13
Por un momento casi deseo no haber despertado ésta mañana.
Kaya está tan irritable como un arbusto de hiedra venenosa. Y luego se suman las otras cuatro ridículas mujeres que no pueden decidirse por el enfoque y el vestuario que debería llevar esta noche para las entrevistas. Sólo corretean de un lado a otro de mi habitación dándose ideas mutuas para elegir mi vestido de Gala con el que me presentaré en unas horas. Eso es lo de menos, lo más insoportable es la actitud de mi Mentora, que por un momento llego a pensar que está en su periodo menstrual.
-¿Por qué tienes que gritarme tanto? –Le reclamo, sentada en la orilla de mi cama.
-¿Por qué no puedes ser simplemente una sensual joven o una chica extremadamente lista?, así se nos haría más fácil a ti y a mí encontrar la manera de presentarte ante los espectadores hoy. –Me devuelve el paquete de rabia.
-No puedo evitar ser tan neutral. –Le susurro bajando la mirada.
Mi mentora tiene razón. Tenemos que encontrar algún ángulo o algún tipo de chica en el que sea decente presentarme para llamar la atención de los Vigilantes y hasta ahora, sólo sé que mi nombre Es Noelia y que vengo del Distrito 10. Nada más. Éste tema va hacer que tanto Kaya como yo explotemos.
-Sé que no es tu culpa ser neutral, querida. Sé que eres así de simple desde que naciste.
-¿Qué? No puedes decir eso. Ni siquiera me conocías antes de la cosecha.
-Te conozco lo bastante bien como para decirte que no eres tan atractiva.
Ouch. Sé que Kaya lo dice con toda la sinceridad del mundo y que estoy totalmente de acuerdo con ella, pero, eso duele.
-Cuéntame de tu familia otra vez. –Le dice haciéndome un gesto con los dedos.
-Pues, soy la menor de dos hermanas. Mis padres, ambos están vivos. Vivimos en una casa que no es demasiado pobre y dónde criamos gallinas para intercambiar en el mercado. –Le resumo.
-No, no, no. Debe de haber algo más –Se dice a sí misma cerrando los ojos. –Noté que trajiste un brazalete muy bonito el otro día. ¿Quién te lo ha dado?
-Mi hermana Delia.
-Pues ahora diremos que fue un regalo de algún pretendiente tuyo del 10. –Me dice casi gritándome.
-¿Qué?
-Habías mencionado a un chico, Danniel, creo. Tiene todas las cualidades para ser tu pretendiente que ha quedado con el corazón roto en el Distrito y tú deseas fervientemente volver con vida a tu hogar solamente para verlo de nuevo, ¿Entendido?
-¿Acaso pretendes que mienta?
-Claro que sí, querida. Todos lo hacen para darle algo interesante a su pasado.
-No quiero mentir acerca de mi brazalete. Mi hermana se decepcionaría si digo que me lo ha dado otra persona. –Le digo descartando su idea.
-Oh, vamos, Noelia. –Me dice Kaya, algo enojada.
-No. –Le digo cruzando los brazos en mi pecho. -¿No podemos simplemente mostrarme como soy y ya?
-Simple y aburrida.
-Así es. Simple y aburrida.
-¡Arg! Como quieras. –Me espeta al darme la espalda. –Si no consigues ningún paracaídas durante los juegos, ten en mente que tú fuiste la que lo provocaste.
-No me importa; Además, ¡Eres tú la que se supone que debe de conseguirme esos paracaídas!
-Si no me das material, no podré hacer mucho.
-¡Maldición! –Grito por lo bajo, pensando en mi situación actual. –De acuerdo, Lo haré.
-¿Hacer qué? ¿No habías dicho que querías presentar a la chica simple y aburrida? –Me dice sarcásticamente.
-Está bien, tú ganas. Diré que Danniel me ha obsequiado el brazalete –Le digo acariciando la piedra verde jade.
-¿Y qué más? –Le dice sonriendo victoriosa.
-Y que quiero volver desesperadamente con vida al Distrito para verlo de nuevo…
-Muy bien. –Me dice acercándose y revolviéndome el cabello suelto. –Buena chica.
