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Epílogo.
Todo mi cuerpo está entumecido, la punta de la nariz me arde al igual que la superficie de mis mejillas y de mi frente. No hay ninguna luz prendida, pero no hace falta ni siquiera una vela. El resplandor anaranjado del fuego ilumina todo a mí alrededor, así como el silencio casi mortal excusado por las brasas partiéndose de vez en cuando.
Estoy harta y cansada de todo esto. De todo éste tiempo que llevo sabiendo que alguna fuerza maligna me arraigó al mundo mortal. Harta de ser yo aquella la que ahora tiene que ser protegida, cuidada, consolada; Aquella que tuvo que soportar el profundo dolor que significaron las palabras de su mentora al escucharla decir, nada más al despertar, que había resultado vencedora de los Septuagésimo tercero Juegos Del Hambre.
Cuando escuché a Kaya decirme eso, supe de inmediato que me había quedado completamente vacía. Tan vacía que mi cuerpo no acumuló las lágrimas necesarias para soltarme a llorar y mi mente no tuvo la decencia de siquiera gritar o sollozar. No hice nada. No dije nada, sólo dejé que el vacío terminara de consumir la pequeña parte restante que quedaba de mí, al fin y al cabo, mi corazón ya había sido atravesado una vez.
No salí de la cama desde entonces. Sólo lo hacía para ducharme e ir al baño.
Mi madre tenía que llevarme la comida al tiempo que intentaba consolarme, al igual que Delia, Kaya y… Danniel.
No pensé mucho el él al estar en la arena y mucho menos pensé el él cuando besé a Darren, aunque le hubiese declarado mi amor justo antes de irme. La verdad es que ahora ya no me importa y apuesto a que a él tampoco, no después de una fuerte pelea que tuvimos acerca de nuestra relación. Llegó a preguntarme que si estaba enamorada de Darren, pero no respondí. Terminó tan enojado que no volvió a hablarme, y eso me parece bien. Tal vez tenga razón y llegué a amarlo alguna vez, pero no lo admití, ni siquiera en ese momento. Unos meses después llegó a mis oídos por Camelia que conoció a una chica y que al parecer ambos se gustaban. Me sentí feliz por primera vez (Creo) después de la arena, aunque sea un poco. Danniel está mejor siguiendo él con su vida y yo con la mía, y me tranquiliza que pudiera encontrar a alguien de en verdad lo ame.
Hubiera preferido que me dieran un tiro seco en la cabeza a tener que pasar por el tour de la victoria, pero el país no podía quedarse sin su Vencedora que visitara cada uno de los Distritos para revivir el terror de la arena y para recordar los rostros y nombres de aquellos tributos que habían sido asesinados… De todas las visitas, la del Capitolio fue la peor de todas. Tener que asistir a una fiesta en el hogar de mis verdaderos asesinos, hablar con ellos, convivir con ellos, bailar con ellos, me hacía querer gritar pero, como ya dije, me había quedado vacía.
No sé cómo mi exterior no lo expresaba. Mi cara debía sonreír cuando había que sonreír, mis manos tomaban lo que se debía tomar, mis labios pronunciaban lo que se debía pronunciar y la chica que solía ser fue reemplazada por un androide obediente de alta tecnología.
Recuerdo que incluso el Presidente Snow en persona accedió a bailar conmigo por un minuto, y aunque lo hubiera apuñalado de tener un cuchillo en mis manos, mi cuerpo se movía automáticamente al danzar.
-Felicitaciones, Señorita Lovenbrock. –Dijo.
-Gracias, señor.
-Debo atreverme a decir que su actuación en la arena fue… interesante. –susurró.
-Solo hice lo que debía hacer para sobrevivir, señor. –respondí.
-Aun así me sorprendió el hecho de que alguien como usted pudiera resultar ganadora. Le seré sincero al decir que esperaba con certeza que ganara aquél muchacho, el de su mismo Distrito.
Me sonrió para provocarme y una ira intensa ardió en mí.
-Él está muerto. –Dije sin expresión. –Y este mundo está lleno de sorpresas, Presidente Snow.
-Seguro que lo está; Sin embargo su victoria no es ni por poco una sorpresa. –Susurró y seguimos bailando. -¿Qué fue exactamente, señorita Lovenbrock, lo que la llevó a sobrevivir?
Es como si el recuerdo de Darren hubiera hablado por mí.
-Esperanza.
-¿Esperanza?
-Así es. Esperanza.
-¿Y cómo es que la "Esperanza" puede mantener viva a una chica tan miserable? –Cuestionó burlón.
-…Porque la esperanza es la única cosa más fuerte que el miedo. –Respondí.
Después tuve que enfrentarme al horror de ser mentora, ver cómo los tributos de los juegos siguientes eran masacrados en el baño de sangre. Y peor aún, ver como una mocosa chica del Distrito 12 besaba a su compañero frente a las cámaras, una y otra vez. Alardeando y fingiendo que amaba al chico sólo para volver loca a la audiencia… Todos los amaban.
