N/A: Hola a todos! No, no morí (siento que estoy diciendo eso a menudo :-P)es que tenía que ver como editaba este capitulo, antes de sacarlo n_n

Gracias a todos los que dejaron Reviews ¡Yay! Me alegra que les este gustando la historia.

Disclaimers: ni Inuyasha ni sus personajes me pertenecen, sino esta historia sería un anime y yo estaría ganando mucho dinero X-D

Capitulo 5: "Conectando Corazones"

Parte I: "El Deseo de la Chica"

Shizuka estaba mirando el fuego, su rostro era una mascara sin emoción alguna... una y otra y otra vez. Se preguntó cuanto más tendría que soportar estos sueños... no sabía de que otra forma llamarlos ¿Visiones... recuerdos?

No importaba el nombre, el hecho era que cada noche cuando al fin conseguía conciliar el sueño, veía esto de nuevo. Su hogar en llamas, sus amigos y familia muertos...

Pero no era un sueño, era como caminar dentro de sus propios recuerdos, una sonrisa amarga se expandió por su rostro, a ver... ¿A dónde debería ir primero? ¿A su casa a ver el cadáver de su madre? ¿O quizás a observar a Kurotsuki mientras cenaba? Apretó los puños con furia.

Shizuka dio la espalda a la aldea y se dirigió al Santuario de Kikyo. El lugar donde lo había visto la última vez... ese chico de ojos plateados... lo recordaba bien, se había disculpado por provocarle esos sueños.

Aunque Shizuka siguió soñando con la misma noche una y otra vez, no lo había vuelto a ver.

Cuando llegó al Santuario, no había nadie allí. Sin embargo sintió una presencia y supo de inmediato que estaba siendo observada.

_ ¿Estas ahí? – preguntó al espacio vacío frente a ella, se acercó más a la caja de ofrendas. – La última vez estuviste aquí, cuando me advertiste sobre los cuervos. Querías que estuviera alerta para cuando Tsubasa atacara ¿No es cierto? ¡Entonces muéstrate! – se dio vuelta una vez más y gritó:

_ ¡Si estas ahí, deja de jugar a las escondidas! ¡Porque no estoy de humor para juegos! ¡Estoy harta de esto y quiero respuestas! – Su voz se elevó con rabia – ¡Creo que las merezco! ¡Ya que eres tú quien me esta forzando a revivir la peor noche de mi vida una y otra vez! ¡Bueno si lo lamentas tanto, entonces da la cara cobarde!

_Hago esto porque no tengo elección. – una voz suave respondió a sus espaldas .Shizuka volteó para encontrarse con un par de ojos plateados que reflejaban la tristeza de la misma forma que un lago refleja la luna, clara y luminosamente. Shizuka quiso dar un paso para acercarse pero, al igual que en su anterior encuentro, no pudo moverse. – No disfruto esto – le dijo mirándola directo a los ojos, Shizuka le dedico una mirada desafiante – Pero no hay nada que pueda hacer al respecto... Si ella llega a enterarse de que hablé contigo... perderé algo importante para mí. – Al añadir esto el chico parecía a punto de estallar en lágrimas, se mordió el labio inferior y bajo la mirada, como si no pudiera soportar el peso de los ojos acusadores de Shizuka. – Por esto es que estoy interfiriendo con tus sueños ¡Pero hay algo aquí que tienes que ver! – Shizuka lo miró confundida ¿Qué más había que ver? Ya lo había visto todo... – ¡Un recuerdo que ni siquiera sabes que tienes! ¡Debes seguir buscando! – le dijo levantando la mirada.

_ ¿Un recuerdo? – Shizuka preguntó al fin, el único motivo por el cual no había estallado en acusaciones, era porque tenía la esperanza de escuchar algo útil.

_Sí. Por eso tienes que seguir reviviendo esta noche, incluso si te duele, porque es importante. – Por algún motivo Shizuka vio que sus ojos eran sinceros, pero aún así...

_ ¿Por qué debería creerte? – le dijo espetó, el simplemente dio un paso atrás, alejándose de ella.

_ ¿Te mentí cuando te conté de los cuervos? – le replicó con calma.

_ No.