Me dan ganas de golpearla. Y aún pienso que está en su periodo.
.
Al Caer la tarde, mi estilista principal, que se llama Desiré, me hace subirme a mis zapatillas nuevas y relucientes, que después enreda a lo largo de mis piernas hacia arriba para acabar con un elegante moño justo por debajo de la rodilla. Son de un color plateado y con mucho brillo. Son preciosas y elegantes.
Me mete en el vestido que han decidido que es el indicado para que lo lleve ésta noche. Es un hermoso corsé en color blanco con muchos detalles pequeños en color verde paso, simplemente hermoso. La falda del vestido es como de una forma ovalada, de frente deja mis piernas descubiertas y por la parte de atrás, se va haciendo cada vez más larga hasta llegar a tocar el piso. Simplemente hermoso.
No sabía que éstas personas pudieran llegar a hacerme ver tan linda, la verdad, nunca me he sentido más bonita como en éste momento que me miro en el espejo. Río por lo bajo al notar que han seguido el consejo de mi Mentora y me han dejado el cabello suelto, que han estilizado y ahora cae hasta la mitad de mi espalda. El único detalle que han adicionado a mi cara (además de las obligatorias pestañas falsas y un ligero maquillaje) es una pequeña piedrecilla que queda justo en el centro de mi frente, que es rodeada a cada lado con hilos de piedras más finas hasta ocultarse detrás de mis orejas, más o menos como una tiara que queda en mi frente. Me parece un poco extraño, pero aún así, me gusta. Se ve muy bonito, así que no reclamo de nada. Me limito a agradecerles a Desiré y a mi equipo de preparación y ellas me dedican un abrazo y muchas palabras de aliento con su extraño acento del Capitolio, casi me hacen reír.
Lo difícil fueron las lecciones de etiqueta en las últimas horas con Doroty, que fueron más que frustrantes, ya que nunca en mi vida he usado tacones y es extremadamente complicado. Pasadas un par de horas, al fin puedo controlar mis pies... más o menos.
Kaya llega por mí para avisarme de que ya es hora de bajar. Me comienzan a sudar un poco las manos, así que le pido un pañuelo a uno de los Sirvientes Rojos que se encuentra en mi habitación. Kaya me sonríe al verme como una chica terminada y lista. O casi lista. Me dedica una sonrisa de satisfacción y me pasa a la sala de estar de la planta para encontrarnos con Brush y con Darren.
Me quedo helada por un momento al ver a mi compañero de Distrito. Lleva puesto un traje muy elegante en color gris oscuro, casi negro, una sencilla corbata verde brillante, unos guantes sencillos color blanco y su oscuro cabello ha sido echado hacia atrás, dejando lucir sus despampanantes ojos verdes.
¡Madre mía! No recordaba que fuera tan atractivo.
Alcanzo a notar que en las mancuernas de las mangas de su traje se asoman unos pequeños bordados de tréboles de cuatro hojas.
Tengo que sacudir la cabeza al notar que mi garganta comienza a secarse. Debo de alejar toda la ola de pensamientos y sentimientos que me recorren en éste momento. Él sólo me sonríe, dejando ver sus relucientes y blancos dientes y sólo me permito devolverle la sonrisa.
Al iniciar el espectáculo, las luces me deslumbran por unos minutos. Estamos sentados en un medio círculo al fondo de un escenario gigantesco en dónde toda la gente y las cámaras pueden vernos. Vamos en orden de Distrito, primero la chica y después el chico. Tengo al pequeño niño del 9 a mi derecha y, por supuesto, al apuesto Darren a mi izquierda.
Cuando el famoso presentador Caesar Flickerman hace su aparición, el público se deshace en gritos y alegría. Éste hombre ha sido el presentador de los juegos desde que yo tengo memoria, y eso es algo espeluznante, ya que siempre parece tener el mismo aspecto. Todos los años lleva un color de atuendo distinto al anterior, y éste año el color de su traje y su cabello es Amarillo mostaza.
