N/A: ¡Hola! ¡Disculpen la eterna demora! Pero es que he tenido DEMASIADO trabajo, así que escribir... bueno... la verdad no me quedo demasiado tiempo para ello, pero tranquilos, que no me olvide de ustedes ;-)
¡Mil gracias por las reviews! Las amo :-D no tengo tiempo para contestar T_T pero les agradezco mucho que se hayan tomado la molestia de dejarme una Review para animarme a continuar con este fic. Otra nota a parte ¡Disculpen mi terrible error respecto a la espada de Inuyasha! Lo he escrito mal todo este tiempo... me avergüenza admitirlo, pero lo hice, lo corregiré a partir de este capitulo... :-P no sé de donde saqué ese nombre... U/U
Sin más que decir, aquí les dejo la continuación.
Disclaimers: Ni Inuyasha ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de la genial Rumiko Takahashi. Lo único que poseo es la trama de esta historia y mis OCs
Capitulo 5: "Conectando Corazones"
Parte II: "Entendimiento..."
Ya había pasado un día completo desde su pelea y aún así Shizuka e Inuyasha no habían cruzado palabra... Shizuka evitaba a Inuyasha como la peste, de hecho prácticamente le había rogado a Kohaku viajar con él y Kirara para poder alejarse aún más de Inuyasha, y este que no sabía como aproximarse a ella... agradeció la distancia que no solo aligeraba el ambiente, sino que le daba algo de tiempo para pensar en como rayos hablarle, hacerla entender que él tenía razón y no gritarle a mismo tiempo. Miró a la jovencita de cabellos plateados que ahora viajaba sentada frente a Kohaku, la diferencia en altura era tal que el exterminador podía ver tranquilamente por encima de la cabeza de Shizuka, mientras esta observaba con una sonrisa el paisaje desde las alturas.
Inuyasha estuvo a punto de gritarle una burla respecto a como siendo tan pequeña Kohaku podía ver por encima de ella, pero se mordió la lengua al recordar que aún no se hablaban... soltó un suspiro de pura frustración, Kagome sonrió y disimuladamente le tomó la mano a su marido.
_Ya lo resolverás. – le dijo tratando de tranquilizarlo, si había algo que a su marido no se le daba bien, era hablar o disculparse después de una pelea, eso nadie lo sabía mejor que ella, pero esta vez Inuyasha tendría que hacer un esfuerzo extra.
_ ¿Cómo...? – le preguntó, mirando a la jovencita que se reía de algo a lo lejos.
_Eso lo tendrás que descubrir tú.
_ ¿Por qué tiene que ser tan terca? – exclamó molesto, tampoco había sido para tanto... ¿Verdad?
_Esa actitud me recuerda a alguien – dijo el monje que había alcanzado a escuchar la última parte de su conversación, agradecía que esta vez pudiera caminar... en vez de correr. Shippo, apoyado en el hombro de Miroku, lo miró sin entender.
_ ¿A quien? – preguntó Inuyasha alzando una ceja.
Por toda respuesta Miroku les dedico una sonrisa de ojos cerrados que ninguno de los dos supo descifrar, Kagome estuvo a punto de preguntarle el porque de esa sonrisa, pero el monje se adelantó.
_Nos estamos quedando atrás. – fue todo lo que dijo, no quería decir en voz alta sus sospechas... ya lo verían tarde o temprano.
Inuyasha y Kagome se miraron sin entender el porque de la sonrisa del monje.
Shippo se cruzó de brazos.
_Inuyasha es un idiota. – dijo mirando al monje. – no entiendo como no lo pensó, tampoco Kagome... se le debe de estar pegando lo tonto.
_ ¿Tú también lo has pensado?
_Sí. Se nota.
_Seguramente se darán cuenta con el paso del tiempo.
Desde las alturas el mundo ciertamente se veía diferente, o esa impresión le daba a Shizuka, no iba a negarlo, disfrutaba el volar en Kirara y la conversación animada de Kohaku, pero no podía olvidar la razón por la cual había pedido viajar así.
¿Cómo iba a habar con él de nuevo?... ella ya no estaba enfadada y el día libre le había sentado muy bien a su cuerpo cansado... pero no sabía como acercarse ¿Y sí él seguía enojado?... no creía poder verlo gritándole de nuevo... no que él no soliera gritar o regañarla... pero en su tiempo ella sabía que lo hacía porque le importaba ¿Pero y si al Inuyasha de este tiempo ella solamente lo molestaba?
Sacudió la cabeza, pensando así no iba a resolverlo... ya encontraría como hacerle entender a Inuyasha que ella tenía que ser más fuerte... no era una opción, no para ella.
Un extraño olor sacó esos pensamientos de su mente... eso...
_Kohaku... – Shizuka miró al exterminador.
_ ¿Si?
_ ¿Por qué huele a sal? – le preguntó sin entender.
_ ¿A Sal? – Kohaku solo sentía la frescura del viento, sonrió al entender, los demonios tenían un olfato muy desarrollado.
_Creo que estas olfateando el mar, Shizuka. – observó como los ojos dorados se abrían con sorpresa.
_ ¿El mar? – Shizuka se incorporo tan repentinamente que por poco y se cae de Kirara.
_ ¡Cuidado! – Kohaku la tomó del brazo y la obligó a sentarse y quedarse quieta. - ¿Querías caerte o que?
_No... Es que quería ver si ya se distinguía el mar... – admitió roja como la grana.
_ ¿Era eso? –Shizuka asintió. - ¿Nunca viste el mar?
_No, en mi tiempo un demonio muy fuerte estaba reuniendo un ejercito para enfrentarse al nuevo señor del Oeste... Mi padre decía que era demasiado peligroso acercarse y que estaba más segura en la aldea... – Shizuka suspiró, esa sin duda había sido una cruel ironía, donde se suponían que ella y su madre estaban a salvo... sacudió la cabeza, se suponía que estaba ahí para evitar eso ¿Cierto? – por eso nunca he visto el mar...
Kohaku miró a Shizuka, su tiempo sin duda había sido peligroso... bien... adelantarse un poco no les haría daño.
