Karin llegaba corriendo hasta donde se hallaba el salón que le correspondía, llevaba media hora de retraso a causa de un accidente de tránsito que la obligó a desviar su camino. No estaba segura si entrar o no al salón, de todas maneras hiciera lo que hiciera, su tía la regañaría. Estaba a punto de decidirse a no entrar cuando vio la puerta abrirse y se escondió viendo como Megarity salía e iba en lado contrario a donde ella estaba

— ¡Esta es mi oportunidad! — exclamó la pelirroja

Karin corrió a su salón sin que la vieran y cuando se sentó en su pupitre lanzó un suspiro de alivio. Juugo y Suiguetsu la vieron desconcertados y el alvino se acercó a ella con gesto acusador

— ¿Dónde estabas? — Preguntó el Hozuki — O mejor aún ¿Con quién estabas?

— Yo… ¿Qué te importa? — Gritó Karin sonrojada — No tengo que darte explicaciones

— Bueno, no importa, luego me entero quien más faltó a clases — dijo Suiguetsu alejándose con las manos en la nuca — Por cierto, volverás a hacer doble trabajo

— ¿Qué? Pero… —

En ese momento Megarity llegó, Karin agachó la cabeza y se hizo la desentendida, mientras que la Uchiha mayor decidió no reprenderla ahí.

Al llegar la hora de la salida, Ino iba del brazo de Sai muy contenta, casi olvidó lo que sucedido con Hinata, pero en cuanto se acordó, llevó a su nuevo novio por detrás de unos arbustos para espiar el encuentro de Hinata y Kiba.

— Hola — saludó Kiba al ver llegar a Hinata pues no sé creía las palabras de Ino — ¿Cómo estas?

— Bi… bien — contestó Hinata que estaba sonrojada y no sabía cómo iniciar la conversación en base a lo que su amiga había armado — Ammm el otro chocolate…

— Me lo dio Ino — interrumpió el Inuzuka — ¿Me lo mandaste tú?

— No… digo si… bueno es que… —

— ¡Vamos Hinata! — exclamaba la rubia desde su escondite.

Kiba y Hinata se quedaron callados un rato y ya que la Yamanaka se impacientó, salió de su escondite jalando del brazo a Sai y se paró cerca de ellos.

— ¡Hola! ¿Les gustaría acompañarnos el sábado? — Preguntó Ino abrazando al pelinegro — Sería como una cita doble

— ¿Cita? — preguntó Kiba.

— Etto… Ino… —

— ¡Ah! ¡Que tonta! — Exclamó la rubia — Kiba-kun, Hinata, Sai y yo ya somos novios — sonrió contenta — Sai es algo tímido y queremos que nos acompañen en nuestra primera cita

— Pero yo… —Sai quería decir algo pero la Yamanaka le dio un ligero pisotón al chico

— ¿Qué dicen? ¿Nos acompañan? —

— ¿Por qué no le preguntas a Naruto y Sakura? — Preguntó el Inuzuka — Ellos son novios

— Naruto es muy tonto, no quiero ir con él — contestó Ino tratando de justificarse — Vamos, anímense, podrían descubrir nuevas cosas, no desperdicien su oportunidad

Kiba y Hinata no contestaban nada, se miraron como preguntándose entre ellos lo que el otro opinaba, una vez más Ino se desesperó y soltó a Sai tomando a su amiga por los hombros.

— ¿Tu estás de acuerdo verdad Hinata? — Le dio un codazo sin que Kiba se diera cuenta — Seguramente a Kiba le gustará que digas que si

— Bu… bueno, si… si Kiba-kun tiene tiempo…

— De acuerdo — contestó el Inuzuka sospechando de la rubia — ¿A que hora nos vemos y donde?

— ¡Bien por los dos! — Exclamó la Yamanaka contenta y volviendo a tomar el brazo de Sai — Nos vemos al sábado a las 12 a.m. en la fuente grande del parque — Ino hizo dar al pelinegro media vuelta — Nosotros nos tenemos que ir. Hasta luego.

