N/A: ¡Hola a todos! Perdón por tardar tanto en actualizar... es que tuve un par de asuntos personales que atender y ocuparon la mayor parte de mi tiempo... ahora las cosas están mejor y, finalmente, tengo tiempo para escribir otra vez n_n

Les agradezco su paciencia y espero que este capi les agrade

¡YAY TENGO REVIEWS!

Gracias a:

Minako-Sama13: jajajaja bueno, espero que la curiosidad no te mate XD gracias por seguir esta historia, y prometo que sabrás la identidad de los padres de Shizuka a su debido tiempo... ;-) me alegra mucho que te encante mi historia ¡yay!

xX-AiHiwatari-Xx: ¡Hola de nuevo! Jajaja, ya te lo dije no saques conclusiones muy rápido... ahh ¿Qué estoy diciendo si yo soy igual? XD, jajaja cierto el cuervo es muy chismoso, si es Kurotsuki o no, tendrás que leer para saberlo ;-) ¡un saludo!

Gabycat: Hola pues quienes son los padres de Shizuka se sabrá a su debido tiempo n_n ¡Se me mueren los lectores ¿Qué hago?! XD no, por favor no se mueran ¡Sino quien va a leer mi historia!

Jajajaja de nada ustedes son la razón por la que sigo esta historia n_n

Renesmee Black Cullen1096: ¡Que bueno que te haya gustado! Me encanta esa canción por la dulzura de la voz de la cantante y por su letra tan tierna, es ideal para una canción de cuna.

Sanathos Ananke: ¡Que bueno tenerte por aquí otra vez! Sango y Miroku tienen tres hijos (que yo sepa) y me alegra que la historia te vaya gustando, y si, le puse esos cambios de actitudes para hacer el personaje algo más creíble ¿Si los quiere y respeta, crees que sería fácil hablarles mal? Para mí es lógico que luego de eso se sintiera apenada... y sí, para Shizuka el solo hecho de tratar con sus muertes es muy difícil. Ni hablar de contarlo... Miroku, también es uno de mis favoritos

Y si, a Inuyasha le encanta "saludar al suelo" me hace mucha gracia cada vez que eso pasa, pobre Inu... creo que lo voy a hacer "saludar" mucho XD

¡Un saludo!

Muchas gracias por las Reviews :-D y por el apoyo, ahora sin más preámbulo les dejo el nuevo capitulo.

Disclaimers: Inuyasha y sus personajes no me pertenece, son propiedad de Rumiko Takahashi.

Capitulo 4: "El Señor de los Cuervos"

El grupo estaba sentado en un valle lleno de césped, la luz del sol bañaba los campos y una brisa agradable soplaba, meciendo el pasto logrando que bailara al ritmo de una melodía invisible. Era el lugar perfecto para hacer un alto y descansar un poco...

Ya habían pasado dos semanas desde que Shizuka y el resto se había embarcado en este viaje, y aún necesitaban encontrar algún tipo de pista... no que viajar con ellos fuera malo pero... bien... Shizuka sabía que Inuyasha era algo temperamental... pero esto... una vena se hizo visible en su frente.

_ ¡Pero les digo que esto esta muy picante! – se quejó, mirando ceñudo la taza de sopa que Shizuka había preparado.

Pero a los demás parecía no importarle. Una de dos: estaban siendo amables (lo cual apreciaba) o, la comida estaba bien e Inuyasha estaba siendo un quejoso increíble...

_A mí no me parece así. – dijo Kohaku, bebiendo su sopa.

_En realidad esta deliciosa. – Miroku añadió. Shizuka les sonrió.

_Sí, esta rica – dijo Kagome – ¿Quien te enseño a cocinar?

_Mi mamá – respondió Shizuka, sonriendo incluso más.

_Me arde la lengua... – Inuyasha se quejó... otra vez.

_Si no te gusta, no lo comas. – Shizuka lo miró enfadada – nadie te esta obligando a comerlo.

_Inuyasha es un llorón. – Dijo Shippo, pero no pudo decir nada más, porque Inuyasha lo golpeo en la cabeza, y ahora Shippo lucía un chichón.

_ ¡Me duele! ¡Kagome! – el pequeño zorro gritó con los ojos llenos de lágrimas.

_ ¿Quien es el llorón ahora? – se burló Inuyasha cruzándose de brazos mientras disfrutaba ver llorar al zorrito... pero la alegría le duro poco.

_Inuyasha... ¡ABAJO!

Como siempre la cara de Inuyasha se dio de lleno contra el suelo.

_Seis – Shizuka dijo de repente.

_ ¿Seis? – Kohaku la miro interrogante.

_Seis veces esta semana que Kagome "Baja" a Inuyasha.

Kohaku soltó una risita y Miroku la miró.

_Escucha Shizuka – Miroku se veía tan serio que, por un momento creyó que iba a regañarla – deberías dejar de contar. Verás es como contar estrellas – dijo con una sonrisa burlona – Siempre aparecerá una nueva.

_De acuerdo – Shizuka respondió tratando de verse seria, pero termino riéndose junto a Miroku y a Kohaku. Después de eso, Kagome termino montando a Kirara detrás de Kohaku y Miroku corriendo. Shizuka sintió pena por él.

El día continúo... y, después de algún tiempo, vieron una aldea cerca.

_ Hey ¿Podemos ir ahí? – Shizuka les pregunto – Quizás sepan algo.

_Seguro – respondió Kagome, aún montando a Kirara – no encontraremos nada dando vueltas sin rumbo. – Kagome miro a Inuyasha frunciendo el ceño, como desafiándolo a contradecirla, él solo parpadeó confundido.

_ ¿Porque me miras a mí?

_Podría ser una buena idea – dijo Kohaku, su propia experiencia como Exterminador le había enseñado que, a veces, la mejor forma de encontrar a un demonio era escuchando los rumores en las aldeas.

Una vez allí... los ojos de toda la aldea estaban en ellos. Shizuka sintió una gota formarse en su frente. No tenía que preguntar porque estaban viéndolos de esa forma, a los ojos de Shizuka eran el grupo de viajeros más extraño sobre la tierra: un exterminador de demonios, una sacerdotisa, un monje y cuatro demonios (incluyendo a Shippo y Kirara)... Miró a Inuyasha, a quien esto parecía no afectarle en lo más mínimo y caminaba ignorando a los campesinos, como si fueran solo un árbol más junto al camino. Shizuka decidió hacer lo mismo, su cara se transformo en una mascara sin emociones e incluso su forma de caminar cambió, era casi arrogante, intentando demostrar que no le importaba que la consideraran un engendro o un monstruo, sus ojos se transformaron en hielo dorado, ni siquiera miró a los curiosos mientras seguía a Miroku, que miraba en todas direcciones como si buscara algo ¿Habría detectado algo con sus poderes espirituales?

