Romance del prisionero
Cuando canta la calandria y responde el ruiseñor,
Cuando los enamorados van a servir al amor
ATENCIÓN, este capítulo es RATED M.
El Romancero del prisionero es un poema al que tengo mucho cariño porque lo descubrí gracias a una de las mejores profesoras de literatura que he tenido.
Es mi primer oneshot M y espero que os guste ^^.
No fueron los primeros rayos de sol filtrándose por las cortinas, ni el canto de los pájaros en los árboles de la calle lo que le despertó, sino una mano suave y bien conocida que acariciaba su torso desnudo. Aún sin abrir los ojos, los labios de Booth se estiraron en una sonrisa.
-Buenos días – murmuró la voz de Brennan justo en su oreja.
-Mmmmm… buenos días a ti también.
Con un brazo rodeó la cintura de la doctora para acercarla más a su cuerpo. Ella, por su parte, aprovechó para mover su mano más hacia el sur, hasta tocar la cinta elástica de los calzoncillos de Booth. El gesto hizo que el agente abriera los ojos de golpe y girara la cabeza para ofrecer a su novia una sonrisa pícara.
-Estás algo juguetona esta mañana…
-Esos pájaros de afuera me han despertado y aún es demasiado pronto para levantarse.
-¿Y pensaste que era buena idea despertarme a mi también?
Brennan no dijo nada, pero su mano continuó avanzando por debajo del único trozo de tela que llevaba puesto Booth.
-¡Oh! Empiezo a ver tu punto de vista – rió él.
Alargó la mano, esperando encontrar el suave tacto del algodón de alguno de los tops de Brennan o el áspero encaje de un sujetador, pero en su lugar sólo encontró piel desnuda. Ante semejante descubrimiento no pudo reprimir un gruñido de deseo. Masajeó con ternura el pecho, hasta notar como se ponía erecto el pezón.
-Booth…
-¿Te gusta?
Brennan no pudo más que asentir mientras se mordía el labio inferior.
-¿Cuánto te gusta?
-Mucho.
Booth sonrió, contento de tener el poder por le momento.
-¿Más que esto?
Y de inmediato sus labios sustituyeron su mano y como acto reflejo los dedos de Brennan se enredaron en su pelo, animándole a que continuara. Booth estaba demasiado ocupado en el placer de Brennan y no se dio cuenta de que ella intentaba cambiar las tornas hasta que se encontró debajo de la doctora. Para ellos era un juego pelear por el poder en la cama.
La nueva posición no fue obstáculo para que Booth continuara con su atención a los pechos de Brennan, hasta que ella, sofocando los gemidos, le apartó la cabeza para poder mirarle a los ojos.
-Te quiero, ahora. No más juegos.
-Estás algo impaciente…
-Ese no es el adjetivo que mejor me definiría ahora.
Tomando por completo las riendas de la situación, Brennan empujó a Booth contra el colchón, le quitó la última barrera de tela que les separaba y en un simple movimiento se hundió en él, soltando un suspiro al unir sus cuerpos.
Booth se incorporó, rodeando la cintura de Brennan con un brazo para darle más apoyo y dejando caer sus labios sobre el cuello de porcelana de ella. Los movimientos que en un principio mantenían una sucesión lenta comenzaron a ser más rápidos e irregulares a la vez que se acercaban al climax. Brennan abrazó a Booth, necesitando sentir toda su piel contra la de él hasta que una vibración de puro placer recorrió todo su cuerpo, seguida de inmediato por la de su amante, mientras sus labios repetían una y otra vez el nombre del otro.
Cayeron rendidos, intentando recuperar la respiración. Brennan quiso volver a su lado de la cama, pero Booth se lo impidió al abrazarla con fuerza y mantenerla así en su sitio. Tras unos minutos en silencio durante los que Booth se limitó a acariciar el pelo de Brennan, al fin fue el agente quien dijo la primera palabra.
-Ojalá todos los días comenzaran así.
-Si…pero aún me falta algo – murmuró Brennan, y ante la mirada confusa de Booth tuvo que añadir – Un beso de buenos días.
Riendo, Booth les volteó para acabar sobre Brennan y poder besarla con tanta pasión como le fue posible.
-Ahora si, – dijo Brennan – ojalá todos los días comenzaran como este.