Ino esperaba que ellos hablaran un poco más, pero al final, Kiba acompañó a Hinata a su casa, pero sólo hablaron de la escuela. La idea fue del Inuzuka para no incomodar a su compañera, así que tras dejarla en su casa, él fue a la suya.

Por otro lado, Karin corría en busca de su primo con el chocolate en las manos, antes de llegar a la puerta principal…

— ¡Karin! — Llamó Megarity con enojo — ¿A dónde crees que vas?

De mala gana la pelirroja se acercó a su familiar, pues ya sabía lo que le esperaba aunque ella creía que el regaño se lo haría hasta la casa.

— Es que yo… — Karin quería explicar.

— ¡Nada! Vienes conmigo — interrumpió Megarity — Y todavía falta tu castigo

— Pero tía, Itachi-san quedó de recogerme — protestó la Uchiha menor.

— ¡Nada! ¡Vienes conmigo! — Exclamó la peliazul enojada — Elegiste la peor clase para saltártela

Megarity tomó a Karin para llevarla a la sala de maestros donde aún tenía asuntos pendientes, la pelirroja buscaba con la mirada a su primo pues lo que menos quería era que él pensara que lo había dejado plantado pero…

— ¿Nos vamos? — llegó Kakashi dirigiéndose a la peliazul.

— ¿Irnos? Pero tenemos que…

— Tsunade-sama nos dio éste día — informó el Hatake con una sonrisa oculta en la bufanda — Al parecer ella también tiene planes

— Perfecto, hasta la directora tiene cita y a mi me van a castigar — murmuró Karin — ¡Que buena idea! — Pensó sonriendo y luego se dirigió a su profesor — ¿Kakashi-sensei, no tiene planes con tía Megarity para hoy?

— Claro, por eso venía por ella — contestó.

— ¿De verdad? — Preguntó la mayor de las Uchiha con emoción — Pero primero tengo que llevar a Karin a casa…

— Yo puedo hacerlo — llegó Itachi oyendo lo último de la conversación — Buenos tardes tía Megarity, Kakashi-sensei.

— Buenas tardes — saludaron los dos adultos al unísono

— Lo siento Itachi-kun, yo misma llevaré a Karin a casa, estará castigada un largo tiempo — contestó Megarity en tono enojado — Así aprenderá a no saltarse las clases y llegar a tiempo

— Sobre eso tía, fue mi culpa, le pedí un pequeño favor a Karin-chan — dijo Itachi — No creí que fuera a robarle tanto tiempo

— ¿Tu culpa? — preguntaron las mujeres incrédulas

— Quería aprovechar San Valentín para declarármele a una chica de mi escuela pero no quería llegar con las flores en las manos, así que le pedí a Karin-chan que en el receso me las llevara, así lo hizo pero al parecer había demasiada gente y le robó mucho tiempo

— ¿Eso es verdad Karin? — preguntó Megarity

— Si — contestó Karin después de salir de su confusión — Intenté decírtelo pero no me dejabas

— Lo siento mucho tía, también por eso me ofrecí a llevarla a su casa como disculpa — siguió Itachi — Yo la llevo, así podrás irte con Kakashi-sensei a su cita

— Bien, ve con tu primo — Megarity se relajó y soltó a su sobrina que corrió a lado de su familiar — ¿Y qué pasó con la chica?

— No siempre se puede ser aceptado — contestó el Uchiha

— ¡Qué lástima Itachi-kun, de lo que se perdió! — Megarity animaba a su sobrino — Entonces nos vemos en la casa

Megarity y Kakashi se fueron por su lado y Karin e Itachi por el suyo, claro, la pelirroja no se quedaría callada ante la inesperada táctica de su primo.

— Muchas gracias Itachi-san — habló Karin mientras caminaban — Perdona que hayas inventado todo eso por mi

— Te molestaste en ir hasta mi escuela, es lo menos que podía hacer — Itachi también sonrió

— Por cierto, toma — Karin le dio el chocolate que le había hecho — Espero que te guste

Ambos platicaron en el camino, Itachi se comió el chocolate mientras charlaban y aunque ofreció un poco a su prima, ella deseaba que él se lo comiera completo. Unas calles antes de llegar a la casa de Karin…

— ¡Hey! ¿Qué te parece si en lugar de ir a tu casa vamos a divertirnos? — Propuso Itachi parando su paso — Que no tengamos pareja no significa que no podamos divertirnos

— ¡Si! — Exclamó Karin encantada con la idea, además que se sonrojó de pensar que saldrían en el día del amor y la amistad — ¡Vamos!

