Segundo episodio: El gato

-Buenos días, hermano.

-¡¿Gakuko cómo te colaste a mi cuarto?! –Gritó exasperado el samurái.

-La ventana estaba abierta y como vi mucho movimiento bajo las sábanas pensé que tenías frío y me pegué a tu espalda –Gakupo se sonrojó horriblemente y la puerta de su habitación abrirse le hizo sudar frío.

-Buenos días, Gakupo, te traje el desayuno con el café bien caliente como te gust… a –Luka se sorprendió al ver a la hermana de su marido, sin mucha ropa, y encimándose sobre el pecho del samurái –Gakupo, Gakuko, tienen diez segundos para explicarme que rayos está sucediendo aquí o los enviaré a los dos a ¡Argentina! –Sentenció la ninja.

-No… esto, Luka… verás… lo que pasa es que…

-Tiempo –Luka invocó a su atún gigante y de un solo golpe mandó a los dos samuráis a volar, rompiendo la ventana en el camino.

Ambos cayeron en la fuente del parque que era la vista de la habitación que Gakupo compartía con Luka. Gakupo quedó empapado completamente, pero afortunadamente para Gakuko, ella dio una pirueta en el aire así que solo se mojó los pies. La gente que pasaba a mirarlos murmuraba cosas como "desvergonzados" y algo por el estilo, de hecho no era para menos pues ambos se encontraban solo en ropa interior.

Luki, que iba pasando trotando por el lugar, se sorprendió mucho al ver al par de hermanos en esas condiciones y, tratando de evitar un desangre nasal, corrió a socorrer a la chica colocándole la sudadera que usaba para hacer ejercicio. No mucha necesidad hubo de ayudar a Gakupo, pues los bóxer que llevaba puestos disimulaban un poco su desnudez.

-¿Se puede saber que les pasaba por la cabeza cuando los encontré? –Exigió saber el Megurine. Ambos estaban escondidos en un callejón cerca de la casa de los Vocaloid.

-Larga historia –Gakupo suspiró –Gakuko se coló a mi habitación y Luka nos vio juntos en estas condiciones.

-Ya veo, entonces fue culpa de Gakuko –Ambos miraron inquisitivamente a la muchacha, pero esta ni siquiera se inmutó por la mirada de culpa que le dirigían, es más, los ignoraba mientras bebía un refresco.

-Discúlpenme, pero necesitaba pedirte un favor urgentemente y no pude esperar hasta hoy en la tarde para ir a buscarte –Se excusó dirigiéndose a su hermano.

-¿Y no podías pedírselo a Luki? –Preguntó Gakupo algo molesto, había perdido su primer desayuno en cama especialmente preparado por su esposa.

-No, porque él también está implicado –Respondió ella. Luki chasqueó los dedos, dándole la razón a Gakuko.

-Es cierto –Dijo Luki cuando Gakupo dirigió su vista hacia él.

-Bueno, ¿qué clase de favor necesitas?

-Quiero que cuides de mi gato –Respondió ella devorando una bolsa de papas fritas ahora –Y como Luki es alérgico no puede quedarse en el apartamento que hemos estado compartiendo…

-¿Hantem? –Preguntó Gakupo tratando de ignorar lo que estaba diciendo su hermana.

-Si, pero lo más seguro es que se haya quedado en tu cuarto –Gakuko les había invitado a Gakupo y a Luki un refresco, pero al momento de escucharla decir eso ambos escupieron el líquido, empapando a la chica.

-¡Luka es alérgica a los gatos también! –Gritó Gakupo. Gakuko sonrió levemente de medio lado.

-¡Tú, mente perversa, ¿cómo pudiste hacerle esto?!

-Oh, miren, parece que hay una pelea matutina –Dijo Gakuko evitando la mirada acusadora de los muchachos y dedicándose a ver como una pareja se peleaba con otra mujer por… ¿una cebolla?

-Te lo merecías Iku, nadie se mete con mis apios.

-Y mis plátanos –Afirmó Len.

-Gakuko, vamos antes de que sea demasiado tarde.

-Pero quiero ver como termina el pleito –Gakuko puso resistencia al agarre que ejercían los hombres que la acompañaban, pero fue en vano, ahora estaba siendo prácticamente arrastrada de vuelta a la casa de su hermano.

Cuando entraron, literalmente patinando, encontraron a Luka corriendo de un lado al otro mientras huía de un gato siamés muy esponjadito. Gakupo fue en su rescate junto con Luki, más Gakuko solo se acostó en el sillón y se puso a ver que había en la programación televisiva, pasaban la competencia de tiro con arco en los juegos olímpicos, al parecer una coreana había ganado el oro, pero dos mexicanas consiguieron la plata y el bronce. Pasó media hora antes de que pudieran atrapar al gato y encerrarlo en una jaula.

-¡¿De quien es esta espantosa bestia?!

-Oye, no hables así de mi hermano.

-No me refería a él, me refería al gato –Reclamó Luka –Que alguien se deshaga de él o yo lo haré personalmente –Dijo tronándose los nudillos.

-Perdóname Gakuko, pero Luka no puede estar a más de treinta centímetros de un gato o se pone completamente roja, será en otra ocasión –Gakupo se disculpó bajando la cabeza.

-No hay problema, hermano, igual ya lo sabía, era una apuesta que tenía con Luki.

-¿Una apuesta? –A Luka no le había gustado el comentario y su hermano empezaba a sudar frío.

-Si, una apuesta –Recalcó Gakuko tranquilamente –Si yo lograba hacer que mi gato activara su alergia, yo ganaría el salario de la semana de Luki.

-¿Y qué si perdías? –Luka preparaba sus músculos para castigar a su hermano, en tanto Gakupo buscaba un lugar para protegerse y no ver tal masacre.

-Le tenía que dar un beso –Ni bien terminó de formular la oración cuando ella junto con Luki fueron arrastrados a una habitación oscura.

-La sala de torturas de Luka… que miedo –Dijo Gakupo corriendo a la habitación de Gumi, buscando posada.

Para cuando Luki despertó de aquella pesadilla, ya no se encontraba en la casa Vocaloid principal, sino en la suya y en su habitación. Estaba vendado del cuello, pecho y brazos; a su hermana se le había pasado la mano. Luki se levantó un poco para observar mejor su entorno y estar convencido de que se encontraba fuera de peligro, de hecho, estaba mejor que nunca, pues al bajar la mirada se encontró con Gakuko durmiendo plácidamente sobre de él. Ella no tenía más que un par de curitas en su rostro y uno que otro raspón, entonces recordó que Gakuko no había parado de moverse con tal de evitar los anzuelos que su hermana les había estado lanzando.

-Aún así, gané la apuesta –Luki se volvió a acomodar para que Gakuko durmiera sobre su pecho y sin poder resistirlo, y aprovechando que ella mantenía los labios entreabiertos, acercó su rostro hasta robarle un beso.

Fin del segundo episodio