_ ¡Kirara! – como si esta entendiera las intenciones del joven, ascendió por encima de las nubes y comenzó a volar a mayor velocidad. Shizuka podía sentir como el viento apartaba sus cabellos despejando su rostro, comprobó que la cinta que cubría su frente estuviera bien sujeta, no fuera a ser que la perdiera a causa del viento. Apenas había terminado de ajustarla, cuando el olor a sal se incrementó... olía extraño, a sal, a agua... no sabía explicarlo...
_ ¡HEY! ¿A DONDE VAN? – gritó Inuyasha al ver al cazador y a la joven desaparecer entre las nubes, pero estos no parecían oírlo.
_No te preocupes, va a estar bien. – Dijo Kagome observando como rápidamente desaparecían. – Esta con Kohaku.
_ ¡FEH! – Inuyasha miró al cielo enfadado, más les valía volver pronto... al menos podrían haberles dicho a donde iban...
Sus ojos se abrieron de asombro al ver la enorme masa de azul justo debajo de ellos Kirara bajó y sobrevoló el agua casi rozando la superficie. Shizuka no podía creerlo ¡era inmenso! El agua destellaba con la luz del sol y las olas estaban coronadas de espuma blanca, una ola los salpico un poco ante lo cual rieron como niños ¡Que hermoso era! El cielo y el mar casi parecían fundirse en el horizonte... era como si el mundo fuera solo mar...
Kirara se elevó nuevamente y desde las alturas pudieron ver un gran poblado portuario, se veía que era una zona de comercio... y una bastante prospera a juzgar por la cantidad de barcos y botes anclados en el puerto y el gran número de casas y tenderetes.
_ ¡Ese lugar es enorme! – exclamó Shizuka sorprendida. En un lugar tan grande quizás alguien habría oído algo de Kurotsuki o al menos sabrían de un demonio poderoso rondando algún área en particular.
_Tenemos que volver o Inuyasha nos matará. – el exterminador no pudo evitar reír entre dientes al imaginar la cara que habría puesto Inuyasha al verlos desaparecer.
_Seguro que si las cosas se ponen muy feas podemos pedirle a Kagome que le diga "abajo" – Shizuka comenzó a reír ante la idea.
_Seguramente, pero entonces nos quedaremos sordos por los gritos. – repuso Kohaku, conociendo a ese par... sí, seguramente lamentarían el haberle pedido ayuda a Kagome en cuanto se pusieran a discutir.
_De acuerdo. – Kirara se apresuró a llevarlos de regreso con los demás. – Por cierto Kohaku...
_ ¿Si?
_Muchas gracias por traerme. – Shizuka le dedicó una sonrisa radiante al joven.
_De nada. – Kohaku le devolvió la sonrisa con facilidad. Realmente esperaba que ella e Inuyasha pudieran arreglar sus diferencias pronto. – Fue divertido.
_ ¡Sí! – la sonrisa de Shizuka se ensanchó, nunca había podido tratar demasiado con Kohaku, pero si recordaba que Sango siempre decía que su hermano era muy amable, se alegraba mucho de saber que era verdad.
Tarareó una canción durante el camino de regreso.
_Ya era hora de que volvieran. – les dijo Inuyasha con el ceño fruncido.
_Vimos un poblado bastante grande cerca de aquí, quizás podríamos ir y averiguar algo. – Kohaku se apresuró en responder... no quería que Inuyasha se pusiera muy pesado.
_No es una mala idea, también podríamos quedarnos a dormir bajo un techo, en vez de al aire libre, para variar. – Señaló Kagome, la idea de dormir en un futon, en vez del suelo, se hacia bastante cómoda.
Inuyasha soltó un suspiro y se decidió que luego de un almuerzo rápido, irían a el pueblo.
Cuando llegaron al mercado de la aldea decidieron separarse para cubrir más terreno y reunir información más rápido, luego iban a encontrarse en el albergue al atardecer.
Shizuka caminó por el mercado por un rato, luchando para pisar el pie de nadie ni de empujar a algún transeúnte por error.
Las calles estaba atiborradas de transeúntes, hombres cargando sacos llenos, mujeres comprando verduras, niños corriendo jugando... o robando de la forma más disimulada (de esos había mujeres, hombres y niños) a cada lado de la calle había grandes tiendas llenas de granos, verduras, telas y kimonos finos... carnes recién cazadas (el olor lo delataba) incluso había lugares donde solamente podías comer y beber por cierto precio... otra vez el olor de mil comidas diferentes azotó su nariz... mezclándose con el olor de los vegetales, el grano y todo lo demás... ya casi estaba mareada...
Después de ser empujada por estúpido humano, decidió que sería mejor para todos si salía de ahí tan rápido como fuera posible, ates de que terminara asesinando a alguien solo por ser descortés, además... ¡El lugar apestaba a rayos! ¡Que esa gente no sabía bañarse! ¡Apestaban!
_ ¡Ugh! – tuvo que cubrirse la nariz cuando un hombre especialmente sudoroso pasó a su lado. "Mi padre tenía razón, los lugares donde se reúnen demasiados humanos son molestos, problemáticos y huelen muy mal..." pensó frunciendo el ceño con desagrado.
Un pequeño grupo de mujeres reunidas junto a un tenderete donde se vendían accesorios llamó su atención. Quizás estuvieran discutiendo algo importante... demonios o algo así, pero con tanto ruido no podía escuchar nada. Así que decidió acercarse y preguntar si pasaba algo, cuando noto una esencia familiar... "No puede ser..." se acercó más al grupo y escuchó risitas coquetas.
Se escondió detrás de una tienda cercana y desde ahí al fin tuvo una vista completa de la escena.
_No lo puedo creer... – Shizuka tuvo que cubrirse la boca con las manos para no estallar en risas. En medio del grupo de mujeres se encontraba cierto exterminador intentando escapar hablando... sin resultado alguno.
Aparentemente ese pequeño grupo (Cada vez menos pequeño puesto que las chicas seguían llegando) había decidido convertir a Kohaku en su "presa" del día. El exterminador lucía una gran gota de sudor en la frente, sus cejas tenían un pequeño tic igual que su sonrisa forzada, demostrando lo nervioso que estaba... eso y la forma patética en la que balanceaba sus manos delante de su rostro como si intentara cubrirse de algún ataque... ¡Pobre, si esas mujeres hubieran amenazado con comerlo en la cena, habría estado mucho más tranquilo!