Por otro lado, Sasuke desde lejos había visto la escena, incluso alcanzó a oír lo que había pasado, pero no se acercó a ellos y cuando Karin e Itachi desviaron su camino de la casa de Karin, sonrió sutilmente, metió las manos a las bolsas de su pantalón y se fue a su casa.

Mientras tanto, con Kakashi y Megarity…

— ¿Y qué haremos hoy Kakashi? — preguntó Megarity muy curiosa por la respuestas y ansiosa por el día en que era.

— Bueno pues primero vamos a mi casa, pero lo demás es sorpresa —

— ¿A tu casa? — preguntó desconcertada.

— Si, vamos a comer algo — Kakashi sonrió debajo de su bufanda y ambos se metieron al coche para irse

Cuando llegaron a la casa del Hatake, él la invitó a entrar y la dejó esperando un rato en la sala, después de un rato, Megarity se desesperó, así que aunque no era propio de ella meterse a habitaciones sin permiso, fue a buscarlo por el pasillo donde se metió y así llegó a la cocina. Cuando miró dentro del lugar, pudo distinguir a Kakashi que intentaba cocinar, aunque aparentemente tenía algunos problemas con la carne.

— ¿Qué haces? — preguntó con una sonrisa, pues le parecía muy simpática la escena.

— Deberías seguir en la sala — dijo Kakashi sorprendido con una charola de carne a medio quemar

— Si, me hubiera quedado ahí pero me aburrí — contestó Megarity tratando de que no sonara como a reproche, pues aunque al principio tenía ganas de reclamar, ver a su novio cocinando le pareció tierno.

— ¡Ah! Olvidé darte la colección de Icha Icha paradise para que los leyeras en lo que terminaba de hacer la comida —

— Si, lo olvidaste — se acercó a Kakashi — Mejor déjame ayudarte.

— No, está bien, ya casi termino —

— ¿Seguro? —

— Si, si quieres prende la Tv. o quédate aquí —

— Mejor me quedo aquí — contestó Megarity tras pensarlo un poco

Un rato después al fin Kakashi logró terminar la comida y ambos se sentaron a comer, el Hatake no era el mejor cocinero pero Megarity estaba muy contenta por el detalle. Estuvieron platicando sobre su querida novela durante la comida y al terminar, Kakashi le dijo que harían su segunda parada de la cita.

Megarity se emocionó y siguió a Kakashi, quien la llevó al parque a dar un paseo caminando, para después subirse a unas lanchas que rentaban en un lago artificial.

— ¡Que bonito! — Exclamó la Uchiha de ver el ambiente del parque, no eran la única pareja en el lugar — ¡Yo quiero remar!

— ¿Estás segura? — Preguntó Kakashi — Yo puedo hacerlo solo.

— No, no, yo también quiero intentar — contestó ella aún entusiasmada — O mejor remamos los dos

Cada uno tomó un remo pero pronto ambos descubrieron que remar en pareja no era tan fácil como algunas películas hacían parecer. Kakashi tomó ambos remos pero después Megarity quiso hacer el intento ella sola, sorprendiendo al alvino de lograrlo sin tanto esfuerzo, aunque si se cansó rápido.

Por otro lado, Itachi y Karin no tardaron en llegar a una heladería en el centro de la ciudad, intentaron buscar un lugar dentro del establecimiento pero el lugar estaba a reventar, así que sólo pidieron sus helados y optaron por buscar un lugar donde comerlo.