Parecía que se dirigían a la casa más grande de la aldea...

Cuando Miroku llamó, el propietario de la casa salió a recibirlo, por algún motivo las caras de Inuyasha y Kagome eran algo extrañas... el propietario era un hombre entrado en edad.

_Señor... ¿Es esta su casa? – preguntó Miroku, como si eso no fuera evidente.

_Sí, lo es. – El hombre parecía preocupado – ¿Ocurre algo?

La cara de Miroku reflejaba una seriedad terrible, al hablar lo hizo en una voz más profunda de lo normal.

_Lamento importunarlo, pero como un sirviente de Buda es mi deber decírselo... – hubo una pausa – ¡Veo grandes nubes de desgracia acercándose a esta casa! – exclamó señalando a un punto distante en el cielo con su báculo, cuyos anillos tintinearon dramáticamente. Shizuka podía jurar que él pobre hombre casi muere del impacto.

_ ¿Q-Q-Que podemos hacer? – le preguntó a Miroku totalmente aterrado.

_No se preocupe. – Respondió el monje, bajando su báculo y mirando al hombre – este es mi deber... – pegó un "sello" en la pared con los ojos cerrados. – este sello sagrado lo protegerá a usted y a su familia. – dijo.

_ ¿Como podemos pagarle? – el pobre hombre preguntó casi llorando de gratitud. Shizuka pudo ver una chispa en los ojos de Miroku y sintió una gota resbalar por su nuca, unos segundos después un vena resaltó en su frente. "¿Miroku engaño desvergonzadamente a este pobre hombre y ahora esta pidiéndole alojamiento y comida? Eso es despreciable, incluso más viniendo de un monje." Pensó Shizuka, y estaba a punto de decir algo cuando, de repente olió algo asqueroso en el aire. Se cubrió la nariz con las manos intentando no vomitar.

_ ¡Ngh!

_ ¡¿Qué demonios es este olor?! – Exclamó Inuyasha, apenas se lo escuchaba, porque se había cubierto la nariz y la boca con su manga.

Shippo se desmayó en los brazos de Kagome, mientras Kirara caía en el suelo junto a Kohaku.

_ ¡Shippo!

_ ¡¿Qué esta pasando?! – preguntó Kohaku mientras levantaba a Kirara, se había desmayado.

_ ¡Algo apesta! – dijo Inuyasha.

Pero tan rápido como el olor llego, se desvaneció, como si nunca hubiese estado allí.

Shizuka se forzó a si misma a descubrir su nariz y trató de detectar en el viento cualquier rastro del asqueroso olor. Se parecía un poco a un ciervo parada allí olfateando el viento... pero no sentía nada... y no tenía idea de que había sido eso.

_Ya se fue. – dijo. Inuyasha suspiro aliviado, finalmente quitándose la manga de su nariz.

_ ¿que pasó? – Preguntó el monje, ver a los demonios medio-muertos de la nada, no era normal...

_Olimos algo horrible... peor que eso era asqueroso, pero ya pasó y no sé que fue. – Shizuka respondió – Probablemente Shippo y Kirara lo sintieron también, pero fue mucho para ellos...

_Deberíamos quedarnos aquí y permanecer alertas. – Dijo Kohaku, detrás de él Inuyasha aún se frotaba la nariz.

_Sí. – Kagome se mostró de acuerdo, no sentía nada fuera de lo normal en la aldea, pero tenia un extraño presentimiento.

_De acuerdo. – Dijo Inuyasha por fin dejando de frotar su nariz.

En la casa les dieron la bienvenida, el propietario incluso mandó a preparar una comida especial para ellos, la cual les fue servida en una habitación preparada para que ellos pasaran la noche... Shizuka miró a Miroku, quien estaba sentado frente a ella, mientras que Inuyasha estaba a su derecha, junto a Kagome y Kohaku estaba junto a ella y Shippo (ahora bien despierto) estaba en frente de Inuyasha, así que estaban sentados en un círculo y la comida estaba en medio, Inuyasha y Shippo parecían listos para la batalla de sus vidas.

Se lanzaron a comer.

_Ahora entiendo todas las bromas sobre como siempre eras "invitado" a grandes casas o recibías la "gratitud" de la gente. – Le dijo Shizuka a Miroku, su voz sonaba amable, pero su ceño fruncido delataba sus verdaderos pensamientos.

_ ¿Todas las bromas? – Pregunto Kohaku, Kirara estaba en su regazo, profundamente dormida. Mientras Shippo e Inuyasha se median el uno al otro intentando calcular cual haría el siguiente movimiento, cada uno con los palillos listos para apropiarse de la última pieza de carne.

_Sí, ustedes solían bromear mucho sobre eso y yo nunca entendía nada – no pudo evitar sonreír recordando esos momentos con todos reunidos comiendo junto al río. – Para mí no era divertido ser "invitado" a una casa, así que no entendía porque todos se reían tanto y Miroku solo sonreía como si hubiera hecho alguna travesura... – de repente se dio cuenta de que ellos nunca le habían contado nada, que acababan de conocerla y seguramente no le daban tanta confianza aún. Shizuka bajó la mirada, sus largos mechones proyectaban una sombra sobre sus ojos y trató de no pensar demasiado. Estas personas eran las que había conocido, y al mismo tiempo no. Una sonrisa algo amarga se dibujo en su rostro. "creo que eso es suficiente para confundir a cualquiera" pensó.

_ ¿Estas bien? – Kohaku le preguntó a Shizuka, estaba algo preocupado. No era la primera vez que comenzaba a hablar de algo y, de repente, se quedaba en silencio, y totalmente sumida en sus propios pensamientos. Eso le preocupaba. Estaba seguro que él no era el único que lo había notado.

_Sí. – dijo Shizuka levantando la mirada hacia Kohaku. – No es nada.

_Si tú lo dices... – Respondió él, para nada convencido.

_ ¿Seguro que estás bien? – Le preguntó Kagome. Shizuka podía ver la preocupación en su rostro.

_Sí, estoy bien. – se puso de pie fingiendo una sonrisa. – Voy a salir afuera por un momento. – dijo y salió rápidamente de la habitación, necesitaba algo de tiempo a solas para recomponerse.

