Y este capítulo va dedicado a Patrikamikaze ¡Y que cumplas muchos más! Este es mi pequeño regalo para ti, espero que lo disfrutes ^^

Canción: Resurrección de Amaral.

Resurrección

Antes de llegar siquiera a conocerte
mucho antes ya te quería.

-Sigo sin comprender por qué le mató.

Como cada conclusión de un caso, el grupo se encontraba en el Founding Fathers tomando unas copas. Brennan entendía las pruebas físicas y sabía que estas no dejaban lugar a dudas de quien era la asesina, pero seguía sin entender el móvil del crimen.

-Los celos son un enemigo muy poderoso, doctora Brennan – le contestó Sweets.

-Ya, pero ella y la víctima ni se conocían, sólo se habían visto una vez.

-Ella creía que estaban hechos el uno para el otro – intervino Booth.

-Y su trastorno límite de la personalidad no ayudó cuando le vio flirtear con otra mujer – añadió Sweets tomando un sorbo de su copa.

-Me parece algo estúpido.

Sweets dejó la copa sobre la mesa y habló con tono apasionado:

-Por mucho que odie la psicología no puede negar que esa mujer sufría un trastorno de la personalidad…

-No he dicho eso – le interrumpió Brennan levantando una mano tranquilamente. – Digo que me parece estúpido esa idea de "estar hechos el uno para el otro".

Ángela y Cam, que hasta el momento habían estado atentas a la conversación en su segundo plano, decidieron intervenir.

-Seguro que alguna vez has visto a un hombre que estaba como un cañón y has pensado que hacías buena pareja con él – comentó Ángela.

-El atractivo de una persona no tiene relación con la compatibilidad que pueda tener en una relación. Así que no, nunca lo pensado.

Cam, con el ceño fruncido pero una sonrisa en los labios, no pudo evitar preguntar:

-¿Ni cuándo eras pequeña?

-Brennan nació siendo así de racional, – rió Hodgins – así que no me la imagino como una de esas adolescentes que fantasean con el marido perfecto.

-Exacto. Gracias Hodgins – respondió la antropóloga haciendo una leve inclinación de la cabeza.

La mesa se quedó unos segundos en silencio mientras sus ocupantes aprovechaban para beber un trago de sus copas.

-De todas formas creo que Bren tiene razón – dijo Ángela. – Es imposible saber con quién eres realmente compatible. Quiero decir, yo de pequeña siempre me imaginaba casada con un músico o un deportista, moreno, alto y atlético… pero en su lugar… - y miró significativamente a Hodgins.

-¡Oye! Quedarse con el friki de la clase tampoco es malo – sonrió él y besó a su mujer.

Todos rieron y Cam aprovechó el siguiente turno.

-Yo nunca me imaginé casada, ni cuando era pequeña… siempre pensé que era más emocionante tener una lista amantes. Pero ahora estoy con Paul y nadie más.

-¿Qué hay de ti, Booth? – preguntó Sweets con demasiado interés.

Todos miraron de inmediato al agente, que durante la conversación se había mantenido al margen, apoyado en una columna.

-¿Yo? Bueno, cuando estaba con Rebecca siempre me imaginé que acabaríamos casados, aún antes de Parker.

-No nos referimos a eso, Booth – interrumpió Cam. – ¿De pequeño con quien te imaginabas que ibas a acabar?

-Seguro que con una animadora ¿eh? – rió Hodgins.

-Ya me la imaginó – siguió Ángela a su marido también riendo. – Rubia, con minifalda y dando saltitos en el aire.

Todos rieron. Booth no se molestó en contestar y prefirió beber acabar lo que le quedaba en la copa de un sorbo. Sus ojos se fijaron en Brennan, que reía con el resto disfrutando de las historias y bromas de sus amigos.

Acabas las bebidas dieron por concluida la noche y salieron del bar, tomando cada uno un camino. Booth acompañó a Brennan mientras esperaban un taxi.

-No me imaginaba una animadora. – dijo de pronto Booth

-¿Qué?

-En el instituto, jamás me imaginé que acabaría con una animadora.

-¿A qué viene esto?

El agente del FBI dejó escapar un suspiro para tranquilizar sus nervios y luego miró directamente a los ojos de Brennan.

-Me imaginaba contigo.

-Booth…

-No. Déjame acabar. Cuando era joven y pensaba en mi futuro, estabas tú en él.

-¡Booth! – Le interrumpió Brennan de nuevo con cierto pánico en la voz. – Tú ni siquiera me conocías. Es imposible que pudieras verme en tu futuro, porque no sabías como era.

-Pero sabía que quería a alguien como tú. Una mujer lista, fuerte y valiente.

-Hay millones de mujeres así…

-Pero sólo una como tú. Mira, Huesos, sé que este tipo de situaciones te asustan, pero no te estoy pidiendo que huyamos a Las Vegas y nos casemos de inmediato. Te estoy pidiendo una oportunidad para demostrarte que tú y yo podemos hacer funcionar esta relación.

-¿Por qué somos compatibles? – preguntó Brennan en voz baja.

-Exacto – rió Booth. – Somos compatibles, llevamos años demostrándolo. Este no sería más que el siguiente paso.

-Muy bien Booth – contestó la antropóloga sin poder evitar una pequeña sonrisa en sus labios. – Hagamos funcionar esto.

Lo dijo como el que se pone a arreglar un coche. Sin frases cursis ni doble sentidos y con un tono de voz aparentemente tranquilo. Pero la sonrisa que tiraba de sus labios, y la luz que parecían desprender sus ojos eran suficientes para que Booth comprendiera que Brennan estaba dispuesta a hacer lo que fuera para que lo suyo funcionase. Y cuando se dio cuenta de eso, el agente no pudo más que rodear a su compañera con sus brazos y besarla en los labios con tanta pasión como su cuerpo le permitiera.

Se separaron con la respiración pesada. Booth posó una mano en la mejilla de Brennan e inclinó la cabeza para que sus frentes se tocaran.

-Llevaba años deseando volver a hacer eso – susurró el agente.

-¿Y qué tal?

-Mucho mejor de lo que recordaba.

Y con una sonrisa volvió a unir sus labios en un beso más dulce.