Gracias a todos por las reviews del anterior ^^
Esta canción me la sugirió Quela, es The finish line de Train. Una pequeña visión del futuro tras el capítulo 6x13, así que precaución SPOILERS.
The finish line
And now you don't understand
Trying to find love all yourself
La gran mayoría de los trabajadores del Jeffersonian ya se habían ido cuando Booth entró por las puertas de cristal. Silbando y haciendo girar en el aire su ficha de póquer, se dirigió directamente al despacho de Brennan. No había llamado para avisarla, pero como el resto de días era de suponer que irían a cenar juntos. Desde que Hannah rechazara su proposición de matrimonio hacía ya dos meses, Booth y Brennan habían casi vuelto a su rutina de desayunos, comidas y cenas juntos, y cada día que pasaba con Brennan, Booth notaba como ese dolor de "corazón aplastado" iba desapareciendo.
Esperando encontrarse su figura enfundada en la bata azul, Booth se llevó una sorpresa al ver a su compañera con un vestido granate de tirantes anchos y que se ajustaba a sus curvas como una segunda piel.
-Wow, Huesos – no pudo evitar soltar. – Estás impresionante.
-¡Booth! – se sorprendió ella al verle – Eh…gracias. ¿Qué haces aquí?
-Venía a preguntarte si querías ir al Diner conmigo, pero creo que estás demasiado bien vestida para ese sitio. – Sonrió él.
-Lo siento, pero no puedo ir a cenar contigo hoy, tengo una cita.
La sonrisa se borró de la cara del agente de inmediato.
-No sabía que estuvieras saliendo con alguien.
-No salgo con él. Es la primera vez que nos vamos a ver en persona.
Comenzó a meter el móvil, las llaves y la cartera en el pequeño bolso que hacía juego con el vestido.
-¿Una cita a ciegas? – preguntó con un elevado interés Booth.
-No. Nos hemos conocido por medio de una web.
Brennan levantó la cabeza y miró a Booth con el cuello estirado, retándole a que dijera algo. Él no la defraudó cuando soltó, casi gritando:
-¿Por Internet? ¿Otra vez?
-Booth, por favor, baja el tono de voz – repuso ella casi sin inmutarse.
-¿Cómo se llama? – preguntó Booth, ahora con un tono más adecuado para interiores.
-No te lo voy a decir. Tampoco te voy a decir a donde voy. No quiero que me interrumpas la noche. Si hay alguna urgencia puedes llamarme la móvil.
Brennan fue tan directa que la única contestación que pudo elaborar Booth fue un gruñido incomprensible.
-Bien. Ahora, por favor, - dijo con menos dureza y dándole la espalda - ¿puedes ayudarme con el collar?
Booth cogió los extremos del collar que sostenía Brennan y cerró el broche. La medalla de plata quedó colgando justo por encima del escote del vestido. "Oh, Seño… ese escote" pensó Booth, obligándose a mirar hacia otro lado. Brennan cogió el abrigo y su bolso y se despidió.
-Hasta mañana, Booth.
-Hasta mañana…Ten cuidado.
Esa noche Booth cenó solo, y también pensaba que tendría que desayunar solo la día siguiente, hasta que vio entrar a Brennan en el Diner. Nada más sentarse frente a Booth, una camarera le tomó nota de un café y un bol de macedonia.
-Buenos días – saludó ella tranquilamente.
-Hola. No esperaba verte aquí tan pronto.
-No entiendo porqué. Es la hora del desayuno.
-Bueno…teniendo en cuenta que ayer tuviste una cita… - levantó las cejas para hacer más hincapié en su indirecta.
-¡Ah! Estás asumiendo que anoche mantuve relaciones sexuales con William.
-Así que se llama William.
-Wiliam Porter. Puedes investigarle si te place. Dudo que vuelva a verle.
Booth frunció e ceño, algo había tenido que ocurrir la noche anterior. En ese momento llegó la camarera y dejó el desayuno de Brennan en la mesa. En cuanto se fue Booth no tardó en preguntar, con cierta preocupación en la voz:
-¿Qué pasó?
-Nada. Sólo que…no era mi tipo.
-No sabía que tuvieras un tipo.
Brennan no contestó, se limitó a meterse un trozo de melón en la boca y sorber su café.
