Cazador de Brujas

Capítulo1: "El primer paso del camino"

Las estaciones llegaron y se fueron, muchas veces la nieve creció y se derritió, el tiempo pasó como siempre llevándose recuerdos y lugares y dejando tan solo rumores y leyendas.

Konoha, la pequeña aldea oculta en las hojas había crecido durante trece años hasta convertirse en un poblado de cierta importancia, dejando atrás su historia oscura y cubriéndose con la prosperidad de los que buscan un mañana mejor.

El viejo Hiruzen, estaba orgulloso de su pueblo y de su gente, aunque había veces que sentía que su trabajo como alcalde era más pesado de lo que debía de ser.

Como justo en ese momento.

Un grupo de personas molestas había interrumpido en el salón de la alcaldía, comerciantes y algunos ancianos. Un hombre cargado de hombros y de aspecto rudo llevaba arrastrando a un pequeño niño rubio vestido con un llamativo traje naranja, El anciano meneo la cabeza al reconocer al peculiar muchacho.

— ¿Qué hiciste ahora, Naruto Uzumaki?

— ¡Este pequeño demonio me ha robado! —Clamó el hombre— Cinco sacos de mi mejor maíz y no solo eso ¡Ha embrujado a mis perros!

Gritos de indignación y voces clamando justicia, incluso había personas que pedían un juicio por brujería

— ¡el tipo está loco! —Exclamó el niño tratando de zafarse— ¡Yo pagué por ese maíz! La abuela Tsunade me mandó por los víveres de la semana.

— ¡Mocoso del demonio, nunca me pagaste!

— ¡Usted se echó el dinero a la bolsa!

— ¡Mentira!

— ¿Por qué no nos demuestra que el niño miente y saca lo que tenga en su bolsillo? —Preguntó afablemente Hiruzen.

—Yo… Yo no tengo porque hacerlo, él es el ladrón deberían de estarlo juzgando a él y a sus hechicerías.

—Creo que mi padre le pidió que vaciara sus bolsillos. —Dijo una voz a sus espaldas.

Lentamente el hombre se giró para encontrarse con otra persona, más alta que él, vestido con armadura de cuero y una barba rala cubriendo su barbilla, llevaba una bandera del país del fuego atada a su cintura y un mosquete a su espalda. La mayoría de la multitud comenzó a tomar cierta distancia.

—Capitán Asuma. —El Hombre sintió que la sangre se le iba a los pies— Yo… Yo soy solo una víctima de…

El resto de las palabras murieron cuando Asuma sacó un enorme cuchillo de caza de su cintura y sin ninguna ceremonia corto la bolsa que estaba sujeta en el pantalón del hombre y la arrojó a la mesa donde el alcalde estaba. Hiruzen vacío el contenido de la bolsa y tomó un pañuelo blanco con el dibujo de una gaviota, lo extendió y ahí estaban dos piezas de plata.

—Reconozco el sello de la casa hogar de Tsunade Hashirama —Dijo el anciano— Y aquí hay la cantidad exacta qué pides por cinco sacos de maíz, además que un niño como Naruto no podría cargar esa cantidad de sacos mientras corre ¿Estoy en lo correcto?

—Yo, yo, yo… —El hombre miró a su alrededor en busca de apoyo, pero la mayoría de la gente miraba hacia otro lado y se mostraba incomoda— ¡Aun así el embrujo a mis perros!

—Toru y Mika tenían hambre y les di un pedazo de mi comida. —Dijo Naruto indignado— Por eso dejaron de perseguirme ¡Además si usted no los golpeara tanto no serían tan agresivos, dattebayo!

—Tratar bien a los animales no me parece un acto de brujería. —Dijo el alcalde— Me supongo que si vas a insistir en esto debo de recordarte cual es la pena por jurar en vano.

Asuma se cruzó de brazos, los pliegues de su armadura crujieron y el comerciante deseo con todas sus fuerzas estar en otro lugar, muy, muy lejos de ahí.

—Posiblemente… Me equivoque… —El hombre sudaba profusamente— No… No levantaré cargos.

—Y se encargara de llevar el pedido a casa de la princesa Tsunade. —Dijo Asuma con voz amenazante.

