Como un regalo de cumpleaños algo atrasado… capítulo dedicado a Elena ;D
Una posibilidad entre miles de cómo podría ser el reencuentro de Booth, Brennan y Christine.
Canción: Somewhere love remains de Lady Antebellum.
Somewhere love remains
So baby just breathe in, breathe out
The only time for love is right now
Forgive all of the mistakes we've made
Ethan Sawyer había sido asesinado por Pelant. El equipo del Jeffersonian había logrado disipar cualquier duda de su culpabilidad, en gran parte gracias al trabajo que Ángela había hecho con el código encontrado en la habitación de la víctima y los libros de la biblioteca que había cogido Pelant. Pero por desgracia el hacker había desaparecido antes de que los agentes del FBI acudieran a su casa con la orden de arresto. Al llegar se habían encontrado todas las habitaciones completamente vacías.
La buena noticia era que Brennan por fin podría volver a casa. Booth había recuperado a su familia. Tras hacerse pública la huida de Pelant, el agente recibió una llamada sin identificar.
-Booth.
-¿Booth?
-¿Huesos? – logró murmurar el agente, que necesitó sentarse de inmediato. Al otro lado de la línea se escucharon sollozos - ¿Estás bien? ¿Te pasa algo? ¿Le pasa algo a Christine? ¿Dónde estáis?
-No, no… estamos bien. Estamos ahora en Charlotte. Te he echado de menos. Estos dos meses… Booth, lo siento mucho, yo…
-No, Huesos, tranquila – interrumpió él, consciente de que era la primera vez en dos meses que hablaba con Brennan, y que su prioridad ahora era volver a verla. – Ya habrá tiempo para hablar de todo eso ¿vale? Ahora lo único que importa es que volvamos a estar juntos. Ya se acabó todo.
Ni Booth ni Brennan consiguieron dormir lo mínimo esa noche, sabiendo que iba a ser su última noche separados y que al día siguiente su familia volvería a estar junta. Cuando salió el sol Booth compendió que era inútil quedarse ahí tumbado y se levantó de la cama, poniéndose en marcha para el nuevo día.
Limpió, recogió y preparó la comida porque necesitaba hacer algo, no podía estar parado, los nervios no se lo permitían. Ya pasadas las 12 del mediodía oyó una llave entrando en la cerradura de la puerta principal. Desde el salón vio entrar primero a Max, seguido por Brennan con Christine en sus brazos.
Ignorando al hombre, Booth se lanzó hacia la antropóloga y su hija, envolviendo a ambas en un fiero abrazo y dejando caer sus labios sobre los de Brennan, dándole el beso que había estado deseando darle durante esos dos meses. Y si hubieran podido no se hubieran soltado nunca.
Max desapareció un minuto para ir a por las bolsas de viaje y así dar intimidad a los tres. Cuando volvió, Booth tenía en brazos a Christine, quien no paraba de sonreír y emitir sonidos ininteligibles, sabiendo que volvía a estar en brazos de su padre.
-Aquí te dejo todo, Tempe.
-Muchas gracias, papá – contestó ella, refiriéndose no sólo a las bolsas.
-Gracias Max, - dijo a su vez Booth, serio – gracias por mantenerlas a salvo.
-Para eso estamos los abuelos. – Dio un beso a Christine y se fue.
Sujetando a Christine en un brazo, Booth guió a Brennan hasta el salón colocando su mano en el conocido espacio que había en la espalda de su compañera. Sentados en el sofá, con su hija en el regazo y sin dejar de mirarla, el agente no se dio cuenta de las lágrimas de Brennan hasta que un suspiro a su izquierda le hizo levantar la mirada.
-Huesos…
-Te he echado mucho de menos… las dos lo hemos hecho – dijo sonriendo pero sin dejar de llorar.
-Y yo ha vosotras. Estos dos meses… no quiero volver a repetir esta experiencia nunca.
Esas palabras sólo consiguieron hacer llorar más fuerte a Brennan, que tuvo que taparse el rostro con las manos. Booth no sabía qué hacer, en contadas ocasiones había visto llorar a Brennan así, la última vez dentro de su coche, tras haberla salvado de ser atropellada y tras romperle (o aplastarle como le había enseñado ella) el corazón. Y como esa última vez, ahora también le dolía ver las lágrimas.
-Huesos, ya pasó todo. Vamos a estar bien. Estamos juntos de nuevo.
El llanto de Brennan no paró, y Christine parecía que iba a ponerse a llorar también al ver a su madre en ese estado.
-Temperance, tranquila. Ya no hay que preocuparse por nada – Booth empezaba a estar realmente preocupado. – Por favor, Temperance ¿qué te pasa?
Comenzó a mecer a Christine para intentar tranquilizarla mientras Brennan hacía inspiraciones profundas para calmarse.
-Lo siento Booth.
-No, no… no tienes que disculparte por llorar.
-No por esto, sino por estos dos meses. Te abandoné, te separé de Christine, sin avisarte o sin dejarte despedirte. Deberías odiarme.
-Nunca. Nunca podría odiarte. – Alzó una mano hasta su mejilla para secarle las lágrimas con el dedo. – Es lo que tenías que hacer en ese momento.
-Pero te dolió. Te hice daño.
Booth tragó saliva, recordando el momento en el que vio a Brennan conduciendo ese coche y alejándose de él. Brennan tenía razón, le dolió, pero eso no significaba que fuera algo que no debía hacerse o que la fuera a odiar por ello.
-Entiendo que tuvieras que irte, yo también pensé en algún plan para huir. Pero Max tenía razón, tú necesitabas mantenerte fuera del sistema y él era el único que podía ayudarte en eso. Yo era más útil dentro del sistema, con los cerebrines del Jeffersonian para atrapar a ese cabrón.
-Pelant sigue suelto.
-Pero le atraparemos, y lo importante es que ahora todo el mundo sabe que tú no hiciste nada y que él te tendió una trampa. Y si me hubieras dicho que te ibas el FBI me hubiera obligado a detenerte y…. no, hiciste lo correcto.
-Entonces me perdonas.
-No hay nada que perdonar. Te quiero.
-Yo también te quiero.
La sonrisa y las lágrimas que aún no habían caído de sus ojos iluminaron aún más su mirada. Brennan se acercó al rostro de Booth hasta que se pudieron besar. Y aunque la falta de oxígeno es peligrosa, no se separaron hasta que Christine hizo un ruido reclamando su atención. Los padres, con sus frentes juntas, miraron a su hija, de nuevo feliz y sonriente por estar todos juntos.
-El resto te estarán esperando en el Jeffersonian ¿quieres ir? – preguntó Booth sin quitar la mirada de Christine.
-Más tarde. Ahora sólo quiero disfrutar del momento, de estar los tres de nuevo en casa. Quiero celebrar que el centro se mantiene.