Da la bienvenida al público y da una pequeña introducción de los 73° Juegos Del Hambre. Cuando termina, la gente ovaciona de nuevo y él comienza inmediatamente con las entrevistas. Cada entrevista es de Tres minutos, ni más ni menos. Éste hombre me parece un poco inquietante porque siempre sabe qué decir, si un tributo se queda sin tema de conversación, él lo resuelve o hace que los chicos queden siempre en buena imagen con el público, nadie aburre con éste personaje a su lado.
Pasan la chica del 4, Camira y se me tensa la piel. Caesar le pregunta sobre su pasado y ella dice que simplemente no quiere hablar del tema y el presentador comienza a sacar a relucir sus dotes como luchadora y guerrera con las armas. Cada palabra que ésta chica pronuncia, me hace temerle aún más. Al llegar la chica del 6 al centro del escenario, me quedo embelesada con su belleza de nuevo. Su vestido es precioso, aunque, cualquier vestido se vería precioso en ella. Me sorprende saber que en realidad, Astrid fue una aprendiz de maestra en su Distrito antes de venir a los juegos, y no por ser sorteada, si no por presentarse voluntaria por una pequeña de 12 años que era su alumna en la escuela. Imagino por un momento la escena y una compasión inmensa me nace en el pecho. Ahora, Astrid no me parece tan mortal, más bien, me parece más como una joven fuerte y decidida a proteger a una pequeña niña que ni siquiera es de su familia para tomar su lugar e ir a parar a una arena para morir. Me siento identificada en alguna parte, ya que yo también decidí venir para salvar a alguien, aunque nadie lo sepa.
Se me estremece el corazón cuando entrevistan a los pequeños niños del 8 y del 9, siento en mí que si llorara por alguna muerte en estos juegos, sería la de ellos…
-Y ahora, damas y caballeros, demos un cálido aplauso para recibir a Noelia Lovenbrock del Distrito 10. –Dice con demasiada emoción Caesar.
¡Demonios! Es la hora. Debo salir y dar lo mejor de mí. Me pongo de pie y camino al centro del escenario cuidando cada paso con mis tacones, que ahora parecen delgadas ramas secas a punto de quebrarse. Logro llegar a la silla de centro, junto a la del presentador color mostaza y me acomodo, intentando no hacer una mueca por los ensordecedores gritos de la multitud.
-Bienvenida seas, Noelia. –Me sonríe Caesar.
-Muchas gracias, Caesar. –Le devuelvo la sonrisa.
-Oh, mira pero que hermosa sonrisa has traído contigo esta noche, al igual que ese hermoso vestido, debo decirlo.
-Todo lo hermoso en mí hoy se lo debo a mis excelentes estilistas. –Sonrío al público.
-Apuesto a que no todo el mérito es para ellos. Tu igual eres hermosa, con vestido o sin vestido, ¿O no, amigos? –Incita a la gente, que responde con vítores y chiflidos. –Así que cuéntame, Noelia, eres del Distrito 10. ¿Cómo es tu vida por allá?
-La verdad, es que no llevaba una vida extraordinaria en casa. Teníamos lo necesario para comer y llevar una vida tranquila y feliz.
-Apuesto a que sí. Y dime, ¿Tienes familia que te espere en casa?
¡Oh no! Intenta tocar el tema de mi familia. No sé si pueda soportar hablar sobre ellos en frente de toda ésta gente.
-Si. –Digo, y no sé cómo seguir. –Mis dos padres y una hermana mayor.
-Eso es excelente, pero tengo una duda acerca de cuánta gente te espera en casa, y creo que no soy el único que tiene esa pregunta en la mente, Noelia.
Él voltea e incita al público a hacerme entender que le siguen el tema.
-Lo que quiero sabes es si tienes más personas además de tu familia a las que quieras volver a ver en el 10.
El corazón está a punto de salírseme por el pecho, ¿Es lo que creo que está preguntando?
-Pues, tengo algunos amigos a los que deseo ver de nuevo. –Le digo nerviosa, frotando con impaciencia la gema de mi brazalete casero de mi mano izquierda. –Pero hay otra persona a la que deseo mucho volver a ver…
-Lo sabía, lindura. Sabía que una hermosa chica como tú no podría irse de su Distrito sin dejar algunos corazones rotos. ¿Puedes decirnos a mí y a nuestros amigos el nombre de esa persona?