Shizuka bajo las manos con una sonrisa divertida ¿Así que Kohaku podía enfrentar cualquier demonio sin temor... pero no podía manejar un grupo de mujeres coquetas? Bien... quizás pudiera darle una mano.
_ ¡Kohaku! – fue hacia él saludándolo con una sonrisa inocente, una vez ahí se coló entre las mujeres que la miraron como si fuera un bicho molesto. – ¡Aquí estabas! – puso las manos en las caderas frunciendo el ceño como si de verdad estuviera enfadada con él. – Acabamos de llegar y ya te encuentro en una tienda de regalos, buscando algo para Minako. – Kohaku parpadeó demasiado confundido como para decir nada excepto:
_ ¿Minako? – miró a la joven frente a él con la confusión escrita en toda la cara. - ¿Huh? – Shizuka tuvo que reprimir las ganas de palmearse la frente de pura frustración ¡Vaya que era denso!
_Sí, Minako ¡Tu novia en la aldea! – Le dijo, fingiendo estar molesta... ja valía la pena hacer la función, solo por ver la cara de esas mujeres ¡parecía que les hubieran arrojado un balde de agua fría!
Kohaku abrió los ojos con sorpresa finalmente entendiendo lo que Shizuka estaba tratando de hacer. Pero esta continuó como si nada.
_ ¿No es dulce? - le dijo al grupo de mujeres mientras ponía una mano sobre su corazón y cerraba los ojos soñadoramente – Cuando crezca quiero encontrar un buen hombre como Kohaku que solo tenga ojos para mí y me compre regalos cuando viaja lejos de casa... – El susodicho no podía creer lo que estaba viendo, parecía que los alrededores de Shizuka brillaban con pureza... Era impresionante... aunque no podía decidir si de una buena manera... – Esta bien – continuó Shizuka – Te ayudaré a elegir, así podremos volver con el resto. – Dijo con la sonrisa más dulce que pudo poner mientras se acercaba a ver los accesorios. Vio un bonito palillo para el cabello muy sencillo y delicado... y barato además seguro que se le vería bien a Sango, lo señaló animadamente y dijo – Mira ¡ese es bonito!
_C-cierto. – Kohaku se apresuró a comprarlo bajo la mirada furiosa de aquel grupo.
_Bien... ahora que ya terminamos... – Shizuka tomó la muñeca de Kohaku. – Es hora de irnos. – Saludó a las mujeres con un gesto de la mano y salió corriendo tan rápidamente que las mujeres quedaron envueltas en una nube de polvo.
Unas cuantas calles después...
La gente en la calle principal tenía mejores cosas que hacer que prestarle atención a un joven castaño y a una chica extraña de cabellos plateados. Shizuka soltó la muñeca de Kohaku y comenzó a reír con tantas fuerzas que le saltaron lágrimas.
_ ¿V-Vi-viste s...sus caras? – consiguió decir entre risas.
_Sí. – Kohaku sonrió y finalmente pudo reír de verdad – Gracias por rescatarme. – le dijo con una sonrisa sincera.
_No hay problema, fue divertido. – Shizuka le devolvió la sonrisa.
_Apuesto a que sí... pero... ¿Qué hago con esto? – dijo mirando el palillo para el pelo que sostenía en la mano, era de madera con una flor tallada en grande en la punta y muy delicado, sin duda Shizuka tenía un gusto fino para ese tipo de cosas.
_Bueno, podrías regalárselo a Sango en cuanto la veas, seguro que le gustará. – dijo como si nada, obviamente no mencionando que ya estaba pensando en Sango, al elegirlo. Una sonrisa amable se formó en el rostro de Kohaku al pensar en esa idea.
_Sí, suena como una buena idea. – Dicho esto, el exterminador guardo cuidadosamente el accesorio.
_Vamos a ver si los demás averiguaron algo. – Dijo Shizuka.
Cuando se reunieron con Inuyasha y los demás, supieron con solo mirarlos a la cara que no habían encontrado información de utilidad. Shizuka guardó silencio desde el momento en el que vio a Inuyasha, provocando un suspiro generalizado de parte de todos, salvo el medio-demonio que se limitó a fruncir el entrecejo ¿Cómo rayos iba a hablar con ella si seguía pasando eso? Lo que Inuyasha no sabía era que, Shizuka se quedaba callada por miedo a molestarlo más, y que su ceño fruncido solo le daba a entender que aún estaba enfadado y que con más razón debería callarse hasta que él estuviera más tranquilo.
Cenaron en una de las habitaciones de la posada, pero Shizuka no se unió a la conversación general... en ese momento se sentía como si estuviera viendo una pintura ¿Acaso nunca cambiarían? ¿Cómo podía ser que seguían igual que en sus recuerdos? Shippo e Inuyasha peleaban por la comida, como de costumbre, Kagome fruncía el ceño y los miraba reprobatoriamente quejándose de lo inmaduros que ambos estaban siendo, Miroku comía como si tuviera todo el tiempo del mundo y Kohaku le pasaba algunos pedacitos de pescado a Kirara de tanto en tanto.
Los ojos dorados se suavizaron imperceptiblemente y una pequeña sonrisa curvó sus labios, sabía perfectamente lo que vendría a continuación... de verdad eran inmaduros.
Mientras Kagome regañaba a Inuyasha y Shippo, tomando ventaja de la distracción, le robó la última pieza de pescado al vapor de Inuyasha.
_ ¡Jajaja! – se burló de Inuyasha cuando termino de masticar... "aquí viene" pensó la chica.
_ ¡Tu...! – Inuyasha se puso de pie rápidamente y golpeó a Shippo en la cabeza, un chichón hizo su aparición en la cabeza del zorrito.
_ ¡Kagome! – Gritó con lágrimas en los ojos.
_ ¡Inuyasha... ABAJO! – La cara de Inuyasha golpeó con fuerza el suelo.
Shizuka, Miroku y Kohaku se rieron ante esto, pero cuando Inuyasha los miró furiosamente desde el suelo, Shizuka decidió que era mejor irse a dormir. No que estuviera emocionada por la idea... puesto que con el dormir... los sueños regresaban. Se acomodó en el futon y cerró los ojos... esperando...
