Ok, como dijeron que compensara, aquí viene la compensación.


Episodio seis: Playa

Gakuko y Luki terminaron de acomodar todas las cosas que usarían para sus vacaciones. Aunque no era tiempo, ellos decidieron escaparse un rato de las obligaciones que les imponía la máxima autoridad de Yamaha después del director de la empresa, y dicha persona era una castaña-alcohólica mejor conocida como Meiko Sakine. Estaban locos por creer que podrían huir de la "gran Meiko" aunque sea por un fin de semana, pero su trabajo en el staff comenzaba a cansarlos.

Llegando a la terminal de autobuses, y después de revisar los boletos que compraron, esperaron sentados a que anunciaran su transporte. Estando ahí, Luki sacó un libro para entretenerse un poco, en tanto la samurái estaba cansada, de los dos ella era la que más trabajaba; tan parecida a su hermano. De tanto sueño que tenía terminó recargando su cabeza en el hombro del ninja, quien se sonrojó por tal acto.

-"Pasajeros con destino a Hokkaido, favor de pasar a su autobús por el hangar dos"

-Gakuko, ya tenemos que irnos. -Dijo Luki tras verrar su libro y comenzando a sacudir ligeramente a su acompañante.

-Cárgame. -Susurró quedamente ella mientras se abrazaba al brazo del muchacho.

Luki suspiró y no tuvo más remedio que hacerlo, completamente avergonzado ante la mirada curiosa de los demás viajeros. Ambos usaban pelucas para cubrir su identidad, debían usarlas desde el último concierto.

Por ser viernes en la noche y en jornada laboral no había mucha gente que quisiera viajar, por lo que varios asientos del autobús quedaban vacíos y las personas que iban con ellos los aprovecharon como camas pequeñas. Luki y Gakuko no fueron la excepción, pero la obsesión que guardaba el ninja para con la samurái lo controló hasta un nuevo punto, esta vez dormiría con la muchacha como siempre quiso: ella sobre él. No durmió en toda la noche por andar contemplando cada detalle del rostro de la joven, acariciando sus facciones y sintiendo leves imperfecciones invisibles a pesar de la penumbra; aún así, todo en ella era perfecto. Le era difícil creer que Gakupo tuviera a una hermana tan bonita.

Tras unas ocho horas de viaje llegaron a su destino. El ninja tambaleante y la samurái repuesta cargaron sus maletas hasta un taxi que los dejaría en el hotel que reservaron, aunque más bien parecía posada el edificio que tenían enfrente. No les importó, se veía bastante acogedor.

Apenas entró a la habitación que alquilaron, Luki se tendió en la cama buscando algo de reposo, aunque la velada había valido la pena.

-Luki pervertido, vamos a la playa. -Dijo Gakuko entusiasmada.

-Dame cinco minutos por favor, Gakuko. -Suplicó el aludido cerrando los ojos y feliz sobre el colchón.

-Vamos, o no dejaré que te duermas conmigo como en el camión.

-¡¿Eh?! -De solo escuchar aquello hizo que el muchacho se despabilara completamente. -E... ¿estabas despierta?

-No, pero sabía que harías algo. -Respondió ella tranquila. -Dime, ¿qué cosa pervertida me hiciste? -Preguntó retirándose la peluca roja que tenía en la cabeza y comenzando a retirarse los botones de su blusa.

-Pu-pues... -Trataba de articular Luki, pues la espalda desnuda de Gakuko estaba causando estragos en sus hormonas. -Solo te puse sobre de mi y...

-¿Y? -Ahora retiraba sus pantalones y quedó únicamente en bragas ante el colorado muchacho.

-A-acaricié tu rostro... mientras dormías. -Dios, ¿acaso quería que le diera un infarto? Tuvo que cerrar los ojos para no verla desnuda aunque sea de la parte de atrás.

Ahora estaba convencido de porque sí eran hermanos: ambos no tenían ni una pizca de pudor.

-¡Cámbiate rápido y espérame afuera! -Exigió el Megurine ocultando su cara en la almohada. Gakuko rió e hizo lo que Luki pidió que hiciera. Cuando escuchó que la puerta se cerraba se levantó listo para cambiarse. -Mujeres. -Bufó.

Luki portaba unas bermudas y una camisa beige desabotonada, mas Gakuko vestía un bikini de dos piezas color morado y se cubría el torso con una camisa rosa desabotonada como la del ninja. Este quedó hipnotizado más que nunca ante el hermoso cuerpo del que era dueña su "no-novia". Gakuko sonrió al verlo tan rojo y no más por molestarlo le dio un lento beso en los labios.

-Te amo. -Susurró él aún contra los labios de ella.

-Aún no logras hacer que solo piense en ti, por cada vez que te veo aparecen dos imágenes de mi hermano en mi cabeza. -Respondió sonriente.

-Eres cruel, ¿lo sabías?

-Dijiste que me aceptabas por como era.

-Porque te lo repito, te amo. -Y Luki terminó de besarla.

Ese fin de semana fue inolvidable, aunque Meiko los encontró a mitad de la playa todo valió la pena para el jovenzuelo.

-.-.-.-.-FIN DEL EPISODIO SEIS-.-.-.-.-


Así cubro una parte de la compensación. Y para los que les gustó la aparición de Gumi, ella tendrá otro pequeño protagonismoe en un episodio posterior.