Drabble 2
Siempre me he catalogado en ser un demonio cruel, egoísta y alguien que repudia a la raza humana, pero, en toda aquella locura que vive mi mente nunca creí que el calor de un humano se me hiciera tan apetecible.
Noté como se me antojaba rozar con mis garras el tono rosado de aquellas mejillas. A turbar aquellos orbes chocolates mientras que su mente y la mía se envolvían en un caos del cual ella jamás saldría, se me antojaba ejercer en ella cualquier tipo de influencia que no pudiera controlar.
Prometía diversión… pero mi demonio interno se negaba a sucumbir en el pecado de mi padre y su hijo.
Inuyasha.