Había decidido hacer lo que Shiro le había dicho y explorar el lugar... explorar entre sus recuerdos, incluso aunque eso significara tener que verlo todo otra vez...
Caminó hacia el centro de la aldea en medio de la oscuridad. Entonces escuchó los primeros gritos.
_ ¡NOOO!
_ ¡AYUDA!
Cubrió sus oídos y se forzó a seguir caminando. Pero entonces...
_ ¡Viento cortante!
Ahora podía escuchar los primeros momentos de la batalla, si miraba atrás probablemente se vería a sí misma corriendo, intentando ayudar a los aldeanos a escapar.
No supo como hizo para continuar caminando, los gritos de ayuda perforaban sus oídos y el olor del miedo saturaba el aire, la oscuridad era opresiva, aún no había ningún incendio... momentos más tarde cuando sintió el olor de la sangre no pudo dar un paso más, el miedo la tenía pegada al suelo... miedo por lo que sabía bien, venía a continuación...
Los gritos de Inuyasha y Miroku cortaron el aire nocturno como un cuchillo... pronto se les unieron los demás, en un coro horrible de desesperación y horror... la sangre... la aldea apestaba a sangre... miró al cielo para ver esa red infame extendida sobre todos ellos... se sentía mareada y enferma... Aún escuchaba los ataque fallidos contra Kurotsuki, si se acercaba un poco más podría ver la batalla... pero ¿Cómo? No se podía mover... escuchó un grito agudo... Kagome... ¿O quizás Sango...? sus rodillas cedieron y se cubrió los oídos con las manos intentando ahogar los sonidos... cuando otro grito se abrió paso, cubrió sus oídos aún con más fuerza y gritó a su vez, tanto como para ahogar el sonido, como por su propio dolor y pena ¡No estaba lista para esto! ¡no lo estaba! ¡no podía soportarlo! ¡Simplemente no podía! Lagrimas de dolor, rabia y tristeza se acumularon en sus ojos.
_ ¡ALGUIEN POR FAVOR SAQUEME DE AQUÍ! – Gritó tan fuerte que sintió que su garganta... no... Que su alma iba a desgarrarse, las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera hacer nada al respecto, rodando por su rostro - ¡No puedo... no puedo verlo otra vez! – sollozó, tomó con fuerza a Tsukiakari entre sus manos, tratando de encontrar algo de coraje.
_Papá... – susurró cerrando los ojos, una lágrima rodó desde su mejilla hasta la vaina de Tsukiakari...
Entonces la espada palpitó, la aldea desapareció y se vio rodeada por una vista familiar... el campo de flores cerca de la aldea, al que iba siempre con su madre, una esencia conocida la rodeó mientras un par de brazos fuertes la envolvían desde atrás, protegiéndola... silenciosamente haciéndole saber que el peligro había pasado... que mientras él pudiera cuidar de ella, nadie la dañaría... sollozó aún con más fuerza mientras intentaba secar sus lágrimas ¡no podía llorar frente a él! Le había hecho una promesa... una última lágrima rodó por su rostro mientras una pequeña sonrisa se esparcía en sus labios... incluso tan lejos... él seguía protegiéndola y queriéndola... incluso si no podía ver su rostro, sus brazos estaban ahí consolándola, su esencia, aquel aroma a montañas y bosques, estaba ahí dándole seguridad...
_Gracias, ya estoy bien... Papá... – al darse vuelta vio una pequeña sonrisa y un par de ojos dorados devolviéndole la mirada.
Shiro cayó de rodillas agarrando su cabeza que parecía a punto de estallar del dolor ¡¿Que había sido eso?!
_Perdí el contacto... – dijo apretando los dientes, para no gritar de dolor... frente a él de pie e inmutable, se encontraba una mujer prácticamente escondida en las sombras de la cueva... no se veía de ella más que los ojos rubíes.
_ ¿Que quieres decir? – los ojos rubíes se entrecerraron con rabia.
_Quise decir que perdí la conexión con ella... aunque solo sea por esta noche... una fuerza desconocida interfirió y me expulsó. – la mujer lo abofeteó con tanta fuerza que le dio vuelta el rostro.
_No te atrevas a fallarme nuevamente, o destruiré eso que tanto amas... – le susurró con dulzura.
_No, por favor... se lo ruego... – el joven de ojos plateados apenas y podía hablar, el dolor de cabeza se añadía al que sentía en su rostro por el golpe.
_Entonces sigue hurgando en su mente. Necesito saber más. – ordenó al chico que intentaba ponerse de pie.
_Sí, mi señora... – se inclinó ante ella mordiéndose el labio inferior. "Estaré ahí para atestiguar su caída, mi señora" pensó con el odio quemándolo por dentro.
Shizuka había ido a los afueras del poblado para encontrar algo de paz y tranquilidad, los demás habían decidido quedarse un poco más para buscar provisiones. Kagome muy amablemente le había ofrecido ir con ellos a lo cual estuvo a punto de responder ¡NO! Pero logró controlarse y decirle que necesitaba un poco de aire fresco y que prefería esperarlos cerca del camino.
No estaba de humor para que la empujaran o pisotearan. Se había alejado lo suficiente como para estar tranquila, lastima que el camino estaba del lado contrarío a la playa... hubiera querido verla... pero el camino que tenían que seguir los llevaba en dirección contraría. Al menos podía ver un campo que terminaba en un bosque.
Por fin podía disfrutar del silencio y de un poco de paz. La hierba se mecía ante el viento, largos tallos verdes coronados con pequeñas flores amarillas decoraban el verde sin fin de ese campo, inclinándose graciosamente ante el viento como saludando su presencia. Las nubes pesadas y grises cubrían el sol de tanto en tanto. Probablemente llovería pronto... aunque no hoy. Comenzó a tararear una canción de cuna mientras observaba como las nubes continuaban con su lenta travesía por el cielo.
Fue entonces que escuchó pasos, soltó un suspiro... adiós a la tranquilidad.
_Hola, Inuyasha. – dijo sin voltear a verlo.
_ ¿Que estas haciendo tan lejos del poblado? – le preguntó de mal modo. – te dijimos que nos esperaras junto al camino. – la miró frunciendo el ceño.