Hubo un momento de silencio...

_Estoy preocupada por ella. – dijo Kagome con un suspiro, había creído que se había acercado un poco a ella, en esos días... pero, a veces, sentía como si Shizuka pusiera un muro entre ella y el resto del grupo... como ahora.

_ ¡Feh! Dice que esta bien y luego sale corriendo así, es obvio que esta mintiendo. – Inuyasha declaró mientras le robaba la última pieza de carne a Shippo, quien lo miró con el ceño fruncido.

Miroku se cruzó de brazos, pensando.

_Algo esta molestandola. – dijo.

_ ¿Quizás las pesadillas? – sugirió Shippo, la había escuchado quejarse y llorar en sueños muchas veces.

_Así que tú también lo notaste, probablemente tenga algo que ver con su pasado. Pero dudo mucho que nos diga algo. – comentó Kohaku mientras acariciaba distraídamente a Kirara.

Miroku puso una mano en su barbilla, meditando la idea.

_Alguien debería preguntarle cuando la oportunidad aparezca. – Dijo – puede que nos responda si le preguntamos directamente.

_Deberíamos dejarla en paz. – los interrumpió Inuyasha. Los demás lo miraron, estaba sentado contra la pared, con los brazos cruzados y los ojos cerrados. – Si no quiere decirnos no deberíamos forzarla.

_ ¡Pero va a estallar! – Protestó Kagome, mirando a su esposo – Quizás quiera parecer fuerte ¡Pero nadie puede soportar todo solo!

_Es su decisión, pueden intentar preguntarle. Pero si no quiere contarles, solo van a estar molestándola.

Kagome no podía creer lo que Inuyasha estaba diciendo pero... recordaba muy bien cuando ella le hacía preguntas a Inuyasha sobre temas delicados, relacionados a su pasado (como Kikyo o Izayoi) y eso provocaba que se enfadara o entristeciera, cualquiera de las dos, él solía irse o decir algo muy vago y luego irse... Quizás podía entender a Shizuka en ese sentido...

_Pero solo es una niña... – dijo Kagome, mirando a Inuyasha, quien abrió los ojos al escuchar la última parte – ¡Yo voy a preguntarle en cuanto tenga la oportunidad!

_Haz lo que quieras. – resopló. Él creía que debían dejar a la chica tratar con sus propios asuntos... pero quizás estaban en lo cierto y Shizuka necesitaba que alguien le preguntara que le pasaba... ¿Cómo rayos iba a saberlo?

_Voy a buscarla. – dijo Kagome, Inuyasha miró a su esposa, conociéndola, solo iba a intentar forzar a Shizuka a decirle que le dijera lo que estaba pasando, y si las cosas no salían bien... terminarían peleando.

_No. Iré yo. – le dijo Inuyasha mientras se ponía de pie. Todos lo miraron sorprendidos. – La encontraré más rápido. – con eso dicho, salió de la habitación sin esperar una respuesta.


Shizuka había ido al patio trasero de la vivienda, tenía un gran jardín con un estanque lleno de peces de diferentes colores, junto al estanque crecía un árbol de cerezo, en el resto del jardín había muchos tipos de arbustos y flores, junto con otros árboles. La luz del ocaso se filtraba entre las hojas y se reflejaba en el estanque... algunos pétalos rosas flotaban en el agua, distorsionando un poco su reflejo... creando ondas inexistentes. Mientras contemplaba su imagen tocó suavemente la marca en su frente y suspiró... nadie debía verla... harían preguntas que no quería responder... volvió a colocarse su cinta lila y la ajustó bien.

Se parecía un poco a él (especialmente si estaba enfadada y con el cabello suelto) pero la mayor parte del tiempo se parecía más a su madre...

Se abrazó a sí misma mientras miraba al agua frunciendo el ceño, enfada consigo misma.

¿Porque siempre terminaba hablándoles como si los conociera de toda la vida...?

¿Por qué, si siempre terminaba sintiéndose tan mal, que solo quería llorar y volver corriendo a su hogar...?

Pero ese era el problema. No había un "hogar" al cual volver, solo un cementerio de cenizas y él... No, tenía que recomponerse y hacer lo que había ido a hacer.

Asintió como si hubiera llegado a un acuerdo, y trató de calmarse un poco, era normal que se confundiera (después de todo se veían casi igual e Inuyasha estaba igual), tendría que acostumbrarse... también tendría que hacer algo con las pesadillas... pero eso estaba fuera de su control... ¿Cierto?

Suspiró nuevamente... su cabeza era un desastre, era lo único de lo que estaba segura. Le sonrío a su reflejo, él tenía razón, ella siempre pensaba demasiado.


Inuyasha olfateo su esencia, estaba en el jardín... por lo menos de allí venía el viento con su olor. Fue en esa dirección, pronto iba a ser de noche...

Entró en el jardín y la encontró mirando el agua... tarareando... otra vez... no la había escuchado cantar desde aquella vez en la aldea de Kaede. Pero parecía incapaz de estar quieta y en silencio, cada vez que se quedaba quieta comenzaba a tararear esa canción...

Se paró junto a ella, se preguntó porque miraba con tanta intensidad su propio reflejo, casi parecía no estar viéndose a sí misma. Su rostro no tenía expresión alguna.

_Están preocupados por ti. – le dijo de la nada. Shizuka lo miró, la luz naranja y roja del atardecer se reflejaba en el cabello de ambos, haciendo que se viera como plata liquida, tan similares como sus ojos dorados. Similares, y aún así totalmente diferente. Su mirada era fría y su rostro era una mascara.

_No quiero que se preocupen por mí. – dijo Shizuka, mirando el agua nuevamente.

_ ¡Entonces deja de actuar tan raro! – Los ojos de Shizuka se abrieron con sorpresa mientras giraba para encontrarse con la expresión de enfado de Inuyasha. – Empiezas a hablar como si fueras una amiga, y no me importa ¡Pero no te calles de repente y huyas diciendo que estas bien! ¡No son idiotas, ni yo tampoco! – hizo una pausa y continuó sin apartar la mirada de la de ella, que ya no era fría... sino que estaba anegada en lágrimas aún por caer. – Mira, si quieres contarles o no. No es asunto mío ¡Pero no vayas por ahí preocupando a todo el mundo! Si crees que puedes manejarlo sola, entonces bien. Pero si no puedes... mejor ve y diles que te pasa de una vez... porque si no puedes ocultarlo, no puedes manejarlo,

El orgullo de Shizuka era lo único que le impedía llorar... de culpa, soledad, tristeza... por escuchar a Inuyasha (a quien respetaba y quería mucho) hablarle en un tono tan rudo. Pero no lo haría, no quería llorar, además él estaba en lo cierto. Volvió a mirar el agua, estaba segura que Inuyasha había olido sus lágrimas y aún así no había dicho nada... quizás porque quería que pensara en lo que acababa de decirle.

