My paper heart

Waiting, day to day it goes through
My lips are sealed for her
My tongue is tied to a dream of being with you
To settle for less is not what I prefer

Una banda que descubrí hace poco pero que me encanta: The all american rejects. Espero usar sus canciones en algún otro oneshot más adelante ^^

Atención SPOILER DE LA SEXTA TEMPORADA!

Desde el momento en el que Brennan identificó los restos del niño de siete años, el caso se había convertido en algo demasiado personal para ella. Un niño en acogida, malnutrido y deshidratado, que murió por inanición.

No fue difícil contactar con los padres de acogida. Booth sólo necesitó un par de horas en la sala de interrogatorio con ellos para descubrir toda la verdad. El niño quería quedarse más tiempo en el parque, pero la mujer no se lo permitió. El pequeño chilló y pataleó como intento de chantaje, pero eso sólo le costó un castigo de una semana, encerrado en el ático de la casa, sin nada que poder llevarse a la boca.

Brennan escuchó todo desde la sala contigua, al otro lado del espejo. No logró contener los malos recuerdos que las palabras de ese matrimonio traían a su memoria. Abandonó el edificio del FBI mucho antes de que Booth terminara con el interrogatorio.

El agente, al descubrir que su compañera había desaparecido sin decir ni media palabra, intentó llamarla al móvil, a la oficina y a casa, pero Brennan ignoró cada llamada. Necesitaba espacio, tiempo. Booth lo entendía.

Él también necesitaba desconectar, reír, pasar un buen rato para olvidarse de toda la desgracia que rodeaba su trabajo. Por eso quedó con Hannah, la reportera que había conocido en Afganistán y llevaba tres meses con él en Washington, para cenar en el Royal Diner.

Aparcó el coche no muy lejos de la cafetería. Mientras caminaba por la acera no podía quitarse de la mente la expresión de Brennan mientras examinaba los restos del chico ¿Estaría recordando? ¿Habría sufrido alguna vez el mismo castigo del chico? A parte del incidente del coche ¿Qué otros secretos mantenía sobre lo que pasó durante su adolescencia?

Fue cuando vio a Hannah a través de la ventana, sentada en la mesa que él y Brennan siempre ocupaban, cuando se dio cuenta de que no debía estar ahí en esos momentos. No era Hannah quien le necesitaba, sino una antropóloga forense que corría el riesgo de volver a encerrarse en su caparazón.

Dio media vuelta hacia el coche, sacando el móvil y enviándole un sms a la mujer que le seguía esperando en la cafetería, pidiéndole perdón y diciendo que le había surgido una urgencia.

Brennan estaba sentada en el sofá, escuchando su disco de jazz favorito y con una copa de vino en la mano, cuando llamaron a la puerta. Al abrir se encontró con un sonriente Booth.

-¿Qué haces aquí? – preguntó con voz cansada, pero haciéndose a un lado para dejarle pasar.

-Visito a mi compañera – se sentó en el sofá – Hoy te has ido sin despedirte.

-Quería estar sola. Supongo que es algo de lo que te deberías haber dado cuenta cuando no he contestado a tus llamadas.

Booth se incorporó en el sofá, de manera que pudiera mirar cara a cara a Brennan. Su expresión se volvió más seria.

-Somos compañeros ¿vale? Y no voy a dejar que estés sola cuando lo estás pasando mal. Siempre voy a estar aquí para ti.

Brennan no pudo evitar ni disimular la carcajada al oír aquello.

-¿Qué? ¿Por qué te ríes?

-Booth…¿No crees que ya es hora de que aprenda a estar sola?

-¿A… qué…viene eso?

-No vas a poder venir a mi apartamento siempre que creas que necesito compañía. Llegará un momento en el que tengas otras cosas que hacer, estarás con… con Hannah y no podrás correr a mi lado. – Se levantó del sofá cogiendo su copa ya vacía – Y tampoco es que no sepa lo que es estar sola.

-Huesos – intervino Booth, cogiéndola de la muñeca para que se quedara donde estaba – Nunca estarás sola. Da igual donde o con quien esté, donde me necesites ahí iré. Hoy mismo… - se cortó, dudando unos segundos – hoy he cancelado una cita con Hannah para poder venir a tu apartamento.

-¡Booth! Por favor, no vuelvas a hacerlo.

Se zafó de la mano de Booth y se dirigió a la cocina, con el agente siguiéndola. Ella dejó delicadamente la copa en el fregadero y se mantuvo de espaldas a Booth.

-¿Es que no quieres que venga más a tu apartamento?

Brennan se dio la vuelta muy lentamente, pero manteniendo la mirada fija en la pared del fondo y no en Booth.

-Lo que no quiero es que me des falsas esperanzas. Yo también necesito avanzar.

El rostro de Booth fue cambiando mientras el verdadero significado de esas palabras calaba en él. ¿Estaba insinuando lo que él creía que insinuaba? ¿Después de un año tras esa fatídica noche a las afueras del edificio del FBI, ella se arrepentía ahora?

