Lamento haber tardado tanto con este capítulo. Lo tenía preparado desde hace semanas pero me surgieron unos problemillas XP De todas formas espero que lo disfrutéis ^^

La canción es My ghost de Glass Pear

My ghost

Lovers come and lover go,

Oce they lived but now they're ghost.

La última semana no había sido de las mejores para Booth. Sin ningún caso, se había visto obligado a quedarse en su despacho, rodeado de informes que terminar. Además Parker había cogido la gripe, por lo que su fin de semana con él se había cancelado, y para colmo Brennan estaba en San Francisco, en un congreso sobre Evolución Humana. El FBI no le había dejado acompañarla, alegando que esos temas científicos no eran competencia de la agencia.

Y Booth la echaba de menos. Era la primera vez en los cuatro meses que llevaban saliendo que pasaban tanto tiempo separados. Su único consuela era que por fin era sábado, y al día siguiente volvería Brennan. Pensaba prepararle una bienvenida romántica, con cena a la luz de las velas y en la cama pétalos de rosas. Aunque pensándolo mejor eliminaría esa última parte…Brennan no era muy partidaria de ese tipo de detalles.

Con la lata de cerveza vacía y sin nada que ver en la tele a esas horas de la noche, Booth se preparó para ir a la cama. Había a pagado ya todas las luces de la casa cuando escuchó a alguien intentando abrir la cerradura. Booth encendió una de las lámparas del salón y cogió su pistola.

Cuando el intruso logró abrir la puerta, Booth se encontró apuntando a su novia.

-¡Huesos! – exclamó con una sonrisa.

-¿Por qué me apuntas con una pistola? – preguntó ella con el seño fruncido.

Booth dejó de inmediato la pistola sobre al mesa y se acercó a Brennan sin perder la sonrisa.

-Alguien intenta entrar en mi casa a la una de la madrugada ¿Qué esperabas que pensara? Creía que venías mañana.

-Y técnicamente el congreso se acaba mañana, pero te echaba de menos y he decidido faltar al acto de clausura.

-La doctora Brennan haciendo pellas ¡Quién lo hubiera dicho! – bromeó Booth, su cara a pocos centímetros de la de ella.

-No sé que signif-

Booth la calló con un beso de esos que le dejaban las piernas temblando como un flan durante minutos.

-Hola – susurró ella al separarse.

-Bienvenida – respondió él susurrando.

Se separó de Brennan, cogiendo su maleta a pesar de las quejas de ella, y juntos fueron al dormitorio.

-¿Qué tal el congreso? – preguntó Booth mientras observaba como su novia sacaba una de sus camisetas del FBI para dormir en ella.

-Bien. Habría un gran número de charlas sobre África y Europa. Y pude participar en una mesa de conferencias sobre porqué la teoría de la evolución debe anteponerse al creacionismo en la educación de este país.

-Apuesto a que disfrutaste mucho de eso – rió Booth.

Llevaba tanto tiempo sin verla o tocarla que cuando Brennan se quedó sólo en ropa interior Booth no lo pudo evitar. La abrazó por detrás y comenzó a besar su cuello.

-¡Booth! – le reprochó – Acabo de hacer un viaje de una a otra punta del país. Necesito descansar y dormir.

A regañadientes Booth se apartó.

-Está bien…

Brennan le dio un beso en la mejilla y le dijo:

-Mañana te prometo que podremos tener todo el sexo que quieras.

-Te he echado mucho de menos – afirmó Booth con una gran sonrisa.

Brennan le volvió a dar un beso, esta vez en los labios, y se dirigió la baño.

-Voy a lavarme la cara ¿puedes dejarme el móvil en la mesilla?

Rebuscando en el bolso, Booth logró encontrar el móvil en el fondo. Encontró también un pequeño libreto con un dibujo de un cráneo mitad humano, mitad simio en la portada. Era el programa del congreso. Abriendo la primera página pudo ver una lista de nombres, encabezada por el título "Asistentes destacados". Le llenó de orgullo ver el nombre de su novia en segundo lugar. Menos orgullo le originó ver otro nombre conocido al final de la lista. Al ver el nombre del Dr. Michael Stires una oleada de furia y celos le embargó. Tan inmerso estaba en esos sentimientos, que Booth no se dio cuenta de que Brennan ya había cerrado el agua y le miraba desde la puerta del baño.