Hubo un rápido asentimiento de cabeza y un gemido muy parecido al de un ratón atrapado. La gente se veía incomoda, avergonzada, pero también había miradas de rencor y cuchicheos, la multitud se disgregó y la sala de la alcaldía quedó tan solo con tres personas.

—Estúpido vendedor. —Se quejó Naruto— Yo no hice nada esta vez… ¡lo juro!

—Haz aterrorizado al pueblo con tus bromas por mucho tiempo Uzumaki. —Asuma lo veía con gesto severo— Es lógico que la gente siempre espere lo peor de ti.

—-Me he estado portando bien, dattebayo. —El chico bajó la cabeza— Desde que casi perdemos la casa le prometí a la abuela Tsunade que ya no haría más bromas.

—Y lo has cumplido hasta donde yo me doy cuenta. —Hiruzen se le acercó con un frasco de galletas— Toma unas cuantas para el camino y mándale saludos a Tsunade.

Naruto asintió y tomó una galleta, pero el anciano alcalde hizo sonar el frasco y le guiño el ojo al muchacho, este sonrió y tomó con las dos manos, llenándose los bolsillos de su ropa, después de eso se dio la vuelta y salió corriendo del edificio. Hiruzen sonrió y regresó el frasco casi vacío a su lugar.

—Lo proteges demasiado, Padre, eso puede causar muchos problemas con la gente.

—Estas sonando como tu hermano. —Hiruzen caminó hasta su mesa y tomó asiento— Tú mejor que nadie sabes lo que ese niño es y lo importante que es mantenerlo a salvo.

—Han pasado más de trece años desde que esa… —Asuma hizo un gesto, como si probara algo desagradable— Desde que todo desapareció, ya nadie recuerda esos tiempos, Naruto Uzumaki es para muchos solo una fuente de incomprensión y miedo, es el niño que no debió vivir.

—Y aquí esta. —Hiruzen entrelazó las manos bajo su barbilla— Grande, fuerte, valiente y bromista, Eso debe de significar algo.

—-Muchos no lo entienden, padre.

—Pero nosotros sí y mientras podamos recordar debemos estar atentos. —El anciano miró de nuevo a su hijo— ¿Tú y tus muchachos no deberían de estar cerca de la capital?

—Hemos sido convocados. —Respondió Asuma— Maestros perseguidores de toda la franja de los reinos nos debemos reunir en el viejo templo dentro de dos días, el Gran Acusador Danzo tiene un mensaje… Eso es lo que se dice.

—Una reunión de Perseguidores en el viejo templo… —Hiruzen parecía ahora ocupado revisando unos papeles, hablaba de forma casual— Me supongo que la joven Kurenai estará ahí con su grupo…

Asuma tosió incómodo y se llevó una mano a la nuca, su padre sonrió sin dejar de ver los papeles que tenía en la mano.

—Ella es… Fue nombrada Maestra perseguidora hace un año…

—Aún recuerdo cuando la pequeña Yuuhi llegaba a quejarse de que le tirabas de las trenzas, una manera muy peculiar de mostrar afecto.

—Padre… —El rubor cubrió el rostro de Asuma, Hiruzen simplemente lazó una risita discreta y siguió ocupado con sus papeles.

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Naruto caminaba pegado a la barda que separaba el pueblo del bosque, comía una de las galletas que el anciano le había dado y al mismo tiempo pensaba en la manera tan injusta que lo habían tratado. Sí, era cierto que había jugado muchas bromas a la gente a lo largo de los años… pero sí tan solo tenía trece años ¿Qué tan malo podía ser? Bueno… Al señor Hamada quizás nunca le volvería a crecer pelo en esa parte de la cabeza y quizás llevo demasiado tiempo limpiar todo el jabón del pozo comunal… Tal vez embadurnar de aceite todas las entradas de las casas fue ligeramente excesivo… Oh pintar todo un rebaño de ovejas de color verde… Oh… Naruto suspiró, tal vez si se estaba pasando de la raya.

¿Pero cómo culparlo? Los ancianos no lo querían, a excepción del viejo Sarutobi todos lo veían con desdén y le ignoraban, los más jóvenes por seguir el ejemplo de los adultos se burlaban de él… Lo hacían enojar y entonces pasaban esas cosas.