_ Eso es porque yo no miento. – aseguró, su voz era un poco más fría esta vez, solo un poco, parecía serio respecto a esto. – Si quieres saber QUE SOY, habla con el monje. Él debería saber. – de repente miró a su alrededor alarmado, como si hubiera escuchado algo que Shizuka no podía oír. – Tengo que irme. – dijo rápidamente.

_ ¡Espera al menos dime quien eres! – Le gritó Shizuka, todo a su alrededor se estaba desvaneciendo.

_Shiro... – fue lo último que llegó a escuchar.


Shizuka despertó, la calida luz del sol bañaba su rostro, lo malo fue que esta casi la cegó cuando abrió los ojos. Se refregó los ojos en un intento de despertar completamente. ¿Shiro? No pudo reprimir una pequeña sonrisa sarcástica, le iba bien...

_ ¡Buenos días! – una muy animada Kagome la saludó con una sonrisa. Estaban acampando en un bosque cerca del camino. Shizuka miró a su alrededor, Kohaku y Miroku también estaban despiertos el primero con Kirara a su lado mientras que Miroku bebía algo de té, Shippo roncaba fuertemente y a Inuyasha no se lo veía por ningún lado.

_Buenos días a todos. – Shizuka sonrió y trato de sentarse. - ¡Auch! – Un dolor agudo recorrió toda su espalda hasta su cuello, se sentía como si un demonio hubiera decidido clavarle garras en el cuerpo.

_ ¿Estas bien? – Le preguntó Kohaku.

_ ¡Sí, no es nada! – respondió rápidamente. – ¡Debo haber dormido sobre una roca! – dijo frotando su espalda "Gracias Inuyasha" pensó con amargura.

Desde que habían empezado a entrenar juntos, hacia un par de días, no había una mañana que no se despertara sin algún tipo de dolor. Resulta que Inuyasha estaba ansioso por entrenar a alguien que pudiera seguirle el paso, así que su entrenamiento consistía en buscar un demonio que acabar, así Shizuka podría mejorar sus habilidades con la espada sin demasiado peligro; o luchaba contra Inuyasha... quien no se contenía en absoluto... no la había herido seriamente, fuera de unos cuantos cabellos cortados no había recibido mayor daño, (aunque si contaban su orgullo el daño era enorme) Inuyasha tampoco usaba ninguno de sus movimientos especiales... por suerte. Pero si la ARROJABA al suelo bastante seguido... por lo que sí, cada parte de su cuerpo le dolía, tenía que dar gracias a su sangre demoníaca el no tener varios huesos rotos.

_ ¿Estas segura? – Kagome la observó preocupada – Si no te sientes bien, deberías decirle a Inuyasha que no puedes entrenar hoy,

_No, estoy bien. – Le aseguró Shizuka con una sonrisa. – No es gran cosa ¿Puedo tomar algo de té por favor?

_Seguro. – Kagome sirvió algo de té para Shizuka y luego la miró. – Sabes, no tienes que forzarte, si estas cansada, solo dilo. Inuyasha no se enfadará, lo prometo.

_No estoy cansada, además si dejo de entrenar, nunca seré más fuerte. – Respondió Shizuka. "Eso es cierto. Nunca seré fuerte si solo sigo quejándome" pensó mientras tomaba un sorbito de té, de todas formas ya se estaba sintiendo mejor.

_Shizuka... – Kagome observó su expresión seria mientras bebía el té, mitad-demonio o no, ella seguía siendo una jovencita que apenas pasaba de ser una niña... con demasiadas preocupaciones en mente, solo podía esperar que Inuyasha no fuera demasiado duro con ella durante su entrenamiento... o que al menos fuera lo bastante listo como para darse cuenta si Shizuka se estaba forzando demasiado. Kagome sintió una gota resbalar por su "No, seguro que ni se entera" pensó con una certeza aplastante mientras soltaba un suspiro.

Miroku las observó a ambas y sonrió, Kagome observaba a Shizuka como su fuera su hermanita pequeña o... su hija, y Shizuka intentaba verse fuerte y actuar como si fuera mayor. Pero conociendo a Inuyasha, probablemente estaba más que cansada, quizás tratando con ella Inuyasha pudiera aprender una cosa o dos... y hablando de él... Inuyasha estaba caminado hacia ellos con expresión satisfecha.