-…Lo lamento, Caesar, pero creo que eso es confidencial. –Respondo, con una risita tímida.
La gente se desata en gritos de duda y emoción.
-Oh, qué lástima. Pero puedo notar que te dejó un regalo antes de partir de casa, ¿No es cierto? –Dice apuntando a mi muñeca izquierda.
-Si, claro. –Digo, mostrando el brazalete. –Lo tomo como un símbolo de mi deseo de volver a casa.
Aunque haya dicho que mi enamorado me haya regalado el brazalete, no miento al decir que lo tomo como un objeto de casa, porque precisamente eso es lo que es. En ésta pequeña pulsera manualmente tejida, llevo todos los recuerdos buenos y hermosos de mi vida en el 10.
Caesar me invita a comentar acerca de otras cosas sobre mi propia personalidad antes de hacer algunas bromas que le encantan al público, desearme mucha suerte en los juegos, despedirme con la multitud y enviarme de nuevo a mi asiento al fondo del escenario. Al llegar a mi silla acolchada puedo permitirme respirar con regularidad. Todo ha salido bien, según lo planeado. Tal vez no exploté al máximo mi manera de ser, pero aún así estoy satisfecha y creo que Kaya también lo estará.
El siguiente en ponerse de pié e ir al centro del escenario es mi compañero Darren, más bien, el Guapísimo Darren que se presenta ésta noche. Tenía razón al decirle el día del desfile que había ganado algunos admiradores, y pude confirmarlo con el rugido de la multitud al verlo salir. Luce tan resplandeciente con su tranquila y traviesa media sonrisa que hasta yo podría considerarme en ese momento una fanática.
En combinación con Caesar Flickerman, ambos se ganan al público en cuestión de segundos. Hacen bromas, hacen comentarios totalmente oportunos y se coordinan perfectamente para entretener a las masas desde principio a fin.
-Debes por favor aclararme todo este asunto detrás del chico apuesto y misterioso que eres. –Le dijo cambiando la atmósfera. –Dime, Darren, ¿Cuál ha sido el cambio más radical que has tenido en tu vida?
La gente casi exigía una respuesta a aquella pregunta, que Darren, con una cara totalmente diferente, se atrevió a contestar sin más.
-El cambio más radical en mi vida sería la muerte de mi madre. –Soltó. Un silencio se hizo presente. –Sucedió cuando tenía Catorce años y para mí pasó de un momento a otro. No me lo esperaba para nada. Ella comió comida en mal estado y al cabo de unos días, falleció. –Se inclinó hacia adelante, posando sus codos en sus rodillas y siguió. –No sé la manera en la que la gente del Capitolio o de otros Distritos vea a las madres pero, puedo asegurarte que para mí, mi madre era todo mi mundo. Al darme cuenta que ya no la tendría a mi lado, me quedé vacío, ¿Sabes?
Toda mi percepción de la realidad cambió completamente desde ése día. Tuve que buscar un trabajo siendo aún un chico, para obtener algo para comer, y sobre todo, me volví una persona fuerte. No fue porque yo lo quisiera, si no porque las circunstancias lo requerían así.
Un suspiro grupal fue lo único que se escuchó en todo el escenario. Incluyendo el mío. Sus palabras me hacían recordar claramente aquella época, la época en que Darren aún era mi inseparable amigo. Cuando su madre murió, el tuvo que volverse fuerte para poder mantenerse con vida, y parte de volverse fuerte implicó que tuviera que alejarse de mí. Justo como en aquél entonces, sentí que mi corazón se desmoronaba en pequeños pedazos pero una parte decidida de mi interior no dejó que las lágrimas resbalaran por mis mejillas, devolviéndolas a su lugar.
-Muchas gracias, Darren. Muchas gracias por dejarnos saber a todos nosotros éstos recuerdos tan íntimos y significativos para ti. –Dijo Caesar al poner una mano en su hombro.
