Entrega del Cap. 8. (un poco corto...)
prometo que el 9 y 10 serán mas largos.
Siempre agradeceré lo feliz que me hacen las personas que siguen la historia!
Se vale dejar Review :)
-AV-
8
Levantarme por la mañana me implicó demasiado esfuerzo. En primera, por todo el esfuerzo físico y mental de los días pasados. En segunda, porque la cama era gigante, demasiado suave y con ropajes muy acolchados… nunca había dormido en una cama parecida en toda mi vida. Aún seguía con las ropas de la cosecha y mi pelo era una maraña.
En una mesita justo a un lado de la cama se encontraban una blusa ligera color morado y unos pantalones sencillos en color negro que, increíblemente, me quedaban perfectamente. Me peine los cabellos enredados con los dedos y los até a la parte baja de mi cuello en una coleta con el mismo lazo que mi hermana me había puesto ayer. Me hizo extrañarla y acariciar un poco el listón. Al salir de mi vagón, parecía que nadie se había despertado aún. Miré a mi derecha y ahí estaba la puerta del cuarto de mi compañero de viaje. Una pizca de curiosidad me entró en la cabeza, ¿podría ir a ver si estaba despierto? NO, claro que no.
Al entrar al vagón del comedor, había alguien más ahí. Sólo queda la colilla de lo que solía ser un cigarrillo entre los dedos de Kaya, quién come otro plato de gelatina de uva. Su mirada está perdida en lo lejano y la mano en la que sostiene la cuchara actúa de manera automática para llevar el postre hasta su boca. Me sorprendió la manera en que las bolsas oscuras debajo de sus ojos dejaban ver cuántos días no había dormido.
Todos piensan que al ganar los juegos del hambre y volver victorioso a tu distrito tu vida estará resuelta. Pero al ver la cara de ésta vencedora comienzo a convencerme a mi misma de que no es así. Tener que pensar en todas aquellas personas que asesinaste, que asesinaron frente a tus ojos, que asesinaron a tu compañero que seguramente conocías desde hace tiempo. Volver a casa con fama y dinero pero teniendo en cuenta de que ésa fama y ése dinero no podrán reemplazar las horas de sueño que se van de tu ser y que tampoco pueden borrar aquellas horrendas pesadillas y recuerdos que, seguramente, te perseguirán por el resto de tus días.
-Hola.
-Hola.
-¿Eres la única despierta?
-No. Brush está en su habitación, pero sigue despierto –Me dice Kaya.
Pienso en Brush… otro vencedor.
-Ya veo… ¿Hay algo de comer por aquí? Estoy hambrienta –Le dije para no pasar a pláticas más incómodas para ambas.
Me apuntó con la cabeza detrás de ella, que se hallaba una mesa enorme con infinidad de platillos fuertes, ensaladas y carnes calientes, recién hechas. Se me hizo agua la boca sólo de ver todos aquellos cerdos, pollos, reses y la variedad tan grande de vegetales que los acompañaban. Tomé un plato y serví un poco de cada Manjar que cupo en él y me senté frente a Kaya. Comíamos en silencio, yo mis varias comidas y ella su gelatina púrpura. Era la comida más deliciosa que habría poder comido jamás, debo de haber expresado un suspiro de placer porque Kaya se rió un momento.
-Te recomiendo que la disfrutes ahora. Después no tendrás tiempo.
-Lo haré.
-¿Qué te levantó tan temprano? –Me dijo Kaya entrecerrando los ojos.
-¿Temprano? –Le dije con la boca llena de pan.
-Son apenas las cuatro de la mañana.
Me tomó por sorpresa. No podría ser tan temprano, o por lo menos eso pensaba cuando busqué una de las pequeñas ventanas en las paredes. Era cierto, estaba aún oscuro afuera.
-Supongo que fue el hambre –Le dije encogiéndome de hombros y llenando mi boca de comida.
