Hola a todos.

Volví con un nuevo capítulo, les confieso que iba a publicarlo hasta el 31 pero me di cuenta que ya había tardado demasiado así que supe lo justo era actualizar en cuanto terminara, así que aquí estoy. No fue un capítulo par nada fácil de escribir sin embargo espero les agrade, esta vez decidí que la perspectiva cambiaría un poco es por eso que no leeremos desde el pensamiento de Jade sino de su padre.

CAP 8

Agradecía el trafico estuviera ligero pues cuanto antes lograra dejar a su pequeño hijo en la casa de su ex mujer más tiempo tendría para seguir con los papeles que en su oficina minutos atrás había dejado, para cuando el semáforo lo detuvo se centro por varios segundos en el pequeño a su lado quien con el cinturón puesto jugaba con sus pulgares, supo su hijo tenía palabras atoradas en la garganta pues ese gesto nervioso venía antes de cualquier conversación madura algo que realmente le sorprendía después de todo siendo tan solo un niño contaba con un gran sentido de la madurez.

-¿Sucede algo Joshua?

Trato de tranquilizar al pequeño quien lo volteo a mirar, esos ojos reflejando tristeza, esa que apareció una vez minutos atrás se había soltado del abrazo de su hermana mayor ¿Qué si le fue raro ver aquel cuadro? Para ser sincero mucho y eso le hizo caer en cuenta hacía cuanto tiempo había dejado de pasar tiempo con sus dos hijos pues hoy en día contaba con raros fines de semanas con los cuales los compartía con su hijo y ni que hablar la última vez había logrado hablar civilizadamente con su hija.

-Te propongo un trato padre.

-¿En serio? Habla.

Le otorgo de nuevo la palabra al pequeño quien se aclaro la garganta mientras él volvía a retomar el rumbo una vez el semáforo le permitió el paso.

-Quiero cambiar el lugar de Jade por mí.

Le sorprendió de alguna manera la seguridad que aquella voz aun frágil le expresaba, quizá algún día Joshua sería un excelente abogado siguiendo los pasos de su padre.

-Explícate.

-Deja a Jade aquí con mi mamá en Los Ángeles y llévame a mí en su lugar.

-¿Por qué me pides eso?

Pregunto con cautela temiendo que su hijo de alguna manera se sintiera abandonado por su padre, después de todo se rehusaba a volver a repetir la historia; no deseaba que con los años su hijo empezara a perforarse y marcar con tinta su cuerpo, que empezara a tener gusto por cosas extrañas y tomara actitudes negativas hacia sus propios padres, él quería que siguiera siendo el mismo amable e inteligente niño quien en un futuro se proyectará a ser alguien en la vida.

-Porque quiero que mi hermanita sea feliz.

-Ella lo será Joshua, New York será un nuevo aire para Jadelyn.

-No es cierto…se que ella no lo demuestra pero la conozco y sé que no quiere irse de aquí.

-Joshua.

Trato de argumentar su decisión pero la voz ahora desesperada de su hijo lo callo.

-Si me llevas a mi dejare de jugar tantos vídeo juegos y me dedicare con constancia a mis estudios, podría tomar esa clase de lectura que deseabas y dejar el equipo de fútbol.

-¿Harías todo eso para que dejara a Jadelyn? Si te preocupa no volver a verla te prometo que…

-No, no es eso. Jade prometió visitarme cada mes y sé que lo cumpliría porque odia romper sus promesas. Yo solo quiero que ella no se vaya porque si lo hace no será feliz.

Miro por breves segundos a su hijo quien lo observaba con tanta esperanza que lo obligo a romper dicho contacto, admiraba su sacrificio pero la palabra no debía romperse y como bien sabía: él y su hija ya tenían un trato hecho.

-Lo siento hijo pero no será posible.

-¿Por qué?

-¿Te olvidas de la promesa que le hiciste a tu madre cuando yo me mude? Serías el hombre de la casa…

-Lo sé pero…

-Las promesas no deben romperse, tú cuidaras de tu madre, y Jadelyn y yo nos iremos.