-¿Booth? – preguntó ella con voz confusa - ¿Estás bien?

-No sabía que tu ex profesor iba a estar en el congreso también – contestó con cierta frialdad.

Brennan soltó un suspiro y se acercó hasta su novio, quitándole el programa de las manos para volver a guardarlo en su bolso.

-Estoy cansada, Booth. Ahora no me apetece lidiar con tus celos de macho alfa.

-No estoy celoso… - pero se calló la ver la mirada de Brennan y se corrigió. – Vale, admito que estoy algo celoso, pero lo que realmente estoy es molesto.

-¿Por qué? ¿Acaso dudas de mi? – preguntó Brennan con cierto dolor en al voz.

-¡¿Qué? ¡NO! Nunca. NO estoy molesto contigo, sino con él. Se aprovechó de ti e intentó desacreditarte.

-¿Y el hecho de que perdiera mi virginidad con él no tiene nada que ver? – preguntó con los brazos cruzados. – Te conozco, Booth, y sé como te pones con este tipo de cosas.

Dejando escapar un suspiro de cansancio, Booth se sentó en la cama. No quería ser el típico novio celoso y sobreprotector, pero cuando se trataba de Brennan no podía evitarlo, no podía correr riesgos con ella. Esperaba un discurso sobre la independencia de las mujeres y las ideas obsoletas del machismo, por lo que se sorprendió al notar el colchón hundirse a su lado y la mano de Brennan cubriendo la de él.

Al levantar la vista se encontró con los iris azules de su novia. No parecía en absoluto enfadada, su sonrisa era dulce y su mirada cálida.

-El pasado es el pasado, Booth. No podemos cambiarlo y no conseguimos nada enfadándonos con él.

-Lo sé… y sé que no tengo derecho a ponerme celoso. Lo tuyo con Stires fue hace mucho ya hora estamos tú y yo juntos.

Brennan se quedó pensando un par de minutos antes de volver a hablar.

-Como macho alfa que eres, entiendo que la idea de tu pareja con otro hombre te molesta. Pero espero que tengas claro que eso no importar…

-…Porque está en el pasado – terminó Booth por ella. – Lo sé. Ambos hemos vivido mucho antes de llegar a este momento.

-Exacto. Tú, por ejemplo, tienes un historial sexual con Cam, pero no porque tú te acuestes ahora conmigo nosotras vamos a variar nuestra relación de jefa-empleada o de amistad.

Booth asintió con la cabeza, incómodo por el tema de conversación, y añadió:

-Aún así me cabrea que un tío que intentó desacreditarte esté incluido en la lista de asistentes destacados.

-Si te sirve de consuelo, le pegué un puñetazo anoche.

Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Booth.

-¿En serio?

-Si. Al finalizar las comunicaciones de ayer por la tarde unos pocos fuimos a tomar una copa. En el bar, Stires bebió más de lo debido y se acercó a mí intentando arrastrarme a la pista de baile. Le dije que no, él insistió, le pedí que me dejara en paz pero en su lugar intentó besarme. Así que le di un puñetazo que le tiró al suelo. Hoy se podía notar que se estaba formando un hematoma en el contorno de la órbita ocular.

-Así que le has puesto un ojo a la virulé – rió Booth - ¡Esa es mi chica!

Sonriendo por esa aprobación, Brennan se sentó en el regazo de Booth y le dio un beso largo que dejó al agente con ganas de más. Cuando la antropóloga se apartó para meterse en la cama, Booth dejó escapar un gruñido.

-¿Me vas a dejar así ahora?

-Estoy cansada – contestó con voz dormida.

-Pero mañana…. – comentó él con una sonrisa pícara mientras se metía en la cama.

-Si, mañana tendrás todo el sexo que quieras.

-¿Todo el que quiera? Me gusta como suena eso.

Booth le dio un beso en la comisura de los labios a Brennan y apagó la luz. Abrazado a ella bajo las sábanas, durmió mejor de lo que había dormido en toda esa semana.