_No me había dado cuenta. – le respondió, sin mirarlo. – veré que puedo hacer para arreglarlo.

Inuyasha solo asintió, no sabía que más decir ¡La había llevado al borde de las lágrimas! Lo que menos quería era hacerla llorar ¡De verdad! Pero ya estaba hecho y se sentía un poco culpable. –Como sea, volvamos adentro.

_Acabas de decirme que dejara de preocuparlos... ¿Y ahora me dices que vuelva adentro... así? – lo miró con una sonrisa divertida, a pesar de sus lágrimas a punto de caer.

_Bueno, creo que podemos esperar un momento. – Inuyasha dijo rápidamente, sintiendo una gota resbalar por su cabeza. Si ella entraba así, Kagome lo haría "abrazar" el suelo nuevamente.

Shizuka secó sus ojos y comenzó a tararear algo, tratando de calmarse.

Eso le ayudaría de momento. Quizás, si encontraba un momento más tarde, podría cantar como era debido.

Inuyasha la observó en silencio, preguntándose si debería esperarla, o simplemente irse y dejarla un momento a solas.

_Esta bien, vámonos. – dijo Shizuka poniéndose de pie y caminando hacía la casa. Inuyasha suspiró y fue con ella.


_ ¿Porque están tardando tanto? – pregunto Shippo.

_Quizás Shizuka fue un poco lejos e Inuyasha esta buscándola. – Sugirió Kohaku.

_Quizás... – musitó Kagome " Solo espero que no les haya pasado algo" pensó.

La puerta se abrió, Kagome se puso de pie.

_ ¿Por qué tardaron tanto? – preguntó tan molesta como aliviada.

_ ¿Todo esta en orden? – Preguntó Miroku, la expresión de Shizuka era algo rara, Inuyasha entró tras ella.

_Todo esta bien. – respondió en lugar de Shizuka.

_Sí – confirmó Shizuka, sintiendo algo de gratitud hacía Inuyasha por cubrirla. – Fui a dar un paseo e Inuyasha tuvo que ir a buscarme. – les dijo con una pequeña sonrisa. Luego fue a sentarse en una esquina de la habitación y los observó conversar por un rato. Después de eso, se fue a dormir, por algún motivo se estaba sintiendo muy cansada.

Kagome miró a Shizuka con preocupación ¿Realmente estaba bien? Entonces notó algo, se acercó y sentó junto a Shizuka. Mirándola con pena.

Shizuka estaba durmiendo con su espada fuertemente apretada entre sus manos. Ella sabía que algunas chicas dormían con muñecas u osos de peluche, pero Shizuka... ella dormía con Tsukiakari entre sus manos.

Sacudió la cabeza, como si intentara despejarse y simplemente la arropó apropiadamente, Shizuka había empujado todas las sabanas mientras dormía.

Acomodó las mantas de forma que Shizuka no tuviera frío... solo esperaba que esa noche no tuviera pesadillas.


_No otra vez – dijo... ¿Porque siempre tenía que soñar con ESA noche? Otra vez los asesinatos, los cadáveres, la sangre... el olor a muerte.

Caminó por la aldea en llamas hasta su cabaña. Sí, su madre estaba allí... muerta... era de noche, pero las estrellas no eran visibles por el fuego lo que hacía que el cielo tuviera una tonalidad naranja, el humo formaba columnas en el aire.

¿Porque...? ¿Porque tenía que enfrentarse a eso cada noche?... Entonces se dio cuenta, ese sueño no era como los otros, esta vez era conciente de todo... como si en verdad estuviera ahí... miró a su alrededor confundida.

Podía pensar claramente, incluso si escuchaba la voz de Kurotsuki... sabía que ella no estaba allí... se sentía como si estuviera dentro de sus propios recuerdos.

Comenzó a correr mirando alrededor. Sentía una presencia ¡Había alguien en su sueño! ¿¡Como era posible?!

Buscó por toda la aldea el origen de esa presencia, finalmente solo le quedó un lugar para revisar... comenzó a subir las largas escaleras que llevaban al templo de Kikyo...

Una figura estaba allí, se acercó más para poder ver mejor. Un chico estaba de pie frente a la caja de ofrendas. No era mucho mayor que ella, su cabello era púrpura y lo llevaba corto, dos largos mechones enmarcaban su rostro delicado, sin embargo era obvio que era un chico. Tenía grandes ojos plateados y su expresión reflejaba una gran tristeza. Usaba un kimono de dos piezas, pero solo vestía de blanco...

_Lo siento – le dijo, parecía a punto de estallar en lágrimas – Perdón por forzarte a ver esto cada noche ¡Pero tengo que hacerlo! ¡Pero tengo que hacerlo, de verdad! – su voz suave resonó por todo el lugar.

_ ¿¡Por qué estas haciéndome esto!? – Shizuka le gritó con furia, fue como si el grito hubiera herido al chico, porque cerró los ojos y di un par de pasos atrás.

Shizuka comenzó a caminar hacía él... si él sabía algo... iba a decirle, por las buenas... o por las malas.

Su rostro se transformó en una mascara y su ojos se transformaron en hielo dorado, mientras desenvainaba a Tsukiakari, lista para no mostrar piedad alguna.

_Responde. – le ordenó, caminando hacía el muchacho. – ¿Qué esta ocurriendo? ¿Quién eres?... y sobretodo ¿Por qué estas haciéndome esto? – continuó caminando hacía él, amenazándolo con cada paso.

_No puedo decirte... en verdad, no puedo. – le dijo. De repente Shizuka ya no pudo dar ni un paso más. Lo miró con la ira creciendo en su interior, estaba frente a ella y aún así... era lo mismo de siempre. – Pero puedo decirte esto: Esta noche, cuídate de los cuervos, y confía en tus sentidos.

El entorno se desvanecía.

_ ¡Espera! ¡¿Quien eres?!

Antes de obtener una respuesta todo se puso negro.

Shizuka abrió los ojos de repente. Casi saltó del futon, poniendo a Tsukiakari en su cinto.

