Aquí dejo el Cap. 6.

Un poco corto, pero aún así muy importante y con muchos sentimientos.
Agradezco de todo corazón a aquellos que han leído hasta aquí. Síganlo haciendo, no los defraudaré. Si algo les gusta o disgusta manden review! :)

Van apareciendo las parejas pero... durarán hasta el final?...

-AV~


6

-Tienen siete minutos—Dice el agente de la paz, abriendo la puerta a mis padres y hermana.

En los siguientes minutos saco todas las lágrimas que no he sacado en mi vida. Ya sea para agradecerles que me dieran la vida, que me brindaran alegría y refugio durante los diecisiete años siguientes y para rogarles que no se depriman me pase lo que me pase. Abracé a cada uno, primero a mi padre, por segunda a mi madre y por último a Delia. Por alguna extraña razón, abrazarla a ella se sintió peor.

-Noelia, prométeme que harás todo lo posible para volver a casa—Me dijo Delia con ojos hinchados de tanto llorar –No olvides… que siempre estaremos contigo—Pasó su pulgar por la gema verde de mi brazalete y me dio un dulce beso en la frente antes de que el Agente de la paz los sacara por la puerta.

Me quedé ahí, congelada. Mirando fijamente la hermosa piedrecilla verde que cuelga de mi muñeca. Ya no hay nada que hacer. Sólo nos queda ser fuertes. Me dije a mi misma. Mi mano derecha hizo un impecable trabajo en limpiar las lágrimas secas de mi cara, aunque nada más que el tiempo le quitará lo hinchado a mis ojos. Oigo la manija de la puerta girar.

-Tienes tres minutos—Ladra de nuevo el Agente.

La persona entra corriendo y me rodea fuertemente con sus brazos sin pensarlo. El calor de Danniel es una gloria. La verdad, aunque el chico esté partido a la mitad de preocupación por mí en éste momento, yo solamente me limito a disfrutar el que seguramente será nuestro último abrazo. Sumerjo mi cara en su pecho y dejo que su olor me distraiga por un segundo de todo éste cruel mundo. Luego de un rato, él me aparta y como es costumbre estos últimos días, clava sus ojos brillantes a los míos dando una despedida que no necesita ser expresada con palabras para que yo la entienda.

-Noelia, lo siento tanto…

Oh, no. Esto va mal. No quiero que comience a disculparse ni que me suelte un discurso de que todo este asunto es por su culpa y no por la mía, así que debo detenerlo de cualquier modo.

-¡Debes prometerme una cosa, Danniel!—Le digo, cortando el hilo de sus palabras y atrapando su rostro entre las palmas de mis manos –Debes prometerme que nunca, jamás, volverás a culparte a ti mismo de todo esto… ¿De acuerdo? -Su expresión me confiesa que lo tomé por sorpresa con mi petición -¡Promételo! –Lo obligo a que responda.

-…Lo prometo.

Sé que no le agrada la propuesta, pero debo obligarlo a hacerlo. Me llega un vago pensamiento a la cabeza. Pienso en que nunca le confesé formalmente mi amor al chico que tengo de frente, que sólo lo he admirado cobardemente todo este tiempo. Probablemente éste sea el momento adecuado para hacerlo, ya que moriré dentro de pocas semanas. Mi corazón se acelera con la idea, dándome su aprobación para confesarme.

Ya que mis manos rodean su rostro, lo demás es sencillo: Paso la mano derecha por detrás de su cabello y lo obligo a juntar sus labios con los míos.

Comencé a pensar que era una mala idea hasta que siento que mueve su mandíbula y me devuelve el gesto. Un calor placentero comienza a correr por mi pecho y me agrada, pero esto no puede durar mucho. No debe durar mucho, porque si lo hace, será más difícil dejar ir a éste chico.

Me obligo a separarme de él para susurrarle mis verdaderos sentimientos.

-Me gustas… desde hace un tiempo…-Noto que mi cara comienza a ponerse roja al ver que, al oír mis palabras, se dibuja en la cara de Danniel una tierna sonrisa.

-Eso es perfecto. Porque tú también me gustas.

Estoy sin creérmelo. Han pasado varias cosas increíbles desde que cumplí diecisiete años, hace unos días y, para ser sincera, ésta es la mejor de todas esas cosas increíbles. El sonido del portazo hace que salga de mi estanque de felicidad. El Agente de la Paz dice que el tiempo se ha terminado y se lanza sobre Danniel para arrastrarlo hacia el otro lado de la puerta.

-¡Te estaré esperando! –Logra decir Danniel antes de que la puerta se cierre, tal vez para siempre, entre él y yo.