_No puedo soportar tanto ruido. – fue su fría respuesta. – Así que vine aquí, aún seguimos dentro de los limites del pueblo así que...
_Así que decidiste hacerme venir hasta aquí para buscarte. – la interrumpió ¡cielos que esa chica podía ser un fastidio cuando se lo proponía! Kagome lo había mandado solo a buscarla porque creía que era un buen momento para hablar las cosas... pero ahora todo lo que quería era arrastrarla de vuelta con el resto y dejar el asunto, pero eso solo retrasaría el problema...
_Nunca te pedí que vinieras a buscarme. Sí lo hiciste, fue porque quisiste. – le respondió de mal talante mordiendo su mejilla ¡No era un cachorro al que había que vigilar todo el día, porque si lo soltabas así algún desastre!
Inuyasha estaba a punto de gritarle algo ¡Rayos, la mocosa adoraba hacer las cosas difíciles! Pero el repentino olor a sangre lo detuvo antes de que siquiera pudiera abrir la boca. Shizuka se puso de pie inmediatamente, el olor venía desde el bosque delante de ellos, sin esperar Shizuka corrió directo a la fuente, podía escuchar los pasos de Inuyasha tras los suyos.
_ ¡Ahí! – Inuyasha se detuvo. Una pequeña figura salió del bosque corriendo, un niño pequeño que sujetaba su brazo herido, del cual caía sangre. No parecía ver por donde iba, tropezó y Shizuka se adelantó y lo atrapó entre sus brazos.
_ ¡Suéltame! ¡Suéltame! – gritó mientras la golpeaba para soltarse.
_ ¡Ya para con eso! – Inuyasha levantó al chico de la ropa y lo sacudió un poco. El niño parpadeó varias veces, al fin reaccionando. Inuyasha lo dejó en el suelo.
_Estas herido, déjame ver, te ayudaré. – le dijo Shizuka estirando la mano para tomar el brazo del pequeño y examinarlo, no sin antes lanzarle una mirada reprobatoria a Inuyasha ¿Cómo pudo ser tan bruto?
_ ¡No hay tiempo! – Gritó el niño – ¡Ese demonio tiene a mi mamá!
_ ¿Un demonio? – el medio-demonio estaba más que sorprendido, no había sentido ningún olor sospechoso.
_ ¡Sí, la tiene! ¡Se la va a comer! – el niño los miró y vio sus espadas. – ¿Pueden pelear verdad? ¡Entonces ayúdenla por favor!
Shizuka vio los ojos anegados en lágrimas del niño y se levantó. El corte no era tan grave, probablemente se la había hecho con una rama al correr de esa forma.
_ ¿Adonde esta el demonio? – le preguntó seriamente. El niño dejo que una sonrisa de alivio cubriera su rostro y señalo al bosque.
_En la parte donde todo se pone oscuro. – dijo.
_Bien. Iré a salvar a tu madre, tú vuelve al pueblo, en el mercado encontraras a una sacerdotisa acompañada por dos hombres, un gato mágico y un demonio zorro. Ellos te ayudaran. – le dijo con voz calmada y autoritaria. El niño asintió.
_Por favor salvala...
_Lo haré ¡ahora vete! – el pequeño comenzó a correr, Shizuka miró a Inuyasha. –Inuyasha...
_Cállate y comienza a correr. – le dijo. Shizuka parpadeó sorprendida ¿Acaso él iba a...? – Este es el entrenamiento de hoy. – le dijo con su sonrisa confiada de siempre.
_ ¡De acuerdo! – asintió y comenzó a correr adentrándose en el bosque, con Inuyasha siguiéndola de cerca.
Les tomó un rato el llegar a lo profundo del bosque, ahí un olor nefasto los alcanzó... definitivamente el demonio estaba ahí... Lo que a Shizuka le llamo la atención fue que, incluso cuando estaban en mediodía el bosque se encontraba en sombras. Sintió el olor del niño y de otro humano más... seguramente su madre. De repente tuvo la impresión de que algo la observaba. Inuyasha seguramente sintió lo mismo porque desenvainó a Tessaiga al voltear para verlo notó algo...
_Inuyasha... – él la miró sin bajar la guardia. – Hay muchas telarañas...
Este no tardó en notar que a chica tenía razón había telarañas en todas las ramas de cada árbol... y solo se hacían más grandes y espesas mientras avanzaban.
Finalmente pudieron ver una inmensa telaraña que ocupaba el espacio entre varios árboles. Dentro de ella podían verse muchas formas... como capullos, Shizuka sintió un estremecimiento, esos eran cuerpos humanos... ¿Cuántos viajeros habrían caído en las redes de la araña? Eran demasiados como para contarlos... Y en lo superior de la red, había uno que parecía reciente.
_ ¡Cuidado! – Inuyasha la empujó de repente, el punto donde ella había estado de pie hacia solo unos segundos estaba lleno de hilos plateados, los mismos de la red...
Miró al demonio femenino que bajaba de la red... como una verdadera araña. Tenía largo cabello negro, y ocho ojos amarillos que giraban enloquecidos en todas direcciones, una boca inmensa con pinzas a los lados y su piel era blanca como la de un cadáver... la piel en su torso desnudo estaba prácticamente pegada a los huesos, sus descomunales brazos terminaban en unas poderosas garras, mientras que su cuerpo inferior era como el de cualquier araña.
_Ahhhh un pequeño postre. Perfecto, ya estoy cansada de estos humanos tan desabridos. – dijo con voz hueca, mientras bajaba al suelo.
_Lamento desilusionarte, pero no planeo ser tu siguiente comida. – Inuyasha dejo que una sonrisa burlona se hiciera presente en su rostro.
_My padre estaría realmente decepcionado, si fuera vencida por tan patética excusa de demonio. – desenvainó a Tsukiakari con un movimiento fluido, mientras una mirada fría y calculadora se abría camino por su rostro.
_Tanta impertinencia... bien aprenderán su lección. – la mujer-araña se lanzó contra ellos. Shizuka e Inuyasha saltaron en diferentes direcciones, rodeándola. Shizuka viendo su oportunidad saltó y cortó una de las patas. La araña Soltó un alarido retorciéndose de dolor.
