Un capítulo muy cortito pero que espero que os guste como el resto ^^. Los versos escogidos son del libro Rimas y Leyendas de Bécquer.

Rima XIII

Tu pupila es azul, y cuando ríes,

su claridad suave me recuerda

el trémulo fulgor de la mañana,

que en el mar se refleja.

Otro caso cerrado y otra noche en le Founding Fathers para celebrarlo. Estoy apoyado en la barra, observando a los cerebritos brindar por un nuevo éxito, cuando Sweets se acerca a mí.

-Felicidades, Booth. Otro tanto para el equipo FBI-Jeffersonian.

-Gracias. Y gracias también por tu ayuda. Conseguiste de Davis confesara.

-Bueno, padecía un claro trastorno de la personalidad narcisista…sólo hizo falta adularle un poco.

Intenta quitarle importancia, pero yo sé de sobra que se siente orgulloso de haber cerrado el caso. Y con más motivo se siente orgullosos porque incluso Huesos le ha felicitado, claro está con su peculiar forma: "Aunque sigo considerando la psicología como una pseudo ciencia bastante inútil, admito que las habilidades demostradas en al sala de interrogatorios han sido muy eficaces para cerrar el caso."

Sweets sigue hablando pero no le escucho. Estoy ocupado observando a Huesos mientras atiende alguna anécdota de Ángela. Con el ruido del bar no consigo oír de lo que hablan, pero cuando ríe, el sonido de la carcajada de Huesos llega perfectamente a mis oídos. Puedo ver como sus ojos se vuelven más azules y brillan por unas lágrimas de felicidad que no llegan a derramarse. Aunque a esta distancia no pueda diferenciarlo, conozco perfectamente le tono de azul que tendrán sus ojos ahora, el mismo que tiene el mar en una playa paradisíaca. La veo sonreír y no puedo evitar hacer lo mismo. No la veía así de feliz desde que me trajo esas Thompsons el día de San Valentín… o mejor dicho el día de la Masacre de San Valentín.. Fue un buen día.

-Booth – Sweets me llama la atención. - ¿Me estás escuchando?

-Perdona, estaba pensando en otra cosa.

Cuando sigue la dirección de mi mirada casi puedo ver como se enciende la bombilla encima de la cabeza.

-Entiendo… ¿cómo van las cosas con la Dra. Brennan?

-No empieces con eso, Sweets – le advierto.

-Desde que Hannah se fue habéis empezado a pasar más tiempo juntos. – Continúa él de todas formas. – Casi habéis recuperado esa relación platónica que teníais antes.

-Sweets, ya basta. – Le miro fijamente – Mi relación con Huesos no te importa.

-Me importa porque veo que estás usando a Brennan como sustituta de Hannah y eso hace que no quieras hablar de cómo te sientes. No es sano cerrarse así.

-Sweets, por favor, deja por un momento de ser el loquero para ser mi amigo ¿vale? – le digo con un tono algo áspero. – Déjame llevar esto a mi manera.

Le veo suspirar profundamente y asentir con la cabeza.

-De acuerdo, peri si en cualquier momento necesitas hablar, estaré esperando.

-Ya… eso no va a pasar.

Se encoge de hombros y vuelve a la mesa, dejándome de nuevo solo. Mi mirada se dirige otra vez a Huesos, y justo en el mismo momento ella gira la cabeza. Nuestros ojos se encuentran y ella me dedica una medio sonrisa. Juro que podría despertar cada mañana sólo para encontrarme su cara a mi lado.

Sweets se equivoca, no estoy sustituyendo a Hannah. Ella era la sustituta. La quería, si…puede que incluso la siga queriendo ahora, pero jamás podría ocupar el hueco que ocupa Huesos en mi corazón. Ahora quiero recuperar el tiempo perdido con Huesos. Las cenas en su casa, los desayunos antes de ir a trabajar, las copas hasta las tantas… lo echaba de menos. Echaba de menos a mi Huesos.

Sin darme cuenta ella se ha acercado hasta mí, sin perder la sonrisa y con la copa en la mano.

-¿Por qué estás aquí solo? Ven a la mesa con nosotros.

-Estaba pensando.

-Eso es muy peligroso.

Se ríe y me quedo hipnotizado viéndola. Sus ojos podrían ahora iluminar la oscuridad más intensa. Dejo que las comisuras de mis labios se eleven y dibujen una sonrisa.

-¿Era eso un broma, Dra. Brennan?

-Me estoy convirtiendo en una persona muy divertida.

-Ya lo veo – siento con la cabeza.

La sonrisa de Huesos va desapareciendo poco a poco mientras sus ojos se oscurecen por la preocupación.

-¿Estás bien, Booth?

-Estoy bien.

Al menos todo lo bien que puedo estar ahora. Pero podría estar mejor. Podría arreglar el desastre que ha sido mi vida este último año si me sincerase con Huesos. Pero no quiero volver a asustarla, necesito ir paso a paso si quiero que esto llegue a buen puerto. Tengo que merecerme su confianza, que puedo ser bueno para ella. Será entonces cuando todo vaya perfectamente. Por ahora me conformo con acompañarla de vuelta a la mesa e invitarla a otra copa mientras nos picamos y bromeamos.