_ ¿Qué bicho te picó? – le preguntaron en mal tono, Shizuka se dio vuelta y vio a Inuyasha, quien estaba sentado con la espalda contra la pared, junto a Kagome que seguía profundamente dormida.

_Yo... - ¡¿Y ahora que le decía?! ¿Qué un chico había aparecido en sus sueños y le había dicho que quizás los atacarían? ¡La enviaría a dormir sin pensarlo dos veces! Tenía que pensar una excusa ¡y rápido! – y-yo... ¡Tengo que ir al baño! – dijo y salió corriendo de la habitación. Dejando a Inuyasha antes de que este tuviera tiempo de contestar.

"Eso si fue estúpido" pensó mientras corría fuera de la casa y se adentraba en los caminos de la aldea, mirando todo a su alrededor.

"Esta noche, cuídate de los cuervos, y confía en tus sentidos."

Esas habían sido las palabras del chico... no veía cuervos ni sentía ninguna presencia, quizás estaba equivocada al fiarse de un sueño... pero la noche era larga...

Se sentó en el techo de una choza y esperó. Tsukiakari estaba en su regazo mientras esperaba. El tiempo pasaba y no había señales de que algo raro estuviera pasando, y estaba empezando a quedarse dormida.

_ ¡Hmp! Espero que esta no sea tu idea de un baño. – casi se cayó del techo del susto.

_ ¡Inuyasha!

_ ¿Que haces aquí? – le preguntó este, sentándose junto a ella.

_Yo... – pensó una forma de explicarlo – tuve un mal presentimiento, así que vine aquí para vigilar. Pero parece que todo esta bien.

_ ¿Por qué simplemente no dijiste eso? – le reclamó, molesto.

_Me hubieras enviado a dormir sin pensarlo dos veces. – le respondió mirando el cielo, si Inuyasha era tal y como lo recordaba, hubiera hecho exactamente eso.

_ ¡Feh!

_ ¿Que haces aquí? – le preguntó.

_Tardaste tanto que fui a buscarte, no estabas en la casa. – frunció el ceño bastante molesto – ¡No lo vuelvas a hacer!

Shizuka soltó una risita.

_Esta bien, no lo haré otra vez.

Inuyasha asintió, y estaba a punto de decirle algo, cuando un hedor asqueroso lo silenció.

_ ¡Es la misma peste de antes! – Gritó Shizuka, intentando no vomitar.


Kagome se despertó de repente, podía sentir una poderosa aura demoníaca ¡Y estaba cerca!

_ ¡Inuyasha! – lo llamó, pero al darse la vuelta notó que no estaba ahí, ni tampoco Shizuka – ¡Miroku, Kohaku! – ya estaban despiertos y listos.

_Vámonos. – dijo Kohaku, vestido con su traje de exterminador. Miró a Kirara y supo que esa noche no podría ayudarlo. Decidió dejarla con Shippo... ambos estaban inconcientes.

_Bien. – Kagome tomó su arco y las flechas y salió de la habitación junto a ellos.


Ahora veía a los cuervos. Estaban por todas partes. Inuyasha y Shizuka estaban rodeados por una nube de cuervos de ojos rojos.

_ ¡Viento Cortante!

_ ¡Colmillo Plateado!

Ambos atacaban los cuervos que no dejaban de herirlos ¡Había demasiados!

_ ¡Viento cortante! Maldición ¡No dejan de venir! – parecía que cada vez que conseguían matar uno, tres ocupaban su lugar.

Bajaron del techo, tratando de conseguir el espacio para pelear. Pero la nube los siguió. Intentaron sacárselos de encima.

_ ¡Ya me harté! – exclamó Shizuka, se cortó la palma de su mano con la hoja de Tsukiakari y dejó que la sangre corriera por ella.

Inuyasha estaba demasiado ocupado como para preguntarle que estaba haciendo. El Viento Cortante finalmente estaba haciendo efecto.

Shizuka corrió hacia los cuervos tan rápido que por poco no la vio, Shizuka saltó y mientras estaba en medio del aire hizo un movimiento horizontal con Tsukiakari, como si cortara el aire.

_ ¡Colmillo Sangriento! – una onda de energía roja siguió su movimiento y cortó la mitad de los cuervos. Cuando cayó junto a Inuyasha él la miró sorprendido.

Una flecha sagrada se abrió paso en el cielo y extermino los cuervos restantes.

_ ¿Están bien? – preguntó Kagome corriendo hacia ellos, Miroku y Kohaku la seguían de cerca.

_Sí.- respondió Shizuka, intentando respirar, el olor casi se había desvanecido... pero sentía el cuerpo pesado y estaba un poco mareada. Miró a Inuyasha quien también parecía un poco fatigado.

Kohaku se agachó para examinar los restos de los cuervos de cerca.

_Estos cuervos no son el verdadero enemigo. – dijo luego de verlos un momento. – su amo debe estar cerca.

_Puedo sentir una fuerte presencia fuera de la aldea. – anunció Kagome, su mirada se perdía en dirección a las colinas un poco más adelante.

_Ese debe ser su amo. – Dijo Miroku – Pero... ¿Por qué nadie de la aldea ha salido? – el monje miró a su alrededor, no había ni un alma en la aldea.

Entonces Inuyasha y Shizuka cayeron en la cuenta, ellos había empezado la batalla en el techo de una choza. ¿Por qué no habían salido sus habitantes? De seguro habían escuchado el ruido y sentido la choza estremecerse con la batalla que estaba teniendo lugar sobre sus cabezas.

Shizuka entró a la choza, a primera vista pensó que los habitantes de la casa estaban muertos, pero... podía verlos respirando... estaban durmiendo.

Miroku entró tras ella y examino sus rostros. Kagome también entró tras él. Pero ella pudo ver algo que ellos no.

_Hay algo alrededor de ellos. Algo plateado, como un aura. – les dijo mientras se acercaba a los habitantes durmiendo, una mujer de cabello negro dormía profundamente. Pasó su mano a través del aura. – esto es extraño, se siente... calido. – dijo frunciendo el ceño confundida, además parecía que sus poderes espirituales no afectaban el aura, incluso parecía que no había nada malo con esta.

_ Sea lo que sea. – la voz de Shizuka la sacó de sus pensamientos. – no parece hacerles daño. – Señaló sus rostros, tenían una expresión de profunda paz – deberíamos ir a buscar al otro demonio. Miroku asintió y salió de la choza, Kagome y Shizuka salieron tras él.

_ ¿Qué pasó? – Inuyasha preguntó.