_ ¡Viento cortante! – el ataque por poco y la alcanza pero la araña saltó por encima de Inuyasha aterrizando detrás de él. Escupió un líquido oscuro que Inuyasha esquivó justo a tiempo, el suelo despedía un vapor pestilente... veneno...
La lucha se hacia larga porque trataban de alejar a ese monstruo de la telaraña donde quizás se encontraba la madre del pequeño.
_ ¡Shizuka saca a esa mujer de ahí! – Inuyasha cortó otra pata y esquivó las garras que querían más que nada del mundo arrancarle la cabeza.
_ ¡De acuerdo! – Shizuka esquivó los hilos que se suponían iban a atraparla y corrió directo a la red... la miró evaluando su problema, si utilizaba descuidadamente su espada, podría herir a la mujer... envainó su espada y levantó su mano derecha, sus garras brillaron en un tono violeta oscuro, desgarró una parte de la red y observo como el resto comenzaba a marchitarse y a caerse a pedazos. El capullo donde estaba la mujer cayó al suelo, Shizuka lo desgarró rápidamente y dejó salir un suspiro de alivio, estaba con vida. La mujer vestía un sencillo kimono rojo y tenía el largo cabello negro, estaba inconciente, pero se veía bien, habían llegado a tiempo.
Al escuchar un nuevo chillido Shizuka se dio vuelta, Inuyasha le había cortado otra pata a la araña y ahora esta chillando enfurecida no dejaba de intentar desgarrar a Inuyasha con sus garras. La joven volvió a desenvainar a Tsukiakari y se concentró, tenía que golpear a la mujer-araña sin lastimar a Inuyasha.
Entonces su espada palpitó...
Shizuka parpadeó confundida al sentir esto, era la primera vez que sentía esto estando despierta. Miró a la mujer-araña y vio algo más... una especie de sombra detrás de ella, pero era mucho más sólido que una sombra y era de color blanco... ¿Qué era eso?
Entonces la imagen se desvaneció.
La mujer-araña golpeó a Inuyasha arrojándolo contra un árbol para lanzarse contra Shizuka.
_ ¡Esa es mi presa! – la criatura bramó enfurecida, estirando su largo brazo para agarrar a la mujer inconciente.
Presa... era exactamente igual a Kurotsuki, ella solamente los veía como su siguiente comida. Shizuka tomó a Tsukiakari con determinación.
_ ¡Déjala en paz! – Shizuka saltó y cortó limpiamente el brazo estirado de la criatura.
_ ¡MALDITA! – La criatura retrocedió y escupió veneno, esta vez Shizuka no podía simplemente esquivar, de hacerlo el veneno lastimaría a la mujer. Así que aprovechó su velocidad para tomar a la mujer y esquivar el ataque, pero parte del veneno la alcanzó, quemándole el brazo derecho.
_ ¡Viento cortante! – esta vez la técnica de Inuyasha le dio de lleno destruyéndola de inmediato.
_ ¡Shizuka! – Inuyasha corrió hacia ella, alarmado.
_Estoy bien. – le aseguró con una pequeña sonrisa. – Puedo resistir este tipo de veneno, solo me quemó un poquito. – dejó a la mujer en el suelo con todo el cuidado que fue capaz.
_Parece que esta bien. – Inuyasha le dijo, por algún motivo la chica parecía más preocupada por una completa extraña, que por su propia seguridad.
La mujer abrió los ojos.
_ ¿Dónde estoy? – preguntó confundida.
_No se preocupe, esta a salvó. Y su hijo la espera. – Shizuka respondió con una sonrisa dulce y calida.
Llevaron a la mujer de regreso al pueblo, donde se reunió con su hijo. El brazo del niño tenía varios vendajes. Kagome y los demás los observaban desde lejos, viendo con alegría como madre e hijo se abrazaban derramando lágrimas de felicidad y alivio.
Lo que nadie esperaba era que el niño corriera directo a Shizuka y le diera un abrazo asfixiante.
_ ¡Gracias! – le dijo sonriéndole de oreja a oreja, ahora que lo veía, no debía de tener más de siete u ocho años. Shizuka estaba completamente roja y al borde de un ataque de pánico ¿Qué se suponía que tenía que hacer?
_Y-y-yo no... digo... esto... – Miró a los otros buscando ayuda pero simplemente se rieron al verla en semejante aprieto, salvo por Kohaku que parecía estar pensando como ayudarla... Shizuka miró de nuevo al niño como si tuviera miedo de que fuera a morderla.
_ ¡Trajiste de regreso a mí mamá! – exclamó el niño feliz y con los restos de las lágrimas aún humedeciéndole las pestañas. Ante esas palabras la expresión de Shizuka se suavizó y una pequeña sonrisa se formó en sus labios.
_Cuídala muy bien de ahora en más ¿De acuerdo? – le dijo poniendo una delicada y pequeña mano sobre los cabellos negros del niño. – Pero sabes, no lo hice sola. – Señaló a Inuyasha con un movimiento de cabeza – Él también ayudó mucho. – Inuyasha frunció el seño ¡ni loco dejaba que ese niño se le colgará encima! Pero, para la sorpresa de todos, el niño trató de esconderse entre los brazos de Shizuka.
_Ésa persona me da miedo... – murmuró – Una gota de tamaño monumental se formó en la frente de Inuyasha mientras los demás estallaban en risas, salvo por Shippo que asentía diciendo:
_Ese niño es muy listo.
Shizuka estaba sentada en la arena, Kohaku había insistido en que viera la playa al menos una vez, ya que nunca había tenido la oportunidad, y los demás pensaron que no era mala idea ahora ella se encontraba a algo de distancia del grupo que se encontraba pescando la cena... observó como el atardecer cambiaba el color del cielo y como las olas se habían tornado doradas y oscuras, mientras que el firmamento parecía estar en llamas, sonrió al ver el vendaje que Kagome había insistido en ponerle, incluso aunque ella había dicho que no era nada Kagome le había tomado el brazo y le había untado un ungüento que olía raro y la había vendado fuertemente "Medio-demonio o no, una herida es una herida, duelen y necesitan tratamiento" le había dicho con un ceño que metía miedo, así que no tuvo opción más que dejarla salirse con la suya... aunque... estaba agradecida de que se preocupara lo suficiente como para ignorar sus protestas y cuidar de ella de todos modos.