— Planeaba también invitarte a comer por aquí, pero apuesto que todos los restaurantes están iguales que la heladería — comentó Itachi sentado en una banca libre que lograron encontrar

— Que lindo — pensaba Karin sentada a lado de él — ¿Qué te paree si caminamos por ahí a ver si encontramos algo? — Dijo sonriendo — Si no, podríamos ir a mi casa y yo podría preparar algo

— Me parece buena idea, pero cambiemos al cocinero — dijo Itachi después de estar pensativo — Yo cocinaré para ti

— No, yo cocinaré y tu me lo compensas el día blanco ¿Te parece? — Propuso ella — Que buena idea se me ocurrió — pensó

— De acuerdo, trato hecho, aunque a lo mejor para esas fechas ya andes con novio

— No, no creo — contestó la peli roja — A menos que seas tú — pensaba para sus adentros

— ¿Por qué? — preguntó Itachi confundido

— No, por nada, pero aunque tenga el trato queda así ¿De acuerdo?

— Ok. Entonces en cuanto terminemos el helado, volvemos a tu casa.

Por otro lado, con Naruto y Sakura, tras haber salido de la escuela, estaban viendo que como habían estado peleados, no tenían planes para ese día y Naruto tampoco tenía mucho dinero que digamos, así que el rubio propuso ir a su casa y conseguir algunas películas.

— Sólo espero que mi mamá no se enoje — pensaba Naruto mientras caminaba con Sakura en dirección a su casa — Aunque igual y mi papá se la llevó a algún lado

Al llegar a la casa, al parecer no había nadie, así que en lo que la Haruno esperaba en la sala, el Uzumaki se dedicó a buscar a algunas películas en su casa para enseñárselas a su novia y eligiera. Después de un rato, los dos ya estaban cómodos en el sillón comiéndose el chocolate que Sakura había preparado, mientras veían "27 bodas". De no ser que Naruto comía, se habría quedado dormido, pues no le interesaba en absoluto la película.

— Que bonito sería estar ayudando en las bodas ¿No crees Naruto? —

— Si, seguro — el rubio le daba el avión, aunque su novia estaba metida en la película y en su fantasía que no se dio cuenta.

— Pero más lindo sería mi propia boda —

— ¿Sakura-chan y yo casados? — Pensó Naruto imaginándose la escena — No, es demasiado pronto, aunque sería lindo.

Naruto y Sakura se la pasaron viendo películas hasta que llegó la hora de la comida. No había nada en la cocina más que una nota que decía:

Me llevé a tu padre a pasar el día, imagino que Sakura-chan te preparará algo de comer, así que nos vemos a las 7 de la noche en la casa. Feliz San Valentín.

Atte: Kushina

P.D. Usen protección

— ¡¿Qué? — exclamó el rubio tanto por la falta de comida por la posdata.

— ¿Pasa algo? — preguntó Sakura.

— No, nada.

— Oye, mira — señaló la peli rosada la parte de atrás de la nota — Atrás hay más

Naruto volteó la nota procurando que su novia no viera lo que su mamá había escrito. Lo de atrás era de parte de su papá y decía:

Por si las dudas te dejo dinero bajo tu almohada. Las mujeres son impredecibles, puede que ella espere que la invites a comer. Suerte.

Atte: Minato

P.D. Por cierto, el dinero lo descontaré de tu mesada.

— Gr… gracias viejo… supongo.

— ¿Entonces podemos preparar algo? — preguntó la Haruno.

— No, espérame un segundo Sakura-chan — dijo Naruto corriendo para su cuarto, aunque regresó casi de inmediato para llevarse la nota.

Sakura lo siguió con la mirada y esperó un rato hasta que él volvió.

— Vamos Sakura-chan, te invito a comer.

— ¿De verdad? — preguntó la oji verde emocionada porque no se lo esperaba

— Si, vamos — decía el rubio agarrando las llaves de la casa — Me quedaré dos meses sin ramen en la escuela — pensaba Uzumaki.

Por otro lado, con Ino y Sai después de haber dejado a Kiba y a Hinata…

— Ino-san… — decía el pelinegro, aunque la rubia lo interrumpió antes de que pudiera terminar lo que tenía que decir.

— Sólo dime Ino, es incómodo que agregues el "san" ahora que somos novios — se agarró más fuerte del brazo del chico.