_ No sabemos, pero las personas parecen estar bien así que... – Shizuka explicó.

_ ¡Entonces dejen de perder tiempo! – les dijo Inuyasha.


_Ya vienen – la figura de negro dijo. Estaba de pie en una colina desde la cual podía ver toda la aldea. Sonrió ¿Por qué no habría de hacerlo? Esta era su oportunidad de conseguir un mejor lugar junto a ella. Y pensar que estaba interesada en ese pequeño grupo. Parecía tener un interés especial en la sacerdotisa y en la niña. – espero que estés preparado para esto. – le dijo al chico parado a un par de pasos de él.

Un par de ojos plateados lo miraron con asco.

_Ya te lo dije. No es mi deseo pelear, así que no lo haré.

_Sabes. Lo que no puedo entender es como, teniendo esa actitud, aún sigues vivo.

_Porque aún sigo siendo útil, Tsubasa.

Parecía que Tsubasa estaba a punto de decir algo, pero un cuervo de ojos rojos se posó en su hombro.

_ Me encantaría continuar con nuestra conversación, pero mi sirviente acaba de decirme que nuestros huéspedes están en camino.

_ Son fuertes ¿Como se supone que vas a vencerlos? especialmente a los medio-demonios.

_No serán un gran problema, no después de inhalar el veneno de mis cuervos.


_ ¡Ya casi llegamos! – dijo Inuyasha. Podía oler esa cosa.

Shizuka podía ver la cima de la colina. Allí estaba de pie un hombre. Vestía ropas negras y una armadura samurai negra. Su cara era pálida y de rasgos afilados, sus ojos eran completamente rojos. Tenía el cabello tan negro como las plumas de los cuervos... y estos lo rodeaban, del tamaño de un hombre grande cada uno, sin contar el largo de las alas y había cientos...

_ Bienvenidos – les dijo abriendo los brazos, como un anfitrión dando la bienvenida a sus huéspedes.

_ ¿Quién eres? – Shizuka le preguntó desenvainando a Tsukiakari.

_Oh, discúlpenme ¿Donde están mis modales? – el demonio dijo poniendo una mano en su pecho, fingiendo estar avergonzado. – Yo soy Tsubasa, el señor de los cuervos. Y, según tengo entendido, tú eres Shizuka. – El corazón de Shizuka dio un vuelco al escucharlo ¿Cómo lo sabía? Incluso así su expresión se mantenía inmutable. Esto pareció disgustar a Tsubasa, pero continuó con su juego. – Y el nombre del monje es Miroku, el exterminador se llama Kohaku, la sacerdotisa es Kagome y el medio-demonio es Inuyasha... ¿Acerté?

_ ¡No recuerdo contarte entre mis amigos! – Tsubasa lanzó una risotada ante las palabras de Inuyasha... una risa totalmente desagradable, como el graznido de los cuervos.

_Exactamente. Nunca sería amigo de criaturas tan pateticas. Pero parece que mi señora esta interesada en dos de ustedes. Así que... – una sonrisa desagradable se expandió por su rostro. – devoren a los inútiles. – los cuervos se lanzaron contra Inuyasha y el resto.

Pero parecían evadir atacar a Kagome y Shizuka.

"no nos están atacando a nosotras" pensó Shizuka, a pesar de que estaba rodeada de cuervos, ninguno la había lastimado. Kagome estaba tan ocupada lanzando sus flechas sagradas que no se dio cuenta. Kohaku iba bastante bien, los cuervos eran tan grandes que tenían problemas esquivando los golpes del arma gigante y rápida de Kohaku, que con cada ataque cortaba a varios de ellos.

_¡Tsk! ¿Cuántos son? – exclamó después de cortar al menos tres cuervos, solo para que cuatro más se le fueran encima.

Miroku estaba usando sus sellos sagrados y su bastón para deshacerse de ellos.

_ ¡Viento Cortante! – los movimientos de Inuyasha eran un poco más lentos que lo normal, pero a aún estaba causando estragos. Shizuka ya no se sentía mareada, de hecho se sentía como siempre. "ya veo..." Inuyasha no tardaría en recuperarse del todo... pero ella no podía quedarse de brazos cruzados.

Enfrentó a Tsubasa, este estaba apoyado despreocupadamente contra un árbol. Tomó a Tsukiakari con firmeza.

_ ¡Colmillo Plateado! – la onda plateada fue directo hacia el demonio, pero él la esquivo fácilmente. El rostro de Shizuka no reflejaba nada excepto determinación, incluso si su habilidad la había sorprendido, no lo demostraba. Tomó firmemente a Tsukiakari "No les muestres piedad alguna..." las palabras de su padre resonaban en su mente mientras se lanzaba al ataque una vez más, cada ataque Tsubasa lo esquivaba fácilmente, sonriendo como si se burlara de ella "Incluso si tienes miedo, no lo demuestres" Estaba asustada, no importaba que tan rápido intentara atacarlo, él solo la esquivaba una y otra vez, parecía danzar más que pelear. Shizuka intentó cortar su pierna, si lo lograba conseguiría que se moviera más lento. Pero él saltó a último momento, pasando sobre ella como una sombra negra y aterrizando a sus espaldas.

_Por aquí... – la llamó en un tono juguetón.

"Incluso si estas enfadada, mantén la compostura. Actuar irreflexivamente solo llevará a tu muerte" se cortó la palma una vez más y dejo que la sangre recorriera su camino a través de la hoja.

_ ¡Colmillo Sangriento! – Intentó permanecer calmada. La onda roja era mucho más rápida y amplia que la anterior, Tsubasa apenas tuvo tiempo de saltar y esquivarlo... pero cuando sus pies volvieron a pisar la hierba, Shizuka lo notó al instante... su aura había cambiado... al mirarla sus ojos rojos resplandecieron de odio... su labio y sangraba y su ropas tenían algunos desgarrones... el ataque lo había golpeado, aunque solo hubiera sido una parte.

_Mi turno. – dijo limpiando la sangre con el dorso de su mano, todo rastro de burla había desaparecido.

La luz de la luna llena parecía haberse hecho más fría, los sonidos de Inuyasha y el resto luchando se habían ahogado... tenían las manos llenas, los cuervos no dejaban de acosarlos, tanto Inuyasha, Kohaku, Kagome y Miroku tenían las manos llenas... Estaba sola... igual que Aquella vez...

Tsubasa se lanzó contra Shizuka, pero se encontró con que Shizuka no era un blanco fácil de golpear. Su velocidad evadiendo superaba por mucho su velocidad al atacar. Sin embargo había un motivo por el cual Shizuka no se fiaba tanto de esa velocidad que había exhibido en la carrera contra Inuyasha...

