Mi musa lleva el verano entero decidiendo jugar al escondite conmigo, asíq ue perdonad que tarde tanto en actualizar u.u
Una escena que me imagino podría tener lugar entre le final de la 6ª temporada y le comienzo de la 7ª.
Espero que lo disfrutéis.
La canción: "Someone like you" de Adele.
Someone like you
I heard that your dreams come true
Guess she gave you things I didn't gave you
En al cafetería de siempre, en la mesa de siempre, a la hora de siempre, Booth esperaba pacientemente a que Brennan apareciera por la puerta. Pero la rutina diaria se vio rota por la mujer que en su lugar entró en el Diner. Sus ojos verdes descendieron rápidamente en Booth, ajeno a la atención que estaba recibiendo.
-Hola Seeley.
La voz suave y melodiosa fue un jarro de agua fría para el humor de Booth.
-Hannah.
-¿Puedo sentarme?
Pidió permiso pero no esperó respuesta. Tampoco es que Booth se encontrara en condiciones de hablar, el shock del momento le había dejado mudo. Sostuvieron sus miradas varios segundos mientras el ambiente se cargaba de una tensión incómoda.
-Cuanto tiempo – dijo Hannah con una sonrisa incómoda, intentando romper el hielo.
-Poco más de diez meses…
Pasado el sock inicial, Booth se escondió tras una máscara de seriedad y formalidad. Sus labios apretados eran una fina línea en el rostro y su mandíbula mostraba ese tic característico de enfado y poca paciencia. Hannah sabía de sobra que no estaba feliz de volver a verla, pero tenía que intentarlo.
-¿Qué tal todo por aquí? – intentó comenzar una conversación.
-Muy bien.
Booth no iba a picar, no se lo iba a poner fácil. No era tonto y sabía a lo que venía Hannah, pero era tarde. Ella era su pasado, un pasado del que en parte se arrepentía pero al que también estaba agradecido, porque sabía que Brennan y él no estarían donde estaban si no fuera por lo que tuvieron que pasar. Aunque eso no significaba que la visita de Hannah fuera plato de su agrado.
-Me alegro – continuó la reportera tras una pausa silenciosa. – Yo volví a Oriente Medio.
No era nada nuevo para el agente, se había topado con la cara de su exnovia en un parde ocasiones, haciendo zapping.
-Pero estoy pensando en regresar, y a lo mejor tú y yo…
-Hannah, para – le interrumpió él. – Sé a lo que has venido y la respuesta en no.
-Ni siquiera me has dejado terminar…
-No necesito que lo hagas. Lo siento, Hannah, pero no voy a volver contigo.
En realidad no lo sentía, pero era la forma más educada. La cara de ella se contrajo en un gesto de indignación que intentaba ocultar su verdadera tristeza.
-Seeley…tú y yo teníamos algo especial. Creo que me merezco…nos merecemos una segunda oportunidad. Cuando me fui te dije que lo nuestro aún no había acabado, y lo sigo creyendo.
-Puedes seguir creyendo lo que quieras Hannah, pero nuestra oportunidad se esfumó.
Ella se reclinó en la silla, soltando un suspiro de frustración.
-Pensé que me querías.
-Puede que así fuera, antes. Pero ahora estoy con alguien…
-Oh.
El ceño fruncido y los labios prietos de Hannah se suavizaron en una expresión de sorpresa.
-Y… ¿es serio?
-Muy serio.
-Vaya…supongo que entonces sí que perdí mi oportunidad. Yo…
Pero la voz de otra mujer tras Hannah la interrumpió.
-Hola.
-¡Hey! – el rostro de Booth se iluminó en el mismo momento que vio aparecer a Brennan y de inmediato se levantó para cederla su sitio.
-¿Interrumpo algo?
Hannah se fijó en tres cosas en ese instante: 1) La tripa redondeado de la doctora, claro signo de que se encontraba en estado. 2) La sonrisa de oreja a oreja que embargó el rostro de Booth en el preciso instante que Brennan habló. 3) La forma en la que Booth ayudó a sentarse a Brennan, como si fuera una delicada pieza de porcelana.
-En absoluto – contestó la reportera. – Yo ya me iba de todas formas. – Se levantó del asiento y antes de irse le dedicó una sonrisa a Brennan. – Felicidades. Espero de verdad que seáis muy felices.
La vieron marcharse sin decir nada. Tras hacer su pedido a la camarera Brennan comentó, como si no tuviera importancia:
-No me habías dicho que Hannah hubiera vuelto.
-No lo sabía.
-Ajá…
Booth la miró de soslayo y no pudo ocultar una pequeña sonrisa la decir:
-¿Estás celosa?
-¿Qué? ¡No! Es sólo que su presencia aquí me trae recuerdos de una época en la que no fui muy feliz, precisamente.
-Huesos…
-Y sé que tú la querías, y querías casarte con ella. Pero ahora estás conmigo porque estoy embarazada…
-Huesos, estoy contigo porque te quiero.
No era la primera vez que se lo decía, pero Brennan no pudo contener el rubor que subió a sus mejillas.
-Y que vayamos a tener un bebé juntos sólo es un extra muy deseado.
-¿Y no echas de menos el tiempo que estuviste con ella? – preguntó ella con esa inseguridad que le daba ganas a Booth de abrazarla y llenarla el rostro de besos.
-En absoluto. Estando contigo eso en la vida podría pasar. Tú me has dado más cosas de las que ella jamás me podría dar.