Dos jóvenes de la familia Inuzuka lo estaban molestando, Kiba, el hijo más pequeño de la matriarca trató de interponerse, pero sus primos, mayores en tamaño y peso lo dominaron y también empezaron a desquitarse con él, Naruto trató de detenerlos, se sintió furioso e impotente y les gritó, fue ahí donde pasó algo extraño, lo único que podía recordar era a los dos bravucones retrocediendo aterrados, gritando algo acerca de los zorros… Le resultó extraño ya que la familia Inuzuka se dedicaba a criar perros de caza, los zorros no deberían de asustarlos. Pero esos dos nunca volvieron a molestarlo, aunque los adultos aumentaron los cuchicheos en voz baja y las miradas de odio se intensificaron.

El chico se detuvo al darse cuenta de que llevaba los puños apretados por el coraje y la frustración. Cerró los ojos y comenzó a respirar calmadamente, no valía la pena, algún día Naruto Uzumaki haría algo grande, tan importante que nadie volvería a burlarse de él o a temerle, sería un héroe, el más grande que hubiesen visto jamás.

Cruzó el huerto que mantenían los chicos del orfanato y finalmente se detuvo frente a la casa donde estaba una carreta parada cerca de la puerta y sobre esta una visión que hizo que se le detuviera el corazón.

Era una chica de su edad de cabello color rosa, estaba sentada con las piernas cruzadas y permanecía ensimismada leyendo un libro, Naruto se aproximó a ella sintiendo que el corazón se le iba a salir del pecho y tratando de sonar casual la saludó.

La chica dejo de leer su libro y posó sus ojos verdes en el chico del traje naranja, sonrió de una manera cortes y medida, pero Naruto sintió que el cielo se abría en ese instante y bajaban los ángeles del coro.

— ¿Puedo ayudarte? —Preguntó la muchacha.

— ¡Me llamo Naruto Uzumaki! —Dijo el muy rápido, como sorprendido y después trató de tomar un tono de voz más casual- En realidad yo debería de preguntarte a ti si te puedo ayudar, después de todo estos son mis terrenos.

— ¿Tus terrenos? —La chica bajó de un grácil salto de la carreta— ¿Qué significa esa ropa naranja que llevas? ¿Acaso eres el bufón del pueblo o algo así?

Naruto se puso rojo y bajo la cabeza, era un poco difícil explicar para él que esa ropa era un castigo, una señal que advertía a los demás acerca de su naturaleza problemática. La chica pareció notar esa incomodidad y suavizó su tono de voz.

—Voy a ver porque tarda tanto mi maestro. —Dijo pasando a su lado— ¿Por qué no me acompañas y me enseñas "Tus terrenos"?

Naruto se quedó quieto mientras la muchacha se alejaba de él, de repente el ver a una chica caminar se había vuelto su cosa favorita

Llegaron a la parte trasera de la casa donde los demás chicos estaban jugando. Tsunade estaba también ahí, hablando con un extraño personaje, un hombre de cabello blanco, vestido con una armadura de cuero, de alguna forma aquella vestimenta le resultaba familiar.

— ¿No es tan genial?

Naruto vio a la chica, tenía en ese momento una cara de ensoñación y suspiraba emocionada, volvió a posar la mirada en Tsunade y el hombre y se rascó la cabeza.

— ¿Te gustan los hombres maduros?

— ¿Qué? —la chica lo miró desconcertada y después comprendiendo puso un gesto de horror— ¡No! ¡Claro que no! Me refiero a él, al chico que esta con mi maestro.

La chica suspiró de nuevo y puso ojos de ensoñación. Naruto un poco molesto miró de nuevo y noto a un chico de cabellos negros más o menos de su misma edad parado al lado del hombre de cabello blanco, llevaba una versión más pequeña de esa armadura de cuero y había un aura de madurez a su alrededor que lo molesto.

—Parece un niño rico y pedante. —Bufó Naruto cruzándose de brazos.

—Es Sasuke Uchiha. —Dijo la muchacha de cabello rosa, como si aquello lo explicara todo— El chico más apuesto y genial de nuestra generación.

—Pues yo he visto cosas más geniales y apuestas antes de tapar la letrina…

Aquel comentario fue recibido por un gesto de horror, pero había salido de una forma tan fluida que la chica tuvo que respirar muy fuerte para no soltar la carcajada.