De alguna manera con aquello quiso ponerle fin a la conversación una vez logro estacionar su auto en la entrada de aquella casa la cual años atrás llego a llamar hogar.

-Es gracioso que tú lo digas.

-¿Qué dices?

Una vez se quito el cinturón observo a su hijo abrir la puerta quien se negaba a mirarlo de nuevo.

-Es gracioso que tú digas que las promesas no se rompen, le prometiste a mi mamá amor eterno pero te fuiste y estás casado con otra mujer, me prometiste llevarme al campeonato de béisbol y le prometiste a Jade estar en sus cumpleaños número 15 pero nunca apareciste. Tú eres la razón por la cual mi hermana odia incluso hacer promesas.

Sin tener tiempo para reaccionar su hijo ya había salido corriendo hacia la entrada en donde aquella mujer lo saludo con los brazos abiertos, palabras frías de un niño quien siempre le mostró admiración ¿Acaso había acabado de romper el único vínculo valioso que le quedaba de su familia? Con pasos lentos se acerco a su ahora ex mujer quien le sonrió con amabilidad y para que negar que una punzada de culpabilidad le golpeo después de todo aun no podía creer lo cordial que aquella mujer era con él cuando años atrás se había encargado de romper su jovial espíritu.

-¿Deseas entrar?

-Tengo unos minutos.

Se limito a decir, quiso y sintió que lo mejor era negar tal invitación pero de alguna manera sentía que esta sería la última vez que vería a la mujer que fue el amor de su vida en épocas adolescentes, un amor que se marchito sin siquiera verlo venir.

-¿Algo que tomar?

-Café estaría bien…negro con dos de azúcar por favor.

-Lo sé, lo sé.

Extrañado la siguió hasta la cocina.

-¿No te acuerdas? Jade ama el café, un gusto influenciado por ti.

Le explico y para su sorpresa aquella mujer era capaz de leerlo aun cuando pocas veces su rostro mostraba gesto alguno.

-Lo sé.

Se limito a contestar aquella última explicación, cómo olvidar los regaños recibidos por la presente una vez le daba aquella bebida a su hija de no más de 3 años, después de todo la cafeína de ninguna manera era buena para una pequeña pero cómo culparlo cuando le encantaba la expresión de su hija al beber el agrio café siempre arrugando la nariz, cerrando sus parpados, frunciendo el ceño para segundos después echarse a reír y pedir más.

-Aquí tienes.

Agradecido tomo la taza para oler el confortable aroma, porque después de todo él se había criado en una para la época famosa cafetería siendo dueño su padre de dicha propiedad y su madre cocinera, negocio que termino en abandono una vez su madre murió dejando desconsolado a ese hombre fuerte a quien él llamaba a su corta edad papá.

-¿Estás bien James?

-Me iré con Jadelyn este fin de semana. Solo quería informarte.

-Lo entiendo…supongo que Jade vendrá a despedirse.

-Claro.

Observó con inquietud a la mujer frente suyo, se mostraba serena pero conociéndola como alguna vez lo hizo supo era tan solo una fachada, después de todo aun recordaba la última discusión que habían tenido hacia tres años en donde ella se había negado a darle la custodia de Jade o siquiera Joshua, entendible cuando bien sabia él que el amor de una madre no se comparaba con nada.

-Debes odiarme en este instante.

-¿Por llevarte a Jadey?

-Es tu hija…

-Es nuestra hija ¿Te acuerdas qué paso en este cocina hace 16 años?

Una pregunta que sin desear lo hizo retroceder años atrás en donde había recibido de Jacqueline la noticia más asombrosa del mundo, contando con tan solo 1 año de matrimonio él llegaba de su trabajo el cual ayudaba a los gastos recién adquiridos por la compra de una casa en donde formarían su matrimonio, para cuando llego a la cocina la imagen de su amada llorando desconsoladamente lo alarmo.

-¿Qué sucede cariño?

