Los personajes de Frozen no me pertenecen, todo es propiedad de Disney

Hola a todos, quise hacer este fic de navidad de esta linda película. Espero que sea de su agrado.

Solo una cosa, mi redacción no es muy buena así que si tengo algunos errores lo lamento mucho.

Tarjeta de navidad

Anna

Estaba corriendo por el castillo felizmente observando los adornos de navidad, llenando mi interior con esa mágica alegría que transmitía y desmostrando así quera la mejor época de año. Sería mucho más lindo si las ventanas estuvieran abiertas pero mis padres insistían en tenerlas cerradas. Esperaba con ansias a que llagara la noche para poder pasar el tiempo con mis padres y mi hermana Elsa.

Elsa… me detuve de repente bajando mi cabeza con tristeza. Ya tenía mucho tiempo sin verla y por más que lo intentaba ella no hablaba conmigo y lo peor de todo es que no sabía porque ¿Iba a verla en navidad? ¿O se quedaría encerrada en su cuarto? Bueno, solo había una forma de averiguarlo.

Fui hasta la habitación de Elsa y toqué la puerta unas tres veces.

-Elsa, soy Anna- dije con alegría.

Nada, ni siquiera podía escuchar un mísero suspiro.

-¿Quieres ir hacer un muñeco de nieve?

No era eso lo que quería preguntarle pero ya estaba acostumbrada a decírselo. Como siempre no obtuve respuesta. Dejé ir toda esperanza que tenia con un simple suspiro, apoyé mi cabeza y mis manos contra la puerta.

-¿Pasaras la navidad con nosotros?... Es la época del año donde las familias están más unidas que nunca- estaba a punto de darme por vencida hasta que escuché unos pasos, esto me animo un poco- ¿Recuerdas? Tú y yo armando el árbol. Me acuerdo también que el año pasado, cuando intenté colocar la estrella, el árbol casi se cae pero tú lo evitaste no se bien como jeje…

Noté la sombra de Elsa reflejada en el piso acercándose a la puerta. Elsa me estaba escuchando.

-¡¿Elsa?!

-¡BASTA! Vete de aquí y déjame en paz, Anna- se enojó mi hermana.

La sombra de Elsa fue retrocediendo hasta que ya no pude verla más. Sus palabras me entristecieron y no pudo evitar soltar unas lágrimas ¿Entonces se quedaría ahí para navidad? Supongo que sí.

Al llegar la noche celebré la navidad con mi madre y mi padre. La cena fue silenciosa, yo en vez de comer simplemente empujaba cada bocado con el tenedor. Había sucedido lo que creí que era imposible, hacer la navidad aburrida.

-¿Elsa no vendrá a cenar con nosotros?- pregunté de repente.

Por poco hago que ambos se atragantes. Mis padres se vieron de forma preocupada, como buscando una respuesta.

-No- contestó mi padre luego de un incomodo momento-, tu hermana quiere estar sola.

-Pero es navidad, no puede estar sola en navidad.

-Anna-dijo mi madre, poniendo su mano sobre la mía-, la decisión fue de Elsa y tienes que respetarla.

-Además- continuó mi padre-, nosotros ya estuvimos con ella así que no estuvo todo el tiempo sola.

-Aún así creo que no es suficiente- dije molesta.

Aparté la mano de mi madre y seguí comiendo como si nada. Era injusto ¿Por qué ellos podían ver a Elsa y yo no? Cuando terminé de comer fui a mi habitación algo molesta, pero al mismo tiempo estaba triste por Elsa. Por alguna razón sentía que el tiempo que habían pasado mis padres con ella no había sido suficiente y estaba segura de que Elsa estaba triste por pasar la navidad encerrada en su cuarto. No, definitivamente no podía dejar a mi hermana sola en navidad ¿Pero qué podía hacer?

-¡Lo tengo!- dije emocionada, chasqueando mis dedos.

Tomé unos cuantos materiales que tenía a mano para escribir, dibujar y colorear. Los utilicé para hacer una tarjeta donde dentro de ella había una nota de un lado y del otro había un dibujo. Satisfecha, fui hasta la habitación de Elsa otra vez.

Toqué la puerta nuevamente.

-Elsa, soy yo otra vez- no obtuve respuesta y tampoco esperaba una-, solo vine a dejarte algo.

Me agaché para pasar la tarjeta por debajo de la puerta.

-¡Feliz navidad Elsa!

Regresé a mi habitación así podía ir a dormir antes de que se hiciera más tarde. No esperaba que Elsa respondiera la tarjeta, yo solo quería demostrarle que estaba con ella a pesar de todo.

Elsa

Después de que mi pequeña hermana se fuera, fui a ver qué es lo que había pasado por debajo de la puerta. Era una tarjeta de color rojo con un moño dorado en la punta de la hoja y tenía el dibujo de un árbol de color verde con adornos navideños. Por suerte tenia mis guantes así que no se congelaría si la tocaba. Fui a mi cama y empecé a leerla.

