Waaa lamento mi demora, es que la escuela y eso, TAMBIÉN EL CALENTAMIENTO GLOBAL TIENE LA CULPA!
Bueno, no tanto así jeje, pero bueno, ya les traigo el capi de estos dos que todos extrañamos jaja.
Espero lo disfruten y calmen, hay mas segunda temporada para todos XD
Episodio 3: Internet
Eran las tres de la mañana y Luki seguía sin dormir bien. Por un lado estaba contento porque al fin Gakuko aceptó compartir cama con él (con la condición de que siempre se usara el pijama y hubiera una brecha de 10 centímetros entre ambos), y por el otro extremadamente cansado, ya que desde que la chica samurái había comprado una computadora portátil todos los días se la pasaba navegando por la internet pública hasta altas horas de la madrugada.
Como pudo, abrió la boca para tratar de convencerla de que parara.
-Gakuko… te lo ruego, por todos los días libres… apaga ese infernal aparato.
-Un momento, Luki, ya casi termino. –Contestó ella de forma rápida.
-Gakuko, mañana Meiko nos obligará a grabar el día entero porque los recién casados se irán de luna de miel… ten piedad. –Dijo él escondiendo su cabeza bajo una almohada, pero el insistente tecleo le impedía consentir el sueño.
-Luego te lo compensaré. –No dijo más y siguió tecleando y haciendo clics con el ratón de su laptop.
Ya eran ahora las doce de la tarde y Gakuko seguía en su computadora navegando en internet. Luki tenía una taza de café bien cargado en una mano y una lata de refresco en la otra; miraba a su compañera, y amor, tan metida en la pantalla que se preocupó de que haya olvidado la cita que tenían ese mismo día. Irían al cine a ver una película.
Suspiró con algo de tristeza, la cual aumentó cuando recordó que ella le había dicho dos días atrás que seguía enamorada de su hermano. Pero igual, estaba decidido a darlo todo por ella, y una computadora no se volvería obstáculo para él, no señor.
A paso firme, después de dejar su refresco y café sobre la mesita de noche al lado de la cama, tomó la pantalla de la computadora y la cerró suavemente, con una sonrisa fingida (porque le tenía miedo, la verdad).
-Gakuko… ¿recuerdas nuestro compromiso?
-Que yo recuerde nunca me pidió matrimonio. –Jugó ella y Luki rio abiertamente. No lo había olvidado.
-Entonces, ¿te parece si vamos primero a por unos bocadillos en la plaza?
-Con mucho gusto. –Ella se levantó, pero Luki deseó que no lo hiciera, pues a la mujer samurái se le había olvidado ponerse los pantalones de su pijama la noche pasada y ahora mismo podía verle sus muy bien torneadas piernas y parte de las bragas, sin embargo esto no le molestó a Gakuko. –Iré a bañarme. –Soltó y se fue. Luki estaba horriblemente sonrojado.
Bueno, pudo trabajar su mente ninja para evitar que la imagen de su amiga semi-desnuda le atacara otra parte del cuerpo, pero igualmente quiso seguir disfrutando de la bella escultura que era aquella samurái.
Gakuko tardó poco más de media hora la regadera, en tanto Luki preparaba unos pocos hot-cakes, aunque el dulce olor despertó a sus vecinos. Un par de cabezas rubias entraron estridentemente al departamento y se sentaron en una de las sillas de la mesa.
-¡Buenos días, Luki!
-Rinto, Lenka, ¿otra vez? –Al ninja no le hacía mucha gracia la visita de esos dos, quienes eran primos de los gemelos Kagamine.
-Perdona, pero no pudimos resistirnos al olor que desprendían estos panqueques. –Dijo Rinto. Una versión de si Rin fuera niño.
-Además, fue él quien me arrastró hasta aquí. –Puntualizó Lenka, la versión femenina de Len.
-Disculpen, pero hoy no se podrá. –Dicho esto, los sacó de su apartamento, pero cuando dio vuelta para terminar de ordenar la mesa, cayó en cuenta de que Gakuko ya había devorado todos los panqueques.
-Eres un genio de la cocina. –Dijo ella sonriéndole y con algo de mermelada resbalando por sus labios.
-Tramposa. –Murmuró él y la beso muy cerca de la comisura de su boca. Le regaló una sonrisa de burla y se sirvió algo de leche.
Poco después ambos ya estaban listos para salir. Él llevaba puesto una playera rosada y encima de esta un chaleco de cuero negro, con pantalones acampanados, botas cafés y una boina negra adornando su cabeza; Gakuko no salía de su kimono blanco bordado en malva.
-Tú invitas las palomitas. –Dijo ella yendo a la recepción, estaba claro que ella iría por las entradas.
Siempre le tocaban las palomitas y los dulces, pero de esa manera podía sacar provecho a las situaciones, en especial de los pokys, las lombrices de gomita, la crema batida y, misteriosamente, de las salchichas.
Entraron a ver una de terror. Punto para Gakuko, a Luki no le gustaban en lo absoluto esa clase de funciones, así que sería él quien abrazaría a la muchacha por su brazo en vez de ser al revés. Notaron que la sala estaba completamente vacía, cosa extraña porque, por lo que vio antes de entrar en el espacio, el cartel decía con letras grandes la palabra "estreno"; bueno, al menos ya no le daría vergüenza de que se burlaran de él por sus gritos de niña, por lo menos Gakuko sería la única en burlarse de él.
Se sentaron en medio, perfecto lugar para apreciar la función, así lo era para la samurái, pero no tanto para el ninja.
-La razón por la que estuve en la computadora tanto tiempo. –Empezó a decir la chica del cabello negro. –Es porque quería que tuviéramos la sala para nosotros dos solos. –Confesó estando bastante sonrojada, cosa que Luki no alcanzaba a ver y mucho menos creer.
-Gakuko…
Por primera vez, en el tiempo que llevaban en su "relación", ella, la mujer más fuerte después de Meiko y de su hermana (además de ser mucho más sexy que Miku en varios sentidos), lo besó. Luki le correspondió. Y a ninguno de los dos les importó en lo más mínimo de los gritos y gruñidos que salían de los altavoces.
-.-.-.-.-.-Fin del episodio tres-.-.-.-.-
Waaa espero no se molesten si estuvo corta la conti jeje, pero es que la terminé como en... 10 min XD