Rápidamente se acerco a la mujer quien apoyada en el gratino lloraba mientras una mano mantenía arrugado un sobre y la otra posada en su plano estomago. Por instinto la abrazo buscando reconfortarla en su hombro, gotas lograron mojar su camisa pero eso poco le importó, sin saber qué decir se limito a acariciar aquellas sedas suaves con las cuales tanto amaba jugar.

-…Jacqueline…

Como única explicación se le fue entregado aquel papel que segundos atrás arrugaba su mujer, con cautela lo desdoblo leyendo cada palabra una y otra vez…para cuando su vista volvió a la mujer quien se negaba a mirarlo a los ojos no comprendió el porqué de sus lágrimas cuando él en ese preciso instante estaba deseoso por alzar aquella mujer y darle vueltas por toda la cocina.

-¡Estas embarazada!

-Lo lamento tanto…

-¿Por qué?

Confundido con delicadeza de la barbilla logro que su mujer lo mirase a los ojos, esos ahora rojos y vidriosos ¿Acaso se perdía de algo? Para él la noticia le traía felicidad suponía debía ser lo mismo con su mujer…

-Ya tenemos tantos problemas encima, adquirimos deudas por la compra de la casa, mis padres desaprueban nuestro matrimonio y ahora yo tendré un hijo…

-Jacqueline… esta es la mejor noticia que he recibido en meses, sí, tenemos deudas y tus padres me odian pero tendremos un bebé, será nuestra hija.

-¿Hija?

Noto como más calmada ella hablaba brindándole una corta sonrisa.

-Siempre he querido tener una princesita, mi princesita.

-¿No estás enojado?

-Nunca lo estaría.

De rodillas levando la blusa de su mujer para enseguida besar el plano abdomen de la misma logrando sacarle una pequeña risa.

-¿Aun si resulta ser un niño?

-Sera una niña, lo presiento.

Con entusiasmo volvió a ponerse de pie esta vez besando a su mujer quien sonriente lo abrazo.

-Nuestra hija.

Repitió aquellas palabras que sin perdonárselo había olvidado.

-Y como lo dijiste fue una niña, eras tan feliz, te la pasabas hablándole a Jade a través de mi vientre, por horas tratabas de percibir alguna patada mientras estabas pendiente de todos mis antojos, te encantaba cambiarle los pañales y arrullarla, siempre fuiste un padre muy entusiasta.

Con la taza de café ahora vacía la dejo en el granito recordando que aun tenía bajo su poder la prueba de embarazo, esa guardada en una de las páginas del primer libro que compro una vez obtuvo la beca para estudiar derecho.

-¿Aun tienes los vídeos caseros?

Sin siquiera pensar bien en su pregunta esta ya había sido formulada logrando como resultado una mirada de asombro por parte de la presente.

-Eh claro ¿Deseas ver alguno?

-En realidad no creo tener tiempo.

Mintió tratando de salir de aquella situación en la cual el mismo se había metido.

-Bueno hace tiempo que yo tampoco veo los vídeos, uno no te quitara mucho tiempo.

Dejándose guiar ambos llegaron hasta la sala de estar, una habitación muy bien decorada, debía reconocer que Jacqueline siempre había tenido muy buen gusto y ahora con estabilidad económica el lugar estaba lejos de ser lo que fue muchos años atrás en donde las paredes blancas pocas decoraciones tenían y a duras penas poseían un sillón familiar.

-Mira lo que encontré.

Con alegría la mujer le dejo leer el título de aquel vídeo casero "feliz Navidad" aquello lo llevo rápidamente al recuerdo de su familia decorando el árbol, preparando galletas, llevando a la aun pequeña Jadelyn al centro comercial para que como cualquier niño se sentara en el regazo de "Papá Noel" y pidiese sus deseos, claro que su hija nunca fue como cualquiera y siempre terminaba robándole la barba falsa al afortunado Santa causando gritos de horror en la fila de niños.