Darren sólo respondió con una triste sonrisa a la vez que la mayoría de los espectadores secaban sus lágrimas con sus pañuelos de bolsillo y muchas otras sorbían por la naríz.
Caesar continuó con la entrevista.
-Cambiando de tema, debo decir, Darren, que no puedo ser el único en éste escenario que no fue también conmovido por tu llegada a los juegos, es decir, por la manera tan valiente en cómo te presentaste voluntario por aquél asustado niño. –Dice al momento en que la audiencia da su aprobación. – ¿Eres muy cercano al chico?
-En realidad no. –Dice Darren, ahora serio y con el ceño un poco fruncido. –Pero en aquél momento sentí que debía hacerlo y, sin más, lo hice. El pequeño del carnicero es un niño muy alegre y quiero que lo siga siendo.
Incluso yo me permito suspirar con las palabras de Darren.
-¿Dices, entonces, que la alegría de ese pequeño es lo que te motivó a presentarte voluntario para los juegos?
-Eso y el hecho de que debo salvar a alguien. –Dice mostrando de nuevo su media sonrisa traviesa.
-¡Espera! –Dijo El presentador. -¿A qué te refieres con eso?
Y fue en ese momento, en el que el sonido de la alarma indicaba el final de la entrevista de Darren.
Un abucheo en coro de parte del público, pedía más tiempo para entrevistarlo, pero incluso Caesar sabía que no había que pasarse del tiempo establecido. De mala gana, terminó con la entrevista despidiéndolo y enviándolo a su asiento. El público rugió como nunca antes a su despedida y él contestó con una refrescante sonrisa antes de dirigirse al fondo del escenario.
Al estar frente a mí, una intensa mirada color pasto brillante casi me atraviesa de lado a lado, junto con una amplia sonrisa de confianza. Me estremecí ante la fuerza de su presencia y bajé la mirada al momento en que él tomaba asiento.
"¿Qué se supone que significó eso de salvar a alguien?", pensé.
Sabía que había escuchado algo parecido de Darren en el pasado, pero, ¿Cuándo? ¿Dónde? ...El recuerdo de muchas botellas de cristal con bebidas de colores me llega a la cabeza, junto con el aroma y el sabor de un delicado panecillo hecho a mano…
-No esperaba que fueras sorteada… en la cosecha…
-Yo tampoco esperaba que fueras voluntario.
-Tenía que salvar a alguien.
-Lo hiciste. El carnicero Lauzon estará en deuda contigo.
Y recuerdo que sonrió cuando le dije aquello, en el tren, camino al Capitolio.
Se me tensan los nervios.
Me pongo a darle vueltas al asunto mientras transcurren las entrevistas de los tributos faltantes. Si Darren al decir que Tenía que salvar a alguien, no lo dijo refiriéndose al hijo del Carnicero, Entonces, ¿A quién se refirió con ese alguien?
Los ojos se me van abriendo de par en par al entender cierto significado de la frase, aunque no estoy segura que sea la idea acertada. Mi estúpido subconsciente me traiciona al gritarme que con esa frase puede referirse a mí. Se me hace una idea totalmente descabellada, es decir, Darren no me había dirigido la palabra durante cuatro años y no creo que de un día para otro haya decidido intentar salvarme… No serviría de nada en absoluto. Todos sabemos que moriría antes de lo que canta un gallo.
-Tú… tú también puedes ganar los juegos, y lo sabes
-Pero el problema es que no quiero hacerlo.
¡ARG! Mi cerebro está a punto de explotar.
Debo obligarme a mí misma a dejar de pensar en todo esto, tengo que concentrarme en cosas más importantes como en que iré a la arena y tendré que matar o morir, lo que sucederá el día de mañana.
Me sidulpo por lo tardado de la publicación,
pero es que la escuela me quita el alma. D:
Creo que de ahora en adelante, comenzaré a publicar
los capítulos todos los martes, en las horas de la tarde.
Creo que todo quedará mejor organizado y no les dará
ilusiones, okno (-8
Muchas gracias de nuevo por leer la historia hasta aquí
y prometo que el proximo Capitulo será el inicio de la Arena*-*
-AV-
