Un regalo de cumpleaños (un poco atrasado) para la maravillosa Quela. Para que sigamos disfrutando de tus historias por mucho más tiempo ^^
Otra manera de empezar la sexta temporada, sin Hannah y tras el año completo lejos de Washington.
La canción: 'Need you now' de Lady Antebellum.
Need you now
And I wonder if I ever cross your mind.
For me it happens all the time.
¿Qué es un año? 365 días, 52 semanas, 12 meses. El tiempo que tarda la Tierra en completar una vuelta alrededor del sol. Y el tiempo que tardan dos corazones en reencontrarse.
Hacía casi un año exacto, la Dra. Temperance Brennan se encontraba en un avión rumbo a las islas Maluku. Ahora sobrevolaba los campos del este de Estados Unidos, de vuelta a Washington.
¿Qué es un año en la vida de una persona? Le había dicho Booth. En aquel momento un año no parecía más que un corto periodo de tiempo, algo casi insignificante. Pero 365 días son muchos y pueden resultar muy largos. Por desgracia Brennan no se dio cuenta de ello hasta que fue demasiado tarde y no pudo dar marcha atrás.
En Maluku había esperado encontrar respuestas a grandes enigmas sobre la evolución de la especie humana, pero sólo encontró decepción tras decepción. Un año perdido y demasiado tiempo para pensar en cosas que había prometido dejar atrás. La primera de esas cosas siendo Booth. Booth y esa noche frente al edificio del FBI.
Recordaba cada palabra que se dijeron, cada expresión en el rostro de Booth. E incluso, aunque sabía que era una tontería porque era imposible cambiar el pasado, había pasado muchas noches imaginándose que hubiera sucedido si ella no hubiera sido tan cobarde o Booth hubiera luchado más por ella.
El sol estaba saliendo cuando Brennan entró en su apartamento. Estaba cansada, sus músculos estaban agarrotados por las horas que había pasado sentada en el avión y el jet-lag le daba ganas de meterse en al cama. Pero en su lugar dejó la maleta en el dormitorio, se desnudó y se metió en la ducha. Lo había echado de menos, esa sensación de relax cuando el agua caliente golpea la piel, ese momento que podía dedicar a ella sola y a sus pensamientos.
Alguna vez le había oído a Ángela decir que sólo echas de menos algo cuando lo has perdido. El año en Indonesia había servido para que entendiera esa frase. Echaba de menos su laboratorio, los huesos del limbo esperando respuestas y sobre todo a sus amigos, en especial a Booth. No pasaba un día sin que pensara en él. ¿Dónde estaría? ¿Estaría a salvo? ¿Le habría sucedido algo? ¿Habría conocido a alguien? Ese último pensamiento era el que más le aterrorizaba ¿Y si se había olvidado de ella? ¿Y si había pasado página?
Se vistió, peinó y maquilló antes de que el reloj diera las siete. Cuando arrancó su coche se le hizo raro; estaba acostumbrada al ruido de los jeep, no al suave ronroneo de su Toyota. Condujo con cuidado por las calles de Washington, su mente recordando la promesa "Un año a partir de hoy…" ¿Se acordaría Booth?
El paseo que acompañaba el estanque estaba lleno de madrugadores haciendo footing. Brennan casi parecía desentonar con su falda y su blusa. Pasó el puesto de cafés y su mirada recorrió nerviosa la hilera de bancos en busca de cierto hombre de ojos oscuros. Se le encontró sentado no muy lejos, dos cafés apoyados junto a él en el asiento del banco.
Sus miradas se encontraron. Él se levantó de golpe, ella corrió hacia él. No se había olvidado. No la había olvidado. En su sonrisa y sus ojos se podían ver la ilusión y el deseo cumplido de volver a ver a la mujer que amaba.
Se fundieron en un abrazo largo y fuerte, como si temieran que el otro fuera a desaparecer si se separaban. Booth cerró los ojos y respiró hondo. El perfume de Brennan era lo único que necesitaba para sentirse verdaderamente en casa.
-Huesos – susurró.
-Booth – correspondió ella con el mismo tono de alivio.
Tenían otra oportunidad para arreglar las cosas. Una nueva ocasión de empezar de cero, y esta vez Brennan no cometería el mismo error.