-Te comprendo, querida –Se rió la vencedora mientras metía la cuchara llena de postre en su boca. Comenzamos a platicar sobre cosas. Cosas irrelevantes, que no tenían nada que ver con los juegos ni con la supervivencia. Cosas como en que se dedicaba mi familia, que si era mejor el pan integral o el blanco, que si qué era lo que intercambiaba en el mercado, etcétera.
Nos dio el alba platicando entre bocados y la verdad, Kaya Oswald no es tan mala persona como pensaba. Es un poco grosera y usa mucho el sarcasmo, pero me comienza a caer bien, después de todo.
Luego de unas horas, todos estábamos sentados en la mesa del comedor "desayunando" aunque yo ya no podía comer un bocado más. Me había llenado de todo lo que se hallaba en el vagón durante toda la madrugada junto con Kaya. Doroty comía con demasiada tranquilidad y muchos modales, Brush se sirvió un plato de pavo con zanahorias horneadas y Darren comía una especie de estofado de cerdo con patatas, al parecer.
Brush nos habló de cómo poder sobrevivir en la arena, nos dijo que cada año es un paisaje diferente al anterior y siempre se mantiene en secreto de todo el país hasta el mismo momento del inicio de los juegos. Nos explicó que, al sonar en gong, debemos correr en dirección opuesta a la cornucopia, ya que si llegas a ella junto con los demás, estarías envuelto en un baño de sangre y era demasiado probable que no salieras con vida.
-En pocas palabras: No vayan a la cornucopia –Dijo Kaya. Resaltando lo que Brush explicaba.
-Y no olviden buscar agua. Será su prioridad en ésos momentos –Dijo Brush.
Y continuaron las charlas, los consejos y las maneras de encontrar refugio.
-Esto es difícil de decir, pero, deben de pensar sólo en ustedes desde que estén en las plataformas –Dijo Brush. Me hizo sentir incómoda, me hizo recordar que aunque Darren se haya compadecido del pequeño Ty, de que se haya presentado voluntario, de que fue mi mejor amigo alguna vez, ahora se convertía en uno de mis enemigos principales y, tal vez, podía llegar a ser él el que acabara con mi vida en la arena. Ni mi compañero ni yo dijimos palabra alguna ante el comentario de Brush, ni siquiera Kaya añadió alguno de sus chistes crueles a la frase. Se me saltó la piel al notar que Darren me observaba desde su silla, lo hacía tan intensamente que logró atraer mis ojos hacia los suyos. ¿Qué noté en ellos? Sólo una cosa vi: Tristeza. Tuve que bajar la mirada de nuevo a la mesa. Si seguía un instante más mirando esos ojos verdes rompería en lágrimas y lo que menos necesito ahora es dejar ver que soy débil. Me seguía observando y no apartaba la vista de mí.
-Claro –Le susurró Darren como respuesta a Brush.
Lo observé. Y lo hice con incredulidad. El notó mi agresiva mirada, me miró fugazmente y bajó la vista hacia su desayuno, en silencio. Lo puse nervioso en ese momento y me alegré de hacerlo. El acaba de aceptar frente a mí que hará todo para volver a casa con vida. Así sea, tal vez, matarme a mí en el proceso de su victoria, o por lo menos eso entendí. Y debía entenderlo, tarde o temprano debía hacerlo. Debía hacerme a la idea de que yo también tendré que matar chicos inocentes para salvar mi propia vida desde el momento en que salió sorteado mi nombre. Darren estuvo ahí para recordármelo en ese instante, y se lo agradezco en parte. Me recordó que, aunque él sea mi amigo, aunque lo quise alguna vez, ahora se convertía en un tributo más al que eliminar para volver con mi familia a salvo en el distrito 10. Y nos confirmó a todos que el también lucharía por su supervivencia. Si el dio iniciado el juego con aquella confirmación, yo también jugaré aunque no quiera hacerlo. Porque no quiero hacerlo, pero lo haré. Jugaré lo mejor que mi conciencia me lo permita, no me permitiré morir en la arena. El juego comienza desde ahora, Darren Ederman, y tenlo en cuenta que lo comenzaste tu.