Llegué a imaginarnos a Darren y a mí en aquella situación, pero todo me parecía totalmente ridículo… o al menos no hasta que los declararon a los dos Vencedores, hasta que los dejaron seguir viviendo, hasta que dejaron ir a ambos enamorados a casa, hasta que una desconocida chica del Distrito más pobre de Panem pudo cumplir lo que más había deseado alguna vez.
Fue entonces cuando el vacío en mi interior se llenó de ira.
Y aquella ira desbordó mi ser al enterarme del cambio de reglas sorpresa del tercer Vasallaje de los Veinticinco, el de los 75° Juegos. Todo se volvía peor al infierno, tener que asistir a la cosecha de nuevo después de vivir lo que había vivido y escuchar la voz de Doroty pronunciar el Nombre de Kaya al ser sorteada. Ese año hubo muchos voluntarios y Margot, la vencedora mayor del 10, tomó el lugar de Kaya en la cosecha, pero Brush no corrió con la misma suerte, Edén se permitió ser cobarde y no presentarse voluntario por él. Nunca pensé que pudiera llegar a ser la mentora de Brush y mucho menos verlo morir en aquella aterradora arena especial siendo destrozado por alguna bestia como la que me asaltaba en mis pesadillas. Como un golpe de suerte nos enviaron a casa a Edén, a Kaya y a mí en cuanto el cañón de Brush sonó.
…
Ahora estoy sola en casa, sentada frente a la chimenea.
Edén debe de estar muerto, o por lo menos eso pienso, ya que Kaya llegó por sí sola a advertirnos y a sacarnos de aquí así que mi familia ha tenido que huir.
Aquella chica del 12, la tal Katniss Everdeen o algo así, pudo desmantelar el campo de energía que rodeaba la arena con una sola flecha… o por lo menos eso es lo que alcanzamos a ver en la televisión el día de ayer. Kaya me dijo que por su culpa el Distrito 12 ha sido reducido a cenizas, que por su culpa los otros distritos han iniciado la revolución que se cocinaba lentamente desde hace un año y que por su culpa el Capitolio ordenó matar a todos aquellos vencedores con vida. Llegó parloteando todo esto a primera hora de la mañana y también balbuceó algo sobre el Distrito 13 pero no le estaba prestando mucha atención.
Kaya, mi madre, mi padre y Delia ahora deben ir en camino a alguno de los refugios que se han instalado en el 9… debería estar con ellos pero usé la excusa de que había olvidado mi brazalete de cumpleaños en mi habitación para regresar a la casa. No lo olvidé, nunca me lo he quitado y como llevo aproximadamente un par de horas inmóvil frente al fuego debo suponer que se han marchado sin mí, y eso era exactamente lo que quería que hicieran.
No sé por qué estoy recordando todo esto.
No sé por qué no he huido al escuchar los autos toscos del Capitolio entrar en la Aldea de los Vencedores, no sé por qué no he cambiado de posición a pesar de que la estela de calor que desprende la chimenea me esté quemando las mejillas. Sólo sé que ya no tengo más madera para el fuego.
Pasan unos minutos, las llamas comienzan a apagarse y me doy cuenta que en mi cabeza sólo habita un único pensamiento. Más que un pensamiento es una imagen, un recuerdo.
El recuerdo de unos hermosos ojos color verde, que me recuerdan a los tréboles bañados en rocío.
Unos hermosos ojos que tal vez pueda volver a ver. Que tal vez sean ellos los que me reciban cuando viaje al místico lugar llamado Cielo en el que mis padres me enseñaron a creer…
Es en ése momento cuando los Agentes de la Paz irrumpen en la casa.
#FIN
Todo el universo y los personajes de la trilogía "Los Juegos del Hambre" pertenecen a Suzanne Collins.
Si estás leyendo esto, déjame agradecerte infinitamente por haber acabado esta historia tan larga y probablemente muy aburrida que comencé a escribir desde el año pasado. Nunca pensé en comenzar un Fanfic, y mucho menos llegar a terminarlo. Amo tanto los Juegos del Hambre que mi mente me obligó a pensar "¿Qué pasó un año antes?" y terminar en todo esto.
¡Me hace tan feliz que alguien haya podido llegar hasta este punto!
Si algo te desagradó, agradó, si tienes críticas (ya sean buenas o malas) dímelas con toda confianza y podré repararlas para la siguiente ocasión. Y digo siguiente ocasión porque me dí cuenta que escribir aquella bola de ideas retorcidas en mi cabeza me ayuda de alguna u otra forma a relajarme y a descargar mi imaginación, al mismo tiempo que me entretengo y me siento buena es ésto (aunque no sé si lo sea jeje).
¡Te deseo los mejores días, tardes o Noches!
-AV-