-¿Y que no te gustó de él exactamente? ¿No era tan guapo como lo parecía en su foto?
-No, era extremadamente atractivo. Pero tenía esa manía de usar la servilleta para limpiarse el pabellón de la oreja. Y cada vez que le contaba algo sobre mi trabajo de investigación se reía, como si fuera un chiste. Y sorbía la sopa de una forma muy molesta.
-Yo también sorbo la sopa.
-si, pero tu sorbes de una forma más adorable – contestó con la mirada fija en su café y las mejillas sonrojadas.
Booth la miró con una sonrisa en la cara. Ni se molestó en decirla que adorable era un calificativo para un cachorro pero no para un hombre. Se aclaró la garganta y dijo:
-Lamento que no saliera bien.
-Ya… - contestó distraídamente mientras daba vueltas a la cucharilla en el café. – Aunque a lo mejor, si me esfuerzo y me olvido de esos pequeños detalles, podría volver a quedar con él.
Esa voz de niña pequeña indefensa hizo dar un vuelco al corazón de Booth. Se fijó en ella, con esos ojos azules perdidos más allá de la pared del Diner, la barbilla apoyada sobre su mano izquierda, sus labios entreabiertos dejando escapar un suspiro. Seguía siendo la mujer más bella que jamás había visto.
Sin pensarlo, Booth alargó la mano hasta la de Brennan, que seguía dando vueltas a la cucharilla, y entrelazó sus dedos. Sorprendida, la antropóloga miró a Booth a los ojos.
-ese tío no se merece que te esfuerces. Si crees que no va a funcionar deberías olvidarte de él y buscar a alguien que te haga realmente feliz.
-Ya no necesito buscar a nadie para eso.
La mirada que le dedicó de infinita esperanza de cía más que cualquier palabra. Booth apartó la mano a toda velocidad, incapaz de asimilar lo que aquello significaba. Brennan se quedó confusa y dolida. Tras varios segundos de silencio incómodo, la doctora apartó su café y la fruta casi intactos y dijo:
-Se hace tarde. Será mejor que me vaya al laboratorio.
-¡No! – reaccionó Booth de inmediato, cogiéndola de nuevo la mano y sin intención de soltarla esta vez. – No te vayas. No debí haber reaccionado así.
-No, Booth. Ha sido culpa mía. He sobrepasado los límites de lo que es ser compañeros.
-Huesos… - comenzó él.
Brennan levantó la mano haciéndole callar, y dibujó una sonrisa triste en su cara.
-Tú y yo somos compañeros, y eso es lo mejor que me ha podido pasar. No quiero estropearlo, así que debo hacer un esfuerzo y encontrar a alguien con quien pueda, al menos, convivir y con el que sea compatible.
-No debería ser así – contestó de inmediato Booth.
-¿No debería encontrar a alguien?
-No me refería a eso. Digo que no deberías esforzarte tanto en buscar el amor.
-No me gusta el término de amor – interrumpió Brennan. – Es demasiado abstracto y esta completamente ligado a los sentimientos del individuo.
-Pero eso es lo que estás buscando, Huesos. Eso es lo que buscamos todos en el fondo. Y no debería ser un esfuerzo, debería ser algo natural…Ese fue mi error con Hannah. – La confesión captó el interés de Brennan – Forcé demasiado nuestra relación, la apresuré demasiado. Y ese fue mi mismo problema contigo; no esperé a que estuvieras preparada y te asusté. Lo siento, siento haberlo hecho tan mal.
Brennan fijó su mirada en las manos unidas de ambos. Sus dedos parecían tan frágiles bajo la palma de Booth, el calor que desprendía la piel de él y la suavidad de su toque le daban una sensación de tranquilidad.
-¿Y si ahora estuviera lista?
Con toda la calma del mundo, Booth se levantó de su sitio para sentarse de nuevo al lado de Brennan sin decir una palabra. Sostuvo su rostro entre las manos de él y le dio un beso corto y dulce en los labios. Iba a separarse de ella cuando notó como los brazos de Brennan le rodeaban el cuello, impidiendo que se moviera y provocando un beso más profundo, como si pretendieran fundirse el uno con el otro. Cuando por fin se separaron, la sonrisa de Booth podría haber iluminado Washington entero.
-¿Lo ves? Completamente natural.