_Ahí estabas. – Inuyasha se sentó a su lado y miró su brazo vendado. – ¿Duele mucho?
_No, solo un poquito ¡Kagome estaba exagerando! – pero a pesar de fingir estar molesta un asomo de sonrisa seguía allí.
_Dime... ¿Porque te preocupaste tanto por esa mujer?
_ ¿Qué? Pero si tú también estabas preocupado, incluso la cargaste en tu espalda buena parte del camino, porque al principió estaba tan entumecida que no podía caminar. Lo recordaba bien, si bien había pasado todo el camino quejándose diciendo que no era un caballo o un animal de carga, lo había hecho.
_ ¡Eso es diferente!
_ ¡No, no lo es! – ambos se cruzaron de brazos enfurruñados y dando vuelta la cara. Inuyasha sacudió la cabeza, eso no iba a funcionar.
_ ¿Por qué estabas sobre-esforzándote en el entrenamiento? – le preguntó.
_No me estaba sobre-esforzando.
_Sí lo estabas ¡Ni siquiera podías ponerte en pie! – Inuyasha la miró disgustado.
_Te lo diré, si tu me dices porque estabas preocupado por esa mujer.
_No lo estaba. – le respondió cortante.
_Sí lo estabas.
_ ¡Bien! Pero tu me dirás porque rayos insistes en forzarte a entrenar a tal punto que terminas prácticamente inconsciente – le replicó mirándola directo a los ojos, tal vez esa sería su única oportunidad para llegar a entenderla un poco.
_Bien... ¿Lo prometes...? – ella al fin encontró su mirada. - ¿... Que me lo dirás? – Inuyasha puso los ojos en blanco.
_Seh, Seh. Tu primero.
_ ¿Porque yo? – protestó Shizuka... miró al mar en silencio un momento... ¿Cómo podía explicárselo a Inuyasha? – Yo... – comenzó vacilante – Yo tengo que ser fuerte... si no lo hago jamás podré salvar a mí mamá... – Inuyasha suavizó su expresión, así que ese era el motivo. – Lo prometí, que la salvaría... que los salvaría a todos... odio no ser capaz de hacer nada... ser tan indefensa... tan... inútil... no puedo soportarlo... – se abrazó las rodillas intentando no quebrarse... quizás de haber sido más fuerte aquel día, habría podido ayudar hasta la llegada de él o quizás podría haber tomado a su madre y haber huido junto a los demás habitantes de la aldea... quizás habría podido ser capaz de hacer algo. Pero no podía decirle eso a Inuyasha, la culpa que la carcomía era solo asunto suyo y no se iría hasta que pudiera derrotar a Kurotsuki. Tomó aire. – Si no logro ser fuerte, no podré cumplir con mi promesa. – dijo simplemente.
_Sí continuas así, tampoco podrás hacerlo. – Le dijo Inuyasha, Shizuka lo miró sorprendida – Tienes que conocer tus limites para ser capaz de superarlos, pero si te agotas a tal punto que no puedes ponerte en pie, entonces no serás más que una carga. – al ver la mirada de reproche de la chica, Inuyasha supo que había puesto el dedo en la llaga. – Si tenemos que pelear de improviso con algún demonio o con la propia Kurotsuki y te mataste entrenando ¿Qué crees que pase? – Shizuka lo miró con pavor, comprendiéndolo, los demás se verían obligados a protegerla... arriesgándose ellos mismos – Si en verdad quieres ser fuerte, tendrás que ir un paso a la vez y asegurarte de que haces bien las cosas y no exiges tu cuerpo más de lo debido. – le dijo muy en serio. – créeme yo no soy paciente, pero esta es la única forma de mejorar. Además la última vez me enfadé porque te comportaste como una mocosa malcriada. – le dijo.
_No me llames mocosa. – replicó Shizuka, mirando sus pies.
_Si lo haré, porque me hiciste enfadar ¡te pude haber lastimado! – Shizuka levantó la cabeza de golpe mirándolo... ¿Acaso... estaba preocupado por ella? Reconoció esa mirada... ese tipo de reproche que estaba haciendo... y escondió sus ojos tras su flequillo.
_Lo siento. – dijo de repente con voz ahogada.
_Y además... ¿Qué?... – Inuyasha parpadeó incrédulo... ¿Se había disculpado?
_No volveré a desobedecerte y entrenaré hasta donde tú digas y no más. – continuó.
Inuyasha solo atinó a asentir... no esperaba escuchar una disculpa... no sabía que había dicho exactamente que había logrado hacer que entendiera, y la verdad no le importaba. Lo único importante era que al fin había logrado hacerse entender...
_Bien... entonces continuaremos con tu entrenamiento pasado mañana. – le dijo y ya estaba por retirarse ¡Tenía que contarle a Kagome!
_Tienes que cumplir con tu parte. – le recordó Shizuka antes de que siquiera logrará levantarse. Inuyasha torció las orejas molesto, mejor la hacía corta.
_Bueno tenía un niño asustado que la esperaba en casa, tenía que llevarla con su hijo es todo. – dijo cortante y con los ojos cerrados. –Ella había sido sincera y él debía hacer lo mismo, si le mentía y ella lo sospechaba, arruinaría lo que acababa de conseguir.
Shizuka levantó la vista y miró a Inuyasha ¿Era por eso? Inuyasha... quizás él...
_Inuyasha... tú también amabas a tu madre ¿verdad? Por eso entendías como se sentía ese niño... – las orejas de Inuyasha se torcieron con desagrado mientras él se ponía de pie bruscamente.
_Tenemos que volver con los demás, ya deben de tener todo preparado. – Inuyasha comenzó a caminar alejándose. El sol ya se había ocultado, sus últimos rayos reflejándose en los cabellos de ambos y proyectando largas sombras frente a ellos. Solo con verlo Shizuka supo que estaba en lo cierto.
_Quizás también entiendas como me siento yo también. – murmuró Shizuka sin saber que Inuyasha la había escuchado.
Se levantó y corrió junto a él tomándole la mano un segundo.
_ ¡No me dejes atrás! – le reprochó riendo.