Pronto el vídeo fue puesto, en la pantalla una entonces de pelo corto mujer saludo a la cámara mientras susurraba y realizaba la respectiva descripción de la situación actual, siendo navidad logró observar el peso de los años y cuanto cambio traía consigo, sí bien contaban con escasos muebles aun así de alguna manera ese espíritu de la navidad que transmitía aquel vídeo debía aceptar hacia años no lo presenciaba de igual manera, contando hoy en día con una cara cena con su actual mujer y si estaba de suerte un paseo con su hijo mejor y felices deseos a su ex mujer.

-¿Pero que tenemos aquí?

La alegre mujer enfoco con la cámara a una sonriente pequeña de no más de 5 años vestida con una pijama enteriza roja adecuada para la época mientras su cabeza era decorada con aquel gorro navideño.

-¡Mami mami! Mira lo que me trajo Santa.

Exclamo con alegría la niña mostrando una hermosa sonrisa esa de la cual algunos dientes faltaban, según sus padres Ratón Pérez era el culpable de ello, con sus manos muy delicadamente mostraba ante la cámara un pequeño conejito blanco con manchas negras.

-¿Cómo se llama tu conejito?

-Tijeras

-¿Tijeras?

La voz mostró curiosidad.

-Ujum, tijeras porque me recuerda a mi abuelito.

Un gemido no muy lejano se logro escuchar, esta vez la cámara enfoco a un hombre joven con traje de Papá Noel el cual sentando en un sillón sostenía una bolsa de hielo entre sus piernas

-¿Y qué fue lo que te sucedió a ti James?

La voz esta vez burlona logro llamar la atención del hombre.

-Ni preguntes querida.

Se negó a dar una explicación esta vez centrándose en su "princesita" como él la llamaba quien llego hasta el sillón decidiendo sentarse a su lado aun con su regalo entre sus brazos.

-Este es tijeras papi.

-Tijeras debe ser muy bien cuidado Jadelyn.

-Eso ya lo sé papá.

La cámara pronto se acerco a aquel cuadro familiar, de nuevo la voz interrumpiendo para así llamar la atención de padre e hija.

-¿Jadey puedes contarnos que le paso a papá?

-Le pegue con el bate ahí.

Señalo con inocencia la pequeña las partes privadas de su padre quien en su rostro ante el recuerdo mostró de nuevo dolor.

-¿Por qué?

-Fue su culpa, entro por la ventana vestido de Santa, pensé que era un ladrón que quería llevarse mis regalos.

Ante el puchero de la pequeña la risa no se hizo esperar, la reacción inmediata del padre fue abrazar aun mas a su hija besando así su frente después de todo era la niña de papá

La risa invadió el lugar acto que le hizo preguntarse hacia cuánto tiempo no había escuchado aquel gesto alegre por parte de su ex mujer, una vez el vídeo termino le fue imposible retener aquella pequeña sonrisa, la niña de papá, Jadelyn era su niña aun así hacia ya años que no había logrado recibir un abrazo de su parte pero como hacerlo cuando él ni los ofrecía.

-¿Qué fue lo que paso?

Pregunto de repente logrando así que el silencio volviera a colarse en aquella habitación.

-James…

-Cuando nació Jadelyn me prometí ser el mejor padre, cuidar a mi princesa, se puede decir que lo estaba cumpliendo, este vídeo muestra lo feliz que lograba hacer a Jade, lo feliz que eras tú también ¿Qué hice mal?

-Ambos cometimos errores James, éramos padres primerizos.

-Sí, pero aun así ella a ti si te quiere a mí a duras penas me tolera...de igual manera no puedo exigir mas después de todo soy el único aquí que no logra cumplir sus promesas.

-Ella también te ama.

-No trates de consolarme, sus miradas siempre son frías y sus palabras hirientes. Ella no me quiere Jacqueline.

-Bueno si te la vas a llevar a New York, empieza desde cero, trata de ganártela, deja de ocultar quien eres con ella, muéstrate como ese padre que extraña a su princesita.

Con asombro se volteo observando aquella mujer que le regalaba una confortable sonrisa, trato de decir algo pero ¿Qué? Hacía mucho había perdido la capacidad de expresar lo que sentía y quizá todo gracias a las horas extras de trabajo.