— Como tu diga Ino — sonrió Sai — Bueno, lo que quería decirte era que no puedo asistir a la cita del sábado con Kiba-san y Hinata-san — se disculpaba — Tengo una exposición ese día en la galería

— No te preocupes querido Sai — Ino sonrió con malicia — De todas formas estaba planeando "plantarlos" — murmuró ella, aunque Sai alcanzó a oír que ella había dicho algo

— ¿Qué decías? — preguntó el pelinegro

— Nada, sólo que después yo les aviso, tu no les menciones nada por favor — decía la Yamanaka con una la misma gran sonrisa — Es que quiero convencerlos de que salgan ellos solos.

— Está bien — contestó el chico como si nada

— Por cierto, sé que apenas empezamos a andar pero ¿no te gustaría ir conmigo a pasear por el parque o algo así? — preguntó Ino entusiasmada de pasar la primera cita con su nuevo novio

— Lo siento no puedo, tengo que ir a ver alunas cosas en la galería para la exposición del sábado — sonreía inocentemente, pero ella se sintió desanimada — Pero si quieres puedes venir conmigo, también se expondrá tu pintura

— ¿De verdad? — La emoción le regresó como por arte de magia a ella — ¡Entonces vamos!

Ino tomó el brazo de su novio y echó a correr con él de camino a la galería a pesar que el pelinegro intentaba detenerla.

— ¡Ino! ¡Alto!

A la mitad del camino, Ino se detuvo de repente.

— ¡Primero tengo que avisarle a mis papás! — exclamó la Yamanaka olvidándose de ese pequeño detalle

— Si, y a mi me gustaría pasar a mi casa a cambiarme — sonrió Sai — Además tengo que recoger unas cosas

— Entonces ya está, paso a mi casa a pedir permiso y cambiarme de ropa y me vas a recoger ¿te parece? — preguntó la rubia de forma muy autoritaria

— No sé donde vives

— No recordaba eso…

— Mejor te veo en el centro comercial en una hora — propuso Sai sin quitar el gesto de su cara

— Bueno, está bien — contestó la Yamanaka medio enojada, porque quería que él la fuera a recoger, aunque no se podía hacer mucho si él no tenía idea de donde vivía — Nos vemos ahí

Ino dio un suspiro de resignación, se acercó a Sai y sin siquiera preguntar le plantó un beso muy casual al pelinegro y salió corriendo de ahí con dirección a su casa, necesitaba todo el tiempo posible para arreglarse.

— ¡Nos vemos al rato!

Sai la vio alejarse medio atontado y sonrojado, porque no esperaba el beso así tan de repente, pero una vez que reaccionó, agitó la mano despidiéndose de ella.

— Te espero

Sai, dio la media vuelta y se fue en dirección a su casa.

Así continuaron las parejas su día de los enamorados, cada uno con sus planes, pero llegado el atardecer…

Con Karin e Itachi:

— ¡Que rico estuvo todo! — Decía Karin muy contenta sentada en el sillón de la sala junto a su primo — Muchas gracias

— Que bueno que te haya gustado — respondió Itachi con una sonrisa

Por unos momentos todo quedó en silencio y la peli roja creyó que ese día y ese momento era el ideal para dar su confesión, tomó mucho aire y…

— ¿Qué te parece si vamos al templo de la ciudad? — Propuso Itachi — Éste día lanzan juegos artificiales y están por empezar

— ¡Si! ¡Vamos! — Exclamó Karin, más por sacar todo el aire que había tomado que por que realmente le entusiasmara — Aunque pensándolo bien, un templo con fuegos artificiales es más romántico — pensó

Ambos se dirigieron allá y tras encontrar un buen lugar, se sentaron en el pasto a esperar el espectáculo, que convenientemente se había retrasado. Ellos platicaron cosas triviales, hasta que el cielo comenzó a iluminarse de colores, que fue cuando callaron momentáneamente para prestar atención, pero una vez que entraron en ambiente, la Uchiha decidió aprovechar el momento.

— ¡Itachi-san! ¡Me gustas mucho! — alcanzó a decir sobre el ruido con las mejillas coloradas