Su cuerpo no podía mantenerla por mucho tiempo sin cansarse, si abusaba de esa habilidad terminaría perdiendo de seguro... pero era la única forma de evitar los ataques del señor de los cuervos.

_Sabes, estoy sorprendido de que te quede tanta energía después de inhalar el veneno de mis cuervos. – le dijo cuando Shizuka logro esquivar, por poco, un golpe de sus inmensas garras. – Pero ¡Ya me cansé de jugar! – le espetó, lanzando un golpe.

El olor de la sangre inundó el aire nocturno...

_ ¡Shizuka! – Kagome gritó al ver como la joven caía de rodillas al suelo.

_ ¡Maldición, esa tonta esta peleando sola! – exclamó Inuyasha intentando deshacerse de la masa de cuervos bloqueando su camino. Miró a sus compañeros quienes asintieron al pedido silencioso de Inuyasha, Kohaku y Miroku se adelantaron intentando abrir un camino entre los cuervos, mientras Kagome alistaba sus flechas... no podía disparar imprudentemente... o podría lastimar a Shizuka.

La joven de cabellos plateados se puso en pie... podía sentir la herida en su costado derecho, cerca del abdomen, le había desgarrado la piel hasta el músculo sino más... el dolor la cegaba, nunca en su vida había sentido algo semejante... era como fuego... sin embargo tenía que prepararse para otro ataque... le pareció escuchar la voz de Kagome, pero no tenía tiempo para distraerse, la herida no dejaba de doler, impidiéndole moverse con normalidad. Sin embargo Shizuka no lloró ni gritó.

"Papá... tengo miedo" pensó sintiendo como la sangre, su sangre se derramaba y mancha sus ropas.

Cuando Tsubasa atacó nuevamente apenas pudo esquivar algunos de sus golpes, volvió a cortarla de nuevo, esta vez en el hombro izquierdo.

La perdida de sangre no hacía otra cosa que debilitarla aún más. Sin embargo, no importaba cuantos golpes recibiera... no gritaba pidiendo ayuda. Esto solo parecía enfurecerlo más.

_ ¡¿Porque no gritas?! – le dio una patada en el estomago, el impacto la lanzó volando varios metros. Caminó hacia ella – No entiendo porque mi señora está tan interesada en ti. No eres más que una criatura patética. – desde su altura contempló los intentos de la chica de ponerse en pie. Alzó una ceja incrédulo ¿Aún pensaba seguir peleando? – De todos modos, tú vienes conmigo. – su mano se acercó para tomar un puñado de mechones plateados.

Cuando una enorme espada casi le cortó la mano.

Tsubasa se apartó de un salto, eso no se lo esperaba.

_ ¿No crees que olvidaste algo? – Dijo Inuyasha, detrás de él Kagome corría para ayudar a Shizuka.

El demonio miró sorprendido al medio-demonio parado frente a él, ese sujeto no podía ser más inoportuno.

_Es fácil lastimar niñas ¿Verdad? – Le dijo Inuyasha, aunque sonó más como un gruñido – ¡Veamos si puedes lidiar con alguien de tu tamaño!

La diferencia fue obvia desde el primer momento, la única razón por la cual los cuervos habían frenado a Inuyasha era por su número. Pero Tsubasa no era nada que Inuyasha no pudiera manejar, no importaba que tan rápido se moviera. Los ataques de Inuyasha siempre alcanzaban su objetivo, incluso si Tsubasa era lo bastante rápido como para evitar ser cortado en trocitos, no podía evitar salir herido.

_ ¡Viento Cortante! – los cuervos de Tsubasa bloquearon el ataque.

_Tú... – el aire alrededor del demonio comenzó a formarse un aura negra, estaba a punto de mostrar su verdadera forma.

_Tsubasa, es hora de irnos. – Una voz suave le advirtió. Alguien caminaba en dirección a ellas. Shizuka miró a la figura... incluso si le costaba enfocar la vista, lo primero que notó fue que el chico vestía solamente de blanco. Sus ojos se abrieron con sorpresa ¡Ese era el chico de su sueño!

_Aún no. – Respondió Tsubasa de mal humor.

_Estás son sus órdenes. – el chico de ojos plateados replicó. Se paró junto a Tsubasa y le enseñó una pieza de cristal, que despedía un brillo púrpura muy extraño. – ¿Lo ves? Nuestra señora nos llama. – sin decir más el chico comenzó a caminar en dirección contraria, alejándose de ellos.

Tsubasa, lo siguió a regañadientes.

_ ¡Alto aún no hemos terminado! – les gritó Inuyasha, corriendo tras ellos.

Sin embargo ya era tarde. Un par enorme de cuervos aparecieron a una seña de Tsubasa y él y el chico se alejaron montando en ellos.

_ ¡Maldicion!

Shizuka no escuchó nada más.


A la mañana siguiente la luz del sol en su rostro la despertó, estaba en la casa del anciano... si no se hubiera visto a si misma vistiendo un viejo kimono (probablemente prestado de la esposa del propietario), habría creído que había soñado todo.

Cuando Kagome fue a verla para ver si estaba bien, le trajo de regreso sus ropas de siempre, ahora limpias y como nuevas. Kagome estaba muy sorprendida de ver que las rasgaduras en la parte superior se habían arreglado por si solas. Y se sorprendió incluso más cuando le dijo que eso ocurría siempre.

_ Fueron un regalo de mi padre, estas ropas son especiales. – respondió simplemente.

Después de eso dejaron la aldea. Shizuka estuvo callada la mayor parte del camino.

Incluso cuando hicieron un alto en el bosque junto a un río, para pescar y comer, estuvo en silencio. Estaba pensando que podría hacer para volverse más fuerte.

Sabía que si entrenaba duro, lo sería. Después de todo su padre era muy fuerte.

La voz de Kagome la apartó de sus pensamientos.

_Shizuka, tú me debes algo. – le dijo con una sonrisa burlona.

_ ¿Así? – Shizuka no recordaba deberle nada a Kagome.

_Sí ¿No lo recuerdas? – la sonrisa de Kagome era aún mayor, el resto las miraba con interés.

_No ¿Podrías decirme que es? – le preguntó, si le debía algo quería saberlo.

_Me debes una canción, me gustaría escucharla ahora. – le respondió Kagome con una sonrisa divertida.