-No digo que apoyo el que te llevas a Jadey pero quizá algo bueno puedas sacar de ello.

-Debo irme, se me hace tarde.

Sin un gracias ni un adiós adecuado partió de aquel lugar, ese que sin desearlo le traía nostalgia visitar después de todo se veía siempre invadido por recuerdos de aquellos días en los que teniendo poco era más feliz de lo que lo es ahora días en los cuales poseía la estabilidad para hacer lo que quisiera.

Una vez llego a su casa, entro quitándose los zapatos como su esposa lo había acostumbrado para pasar por el largo pasillo, todo el silencio que siempre invadía el lugar fue interrumpido una vez estuvo cerca del living por el sonido del televisor, extrañado se asomo topándose con su hija mayor quien acostaba en el gran sillón observaba un programa el cual como era de esperarse mostraba accidentes para cualquier otra persona un tanto dolorosos para Jadelyn al parecer graciosos quien soltaba cuanta carcajada una vez se escuchaba alguna fractura o queja. Sin saber por qué en vez de seguir derecho hacia su oficina personalizada entro al lugar llamando la atención de aquellos claros ojos y como si fuera imposible no logro evitar notar el gesto de desagrado por parte de su hija, en silencio y deseando ignorar aquella mirada se sentó en un sillón individual observando aquel programa esperando quien sabe qué.

-¿No deberías estar encerrado en tu oficina?

-¿No deberías ver un programa mas educativo?

Contraataco logrando revivir esa vieja costumbre en la cual él siempre contraatacaba a su hija con otra pregunta, gesto que con el tiempo paso de ser divertido a hiriente.

-Si no te gusta ¿Qué haces aquí?

Su mirada pronto se topo con la de su hija ¿Qué decir? Podía de nuevo contraatacar, algo como "esta es mi casa" para poder ganar aquella batalla de palabras sin embargo lo notó: aquello de lo cual todos hablaban y al parecer se habían dado cuenta antes que él, los amigos de su hija, su hijo menor, su ex esposa e incluso su propia esposa; Jadelyn no tenía ese mismo brillo en sus ojos, ni su rostro reflejaba poder y seguridad, por el contrario se veía cansada y quizá rendida ¿Odiaba tanto tener que irse con él, su propio padre? Sin desear contestar eso, se levanto del sillón observando a lo lejos gracias a la puerta de vidrio que daba al patio trasero al perro de su mujer ladrando; deseoso por entrar bajo un techo más cálido.

-Te dije que el perro debía estar adentro Jadelyn.

Tomando como excusa barata su actual mascota se dirigió hacia la puerta permitiendo acceso al perro el cual enseguida entro corriendo por los pasillos, con ello y dado por finalizado ese fracaso intento por interactuar con su hija se dirigió hacia donde debió ir desde el primer instante, su oficina.

Una vez en su espacio personal, observo aquellos documentos en su escritorio, tal como los había dejado. Sentado en su cómoda silla trato de tomar una de sus carpetas por revisar sin embargo aquel retrato familiar logro llamarle la atención, enseguida tomándolo entre sus manos detallo la fotografía, una que había sido tomada para la fecha en la cual los problemas familiares habían aumentado, su hija allí no debía tener más de 10 años, su hijo aun en brazos de su mujer y él con aquel gesto que no supo cuando se había convertido tan rígido. Recordó que para la fecha su matrimonio se fue cuesta abajo, las discusiones entre los dos empezaron y cualquier asunto era detonante de las mismas, su esposa prefería pasar el 80% de su tiempo con sus padres, suegros que siempre lo odiaron y él prefirió perderse en el trabajo porque a pesar de tener un buen puesto como abogado, a pesar de llenar aquella casa con lujos y cumplir cualquier capricho material a sus hijos y esposa ese ambiente familiar había desaparecido por arte de magia. A los 10 años Jadelyn y él dejaron de dar paseos y tener esas largas charlas mientras cocinaban juntos, a los 10 años él empezó a regañar con más frecuencia a su hija cuestionando sus gustos y pasatiempos esos destinados al teatro en el colegio que según él eran una distracción de lo importante como el estudio, a los 10 años su relación con su hija se rompió de forma irreparable porque después de todo siempre recordaría aquel día.

