de su padre, los mismos ojos, un poco más oscuros, tenía ese tono sarcástico en su vos que Leon utilizaba para fastidiar a sus enemigos y también tenía su carisma y simpatía, aunque no era muy sociable.
La familia calló en el sueño si poder más, estaban muy cansados todo el tramité de el viaje los había cansado bastante.
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Los Angeles, California, suburbios.
-Baron, ya puedes ir a bañarte-dijo la mujer de cabello dorado a el pequeño que se encontraba en el sillón jugando a un juego de consola.
-Yo no me quiero bañar-dijo el niño con el seño fruncido y sin dejar de mirar el juego. Jill se coloco frente al televisor.
-No seas sucio, te quiero en el baño, a la una-dijo mientras levantaba un dedo-te quiero en el baño a las dos-levanto otro dedo.
-Está bien, ya voy, ya voy-dijo el niño levantándose del sillón-mujer tenía que ser-dijo en un susurro mientras subía la escalera.
-Que niño-dijo el hombre que abrazaba la cintura de su esposa.
-Es muy machista-dijo negando con la cabeza.
-mejor a que sea un afeminado-Jill río con el comentario de su marido.
El celular de Chris vibro en su bolcillo trasero, separo una mano de la cintura de su esposa lo saco de su pantalón para mostrar el contenido de él mensaje a su esposa.
-ya vienen en camino-dijo Jill mirándolo.
-no ¿enserio?, si no me dices no me entero-le dijo el de manera sarcástica y coriendo de su mujer que trataba de pegarle por su comentario.
…
Bueno, ya que estoy repitiendo los capitulo no me vendria mal una lluvia de ideas de su parte, algo que quieran que aga por si me dan ganas de hacer alguna secuela despues de que termine con este fic ;)
Anaiz D2.