_ ¡¿Ahora?! – Shizuka podía sentir sus mejillas ardiendo.

_ Shizuka ¿Sabes cantar? – Shippo le preguntó sorprendido.

_Y-Y-Yo...

_Estaba cantando el día que nos conocimos. – Dijo Inuyasha.

_Me gustaría escucharla también, si ella no tiene inconveniente. – Añadió Kohaku.

_Sí, a mí también. – dijo Miroku, con su mejor sonrisa.

Ahora si que estaba en líos... porque... ¿Cómo podía decirle "No" a todas esas caras sonrientes?

_Anda... por favor. – dijo Kagome. Shizuka suspiró, derrotada.

_Bien... pero no se burlen.

Respiró profundo y cerró los ojos...

Haru ni saku hana
Natsu hirogaru sora yo
Kokoro no naka ni
Kizamarete kirameku

"Flores brotan en la primavera.

Oh, el cielo se esparce en el verano.

Están gravados y brillando

Profundo en mí corazón."

Asa ni furu ame
Mado o tozasu hi ni mo
Mune ni afureru hikari wa
Kumo no ue

"La lluvia cae en la mañana

Incluso en un día cuando cierro la ventana.

Sé que la luz desbordándose en mi pecho

Es de por encima de las nubes."

Yorokobi kanashimi
Subete idaite aruite iru
Watashi no te to
Kimi no te o
Tsuyoku tsunagu mono

"Alegría y tristeza.

Abrazo todo fuertemente,

Mientras voy caminando

Esas son las cosas que firmemente mantienen

Mí mano

Y tu mano unidas..."

No pudo evitar recordar los días en los que cantaba esa canción con su madre... pero, por alguna razón no se sentía triste, no ese día cantando para ellos...

Aki wa mizube ni
Fuyu kozue ni hisomu
Sekai no oku no
Kagirinai yasashisa

"El otoño esta junto al agua

El invierno se esconde en la copa del árbol

Hay una amabilidad sin límites

Profundo en el mundo."

Inuyasha fingió no prestar atención, pero estaba escuchándola... su voz era profunda y suave... pero no chillona, y su canción... era como feliz y triste al mismo tiempo, si eso era posible.

Yoru ga kuru tabi
Inori o sasageyou
Ashita kuru hi o
Shizuka ni mukaeyou

"Cada día, cuando llegue la noche

Ofrezcamos una plegaria

Saludemos silenciosamente

Al día que vendrá mañana"

Watashi o michibiku
Tooi tooi yobigoe yo
Hohoemu you ni
Utau you ni
Hibiku kaze no oto

"Oh, una voz me llama desde lejos, muy lejos

Me guía

Como si sonriera

Como si cantara

El sonido del viento se esparce."

Todos la escuchaban con atención, y desearon oírla de nuevo en algún momento. Esa canción de cuna era muy dulce.

Yorokobi kanashimi
Subete idaite aruite iru
Watashi no te to
Kimi no te o
Tsuyoku tsunagu mono

"Alegría y tristeza.

Abrazo todo fuertemente,

Mientras voy caminando

Esas son las cosas que firmemente mantienen

Mí mano

Y tu mano unidas..."

Shizuka abrió los ojos y los miro, totalmente roja. Pero no encontró nada salvo sonrisas.

_Esa fue una canción muy bonita – le dijo Kohaku con una sonrisa amable. – me gustaría escucharla otra vez.

_ ¡A mí también! – exclamó Shippo, casi saltando.

_Sí, sería agradable. – esta vez el que habló fue Miroku.

_Quizás podrías cantarnos algo... cuando quieras. – le sugirió Kagome.

_Tal vez... – respondió Shizuka, pero sabía muy bien que volvería a cantar... aunque solo fuera para verlos sonreír

así...

El día pasó... y Shizuka había encontrado la solución para su problema. Fue a buscar a Inuyasha, quien estaba en el río, pescando algo para la cena.

_ ¿Puedo ayudarte? – le preguntó en cuanto lo vio, Inuyasha estaba parado en medio del río intentando atrapar algo.

_Haz lo que quieras – le respondió concentrado en atrapar el primer pez que pudiera ver.

_Entonces te ayudaré. – se quitó las botas y se metió en el agua. No mucho después atrapó el primer pez con solo sus manos.

_ ¿Cómo hiciste eso? – le preguntó Inuyasha, él aún no había atrapado nada.

_Mi mamá me enseño, mira te mostraré. – después de un rato ambos había conseguido más que suficiente pescado para todos.

_Inuyasha... – comenzó a hablar insegura... mientra caminaban hasta el campamento.

_ ¿Qué?

_Me... – Shizuka respiró profundo para reunir algo de coraje – ¿Me ayudarías a entrenar? Por favor. – finalmente preguntó mirándolo.

_ ¿Qué? – Repitió sorprendido – ¿Es porque ese sujeto te venció?

_Sí, vine aquí para detener a Kurotsuki. Pero si no puedo vencer a un demonio como él ¿Qué oportunidad tendría contra ella? – Lo miró a los ojos – Por favor... tú eres el único que puede ayudarme con esto.

Inuyasha le devolvió la mirada y no vio otra cosa que determinación... como la que él tenía cuando corría tras Naraku... a su pesar sonrió.

_ ¡Feh! Al menos sabes a quien pedirle ayuda. – el corazón de Shizuka se sintió más ligero ¡Iba a entrenarla ¿Verdad?! – Muy bien, pero tendrás que hacer lo que te diga. ¿Entendido?

_ ¡Sí! – asintió con entusiasmo.

_Entonces empezaremos mañana. – con eso dicho Inuyasha siguió caminando con Shizuka siguiéndolo, mucho más contenta que hace unos días.

N/A: AHHHH! Atrasada super-mega- hiper-atrasada! ¡Perdón! Pero tuve muchos problemas personales este mes: mi mamá estuvo internada entre otras cosas... por suerte ya está bien :-)

Pero el caso es que no tuve tiempo (ni inspiración) hasta que todo se calmó, para compenzar les hize este capi más largo n_n

Espero les haya gustado ¡Dejen Reviews! Estoy cansada es tarde pero quería terminarles el capitulo ya que me ausente por mucho tiempo...

Hasta luego ¡Nos vemos en el siguiente capi! ¿Cómo creen que le irá a Shizuka entrenando con Inuyasha? ;-) eso y más en el siguiente capitulo!

*sigue escribiendo como loca* Ahhhhh! Aún me falta mi otro fic T_T voy a vivir en mi computadora X-D

Bye!