Sasuke se irguió un poco al sentir que lo observaban, Vio a su compañera y aun lado de ella un muchacho rubio que le miraba muy fijamente. Arqueó una ceja, extrañado por esa intromisión y al ver que el otro muchacho parecía molesto con él, decidido acercarse.

—Sakura. —Dijo cuando llegó a donde estaba la chica— ¿Quién es el mono de naranja?

—Este mono tiene nombre. —Dijo Naruto poniéndole el dedo frente a la cara— Y también tiene puños para defenderse.

—Mmhp… —Sasuke no parecía intimidado en lo más mínimo— Es bueno saber que este lugar no está lleno de niños pusilánimes después de todo.

Naruto no entendió la palabra pero se dio cuenta de las intenciones de esta.

—Mejor retráctate, tonto. —Dijo dando un ligero paso atrás— No sabes con quien te estas metiendo.

—Evidentemente tu tampoco.

Tsunade se dio cuenta muy tarde que algo ocurría, los niños pasaban a su lado emocionados y finalmente escuchó el coro de: "¡Pelea, pelea, pelea!" Giró los ojos con exasperación y solo un nombre vino a su mente.

—Naruto.

—Parece que el pequeño se ha metido con uno de mis aprendices. —El hombre de cabello blanco no parecía demasiado apurado— Será una pelea corta.

—Es el chico del que estábamos hablando, Kakashi. —Le respondió Tsunade mientras avanzaba a los peleadores.

—En ese caso. —Kakashi la detuvo con suavidad— me gustaría ver de qué es capaz.

Naruto dio un traspié y se cubrió la cara, le ardía, aquel chico había roto su defensa y le asestó dos certeros bofetones en el rostro, era más rápido que cualquier otro muchacho que había conocido. Sus compañeros de la casa habían hecho un corro a su alrededor y lo observaban, ahora no solo peleaba por impresionar a una chica, tenía que demostrar que los muchachos de la casa de Tsunade no eran esa cosa que el desconocido los había llamado.

Hizo una finta y le dio un derechazo, pero el chico llamado Sasuke lo esquivo con facilidad, solo que Naruto ya lo estaba esperando y con la mano izquierda abierta le pegó en el pecho, la armadura lo protegió del impacto pero aun así retrocedió, nadie había estado tan cerca de derribarlo en un buen tiempo. Apretó los dientes y saco dos tonfas que llevaba a la espalda, No pensaba permitir que ese golpe de suerte se repitiera.

— ¡Naruto! —Gritó un chico al ver que Sasuke sacaba esas armas— ¡Úsalo! —Le aventó un bastón de madera gruesa. El chico rubio lo pescó en el aire lo hizo girar sobre su cabeza y sin mirar a su oponente detuvo un golpe que iba directo a su cabeza.

Kakashi y Tsunade ya estaban cerca, el hombre de pelo blanco veía con aprobación como su aprendiz demostraba los frutos de su entrenamiento, era fluido, ágil, disciplinado, sin duda prolongaba la pelea para demostrar que era lo suficientemente capaz de detenerla en el momento que él quisiera, sin embargo Naruto, el chico era tenaz y rápido, no había formación en su estilo de pelea, era brutal e instintivo y Sasuke no estaba acostumbrado a pelear con alguien así, la frustración en el rostro del chico de cabello oscuro era evidente.

Naruto tuvo un momento de distracción que Sasuke aprovechó para dar un golpe en su hombro, el impacto no fue efectivo, el chico rubio lanzó un gruñido de furia, ahora además de enfadado estaba adolorido. Sakura estaba al pendiente de la pelea pero de repente miró a su alrededor, sintiendo que algo había cambiado en el ambiente.

Kakashi lo notó también, vio que Naruto estaba más enfadado que antes y sus movimientos eran cada vez más rápidos y también se dio cuenta de que un pequeño zorro estaba parado en la entrada del huero, observando atentamente, de repente otro más apareció entre los árboles y se sentó frente al primero. Sakura pudo notar que varios zorros llegaban a los bordes de la casa y se paseaban nerviosos sin acercarse a la gente, eso le extraño, no había nada en el lugar que los llamara. Miró sobre su hombro y notó a cuatro más sentados cerca del huerto, un ruido la distrajo. Naruto acaba de dar un golpe tan fuerte en las tonfas de Sasuke que este retrocedió mientras sentía que las manos le ardían.