El medio-demonio no podía estar más orgulloso de si mismo, había encontrado un lugar perfecto para entrenar, no había sentido el olor de ningún demonio por los alrededores, así que había buscado un área sin tantos árboles, no estaba exactamente cerca... pero bueno ¿La chica podía caminar, cierto? Sonrió, esta era su primera vez entrenando a alguien, pero estaba seguro de que estaba haciendo un buen trabajo, enseñándole de la misma forma que él había aprendido, practicando y peleando.

Shizuka sintió un escalofrío recorrerla de pies a cabeza, al verlo venir con esa sonrisa, cuando Inuyasha se veía tan orgulloso de sí mismo... ella siempre terminaba con moretones por el resto del día... suspiró y se preparo mentalmente.

_Bien Shizuka, encontré un lugar perfecto para el entrenamiento de hoy. – le dijo, sentándose junto a Kagome.

_Inuyasha ¿Podrías al menos esperar a que termine su desayuno? Recién se despertó hace unos momentos. – dijo Kohaku, Shizuka le dedicó una sonrisa agradecida, él realmente le agradaba, siempre era amable con ella a diferencia de...

_ ¿Que? Ja duermes demasiado – Inuyasha sonrió burlonamente – Si sigues durmiendo tanto, nunca crecerás.

Una vena saltó peligrosamente en la frente de Shizuka, si había algo que odiaba era que se burlaran de su altura.

_Mi padre es un demonio alto, ya sea que duerma mucho o no, estoy segura que seguiré creciendo. – dijo como si nada.

_Seh, seh como digas, pero solo mira a Shippo – Shizuka lo hizo, el pequeño zorro roncaba bastante fuerte... y ahora que lo recordaba, nunca había visto al zorro más alto. El pavor se esparció por todo su rostro ¡Imposible! Quizás debería reconsiderar...

De repente escuchó risas, parpadeó sorprendida y miró a su alrededor ¡Todos se estaban riendo de ella! ¡Incluso Kohaku!

_ ¡No puedo creer que caíste con eso! – dijo Inuyasha, obviamente disfrutando de la situación.

_ ¡N-No lo hice! – Shizuka gritó, se cruzó de brazos y levantó, su rostro completamente rojo, de forma orgullosa... lo cual solo logró aumentar las risas. Shizuka se puso de pie, furiosa y avergonzada lo que terminó en ella despertando a Shippo al accidentalmente pisarle la cabeza.

_ ¡Auch! – un zorro medio dormido se sentó y miró a su alrededor. – Soñé que un caballo me pisó la cabeza... se sintió muy real...

Otra vena brotó en la cabeza de Shizuka mientras otro coro de risas llegaba a sus oídos.


_Todavía no puedo creer que cayeras por esa – la sonrisa burlona de Inuyasha seguía ahí mientras caminaban hasta un claro en el bosque, el resto del grupo iba a alcanzarlos más tarde.

_No lo hice. – Refunfuño Shizuka, caminando junto a él luchando desesperadamente contra la tentación de darle un puñetazo y borrar esa maldita sonrisa de su cara.

_Pero cuando Shippo dijo que creyó que un caballo le había pisado la cabeza ¡Eso no estuvo nada mal! – dijo riendo. Shizuka se quedo quieta mientras Inuyasha seguía caminando. Un aura oscura de mal humor la rodeaba.

Tomó una enorme piedra del suelo y la lanzó al cielo con todas sus fuerzas, tratando de desquitarse con eso, observó la piedra volar y perderse de vista.

_ ¡Hey! ¿Vienes o no? – Inuyasha la llamaba.

_ ¡Ya voy! – Miró al cielo nuevamente... no... Las posibilidades de golpear a alguien con esa piedra eran mínimas. Sí esa piedra cayera en la cabeza de alguien... sería del ser con peor suerte en la faz de la tierra.

Corrió tras Inuyasha de mucho mejor humor.


En un campo de follaje tan alto, que le llegaría arriba de las rodillas a un hombre adulto, se escuchaba una melodía nada común...

_El señor Sesshomaru aún no viene Lalara-lala – Una hermosa joven de cabello negro estaba cantando sentada en un tronco caído. Estaba vistiendo un bonito kimono amarillo con un Obi rosa, el kimono tenía varias flores de cerezo esparcidas por la tela y pequeños ramos de flores blancas y delicadas en la parte baja y en las puntas de las mangas, donde además era de color rosa pálido.