-¿Estás de coña? Después de un año, tras siete meses separados….¿Me ves con Hannah y te pones celosa? – el tono de su voz se fue elevando con cada palabra - ¿Sabes lo que eres? Eres como un niño pequeño que sólo quiere lo que no puede tener.

Brennan le miró a los ojos, furiosa. Él no era el único que podía gritar.

-¿Crees que esto es sólo de ahora? ¿Qué no me he arrepentido de esa noche cada día? ¿Qué en Maluku no me acostaba pensando en ti y me despertaba con la ilusión de estar de nuevo en Washington y poder verte? Pero tienes razón en una cosa: quiero lo que no puedo tener, porque todo el mundo sabe que yo no soy más que una inadaptada social que jamás logrará mantener una relación significativa.

Tras la tormenta viene la calma, y tras los gritos vinieron el silencio. Azul y marrón mantuvieron la mirada sin apenas pestañear. Booth sintió que era él el que debía romper el hielo.

-Huesos…yo… lo siento – se sintió como un estúpido pronunciando esas palabras, pero tampoco sabía que más debía decir.

-Admito que estoy celosa – confesó Brennan tras otro corto silencio – pero eso no significa que desee que lo tuyo con Hannah termine. Quiero que seas feliz.

Booth dio dos pasos hacia atrás y se sentó en uno de los taburetes de la cocina, manteniendo la vista en las baldosas del suelo.

-He odiado cada momento en el que me has apoyado en esta relación – confesó.

-¿Qué?

-Eras tan amable y comprensiva que deseaba verte celosa, esperaba cada día a que dijeras o hicieras algo…pero a la vez tenía miedo de que la única razón por la que me quisieras fueran esos celos, que no lo sintieras de verdad. – elevó la mirada hasta encontrarse con la de Brennan, apoyada en la encimera y escuchando atenta cada palabra – Puede que duerma con ella, que la bese a ella, que salga con ella… pero en mis sueños sólo sigues estando tú.

-Booth…

-No, déjame acabar. Desde pequeño siempre he tenido el sueño de una familia perfecta viviendo en una casa con valla blanca. Pero he acabado por darme cuenta de que eso no es lo importante ¿Qué más da la casa cuando no amas a la persona que tienes a tu lado? No quiero una simple imagen, quiero el sentimiento…y eso es algo que sólo logro estando a tu lado

Se tomó unos segundos para contemplar bien a Brennan: ojos añiles abiertos, respiración entrecortada y un ligero rubor en su mejilla, mezcla de la excitación y la sorpresa. Booth tomó aire para soltar las tres últimas palabras:

-Te quiero, Huesos.

Brennan cerró de inmediato los ojos y comenzó a negar con la cabeza.

-No, no, no, no, no….Te equivocas Booth. Yo no soy buena para ti. No entiendo tus referencias a deportes ni películas. No creo en el matrimonio. Soy demasiado literal. No le caigo bien a la gente.

Booth se levantó del taburete para ir hasta Brennan, que seguía con su monólogo. La cogió la cara, acariciándole las mejillas con los pulgares y susurrando.

-Abre los ojos, por favor – increíblemente, no necesitó que se lo repitieran más veces – Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, junto con Parker. Tu sentido literal, tu confusión ante simples expresiones son cosas que forman parte de ti y por las cuales te amo. No pretendo acabar con una mujer porque ella pueda ser buena para mí. Yo quiero estar con la mujer de la que estoy enamorado. Quiero estar contigo.

Mientras Booth hablaba sus caras se habían ido acercando poco a poco. Sus narices se rozaban y podían sentir el aliento del otro sobre la piel. Sin darse cuenta y sin saber quien había dado el paso final, sus labios chocaron.

Fue un beso mil veces mejor que uno influenciado por el tequila, iniciado por un chantaje o llevado a cabo por pura desesperación. Era un beso lleno de pasión, confianza, promesa y amor. Brennan incluso se arrepintió cuando vio la obligación de separarse.

-¿Qué? – preguntó él - ¿Qué ocurre?

-No podemos…

-Por favor, Temperance – su voz era pura desesperación – No me hagas esto otra vez.

-No pretendía – contestó ella, seria – Pero creo que sería mejor que hablaras con Hannah antes de que esto pase a ser más serio.

Hannah. Booth se había olvidado por completo de ella. Pero Brennan tenía razón. Si querían hacer las cosas bien primero debía hablar con Hannah.

-Tienes razón. Mañana, sin falta, quedaré con ella.

-Siento que tengas que hacerlo. Sé que no te gusta dañar a la gente, aunque sea sin querer.

-No lo sientas, porque una vez esa conversación haya tenido lugar seré completamente libre pata poder llevarte a cenar el viernes.

-En ese casó esperaré ansiosa ese día.

Booth sonrió

-Te quiero. Y aunque tú no estés preparada para…

-Booth – le cortó Brennan.

-¿Qué?

-Yo también te quiero.