Inuyasha la miró sorprendido... pero siguió caminando... esa mano... una vez Kagome lo había tomado así de la mano, pero ella para decirle que quería quedarse con él, a pesar de que había escogido a Kikyo por esos tiempos... pero la mano de Kagome era firme con determinación... La mano de Shizuka se le hacía demasiado pequeña... demasiado frágil y... demasiado indefensa como para llevar una espada... la miró por primera vez notando cuan pequeña era en verdad, cuanto debería esforzarse para conseguir su meta: salvar a los que amaba. Un extraño sentimiento de protección surgió en él. Ella sabía que no era fuerte aún, por eso su obsesión con entrenar... pero su voluntad... su orgullo... su carácter era fuerte, a pesar de ser tan joven.
Inuyasha se decidió a ayudarla. No sabía exactamente el porque de su decisión, pero se aseguraría de que tanto Kagome como ella estuvieran a salvo. Al ver a los otros junto a una fogata y asando pescado entre bromas y risas, Shizuka corrió hacia ellos, soltando la mano de Inuyasha con una sonrisa que no se le había visto en días.
Inuyasha y Kagome estaban sentados en un risco, mirando el cielo estrellado reflejarse en el mar... Inuyasha le había contado a su esposa lo que había podido hablar con Shizuka.
_ ¿Ves? Te dije que si hablaban iban a poder arreglarse. – Kagome le sonrió a su esposo.
_Sí, sí, ya sé que me lo dijiste... – Inuyasha reconoció de mala gana, pero pasó un brazo rodeando la cintura de su esposa, quien recostó la cabeza en su hombro.
_ ¿Escuchas eso? – preguntó Kagome con una sonrisa.
Tooku de tooku de yureteru inaho no umi
Ho wo age ho wo age mezashita omoide te to
Bokura wa kyou made no kanashii koto zenbu oboeteru ka,
Wasureta ka
Muy lejos, muy lejos, el mar de plantas de arroz oscila
Elevando el arroz, elevando el arroz, apuntamos hacia la memoria
¿Nos acordamos de las cosas tristes que han ocurrido antes de hoy,
o nos hemos olvidado de ellas?
Shizuka estaba cantando a viva voz en la playa. Quería cantar con todas sus fuerzas... quería que todos... que ellos la escucharan... por eso cantaba con todo su corazón... cantaba su deseo y sus recuerdos... a la luz de la luna... quería expresarlos.
Chiisana te nimo itsukara ka bokura oikoshiteku tsuyosa
Ureta budou no shita naiteta hikara aruita
Chiisana te demo hanarete mo bokura wa kono michi yukunda
Itsuka kuru hi wa ichiban no omoide wo shimatte
Incluso en esta pequeña mano, algún día podría ser la fuerza superándonos
Desde el día que lloré por debajo de las uvas maduras, empecé a caminar
Incluso si mi mano es pequeña, incluso si estamos separados, recorreremos este camino
Y en el día que algún día vendrá, vamos a almacenar lejos nuestros mejores recuerdos
Inuyasha prestó atención a lo que escuchaba y sintió la tristeza escondida en la canción... y la esperanza que brillaba por encima de todo. Abrazó aún más a Kagome.
_ ¡Feh! Como para no escucharla. – Fue todo lo que dijo.
Un demonio de cabellos tan plateados como la luz de la luna, volaba escondido entre las nubes, detrás de él una joven volaba en un dragón de dos cabezas... Miró hacia abajo, una niña de cabello plateado cantaba en la playa rodeada por dos hombres y un par de demonios pequeños.
Incluso desde esa altura, su canción se escuchaba clara...
_Que bonito canta. – dijo Rin a sus espaldas, escuchando con una sonrisa el fragmento que los envolvía como un dulce manto.
Kisetsu wa utsuri mou tsumetai kaze ga
Tsutsumarete nemure ano haru no uta no naka de
Las estaciones cambian, el viento frío ya nos
Envuelve a nuestro alrededor y duerme dentro de la canción de esa primavera
Miroku, Kohaku y Shippo estaban felices de escuchar a Shizuka cantar nuevamente, hacía mucho que no cantaba de esa forma... ella estaba de espaldas a ellos y cantaba mirando al cielo y al mar...
Chiisana te nimo itsukara ka bokura oikoshiteku tsuyosa
Nureta hoho ni wa dore dake no egao ga utsutta
Chiisana te demo hanarete mo bokura wa kono michi yukunda
Soshite kuru hi wa bokura mo omoide wo shimatta
Incluso en esta pequeña mano, algún día podría ser la fuerza superándonos
Esas mejillas húmedas reflejan una serie de sonrisas
Incluso si mi mano es pequeña, incluso si estamos separados, recorreremos este camino
Y en el nuevo día nosotros también guardamos lejos nuestros recuerdos
Shizuka cerró los ojos rememorando a su madre y a sus continuas sonrisas, a su padre con su actitud parca pero protectora... confiaba en poder mantener su promesa... abrió los ojos mirando sus manos tan pequeñas... pero podría hacerlo, son esas manos... con esas manos iba a recoger su futuro.
Chiisana te demo itsu no hika bokura oikoshite yukunda
Yagate kuru hi wa atarashii kisetsu wo hiraita
Incluso esta pequeña mano un día pasará por nosotros
Y en el nuevo día, una temporada nueva comenzó
Miró al cielo dejando caer sus brazos a cada lado... se preguntaba si sus padres la habrían escuchado...
_Shizuka debemos irnos. – le dijo Miroku con una sonrisa.
_Sí. – Shizuka asintió y los siguió era hora de acampar y descansar para continuar con su búsqueda.
"Cumpliré con mi promesa..." pensó.
A lo lejos un joven vestido de blanco, se secaba una lágrima y se daba vuelta para montar un gigantesco cuervo negro.
N/A: Al fin! No lo puedo creer disculpen que me tardara tanto T_T trabajo, trabajo y más trabajo...
En fin espero les haya gustado este capi de ser así ¡Por favor dejen reviews! No cuesta nada y ese es mi único pago al hacer esto.
La canción no me pertenece es: "Chiisana teno hira" de CLANNAD Les recomiendo buscarla es una canción hermosa.
Bien en el siguiente capi averiguaremos un poco más sobre Shizuka y su "pasado" además de otras cosas ;-)
Nos vemos y por favor DEJEN REVIEWS!
Yuri18