Cerca de ella estaba parado un extraño animal que se veía como un dragón de dos cabezas, que pastaba tranquilamente disfrutando del abundante pasto.

Y caminando entre el pasto, se veía un bastón de dos cabezas y un sombrero pequeño, que iba y venia por la misma línea una y otra vez.

_ ¡Podrías callarte de una vez! – el pequeño demonio verde le gritó a la joven. - ¡Tu y tus fastidiosas canciones! ¡No sé que tenía en la cabeza el amo Sesshomaru cuando decidió traerte con nosotros de nuevo! – Le espetó.

Rin frunció el ceño, todo lo que estaba haciendo era cantar una canción para pasar el tiempo, suspiró resignada, no importaba cuantos años hubieran pasado, el señor Shaken seguía enojándose con ella con la facilidad de siempre.

Se encogió de hombros, decidida a no darle importancia y comenzó a tararear una canción de cuna para sí misma.

_ ¡Te dije que...! – una piedra voladora cayó del cielo y lo golpeó fuertemente en la cabeza antes de que pudiera terminar la frase.

Shaken se desplomó contra el suelo.

_ ¡Señor Shaken! – Rin corrió hacia el demonio y se arrodillo a su lado – ¿Se encuentra bien? – por lo que podía ver, la única herida era el gigantesco chichón en su cabeza.

_ ¿Ahora llueven piedras...? – preguntó atolondrado y con la voz ahogada contra el pasto.

Una gota resbalo por la frente de Rin.

_Ehhhm creo que no...


Shizuka cayó de espaldas al suelo, un dolor agudo recorrió su cuerpo, demostrándole que el impacto había sido mucho más fuerte de lo que esperaba. De algún modo logró ponerse en pie y adoptar una postura defensiva, reforzando su agarre en Tsukiakari. Se lanzó contra Inuyasha intentando golpearlo, él simplemente se movió a un lado y contraatacó con Tetsusaiga, Shizuka consiguió bloquearlo, pero la fuerza del ataque la hizo trastabillar. Inuyasha tomó ventaja de esto y continuó lanzando un ataque tras otro, Shizuka apenas podía bloquearlos y mantenerse en pie. Tratando de obtener algo de espacio saltó hacia atrás poniendo distancia entre ambos, siempre ignorando el dolor en sus extremidades.

Inuyasha alzó una ceja, no llevaban mucho tiempo entrenando y la chica ya parecía exhausta, respiraba agitadamente y sus movimientos eran mucho más lentos que de costumbre. Lo cual era extraño, ya que evadir y contraatacar en el momento justo, era su punto fuerte (Y le había dado varias oportunidades para ello) Normalmente el medio-demonio ya habría recibido un golpe, pues solo bloqueaban con sus espadas. La meta era lanzar al otro con la fuerza del choque, en lo cual Shizuka no era muy buena, o encontrar las aberturas en los ataques del otro y darle un buen puñetazo, en lo cual era excelente, pues era muy rápida a la hora de evadir... pero hoy no.

_ ¿Estas bien? – le preguntó bajando la espada, si estaba cansada lo mejor era parar.

_Sí, estoy bien. – la respuesta de Shizuka fue seca mientras afirmaba su agarre en la katana.

Inuyasha asintió y continuó con su ataque, pero en el momento en que las espadas chocaron, la fuerza del golpe envió a Shizuka volando contra un árbol.

_ ¡Shizuka! – Alarmado Inuyasha corrió hacía ella.

Shizuka apretó los dientes para evitar gritar del dolor. Cuando cayó al suelo trató de pararse una vez más, pero el dolor la hizo caer de rodillas nuevamente.

_ ¡Idiota! – Shizuka levantó la mirada para cruzarse con un muy enojado Inuyasha. – ¡Solamente te golpeé así de fuerte porque dijiste que estabas bien!

_Estoy bien. – Replicó Shizuka. El ceño de Inuyasha se acentuó, junto con su enojo "¿Acaso me cree TAN estúpido?" pensó.

_Terminamos por hoy. – le espetó.

_Dije que estoy bien. – Shizuka le replico en un tono glacial.

_Y yo dije que terminamos. – Inuyasha le lanzó una fea mirada mientras envainaba su espada. Estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba. Shizuka consiguió ponerse de pie usando a Tsukiakari como apoyo.