"Querida hermana Elsa, sé que dijiste que querías que te dejara en paz pero no puedo dejarte sola en navidad sabiendo que es el día donde las familias están más unidas que nunca. Yo solo te deseo lo mejor y si no pudimos pasar la navidad este año espero poder pasarla el año siguiente, o el siguiente, o el siguiente… tú me entiendes.

¡Feliz navidad!

Te quiero, Anna."

Una gota de mis lágrimas cayó sobre la tarjeta. Del otro lado del mensaje había un dibujo de dos niñas construyendo un muñeco de nieve, supe que éramos nosotras dos por la vestimenta y el cabello. Acerqué la carta a mi pecho y el llanto se hizo más fuerte, causando que las paredes empezaran a congelarse.

Anna, la había tratado mal ese día y aun así se esforzó por hacerme una tarjeta de navidad. No quise tratarla así, en realidad quería abrir la puerta para hablar aunque sea unos cinco segundos con ella, pero el recuerdo de que le había hecho daño con mis poderes apareció en mi cabeza así que le dije que se alejara por miedo a hacerle daño. Me sequé las lágrimas con mi mano.

¿Qué tenía que hacer ahora? No quería no contestarle la carta y ya me sentía mal por rechazarla todo el tiempo. Estaba decidido, yo también iba hacerle una tarjeta de navidad pero sería algo sencillo ya que no quería que Anna se acercara a mí. Con el poco material que tenía le hice una tarjeta, luego salí de mi cuarto. Camine despacio para que nadie supiera que andaba por los pasillos del palacio. Al llegar a la habitación de mi hermana abrí la puerta con suavidad y antes de entrar observé dentro de ella. Anna estaba profundamente dormida. Me acerqué en puntas de pies hacia ella y dejé la tarjeta sobre la mesita que estaba al lado de su cama. Me asusté cuando vi a Anna moverse de un lado al otro. O no, ella no podía verme o sino habría problemas.

-Mmm quiero montar en poni- dijo Anna dormida al mismo tiempo que abrazaba la almohada.

Tuve que taparme la boca para no soltar una carcajada. Había olvidado lo dulce y tierna que podía ser mi hermana menor. Era mejor marcharme ahora antes de que se diera cuenta de mi presencia. Regresé a la puerta y le eché una última mirada a Anna.

-¡Feliz navidad Anna!

Salí de la habitación cerrando la puerta con la misma suavidad que al principio. Me di vuelta y choqué mi cabeza contra mi padre. Él me estaba mirando con seriedad buscando explicaciones.

-¿Qué estabas haciendo en la habitación de tu hermana a estas horas de la noche?- preguntó mi padre.

-Amm…yo bueno jeje- coloqué mis manos detrás de mi espalda- , es que Anna me escribió una tarjeta de navidad y yo quería respondérsela.

-Está bien, Elsa- dijo mi padre con tranquilidad agachándose para observarme mejor- es noble lo que hiciste por tu hermana y estoy muy feliz por eso pero… intenta de que no se haga una costumbre.

-Descuida, no lo haré otra vez.

El rey esbozó una media sonrisa.

-¡Feliz navidad Elsa!

-¡Feliz navidad papa!

-¿Te acompaño a tu habitación?

-Sí.

Regresé a mi cuarto pensando en cómo reaccionaría Anna cuando viera la tarjera. Tardé un tiempo en conciliar el sueño pero después de un rato logré dormir.

Anna

El sonido del reloj me dijo que era hora de levantarme. Dejé escapar un enorme bostezo y me limpié los ojos con mis manos. Me preguntaba si Santa Claus ya había puesto mis regalos debajo del árbol. Me levanté para ponerme mis zapatos y entonces noté una tarjeta de navidad de color celeste con el dibujo de un copo de nieve ¿Sería posible? Tome la carta y la abrí para leerla.

"Feliz navidad Anna, lo siento pero no soy buena escribiendo estas cosas. Lamento haberte tratado mal.

Gracias por todo y feliz navidad.

Elsa"

No había nada más que eso. Elsa había puesto su corazón para hacer esa tarjeta y yo estaba más que contenta por eso. Por supuesto largue un grito de felicidad.

Me coloque mis zapatos para ir hacia el salón principal donde de seguro estaban mis obsequios de navidad. Antes de llegar toque la puerta de la habitación de Elsa.

-Gracias Elsa, fue una bonita tarjeta.

No espere una respuesta, sabía que no me iba a responder y además tenía ganas de saber qué es lo que me había traído Santa Claus. Esperaba que algún día el muro que existía entre las dos se rompiera y volviéramos a ser las hermanas que éramos antes.

Fin

Final algo raro jeje…

Creo que Anna era algo pequeña para escribir todo eso pero decidí dejarlo así.

Espero subir pronto más historias de esta película

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!