— ¿Potter, qué crees que es esto? – pregunto el maestro de pociones con malicia inclinándose sobre el niño asustado- Dime Potter, ¿es que acaso no sabes leer?, ¡un babuino seguiría mejor las instrucciones que usted cabeza hueca!- siguió mientras se acercaba por detrás del niño, aprisionando el cuerpo frágil entre él y el escritorio, disfrutando de los temblores violentos que el niño trataba de ocultar.

Me pregunto en qué será bueno usted Señor Potter- solo eres bueno para ser una puta, una zorra a ser usada a placer de otros, se relame los labios Severus, él se ha asegurado de decirle al muchacho constantemente para lo que es bueno, y por el suave sollozo sabe que el niño lo recuerda- definitivamente no es en Pociones- y con una sonrisa cruel se inclina hacia adelante para tomar el vial de cristal que está en la mesa, eso es lo que sabe que parece al resto de inocentes primeros años, sin embargo esta criatura enfrente de él ya no es inocente Severus se ha asegurado de eso, y sabe que inclinado así el niño ha sentido su polla dura rozar el pequeño trasero, y lo sabe cuándo el niño salta dejando caer las ampollas de ingredientes que sostiene en la mano- y veinte puntos de Gryffindor por desperdiciar su material y detención conmigo esta noche- finaliza con malicia.

Severus es un hombre cruel, egoísta y oscuro, hubo una razón por la que se unió a los mortífagos en un principio, él disfrutaba de la tortura, de tener el poder absoluto, de ser quien controla por un movimiento de varita el destino de alguien, él amaba ver el dolor y la miseria, reducir a alguien a un cascarón vacío, si Severus no era un buen hombre.

Por supuesto él había girado a la luz, pero no por arrepentimiento y no por culpa, él había disfrutado sinceramente de cada una de las atrocidades que había hecho, pero había tenido razones, varias en realidad para buscar refugio en la luz. Cada una de ellas terminaba inminentemente en Harry Potter, que el mocoso fuese profetizado para vencer a su señor era la principal, solo los más grandes y poderosos magos se registraban en una profecía, las malditas cosas se alimentaban en parte de la magia del vidente pero aún más en la magia de los involucrados, y si un niño por crecer suponía tener el poder suficiente para vencer a un mago de medio siglo de experiencia, era casi obvio que ese niño tenía las mejores posibilidades de ganar, y Severus se movía con los ganadores.

Por otro lado, si el señor oscuro mataba a Potter y dejaba a Lily, él siempre podría quedársela, follarla y usarla como su puta privada, hacerle pagar su desprecio al tener ese dulce coño suyo, pero si los Potter ganaban Severus estaba listo a de alguna manera hacerse con el niño, y convertirlo en la zorra que su madre debió haber sido para él, y eso solo podría hacerlo si estaba en la luz.

Y nadie sospechaba de él, todos pensaban que al fin de mantener su fachada de mortífago se veía obligado a hacer aberraciones de las que se arrepentía profundamente dejándolo frío y distante, sin embargo él disfrutaba de la protección de Dumbledore a la vez que aun podía dar rienda suelta a sus pequeños placeres de tortura y asesinato, y por la confianza del anciano hace mucho se había permitido la libertad de convertir en su juguete al niño Potter.

Mientras esperaba en su oficina a que fuesen las nueve y el pequeño primer año llegara a su detención se deleitaba en las imágenes de su mente, él tenía imágenes a las que era particularmente aficionado, por ejemplo cuando había puesto una larga cadena de recuerdos de él follando al niño en su aula en su pensadero y había obligado al niño a entrar en el pensadero desnudo mientras que lo jodia rodeado de las escenas de sexo previo. Él también estaba especialmente encariñado con aquella memoria en la que después de que el mocoso arrogante había ganado el partido de quidditch contra Slytherin lo había puesto a cuatro en su laboratorio mientras follaba su pequeño agujero con el palo de la escoba del gryffindor de oro, si Severus era realmente aficionado a poner cosas en el ano de Potter, amaba las lágrimas, ver los muslos manchados de semen y sangre mientras las piernas y espaldas estaban coloridas con los moretones y contusiones.

Dos pequeños golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos, y con una mirada al reloj que daba las nueve, dejo que una sonrisa oscura y depredatoria se apoderara de su rostro mientras abría la puerta con su varita.

— Adelante Señor Potter- dijo con la voz oscura.

— Estoy para mi d-de-detención, señor- vio como el niño susurro y tropezó con las palabras con la mirada fija en el piso, el niño nunca era fuerte en sus detenciones, siempre susurrando, callado, encerrado en silencio.

— Muy bien, sígueme- dijo levantándose de su silla para iniciar el camino hacia sus habitaciones privadas después de haber elevados sus complicadas salas de defensa en su salón de clases. Una vez en su sala de estar, se sentó con complacencia en el sillón negro que estaba frente a la chimenea sabiendo que el niño aún estaba detrás de los muebles- Ven aquí.

Severus vio con placer como el niño se paró lentamente frente a él, con el cuerpo temblando fuertemente mientras las lágrimas manchaban ya el rostro angelical, eso solo hizo que su sonrisa se acentuara, porque obviamente el niño sabía que fuese lo que él decidiera hacer no sería agradable para él.