_Estoy de pie, así que puedo continuar.

_ ¡¿Porque te estas forzando hasta este punto?! ¿¡Bien?! ¡No te puedes ni mover! – le gritó ¿Por qué rayos estaba siendo tan terca?

_No me estoy forzando, estoy bien. – le respondió, si alguien más la hubiera escuchado diciendo eso con semejante seguridad, le habría creído de seguro.

_ ¡Escucha mocosa, dije que terminamos! – Shizuka lo miró echando chispas "¡¿Mocosa?!" pensó escandalizada.

_ ¡Bien! – le gritó furiosa.

_ ¡Bien! – Inuyasha respondió gritando a su vez y le dio la espalda mientras se alejaba caminando con pasos acelerados. Shizuka lo siguió sin decir una palabra, ignorando el dolor que sentía en cada parte de su cuerpo. Si quería ser fuerte tendría que aprender a soportarlo.


Cuando volvieron al campamento, la atmosfera entre los dos era tan tensa que podrían haberla cortado con un cuchillo. Kagome y los demás hubieran jurado que veían un aura negra alrededor de ese par.

_Ehhh... ¿Nos perdimos algo? – dijo Shippo.

_Eso parece... – respondió Kagome, a juzgar por la cara de su esposo, estaba realmente enojado.

Shizuka e Inuyasha fueron cada uno a una punta del campamento y se rehusaron a hablar o siquiera mirarse el uno al otro.

Shizuka se sentó sola bajo un árbol y cruzó sus brazos en una pose testaruda.

Mientras las horas pasaban fue sintiéndose un poco mejor... pero seguía igual de enfadada ¡¿Quién se creía él para gritarle?!... bien, tenía algo de derecho a hacerlo ¡Pero no aún!

Mirando a los otros Shizuka recordó lo que Shiro le había dicho "Si quieres saber QUE SOY, habla con el monje. Él debería saber." Camino hacia Miroku.

_Miroku – lo llamó de repente, sorprendiéndolo.

_ ¿Sí...? – El pobre monje la miró con pavor, su tono había sido tan frío que casi había sonado como una orden.

_ ¿Podría hablarte un momento? – su rostro estaba tan serio que todo el pavor se desvaneció de la cara del monje para ser reemplazado con una expresión seria e interrogante.

_ ¿Que ocurre? – Shizuka miró alrededor de ellos antes de decidirse a hablar.

Kagome había con Inuyasha, Shippo y Kohaku estaban demasiado ocupados jugando con Kirara, como para preocuparse por ellos.

_ ¿Sabes de alguna clase de demonio que pueda interferir con los sueños? – le preguntó sentándose frente a él.

_Si, hay varios demonios con esa habilidad – respondió poniendo una mano en su barbilla, mientras trataba de recordar cuantas razas tenían esa habilidad. – Pero... ¿Por qué preguntas? – Shizuka miró al monje tratando de decidir si podía confiarle todo sin que se lo dijera a Inuyasha. "Como si tuviera opción" se dijo a sí misma, no le quedaba otra que hablar con el monje.

_ ¿Recuerdas la noche cuando nos atacaron? – Miroku asintió – Bueno, debes de recordar el chico vestido de blanco que le dijo a Tsubasa que su señora los estaba llamando.

_Sí, lo recuerdo bien, le mostró un cristal brillante al otro demonio y se marcharon.

_Sí, también debes saber que suelo tener pesadillas ¿Cierto? Bien al principio pensé que tenía pesadillas por todo lo que me había pasado. Pero esa noche este chico apareció en mi sueño, se estaba disculpando por hacerme ver esos sueños. – Los ojos de Miroku se abrieron con sorpresa – Él dijo que estaba siendo forzado a ello y también me advirtió del ataque, por eso estaba afuera, Inuyasha me siguió más tarde, porque me estaba buscando. El chico apareció otra vez y me dijo que, si "ella" se enteraba que estaba hablándome, él iba a perder algo importante... y también que tu deberías de saber que es él.