Aquello ya era suficiente, era ridículo, se suponía que él era un aprendiz de perseguidor, un hombre entrenado para pelear contra los más grandes monstruos de la humanidad y un simple huérfano de pueblo lo estaba haciendo sudar. Entonces vio una apertura, se agachó, giro sobre sí mismo y sintió como el extremo de su arma se hundía en el estómago del chico, sacándole todo el aire. Naruto cayó de espaldas quedando expuesto, un simple golpe y todo habría acabado.

Sakura dio por sentada la victoria de Sasuke al ver al otro chico en el suelo, sintió un poco de pena porque había peleado bien pese a no tener entrenamiento y justo en ese instante sintió que algo caía en su cabeza. Ella gritó y vio un pequeño Zorro de pelaje rojizo saltar directo a la cara de Sasuke el muchacho lo esquivó con facilidad pero al regresar a la batalla lo último que pudo ver fue la vara de Naruto estrellándose en su cara.

Sakura gritó y Kakashi simplemente alzó una ceja cuando el muchacho de pelo negro cayó de espaldas como una tabla. Naruto estaba adolorido pero de pie, mirando a su contrincante derribado.

— ¡Sasuke, Sasuke! —Sakura corrió empujando a Naruto para alcanzar al vencido, pero este ya estaba sentado en el suelo, cubriéndose la cara con una mano.

El chico rubio sintió decepción al ver que aquella chica seguía prefiriendo al otro a pesar de que le había ganado, estaba a punto de irse cuando Kakashi lo detuvo.

—Una exhibición muy impresionante, muchacho.

—No tanto, la abuela Tsunade me va a castigar por lo que queda del mes por esta pelea.

—Tal vez… ¿Y si te ofreciera entrenarte?

Naruto se le quedó viendo al hombre, vestía esa armadura de cuero, además de una bufanda que le cubría parte del rostro y un parche en el ojo derecho, parecía uno de esos guerreros que veía en los cuentos.

—Tsunade ha aceptado que te tome bajo mi cuidado, podrías ser un excelente perseguidor si te lo propones.

— ¿Un perseguidor? —Naruto no entendía esas palabras.

—Un héroe, podrías aprender a proteger a la gente.

Esas si las entendía, pero no estaba seguro de aceptar.

— ¡No puede aceptarlo, maestro Kakashi! —Sasuke ya estaba de pie, con la nariz inflamada y los ojos llorosos— ¡nunca ha recibido entrenamiento, es sólo un pueblerino!

—Un pueblerino que derribo al más avezado ayudante de perseguidor. —Apunto Kakashi como hundiendo el dedo en la llaga.

—Ese zorro me distrajo. —Dijo Sasuke sin entender porque ese condenado animal había saltado de la nada.

—Tú sabes que eso no es excusa, si este muchacho, Naruto, fue tan capaz de enfrentarte sin entrenamiento, podría ser muy valioso con la guía adecuada.

Sasuke hervía de indignación pero no pudo sostener la mirada de su mentor.

—Como usted diga, maestro Kakashi.

El hombre volteó su vista a Naruto y bajó la bufanda se podía distinguir una sonrisa.

— ¿Qué dices, te interesa mi propuesta?

Naruto le dio una mirada a Sasuke que parecía humillado y a Sakura, que lo observaba intensamente sin saber cómo reaccionar.

—Estoy con usted… Maestro Kakashi.

Una mano enguantada se posó en su cabeza y revolvió sus cabellos, le habían hecho muchas veces ese gesto, pero por primera vez sintió un poco de verdadero aprecio en esa acción.

—Empaca tus cosas, Naruto Uzumaki, que acabas de dar el primer paso por el camino correcto…

CONTINUARA…

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Notas del autor: Con esto ya entramos de lleno en lo que serán las aventuras de Naruto en este extraño mundo que invente, no tengo intenciones de adaptar a rajatabla toda la primera temporada de la serie pero si daré muchas referencias básicas.

Un detalle aquí será que quizás algunos personajes muestren algunos cambios en su carácter, pero esto es porque los orígenes son diferentes, al no estar presente la razón de su forma de ser pues la actitud diferente es necesaria.

Vean a lo que me refiero en el siguiente episodio: "Aprendiendo al paso"