Agotado llego a su hogar, como ya hacía meses no fue recibido por su mujer sin embargo si fue de extrañar el no percibir a su hijo de no más de 4 años correr hacia él, cuando llego a la cocina no estaba la cena preparada y las luces apagadas le indicaban que no había nadie en casa, ante el gruñir de su estomago busco algo en la nevera sin embargo percibió aquella nota adhesiva pegada, siendo consciente que era para él la leyó enseguida "espero que no le falles a tu hija, nos reservo puestos en primera fila, la obra empieza a las 8:00 Pm" la letra de su mujer estaba plasmada en palabras con rudeza y pronto recordó días pasados en los cuales con entusiasmo Jadelyn hablaba del protagónico que realizaría en la obra escolar…enseguida observo su reloj de pulsera 10:30 Pm restándole importancia a su apetito se lamento olvidarse de aquella obra, porque bien podía él no estar del todo de acuerdo con el tiempo que gastaba su hija en ello sin embargo consiente era de lo feliz que Jade era al asistir a los ensayos; misma razón por la cual de alguna manera se había prometido apoyarla siempre que no afectara su demás vida escolar.

Trato de tomar con rapidez las llaves de su coche sin embargo el ruido de un auto estacionándose fuera de la casa le indico que definitivamente ya era tarde, la obra había terminado, una vez la puerta se abrió la primera persona en entrar fue su hija quien sin darle tiempo de siquiera hablar subió las escaleras encerrándose en su habitación, pronto su mujer con su hijo durmiendo en brazos llego a su lado, de nuevo esa mirada decepcionada dirigida a él.

-Se negó a ir a la reservación que hiciste en el restaurante ¿Te acuerdas?

-Tuve mucho trabajo.

Se excuso recordando como él había terminado otorgándole la tarea a su secretaria de realizar reservaciones para una cena familiar después de la obra de su hija todo con el fin de celebrar.

-No creo que tu trabajo valga la pena pues lloro todo el camino a casa.

Con aquellas palabras su mujer desapareció escaleras arriba y lo sintió, esa culpa que siempre venía a él cada vez que de alguna manera hería a su hija, esta vez sin desearlo la había logrado desilusionar como nunca quiso, nervioso como hacía años no se sentía se acerco a aquella puerta dada la habitación de su hija mientras toco dos veces pausa dos veces más, señal de que era él quien pedía acceso.

-Jadelyn déjame entrar.

-Solo vete.

El grito no se hizo esperar y supo su hija aun seguía llorando.

-Necesito explicártelo, juro que en el futuro no faltare a ninguna de tus obras.

-Ya no me importa.

-Hija.

Pronto la puerta se abrió y la imagen logro romperle el corazón, el rostro que siempre lo recibía con amor esta vez mostraba frialdad y tristeza.

-En tu próxima obra te llevare un grandioso ramo de flores.

-¿No lo entiendes? No abra una próxima, guárdate tus flores porque las odio tanto como te odio a ti.

Pronto la puerta volvió a cerrarse esta vez supo que había perdido una de las cosas que tanto lo mantenía unido a un matrimonio ya hecho añicos, a su princesita.

Desde aquella oportunidad perdió el privilegio de ser "el mejor papá del mundo" como su hija con escasos años lo nombraba, desde aquella vez no había vuelto a recibir invitación alguna salvo hacia un año, esta vez una obra realizada por su hija, ese día los nervios lo volvieron a invadir, cancelo todas sus citas y le recomendó a su secretaria estarle recordando cada media hora su compromiso con su hija y todo el esfuerzo para una vez terminada la obra no lograr romper con su esquema de padre frió felicitándola a medias para salir del lugar como si nada…de nuevo había vuelto a arruinar su oportunidad.