_Recuerdo su apariencia y... ahora que lo pienso, Kagome dijo que los aldeanos estaban rodeados por un aura plateada... suena como un "cazador de pesadillas" Son considerados seres sobrenaturales, no demonios porque no suelen atacar humanos. Estas entidades tienden a llevarse las pesadillas, dejando al afectado en un sueño apacible que dura tanto como cuantas pesadillas le hayan robado, luego se despierta algo débil, pero sin ninguna secuela, también se sabe que pueden mirar los recuerdos de la gente, si así lo desean. El porque roban las pesadillas es algo que se desconoce. Suelen ir y venir por su cuenta y es raro verlos, hasta donde sabemos no son hostiles, pero no se comunican mucho. Sin embargo pueden ser peligrosos, ya que pueden jugar con las mentes de humanos y demonios, las sacerdotisas dicen que al usar su poder una luz plateada los rodea. – Miroku la miró intrigada. – ¿Te dijo porque invade tus sueños?

_No, todo lo que dijo fue que lo obligaban a hacerlo... y que había algo que tenía que ver... un recuerdo, quizás sea la razón por la cual tengo control durante mis sueños.

_ ¿Control?

_Sí, puedo moverme a voluntada y pensar claro... incluso decidir adonde ir. Y creo que, si quisiera, podría verme a mí misma. Pero recuerdo muy bien lo que pasó, no necesito revivirlo nuevamente, por eso me escondo lejos hasta que despierto. – Shizuka ocultó sus ojos tras su flequillo.

Miroku esperó un momento sin decir nada, si ella decidía ver en sus recuerdos o no... esa debía ser su decisión, solo Shizuka podía saber si tenía la fuerza para verlo todo o no.

_Quizás deberías pensarlo. – fue todo lo que dijo. - ¿Notaste algo más?

_Que siempre habla de una "ella" al igual que lo hizo Tsubasa. Así que quien los comanda es una mujer. – Miró al monje – Miroku...

_ ¿Sí?

_ ¿Podemos mantener esto en secreto? – Miroku parpadeó sorprendido.

_ ¿Por qué? Deberíamos decirles. Puede ser peligroso ¿Quien sabe lo que ese chico este viendo en tu mente? – los rayos del sol se estaban marchando, dando lugar al anochecer, pero dos rayos dorados permanecieron ahí, en la mirada de Shizuka, cuyos ojos por un instante reflejaron algo que parecía miedo, solo para ser reemplazado con una decisión inquebrantable.

_Él no intento lastimarme, ni una vez, y tendiendo acceso a mi mente podría hacerlo con facilidad ¿Verdad? Además me advirtió sobre el ataque de Tsubasa... voy a creerle... por ahora. Pero – añadió – Quizás los otros desconfíen de mí, después de saber que alguien que trabaja para un enemigo esta metiéndose en mis sueños. – no estaba muy segura de "quien" era este enemigo, quizás fuera Kurotsuki, pero también podía ser un demonio que quisiera alimentarse de los poderes espirituales de Kagome. Así que quería mantener el secreto por ahora, además el miedo de que la vieran como una amenaza (sobretodo Inuyasha) era más grande de lo que quería admitirse incluso a si misma.

Miroku suspiró y se frotó el cuello, Shizuka tenía un punto respecto a la desconfianza... pero aún así...

_Deberíamos decirles. – le dijo. Ella lo miró decepcionada,

_ ¡Por favor Miroku! Puedes vigilarme tú, eres un monje, sabrás si algo esta mal, si eso pasa diles... pero por ahora no... ¡Confié en ti! – Miroku contempló su expresión temerosa y preocupada... y supo que había perdido la batalla, suspiró de nuevo.

_Bien... por ahora. – y añadió apartando un mechón de su frente – Nunca pude negarme a los deseos de una señorita.

_ ¡Gracias! – Shizuka le sonrío como nunca, tuvo que contenerse para no abrazar al monje, eso solo lo confundiría, después de todo no era tan demostrativa con ellos... en este tiempo.

_Pero deberías decirles si estás preocupada, te prometo que no muerden. – le dijo con una sonrisa amable.

_Lo pensaré... – respondió.

_Esta bien. – él asintió y se puso en pie. Luego de eso le dio unas palmaditas amables en la cabeza.

Shizuka se ruborizó y murmuró:

_No soy un perro... – Miroku no pudo evitar reírse.


