Algo muy cortito con la canción de Toothpaste Kisses de The Maccabees.
Toothpaste kisses
So with toothpaste kisses and lines
I'll be yours and you'll be
-¿Está dormida? – preguntó Brennan cuando Booth entró en el baño.
-Como un tronco – sonrió él cogiendo su cepillo de dientes.
-Me alegro. Me preocupaba que tantos cambios en estos meses afectaran a sus ciclos de sueño. – Su voz sonaba algo ronca, de la misma forma que sonaba cada vez que hablaba de esos tres meses que pasó como fugitiva.
Habían vuelto pocas semanas antes, y aunque Booth estaba feliz por tener a ambas en casa de nuevo no podían negar que había cierta tensión entre ellos. Habían hablado, habían dejado las cosas claras; él pensó que ella no confiaba en él, ella sólo quería protegerle, él se sentía algo dolido, ella había deseado huir juntos, ambos se habían echado de menos, ambos se amaban y ambos habían decidido luchar contra cualquier cosa que se les viniera encima.
Booth observó el reflejo de Brennan en el espejo mientras ella se extendía la crema por la cara. Con una cinta echándole el pelo hacia atrás y ese pijama de algodón azul estaba más guapa que nunca. Había echado de menos esos momentos caseros con ella, cuando cocinaban juntos, cuando se sentaba a leer a su lado mientras él veía la tele y en especial cuando dormían juntos.
-¿Por qué me miras? – preguntó Brennan.
-Nada, es sólo… he echado de menos esto – contestó sonriendo él. – Tú y yo, uno al lado del otro, preparándonos para irnos a la cama.
Ella le devolvió la sonrisa, pero en sus ojos había cierta tristeza. Durante un par de minutos no dijeron nada más. Brennan se lavaba los dientes mientras Booth se enjuagaba la boca. Casi sin pensarlo, Brennan escupió la espuma del dentífrico en el lavabo y dijo:
-He estado pensando. No habría sido necesario ponerte en esa situación si hubiéramos estado casados.
De inmediato Booth escupió todo el enjuague bucal en el espejo.
-¡Booth! – le reprochó Brennan.
-¿Qué? No puedes decirme que quieres casarte conmigo y esperar que reaccione calmado.
-No he dicho que quiera casarme contigo. – Contestó Brennan mientras buscaba un trapo debajo del lavabo para limpiar el espejo. – He dicho que si hubiéramos estado casados no habría sido una situación tan difícil. Yo podría haberte contado el plan de huida sin que tú hubieras estado obligado a declarar contra mi ante el FBI.
-Pero has estado pensando en nosotros casados.
-Admito que durante los tres meses que no estuve contigo pensé en muchas cosas, y entre ellas eso.
Brennan terminó de limpiar el espejo y cuando se dio la vuelta Booth seguía mirándola con una sonrisita en la cara.
-¿Qué?
-Te dije que tú serías la que me pediría que nos casáramos.
-¡No te lo he pedido! Sólo he expuesto un hecho.
-Pero me lo pedirás.
Y antes de que Brennan pudiera quejarse se inclinó sobre ella para robarle un beso. Ella notó el frescor de la menta del enjuague bucal en su propia boca y sonrió. Ese sabor era el que siempre relacionaba con Booth. Se separaron sin decir nada más y se fueron a la cama. Tras acomodarse y abrazarse por detrás de Brennan, Booth apagó la luz y murmuró una última vez:
-Ya verás. Un día de estos me sorprenderás con una cena romántica y me lo pedirás.
