Hola gente, ya va el segundo, tratare de trabajar lo mas rapido posible.
"RETO"
Aeropuerto de Los Angeles, California.
Leon llevaba las maletas de su familia, mientras que la espía llevaba de la mano a la pequeña que caminaba sin ganas alguna de caminar.
-Camina, Adaiz-le dijo la mercenaria y jalo ligeramente del brazo a la pequeña.
-Tengo sueño-dijo la pequeña con un tono de llanto.
-Está bien-respondió la mujer tomando a la pequeña en brazos, la pequeña sonrió triunfante mientras escondía su rostro en el cuello de su madre.
-Ada-dijo el hombre de ojos azules que tenía sus manos ocupadas.
-¿vamos?-pregunto dándose la vuelta.
-vamos-respondió el mientras asistió la cabeza.
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Los Angeles, suburbios.
El pequeño salía de bañarse. Se estaba frotando la cara frente al espejo, solo tenía una bata y su cabello aun estaba mojado. Pudo escuchar unan voces que llamaron su atención, no eran la de sus tíos, o de alguien que él conociera.
Bajo las escaleras con la pequeña bata sobre su cuerpo hasta toparse con su madre y la espía que charlaban sentadas en el sillón.
-Hola-dijo el niño en un susurro y levantando un poco la mano.
-¡Baron, Leandro, Redfield!-le grito su madre haciendo que niño se estremeciera –vete a poner algo de ropa-
Recién en ese momento el pequeño se percato que se encontraba en bata, se cubrió aun mas con ella y pudo escuchar una risa infantil que llamo por completo su atención.
-¿y tú de qué te ríes?-pregunto enojado y poniéndose colorado por la vergüenza.
-de ti-respondió la pequeña.
Entre ambos infantes hubo un momento de silencio acompañado por el de sus madres y de repente las cuatro personas estallaron en la risa.
-ya Baron-dijo su madre secándose unas lagrimas, que brotaron por causa de la risa-ve a vestirte-
-si ya voy-dijo el pequeño dado la media vuelta .
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Los Angeles, suburbios.
El día no tardo mucho en irse, con la llegada de Leon, hubieron varias visitas, desde Barry con su familia, hasta Claire con su pareja.
Fue una bienvenida muy placentera para Leno y para Ada fue una bienvenida agotadora.
Como sea, esa noche decidieron sacar la mesa a fuera, para poder disgustar un buen festín de bienvenida.
-se ven deliciosas papá-dijo el pequeño a su padre que se encontraba sentado junto a la parrilla, cocinando un buen trozo de asado.
-aun así tienes que esperar-le dijo su padre cambiando de posición el trozo de asado.
-pero tengo hambre-le reclamo el pequeño sujetando su estomago.
-yo también, ellos también, tu mamá también, y la niña que es un año más chica que tu también y no está llorando-dijo señalado con la mano a cada uno de los nombrados.
-si… pero si yo tuviera una mamá así de fría y que de seguro pone castigos tan malos, también viviría sin hambre-le dijo a su padre al oído y viendo de reojo como la mujer le indicaba a su hija que se sentara derecha.
Chris solo hecho una carcajada por su comentario-tienes razón-y chocaron sus manos.
No tardo mucho en que las dos familias se sentaran a comer juntas, causaba algo de risa las miradas de rencor que de vez en cuando se mandaban Ada y Chris.
Terminando de comer Chris hiso un pequeño comentario que no le cayó nada bien a la mercenaria.
-oye Adi… ¿sabes qué es esto?-le pregunto Chris a la pequeña, mientras sacaba un arma y la colocaba encima de la mesa. Ada solo envió una mirada a él Mayor de los Redfield en forma de desagrado.
-¿un arma?-dijo mirando de reojo a su madre.
-correcto… pero seamos más específicos… Baron ¿sabes qué es esto?-le pregunto esta vez a su propio hijo, Jill solo frunció el seño en forma de que se detenga, pero Chris no la tomo en cuenta.
-es una nueve milímetros de aire comprimido-respondió el pequeño de manera muy natural.
-Bien hecho, hijo-dijo su padre y alboroto el cabello del niño.
-increíble… sabe los nombres de las armas, denle un premio a la criatura que se encamina a ser otro agente más de la B.S.A.A-dijo de manera sarcástica y aplaudiendo.
-por lo menos Baron sabe algo de mi mundo-le dijo enojado por su comentario.
-¿y quien dijo que mi hija no sabe nada relacionado con lo que yo o Leon hacemos?-dijo con mirada reveladora.
-¿sabe técnicas de combate?-le pregunto mirando de reojo a su heredero.
-claro… ¿y él?-pregunto mirando al niño.
-obvio… ¿Por qué no vemos cual es el mejor?-pregunto con una sonrisa desafiante.
-no hay problema… pero no quiero que salga llorando-le dijo con el mismo gesto.
-no te preocupes por el… preocúpate por tu hija-dijo mientras se levantaba y le asía una seña a su hijo con la mano para que lo siguiera, el niño reacciono a esto.
Jill y Leon trataban de entender lo que acababa de pasar, pero trataban de entender que quiso decir Chris cuando dijo "¿Por qué no vemos cual es el mejor?". Ambos se dieron la misma idea cuando se dieron cuenta que tanto Chris como Ada y los pequeños se retiraban de el patio para dirigirse al pequeño campo de entrenamiento que tenían los Redfield a lado de su casa.
Tanto Jill como Leon se levantaron rápidamente para poder ver a los cuatro individuos.
-esto fue suficiente-dijo el rubio irrumpiendo en medio del enfrentamiento.
-no se metan-respondieron ambos adultos al mismo tiempo. Leon solo pudo tragar saliva por la repuesta de ambas personas y sin moverse del lugar en donde se encontraba.
-esto va a acabar mal-dijo Jill parándose detrás de Leon.
-no me preocupa el conflicto… me preocupa que Adaiz se lo tome en serio-dijo de manera nerviosa.
-¿a qué te refieres?-pregunto la rubia intrigada.
-Ada entreno a mi hija como una maquina… y si la pones en una situación como esta… tal vez no se controle… además de que es muy agresiva cuando quiere-dijo tratando de relajarse.
-entonces no te preocupes… lo mismo pasa con Baron-respondió la mujer de ojos grises.
-me preocupo… si así son las cosa, va a terminar peor-dijo mientras se acercaban a donde se encontraban los cuatro individuos.
Los pequeños se encontraban uno frente al otro, mirándose de una manera seria y provocante.
-pueden empezar-dijo el padre del niño.
La pequeña posiciono su mirada en la de su progenitora que solo asistió, terminado ese gesto la niña volvió a poner la mirada en su contrincante.
-comiencen-dijo la mujer esperando reacción de los pequeños.
-está bien-dijo la niña de manera firme y preparando sus puños al lado de su cuerpo.
-de acuerdo-dijo el niño imitando a la pequeña.
…
No se ni por que los suvo, bueno talvez soy terca, recuerden lluvia de ideas
Anaiz D2.
Desdos ja :/