Era de noche y las estrellas brillaban el cielo, como un camino lejano. Inuyasha contemplaba el cielo perdido en sus pensamientos. Había dejado el campamento y ahora estaba sentado en la copa de un árbol con los brazos cruzados, era el turno de Kohaku de vigilar... así que podía tomarse un momento para estar solo... Shizuka y él no habían cruzado ni una palabra en todo el día. Y la chica se había desmayado al momento de acostarse... Inuyasha miró el cielo con el ceño fruncido como si este fuera el culpable por la pelea.

_Inuyasha... – una voz suave lo llamaba desde la base del árbol. Conocía esa esencia.

_Kagome... – cuando miró abajo, ella ya estaba trepando el árbol, él le tendió la mano para ayudarla a subir y a sentarse a su lado, luego de eso se quedo en silencio de nuevo.

_ ¿Bien, vas a decirme que paso o no? – le preguntó tratando de parecer animada.

_No sé de qué hablas. – le respondió cortante.

_ ¡Vamos! No te hagas el tonto. Además es obvio que algo pasó, ya que Shizuka y tú, no hablaron en todo el día. – Inuyasha cruzó sus brazos en una pose testaruda.

_ ¡No la entiendo! ¡Si estaba TAN cansada, debería haberme dicho! ¿Y porque rayos quería continuar? ¡Si entrenas tanto hasta que no te puedes mover, ya no es un entrenamiento, solo es lastimarse solo! ¡El sentido de entrenar es volverse más fuerte! ¡No más débil! – terminó con un gruñido de frustración.

Kagome asintió entendiendo todo, básicamente Inuyasha se dio cuenta del cansancio de Shizuka y termino su entrenamiento y a ella no le había gustado nada.

_ ¿Y... le dijiste eso? – Kagome le tocó el rostro con gentileza. Las orejas de Inuyasha se torcieron.

_No... – murmuró - ¡Pero no era necesario! – exclamó mirando a su esposa. El ceño en su cara mostrando su frustración. Kagome soltó una risita.

_ ¿Qué es tan gracioso?

_ ¿No lo notaste, verdad?

_ ¿Notar que? – protestó.

_Shizuka me dijo hoy "si dejo de entrenar, nunca seré más fuerte" – Kagome recordaba bien el tono en el cual Shizuka había dicho esas palabras, parecía como si se las hubiera dicho más a si misma que otra cosa. – Ella quiere ser más fuerte y esta decidida a conseguirlo. No sé porque, pero quizás creo que matándose entrenado sin quejarse, podrá serlo. – Inuyasha la miró sorprendido.

_ ¡Pero eso es ridículo! Lo único que va a conseguir así son moretones.

_Solo tiene doce años. – Kagome le recordó levantando un dedo frente a su cara. – No puedes esperar que lo entienda todo por su cuenta, sin ningún tipo de guía o explicación.

_Yo... – la decepción y la preocupación finalmente ocuparon su lugar en su rostro. – Pude haberla herido... ¿Es tan idiota que no se dio cuenta de eso?

_Tienes que hablarle en cuanto puedas. – Kagome le dijo con una sonrisa tranquilisadora. – tienes que explicarle que forzarse así, sin importar el porque, esta mal.

_ ¡Feh! ¿Por qué no se lo dices tu? – Kagome suspiró, tenía que ser paciente.

_Porque tú eres quien la esta entrenando, y porque creo que de algún modo, te escucha.

_ ¿Que? – Inuyasha parpadeó con sorpresa y levantó su mirada hacia Kagome una vez más... ahora que lo pensaba, desde su charla en el jardín había cambiado de actitud y cada vez que le daba un consejo durante su entrenamiento no tardaba en aplicarlo, y en las batallas siempre lo escuchaba.

_Es una mocosa malcriada. – declaró con una sonrisa.

Se inclinó y beso suavemente a Kagome.

_Gracias. – le dijo a su esposa y miró al cielo, mucho más tranquilo.

N/A: Ok aquí los dejo. ¿Se arreglaran Shizuka e Inu en el siguiente capi? ¡Lean y descubranlo! Dejen reviews ¡me voy debo dormir!

Bye!

una cosita más

Shiro: blanco en japones.

El significado del nombre de Shizuka es "silencio o tranquilidad" y el nombre de su espada lo traduciré a su debido tiempo ;-)

Kurotsuki: luna negra n_n