Perdón y mil veces perdón por haceros esperar tanto.

Un cortito pero dulce oneshot sobre porqué Booth está tan empeñado en hacerle fotos a Brennan ^^

Photograh

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Everytime I do it makes me laugh

Hasta el momento había sido un día de perros. Cos 32 semanas de gestación Brennan se encontraba cansada, hinchada y enorme. Esa mañana en el laboratorio había tirado una bandeja de instrumental con la barriga al girarse. Tuvo que hacer cinco descansos a lo largo de la tarde porque se cansaba estando de pie. Y para colmo su portátil llevaba todo el día negándose a trabajar. Esa fue la gota que colmó el vaso. Necesitaba enviar un email con urgencia a un colega de Northwestern.

Dejó su ordenador sobre la cama, dándose por vencida con él. Entró en el salón, donde momentos antes había estado Booth viendo el partido. El sonido del agua desde el baño le indicó que Booth había apagado la tele para darse una ducha. Brennan aprovechó la ausencia del agente para coger su portátil de encima de la mesa y encenderlo. Normalmente respetaba lo que era de cada uno, pero un caso de pura necesidad.

Lo primero que le llamó la atención en el escritorio naranja de los Flyers fue una carpeta con su nombre: "Huesos". Con el seño fruncido clicó en el icono dos veces y se encontró con decenas de fotos suyas de los últimos meses.

-¿Pero qué…? – fue lo único que pudo musitar mientras veía foto por foto.

Había fotos de ella comiendo, durmiendo, riendo, llorando… si no conociera a Booth le hubiera resultado escalofriante.

-Huesos ¿qué haces?

Booth la sorprendió. Ni siquiera se había percatado del sonido del agua parando y la puerta del baño abriéndose. Frente a ella un agente del FBI con sólo una toalla en su cintura y gotas de agua cubriendo su piel. Brennan ignoró a las hormonas que empujaban su libido y se centró en las fotos del portátil.

-¿Qué es esto?

-¿qué haces con mi ordenador?

-Quería mandar un email… ¡No cambies de tema! ¿Estas fotos?

-No son nada.

Booth intentó cerrar la pantalla del portátil, pero Brennan se lo impidió.

-Claramente es algo. Hay al menos 30 fotos de mi ahí, todas ellas hechas con tú móvil.

Dejando escapar un suspiro, Booth se sentó en el sofá junto a Brennan.

-Vas a pensar que es una estupidez.

Brennan no dijo nada, sólo se quedó mirando al agente esperando una explicación.

-No quiero perderme nada, y no quiero olvidarlo. Quiero ver las fotos dentro de unos años, seguir pensando lo guapa que estás y lo impresionante que es le milagro de la vida. Quiero sentarme con nuestra hija y enseñarle cual fue el camino hasta su nacimiento.

-Booth, eso es…

-Estúpido.

-No. – Sonrió ella. – Es muy tuyo, muy Boothy. Pero no entiendo porqué es tan especial. Al fin y al cabo no es el primer embarazo que vives.

-Fue a las consultas del obstetra con Rebecca y estuve en el parto, pero no pude vivir el día a día. Y lo lamento.

Brennan se limitó a apoyar su cabeza en el hombro de Booth y colocar el portátil en sus piernas para ver las fotos juntos. Él miró asombrado a su novia, como con un simple gesto podía hacer más que con cualquier palabra de apoyo, y sin ella ser consciente de ello. Le dio un beso en la frente y se relajó a su lado, señalando fotos, recordando momentos y riendo juntos. Cuando ya no quedaron más fotos Brennan se irguió.

-Ahora necesito realmente enviar ese email.

Booth dejó escapar una débil risita.

-Muy bien. Voy a ponerme algo encime y a encargar algo para cenar. ¿Chino?

-Si, me parece bien – contestó la antropóloga ya absorta en su tarea.

Antes de que Booth pudiera desaparecer tras la puerta del dormitorio Brennan levantó la cabeza y le llamó.

-¡Booth! Creo que deberías seguir haciendo las fotos que quieras.

-Gracias… - y antes de darse la vuelta añadió con una sonrisa pícara – ¿Significa eso que me dejarás hacer fotos durante el parto?

-Nunca.