Con el pasar de los días las visitas y llamadas constantes de aquella chica, la medio amiga de su hija, Victoria Vega no se hacían esperar, siempre presentándose en su espacio laboral con aquella sonrisa nerviosa e ilusión en los ojos, siempre llamándolo con la voz quebrantada para que la conversación no pasara de un saludo, un "Jadelyn se irá conmigo" y una despedida. Porque después de todo estaban a un día del viaje y su opinión al respecto seguía siendo la misma, su hija se iría con él porque era lo mejor después de todo no permitiría que malgastara su vida, no la quería ver fracasar ni mucho menos, si no había estado en muchos de los pasos de su hija se aseguraría de estar en los más importantes, esos destinado a un buen futuro. Lejos de Hollywood Arts.

-¿Con qué permiso entraras a esta escuela?

Pregunto observando el folleto de dicha institución, sorpresa fue la visita que le realizaba su hija de 13 años a su nuevo hogar, no tan grata al saber las razones.

-Bueno audicione y pase, así de sencillo.

-De ninguna manera, esta escuela solo forma personas frustradas.

-Te equivocas, esta escuela me permitirá ser grande. Me enseñaran a actuar, cantar, escribir, bailar…

-Te llenan de ilusiones, cuando te gradúes te darás cuenta que ni el 20% de todos los estudiantes triunfan en sus sueños banales, ya lo hablamos Jadelyn, tienes que poner los pies sobre la tierra.

-Entrare a esta escuela te guste o no.

-¿Y el dinero?

-Eso es lo de menos…

-Tu madre tiene estabilidad económica, lo reconozco pero no creo que le alcance para cumplir tus caprichos.

Arrugo enseguida el folleto para dejarlo encima de su escritorio, sabía bien que de eso su hija ya era consciente de lo contrario no estaría allí por su aprobación pues según esto el tendría que custodiar sus gastos.

-¿Por qué me odias tanto?

Aquel tono de voz quebrantado logro de nuevo hacerlo sentir culpable después de todo consiente era él que para su hija su padre no significaba mas que un dolor de cabeza...sin embargo supo lo mejor era aparentar.

-Odio lo caprichosa que te has vuelto.

-Pero esta escuela es mi sueño.

-Primera lección de vida, los sueños no siempre se cumplen.

Sin embargo termino cediendo y todo porque con ello quiso de alguna manera reparar su relación rota sin embargo no sirvió de nada, hoy, cuando faltaba un año y medio para la graduación de Jadelyn supo que con su nuevo traslado a New York quizá lograría hacer reflexionará sobre su vida y qué era lo mejor para ella porque después de todo en un futuro terminaría agradeciéndole.

El día del viaje había llegado con la ausencia de su hija en toda la mañana supo debía encontrarse con su ex mujer e hijo menor para despedirse, sin embargo con el pasar de las horas y unas cuantas llamadas y arreglos termino esperando por casi dos horas en la cocina, una vez la puerta principal se abrió salió de aquel cuarto dirigiéndose al largo pasillo para toparse con Jadelyn quien se encontraba quitándose los zapatos en la entrada después de años de insistencia la chica por lo menos había cedido en ello.

-No te quites las botas.

Le informo logrando llamar su atención.

-¿Por qué no? El vuelo sale a media noche.

-Lo sé pero antes debemos salir.

-Hablas como si los paseos fueran lo nuestro.

-Años atrás lo era así que sígueme.

Sin ceder logro convencer a su hija para seguirle el paso, una vez en el auto el silencio incomodo que siempre los invadía no se hizo esperar sin embargo había una extraña sensación que se sumaba a ello, una que le hizo sonreír por varios segundos al observar de reojo a su distraída hija quien prefería observar las calles por medio de la ventana a dirigirle la mirada.

Gracias por sus adorables comentarios, como siempre me alegra mucho leerlos y me dan muchos ánimos para continuar. No les miento me demorare en publicar el próximo que presiento sera el último pues sera desde la perspectiva de Tori y aunque tengo las ideas me queda algo difícil expresarlas.

No siendo mas les deseo una atrasada Feliz Navidad y por si acaso un adelantado Feliz Años Nuevo.