— Desnúdate- ordeno en voz imperiosa, mientras movía su mano y un par de vasos de cristal junto con una botella de wisky se deslizo por su sala para ubicarse en la mesa baja entre su asiento y el sillón burdeos a juego. Sus ojos se oscurecieron en una mirada afilada de satisfacción sádica cuando vio al niño tragar fuertemente cuando noto la botella, Severus estaba seguro que el mocoso acababa de recordar las veces que el maestro de pociones lo había follado con las botellas de su bar, destrozand2o su agujero con el vidrio frío e insensible, pero no, no hoy, hoy tenía algo más en mente, algo especial.

— ¿Tomaste una ducha puta?- pregunto Severus al niño frente a él, mientras admiraba el cuerpo infantil, los pezones de suave color coral, el pene pequeño y flácido colgando entre la entrepierna libre de pelo, la mordida oscura de su hombro, el moretón azulado de un muslo interno, la línea roja furiosa que pasaba por la cadera estrecha recordatorio de un látigo, las huellas de dientes en el abdomen.

A Severus le encantaba llamar al niño puta y zorra, le fascinaba recordarle que él no era más que su perra, igual que tenía un gusto por hacer que el niño se bañara a fondo antes de su detención, porque solo podía imaginar las lágrimas, la angustia del niño al hacer algo que parecía como la preparación, la aceptación de lo que Severus tenía decidido hacer con él.

— Si Señor- respondió con un sollozo entrecortado.

— Muy bien, entonces vístete con esto- señalo mientras que con onda de su varita una caja de terciopelo rojo aparecía a los pies del nervioso primer año.

— Si Señor- dijo el niño en medio de la evidente confusión que su rostro mostraba.

Severus gustaba también de ver el rostro del niño, en esa pequeña cara perfecta de ojos verdes profundos, labios carnosos rosados, mejillas suavemente sonrosadas, de cejas perfectas y largas pestañas negras, era capaz de ver cada pequeña emoción e idea del niño, podía ver y entender cada cosa de su pequeña puta y aprovecharse de ello.

Como cuando había hecho que el niño bebiera un filtro de amor con una leve poción lujuria, había tenido por tres horas a un muy cachondo once años que había prácticamente llorado porque se lo cogiera, y había obedecido cada capricho suyo con una sonrisa ansiosa y un rebote emocionado, aun cuando le había dicho que ir desnudo a donde él sabía se reunían con una botella de wisky un grupo de séptimos años de Slytherin, ni que decir que había disfrutado inmensamente de ver como el niño dio mamadas y se dejó follar como una zorra bien dispuesta por lo menos por tres de sus alumnos, cuando teniendo una polla en el culo y una en la boca mientras que los demás lo tocaban y lamian, la poción había dejado de funcionar, y el niño había tratado de escapar, basta con decir que todos sus séptimos años habían estado de muy buen humor por esa semana.

Vio con fascinación como primero estaba la confusión, luego la vergüenza, el horror y por último la deliciosa humillación en esa carita preciosa cuando el niño había descubierto todo lo que había en esa caja.

Severus estaba satisfecho con su compra, el niño se veía exquisito en el vestido, era una pieza en negro que resaltaba la piel clara y perfecta de porcelana, con suaves tiras que llegaban a un corpiño ajustado que se pegaba al pequeño tórax, con encaje negro casi transparente en forma de circulo donde quedaban los pequeños y perfectos pezones. El corpiño seguía hasta la estrecha cadera donde había una cinta blanca de cuero que colgaba agraciadamente hacia el interior de la falda, la cual era de un tipo tutú de muchas capas tela, que parecían realzar el trasero del niño, la falda misma tenía un corte tal que parecía inclinarse maliciosamente hacia adelante o atrás dejando al descubierto el culo o el gallo del niño alternativamente.

En las flacas piernas había un lindo juego de medias veladas negras que llegaban solamente hasta la rodilla, de allí subían las cintas de la ropa interior, un hermosa pieza de seda negra que tenía dos agujeros al frente y atrás, por delante el gallo salía perfectamente dejando los testículos del niño dentro de la tela mientras que por detrás exponía maravillosamente el ano del chico.

— Acércate- ordeno Severus con impaciencia, relamiéndose en el rubor intenso del niño, admirando el balanceo de la falda, cuando el niño estuvo lo suficientemente cerca, tomo la cinta de la cintura que se veía balaceándose desde dentro de la falda y con la precisión que da la práctica, la ato fuertemente alrededor del pene del niño para impedirle la satisfacción, Severus no había querido usar ninguno de los anillos de pene que tenía para su pequeña puta.

— Perfecta- dijo con aprobación mientras que con un movimiento simple de su varita una cámara llego a él, mientras hacía que el muchacho retrocediera para que el pudiera fotografiarlo- Me pregunto cuanto pagaría el mundo mágico para ver a su pequeño salvador como la puta que es- comento Severus en la última toma con la voz llena de desprecio- Sin embargo vamos a tener la opinión de alguien más primero- y con una sonrisa que sabía que hablaba de su maldad dijo con suavidad- hoy vendrá un amigo mío- termino disfrutando del estremecimiento que atravesó el cuerpo del niño.